Cazadores de Poder, una mirada que apunta a los olvidados de siempre

Por Federico Paterno

El escritor Marcelo Valko continúa su labor de investigación sobre indigenismo. Producto de esto editó su nuevo libro “Cazadores de Poder, apropiadores de indios y tierras”. Otra de sus investigaciones donde nuevamente se reflejan documentos científicamente comprobados que relatan parte de nuestra historia oculta bajo la alfombra. Sus charlas viajan por todo el país y las escuelas lo convocan para contar la verdad de lo sucedido con los pueblos originarios.

Valko tiene en su haber libros como “Pedagogía de la Desmemoria”, “Los Indios Invisibles del Malón de la Paz”, “Ciudades malditas, ciudades perdidas”, “Huellas de geografía sagrada” y “Desmonumentar a Roca”. Hoy su nuevo trabajo de investigación estuvo entre los más vendidos en el stand de Ediciones Continente de la Feria del Libro recientemente finalizada; “Cazadores de Poder, apropiadores de indios y tierras” es lo que a continuación nos cuenta en esta entrevista.

¿Cómo está dividido el libro?

El libro tiene tres partes, la primera tiene a dos individuos de la sociedad rural, uno es Antonio Cambaceres, una persona muy acaudalada; y la otra es Estanislao Ceballos, ideólogo del General Roca. Cambaceres tenía diversificada su producción, con dinero en bancos y ferrocarriles y en el sector agropecuario. A él se le ocurre tener a un cacique vencido para que le cebe mate, era muy amigo de Ataliba Roca, hermano de Julio, le dice de esta idea y al comunicarse a Julio Roca se decide sacar a dos caciques vencidos de la Isla Martin García. Uno es Pincén y el otro es Epumer Rosas que va para la estancia de Cambaceres en la zona de Bragado. Epumer Rosas sale en el libro de Lucio Mansilla “Un excursión a los indios Ranqueles”, no era cualquier cacique, y ahora debía cebar mates a los invitados de Cambaceres.

Estanisalo Ceballos, es el ideólogo de la campaña del desierto, el acuña la frase “la barbarie esta maldita y no quedaran en La Pampa ni los vestigios de sus huesos”, ellos no conquistan el desierto sino que lo vacían de seres humanos y sus restos esqueletarios son trasladados en forma masiva al museo de La Plata. Ceballos será el gran coleccionista de cráneo con más de 300. Hasta Calfucura es de él.

La liga patriótica tenía como gran orador a Ceballos.

La segunda parte del libro trata sobre el cacique Orqueque, un tehuelche pacifico que hasta en sus toldos lucia la bandera Argentina. Lo traen a Buenos Aires y una vez llegado lo presentan como un gigante patagón, era muy alto, pero la prensa le da ese título. Lo van exhibir y lo va a recibir Roca, Ceballos pedía que lo devuelvan, eso no sucedió y a los dos meses se enferma de una gripe terminal y va a descarne para que queden solo sus restos óseos y sus huesos, según la prensa de ese momento, monumentales. Mandan los huesos a La Plata y en el viaje como “cosa rara” se perdió.

La tercer parte del libro habla del trío Namucura, Calfucura y Ceferino. Lo que hicieron los salesianos con Ceferino. Para este capítulo usé todo tipo de referencias salesianas. Para demostrar lo que ellos hicieron con este chico. Ceferino nace en un depósito de indios, de alguna manera fue raptado por ellos y llevan a Europa con el pretexto de que lo atiendan los médicos del Papa. Una vez muerto Ceferino Namucura manipulan su imagen, a ese desgraciado niño, de una forma tan irresponsable, lo transforman en algo que nunca fue: mucha gente cree que él es un santo, pero no hay ningún indio santo. En el escalonamiento a la santidad; están los infieles, los ciervos de dios después los venerables, a los beatos y recién después a los santos. Ceferino esta beatificado. Eso sirvió para manipular a montones de Mapuche que lo veneran y fue manipulada toda su figura.

El libro termina con un análisis del terrorismo simbólico que aplicó esta gente: la extrema violencia y el padecimiento que se transmite a las generaciones venideras.

¿Cómo fue el trabajo de impresión?

Este libro fue impreso en talleres recuperados y compaginados en lugares recuperados por sus trabajadores. Ediciones Continente juego una apuesta muy grande, editar un libro de 400 páginas sobre genocidio indígena no es sencillo. Yo no soy “Hola soy Germán”, es una temática muy específica. El libro no sale en ninguna parte, salvo los medios comunitarios de comunicación. No hubo difusión ni en Clarín, en suplemento Ñ, ni Página/12 y sin embargo fue el libro más vendido de Ediciones Continente en la feria del libro. Yo cobro el 10 % de precio de tapa y a fin de año, ni imaginar lo que será ese monto en fin de año.

 ¿Qué material usaste para el libro y que lugares vas a visitar para presentarlo?

La gente se acuerda sólo de Roca, pero nada lo hizo solito. Este libro cuenta de esos secuaces que formaron parte de todo esto. Esa gente merece prontuarios. Todo lo que está en el libro tiene fecha y número de páginas para que el lector pueda verificar en los archivos que todo lo que está escrito figura en los archivos, son archivos de la historia oficial que fueron guardados bajo la alfombra. El libro será presentado en el Chaltén, en el sur argentino, estuvimos en Bragado; nos invitaron también de Santiago del estero. La repercusión nos pone contento.