Los 42 años de lucha de las Madres: “son 30.000, que les quede a todos en la cabeza”

Se cumplieron 42 años de la primera ronda de las Madres, un símbolo de una lucha que aún no termina.

Por Vivian Palmbaum / 

A pocos metros de la Casa Rosada, frente al Monumento a Belgrano, se recordaron los 42 años de la primera ronda, cuando las Madres se encontraron por primera vez para reclamar por la aparición de sus hijos e hijas. Se convirtieron desde entonces en protagonistas y símbolo de resistencia y coraje, en emblema para otras luchas en el mundo. Allí en ese mismo lugar, se realizó la conmemoración de este aniversario. Encabezaron la actividad Mirta Baraballe, Elia Espen y Nora Cortiñas, parte de esas mujeres que se enfrentaron a la dictadura ese 30 de abril de 1977.

Elia Espen es una de esas mujeres que se plantaron frente a la tiranía. Recordó: “los milicos nos decían circulen, circulen, y gracias a ellos comenzamos a circular”. “Acá estamos como una familia indestructible”, afirmó Mirta Baraballe, después de encontrarse cada jueves para marchar. Elia recordó a las Madres que ya no están y que “se fueron de este mundo sin poder saber nada de sus hijos (e hijas). Yo tuve la suerte de poder declarar”. “Aún recuerdo las palabras de mi hijo: Mamá, me repetía, no hay que abandonar la lucha”, rememoró Elia Espen, mientras expresaba que las y los jóvenes son el reemplazo en la búsqueda de la verdad. “No abandonen la lucha, por la memoria hay que seguir peleándola, las nuevas generaciones tienen que saber qué es lo que pasó y tiene que quedar en la historia semejante genocidio, son 30.000 que les quede a todos en la cabeza”.

Nora Cortiñas también recordó que tenían alrededor de 40 años de edad cuando tuvieron que salir a buscar a sus hijos e hijas. Apenas llegaba del Juicio por la Contraofensiva, mostró la actualidad de las luchas por la memoria, “escuchar a las hijas de los que no están, reivindicar a sus padres y a sus madres, que solo los conocieron por el relato de sus compañeros y compañeras. También fue enfática al expresar, “nosotras pedimos que se abran los archivos, queremos saber que pasó con las y los desparecidos. Ahora para confundirnos trajeron esos archivos de EE.UU. que hay 45 mil fojas. Te inundan de datos que no son los que buscamos, queremos saber qué pasó con cada uno de las y los desaparecidos, queremos que los jóvenes recuperen su identidad y en eso seguimos”.

La memoria hoy

“Ayer fue la máxima entrega de nuestro país, de la República, es lo más miserable, refiriéndose a la deuda externa y la entrega de la soberanía. Nos dicen que las Madres no tenemos que hablar de la deuda externa o de la política económica, como si Gustavo, mi hijo, o la hija de Mirta o Elia no tuvieran que ver con lo que fue el manejo de la deuda externa”, afirmó Nora Cortiñas. “Entonces es cuando una dice ´sí, me voy a meter´.  Sin embargo tiene que ver, esa entrega, con los sueños de los desaparecidos y las desaparecidas, de todos nosotros. Es un país para todos ustedes, no es un país entregado”, agregó.

A pocos metros, en el otro extremo de Plaza de Mayo, terminaba el acto de las centrales obreras, luego de un día de paro general convocado por el Frente Sindical y ambas CTA. Nora Cortiñas expresó, “No tenemos que tener miedo de hablar nosotras de política y economía, porque la política económica es terrorista, porque lleva la tristeza y la muerte y lleva a la destrucción del país. Es terrorista”.

Genocidio histórico 

Durante el acto que conmemoró los 42 años de lucha de Madres, también habló un integrante de la agrupación de familiares, “venimos luchando contra la impunidad de los genocidas y están pasando cosas muy graves”, en relación a lo que sucede en el ámbito judicial con las causas judiciales ligadas al terrorismo de Estado. “El juicio ESMA es un festival de domiciliarias y libertades. En esta cuarta parte del juicio, que se está desarrollando, el viernes el Tribunal dejó en libertad a uno de los acusados, Ferrari alias Pantera, un alto jefe de la inteligencia naval, que no será juzgado y se están entregando domiciliarias a varios imputados”. Además, hizo un llamado a acompañar con presencia efectiva los juicios, que es la única manera de ejercer algún tipo de presión, “los presionamos si salen en los diarios o si tenemos mayor presencia en los tribunales”, porque los jueces no quieren que se visibilice este accionar. “Necesitamos hacernos presentes en el tribunal para poder hacer presión, los invito, les pido ayuda para que estemos todos el lunes 6 a las 10 hs. en Comodoro Py para protestar por las libertades a estos genocidas”.

Una larga noche que a partir de marzo de 1976 puso a funcionar la maquinaria del terrorismo de Estado, con un aparato de alianzas entre civiles, militares y el clero para perseguir a quienes pudieran ser un obstáculo para implantar el neoliberalismo en nuestro país. Fueron 30 mil detenidas y detenidos desaparecidos, miles quienes pasaron por situaciones de detenciones forzadas seguidas de tortura. Se estima que unas 400 personas aún desconocen su identidad, porque fueron secuestradas y entregadas en el marco de un siniestro plan de entrega de niñas y niños.

Han pasado 42 años desde que las Madres se animaron a visibilizar una situación que fue sistemáticamente silenciada con la complicidad de una propaganda que le dio legitimidad desde los medios dominantes. Las complicidades civiles, eclesiales y mediáticas nunca fueron juzgadas, salvo unos pocos casos aislados. Hoy vuelven. La represión a la protesta social, la amenaza y detención política a opositores/ as, la persecución a trabajadores/ as, la estigmatización de sindicalistas, el aval del gobierno al gatillo fácil y a la justicia por mano propia, la transferencia de recursos a los bloques dominantes, la apropiación de la tierra, son solo algunas de las acciones que retornan desde ese triste pasado.

Tal como decía Osvaldo Bayer, este fenómeno hunde sus raíces en lo más profundo de la historia argentina, y por extensión de América Latina, la persecución del “otro” originario para apropiarse de los territorios para los grandes terratenientes. Eso está en la base de una historia que se repite. Primero conquista y colonización, luego la concentración de tierras en manos de la oligarquía terrateniente. “El Terrorismo de Estado de la década del setenta no haría sino potenciar hasta niveles desconocidos la violencia congénita del Estado”, fue una de las afirmaciones que no se cansó de repetir don Osvaldo.

“Teníamos alrededor de cuarenta años cuando tuvimos que empezar”, , afirmó Nora Cortiñas.

Hoy el tiempo parece aliado a una justicia que no termina de resolver las responsabilidades de genocidas y asesinos, en el contexto de la actual administración de un gobierno negacionista, que avala a represores. Muchos de los genocidas mueren impunes, porque no se han establecido sus responsabilidades. A 42 años de lucha por Memoria, Verdad y Justicia, las Madres siguen diciendo: ¡30.000 detenidos y detenidas desaparecidas, presentes!.