Colombia: “Comunicación para el cambio social” Colombia: “Comunicación para el cambio social”
¿Qué entendemos por opinión pública, libertad de expresión y pluralidad? ¿Cómo evitar la manipulación? ¿Qué diferencia a los medios alternativos de los tradicionales? Revista... Colombia: “Comunicación para el cambio social”

Por Lanzas y Letras*

¿Qué entendemos por opinión pública, libertad de expresión y pluralidad? ¿Cómo evitar la manipulación? ¿Qué diferencia a los medios alternativos de los tradicionales? Revista Lanzas y Letras y Contagio Radio fueron los medios invitados en la última sesión del Diplomado que organizan el Colectivo Espora y Aula y Palabra en la Universidad Pedagógica Nacional (Colombia).

Cuatro preguntas dinamizadoras guiaron el debate; a continuación, nuestro aporte:

1- ¿Cómo se relacionan los medios masivos de comunicación con la creación de la opinión pública?

Decir “opinión pública” en singular implicaría reconocer que hay una única opinión. ¿Cuál sería esa opinión? ¿Lo que opina ´el público´, como si fuera un ente homogéneo, como si algo así existiera? Corresponde analizar quién emite esa opinión, porque nuestras sociedades son bien diversas, hay múltiples sujetos, intereses en pugna… Entonces es necesario preguntarnos por quién o quiénes instalan la idea de una opinión pública / única.

En épocas donde primaban los medios impresos, desde el pensamiento crítico solía decirse que lo que se proponía como “opinión pública” era en realidad opinión “publicada”; hoy diríamos que es la opinión difundida, lo que vuelve a llevarnos a la pregunta: difundida por quién.

Para responder esa pregunta debemos ver quiénes son los dueños de los medios, qué intereses expresan. Allí tenemos la clave para saber cómo se van a relacionar los medios con la creación de opinión pública. Hace poco presentamos este informe que detalla esa realidad:

Medios de comunicación en Colombia: las transformaciones que hacen falta [Lanzas y Letras]

Viendo los niveles de concentración de los medios en muy pocas manos, reconociendo que esos pocos dueños de casi todos los medios hegemónicos son actores principales del poder económico en Colombia, entenderemos que la “opinión pública” no tiene nada que ver con expresar el interés de lo “público” sino que es más bien la opinión de los poderosos, que proyectan a toda la sociedad.

Hay un estudio sobre cómo se cubrió el Paro Agrario de 2013 por parte de los medios hegemónicos. Es interesante porque el proceso de creación de opinión pública recorre distintas etapas que están analizadas en esta nota:

Medios masivos y protesta social: la cobertura del Paro Agrario de 2013 [Colombia Informa]

Si no es “opinión pública”, entonces, ¿cómo debemos llamar a esas ideas que se naturalizan como dominantes en una sociedad? Les dejamos la inquietud planteada para los debates posteriores.

2- ¿Qué entendemos por libertad de expresión y pluralidad en los medios de comunicación en Colombia?

Proponemos simplificar la pregunta, pensémosla así: ¿Qué entendemos por libertad y pluralidad en Colombia?

La democracia en nuestro país tiene muchas falencias, es realmente muy poco democrática. Hechos como el asesinato de líderes sociales, protestas reprimidas, corrupción e impunidad de los poderosos, son tan frecuentes que difícilmente pueda hablarse de valores elementales como la igualdad, la libertad y la pluralidad para sus habitantes.

¿Por qué deberíamos esperar que los medios de comunicación reflejen valores que están ausentes en el orden social? Más aun cuando, como vimos, esos medios son parte del poder, son un factor más de la desigualdad.

La libertad y la pluralidad son principios, valores, derechos sociales que, al no estar garantizados, motivan a los pueblos a luchar por ellos.

Lo mismo creemos que debemos hacer en el plano de la comunicación:  la libertad de expresión hay que lucharla, de igual modo que la libertad de movilización, la libertad para oponerse a un régimen injusto o la libertad para ejercitar prácticas sociales que escapen a la cultura hegemónica.

Esperar pluralidad y libertad de expresión de los medios hegemónicos propiedad de los mismos dueños causantes de las injusticias más profundas del país, es parte de la falacia liberal que pretende convencernos de que vivimos en una sociedad igualitaria, equitativa.

Potenciar medios de comunicación alternativos, comunitarios, populares, es una excelente manera de crear espacios de libertad y pluralidad. Esa es nuestra apuesta.

3- ¿Qué métodos, tácticas y herramientas utiliza para combatir o evitar la manipulación en su medio?

Manipulación es otra palabra que debemos problematizar. Quienes editamos noticias, de alguna manera “manipulamos” contenidos. Así puede entenderse la elección de una fotografía que muestre dramatismo, de un titular que busque impacto, de un testimonio en la noticia que tenga como objetivo sensibilizar.

“Manipulación” tiene una carga peyorativa fuerte; para evitar eso podemos decir “manejo subjetivo de la información, de la comunicación”, y estaremos hablando de algo parecido. Cabe preguntarnos: ¿cuál es el antónimo de manipulación? ¿Qué término expresa el sentido contrario? ¿La objetividad? Bueno, quienes trabajamos en los medios sabemos que la objetividad no existe, que siempre hay un lugar de enunciación subjetivo, ya sea del cronista o, por lo general más importante que eso, del medio en cuestión: a eso llamamos “línea editorial”, y expresa los intereses del medio. Es genuino que así sea.

En todo caso, lo malo no es asumir un lugar subjetivo del manejo de la información, sino la falta de límites, de principios, que guíen esa subjetividad.

Los medios hegemónicos suelen hacer un manejo inescrupuloso de la información, donde en algunos casos se prestan directamente a ser voceros de operaciones de guerra reproduciendo comunicados del Ejército, aún a sabiendas que son parte de una estrategia de justificación de la violencia, cuando no de crímenes aberrantes, como sucedió hace poco con la Masacre de Tumaco. La mentira, la tergiversación de los hechos, los señalamientos de personas inocentes o de luchas sociales para justificar la represión o la perpetuación de las injusticias, son parte de su “manejo subjetivo” de la información, y en esos casos sí es altamente repudiable. Por caso, podemos ver este artículo reciente sobre el enfoque a un reclamo pacífico de vecinos en Bogotá que dio Red+ Noticias.

Señalamiento contra líderes sociales: medios cómplices de la violencia [Lanzas y Letras]

Los medios alternativos, comunitarios, también hacemos un manejo subjetivo de las noticias, también “manipulamos” contenidos… Aunque nos guiamos por otros principios, asumimos límites que hacen a una ética antagónica a la falta de escrúpulos de los medios hegemónicos. Por ejemplo, ¿está mal que un medio alternativo brinde un lugar destacado a un testimonio conmovedor tras una tragedia, buscando con ello sensibilizar al espectador? ¿Está mal provocar emociones, conmover? Eso es legítimo, para eso editamos, seleccionamos, y en algún sentido “manipulamos” también. Lo que no haríamos es mentir, inventar, estigmatizar o ser funcionales a la criminalización o puesta en riesgo de la vida de las personas, todo por ser más efectivos con la noticia, por más audiencia o más impacto. Para nosotros el fin no justifica los medios, y eso debe guiar nuestra labor.

4- ¿Cuál es la diferencia de la noticia del medio alternativo a los medios tradicionales?

Hay diferencias sustanciales entre los medios alternativos y comunitarios y los medios hegemónicos. Algunas que reivindicamos, otras que lamentamos.

En principio, lo que decíamos en el punto anterior: a diferencia de los medios que son expresión del poder económico y político, nuestros medios buscan expresar los intereses de los sectores populares, en función de un proyecto de cambio social; esa sociedad distinta, justa e igualitaria que nos gustaría ver hecha realidad empieza a prefigurarse en nuestras prácticas, entonces la rigurosidad, la honestidad, el punto de vista de los excluidos, son criterios que guían nuestra labor, nuestra construcción de las noticias, y eso es una diferencia sustancial que reivindicamos.

Otras diferencias las lamentamos, como la abismal desigualdad en cuanto a medios técnicos, recursos materiales, posibilidades económicas, que debemos padecer los medios alternativos y comunitarios. Eso vuelve más precario nuestro trabajo, impide que jóvenes con mucho talento y mucha vocación puedan dedicarse por completo a trabajar en nuestros medios, porque cuesta garantizar unos ingresos básicos, entonces toca trabajar de otras cosas mientras buscamos sostener nuestros proyectos. Asumimos que construir nuestros medios por fuera del poder económico y la lógica del negocio tiene en parte ese costo, pero a la vez sabemos que la comunicación es un derecho de los pueblos, que garantizar el acceso y la posibilidad de generar información debería ser una responsabilidad del Estado, entonces hay mucho que reclamar, mucho que luchar para que nuestros medios puedan contar con mejores condiciones de trabajo, aún sin “venderse” a las condiciones de mercantilización que desmejorarían el sentido social de lo que hacemos.

Estar donde está el pueblo, ser parte de sus luchas, de sus procesos de organización y empoderamiento, es un camino más lento para los medios alternativos y comunitarios, pero aun así es el camino que elegimos transitar.

*Publicado inicialmente por la revista colombiana Lanzas y Letras

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