Una multitud en Resistencia: Vivas y organizadas nos queremos Una multitud en Resistencia: Vivas y organizadas nos queremos
Crónica de la multitudinaria marcha del Encuentro Nacional de Mujeres en Resistencia Una multitud en Resistencia: Vivas y organizadas nos queremos

Por Nadia Fink y Camila Parodi. fFoto: Paula Treller

Crónica de la multitudinaria marcha del Encuentro Nacional de Mujeres en Resistencia, Chaco. Voces, reclamos y sueños colectivos dijeron presente en la tardecita de ayer. La aparición de Maira Benítez en el eje de las exigencias.

Encabezada por las mujeres de Chaco, donde los pueblos originarios tuvieron un lugar destacado, la marcha arrancó antes de que bajara el sol. Multicolores, cantoras, danzantes, luchadoras, hermandad… así marcharon las más de 60 mil mujeres en la tardecita de ayer. “Cuando una mujer avanza el patriarcado retrocede” se transformó en muchas mujeres avanzando detrás de reclamos urgentes, pero también con una idea de celebración.

Las brujas rompieron, también, el “maleficio” de la represión: a la organización colectiva y el autocuidado previsto durante meses se le sumó la ausencia de fuerzas de seguridad. No había uniformes ocupando la ciudad, lo que generaba tranquilidad previa pero también demostró que la intención del Gobierno de Chaco era no generar represiones ni disturbios a menos de una semana de las elecciones.

Otra grata sorpresa fue el acompañamiento de habitantes de la ciudad de Resistencia, que salían a las calles al paso del mar de mujeres a cantar, saludar, apoyar y recibir un cálido “mujer, escucha, únete a la lucha”.

Luego de que la multitudinaria marcha recorriera sus primeras 15 cuadras a puro ritmo y color, al llegar a las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo organizaciones y colectivos de mujeres, lesbianas, travestis y trans decidieron realizar el recorrido inverso a la propuesta de marcha oficial. Allí, evaluando que las condiciones de cuidados estaban dadas junto a las y los vecinos de Chaco saludaban la iniciativa desde veredas y ventanas, parte de las organizaciones chaqueñas acompañadas por colectivos de otras provincias se dirigieron a la Casa de Gobierno para continuar por la Catedral. Se trataba de un espacio que nucleaba las instituciones del poder que atañen contra la vida cotidiana de las chaqueñas.

Una vez desprendidas de la marcha oficial, la denuncia fue directa, se exigió al Gobierno provincial de Domingo Peppo la aparición con vida de Maira Benítez, la joven desaparecida desde el 17 de diciembre de 2016. “Peppo, decinos ya, Maira Benítez y las pibas donde están” cantaba la columna de feministas del Abya Yala junto a las compañeras de Chaco entre quienes se encontraba la madre de la joven. La siguiente parada fue la catedral, institución que históricamente simboliza la opresión y colonización de los cuerpos feminizados para el movimiento de mujeres organizadas. Lejos de presentarse como un contexto hostil y violento como los medios hegemónicos lo supieron comunicar, las manifestantes cuestionaron en sus cantos la complicidad de los poderes y continuaron su rumbo hacia el Ministerio Público de Defensa donde se proponían denunciar la justicia patriarcal.

Al llegar al Ministerio los colectivos de mujeres organizadas realizaron una gran ronda que cortó las cuatro calles y esquinas donde se encontraban, vecinos y vecinas comenzaron a salir y fueron parte de la intervención. Allí Charo Alcire de la MCC de Chaco junto a la mamá de Maira Benitez y de Mariela Fernández, explicó que muchas veces se hicieron presentes en dicho lugar pero que no tuvieron respuestas “la justicia patriarcal hace lo que quiere con las causas de las pobres, este lugar para nosotras es señalado permanentemente desde no sale la justicia”.

La marcha oficial continuó su recorrido hasta el Parque de la Democracia, casi en la salida de la ciudad de Resistencia, donde la ya tradicional peña se transformó en un festival al aire libre. Reminiscencias libertarias llegaban a los sentidos delante de las rondas y los miles de cuerpos que bailaban en una gran fiesta colectiva. Pero antes, durante la extensa caminata, se veían múltiples intervenciones en la vía pública: estatuas con pañuelos verdes, pegatinas y pintadas en las paredes. “Me gustaría ser pared para que saltes cuando me toquen”, se leía desde una y marca lo que se cuenta en cada Encuentro: que nuestros cuerpos son nuestros. En las vísperas del cierre, donde se definirá la sede del próximo año, cerramos esta crónica en la que lo queda en el aire es que cuanto más organizadas y cuanto menos intervienen las instituciones del patriarcado, mejor construyen y se encuentran las mujeres organizadas.

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