Ademys no comienza las clases, en siete provincias tampoco

Por María Cheb

La semana pasada tuvieron lugar las negociaciones paritarias de los trabajadores docentes a nivel nacional. El día viernes, el gobierno y los medios de comunicación, anunciaban a viva voz el inicio de clases. Sin embargo, sindicatos y agrupaciones sindicales en todo el país se oponen al acuerdo salarial propuesto y proponen medidas de fuerza en defensa del trabajo docente y la política educativa.

El viernes 26 de febrero sindicatos y agrupaciones docentes de todo el país convocaron a una conferencia de prensa para anunciar su rechazo al acuerdo salarial pactado en la paritaria docente de los días previos. ¨Lo único que se garantiza es un salario inicial para los docentes que recién empiezan, pero no hay ningún impacto en la escala salarial¨, explicó Jorge Adaro, Secretario General de Ademys, en comunicación con FM CheBarracas.

¨Lo que se está agudizando con este tipo de acuerdos es que el salario de un docente que está empezando a trabajar ahora y el de un docente que está finalizando con más de 25 años de trayectoria, sea sólo del 20 %. Entre otras cosas, el gran porcentaje de aumento en el salario es en negro y eso es letal para la construcción de la escala salarial. Es por eso que rechazamos de plano este acuerdo¨, expresó.

Frente al anuncio categórico del gobierno nacional y los medios masivos de comunicación del inicio formal de las clases el día de hoy, diferentes gremios de todo el país anuncian medidas de fuerza. En Santa Fe se anunció el no inicio por 48 horas, también en Córdoba se convocó a paro, y toda en la Patagonia, Santa Cruz, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego propone postergar el inicio de clases. También en la Provincia de Buenos Aires, Suteba opositores convocará a parar y también Ademys en la Ciudad de Buenos Aires, así como algunos otros gremios del Litoral. Jorge Adaro explica que “este aumento está cerrando estructuralmente, cierra por arriba pero no en la base. Cada provincia con su particularidad está rechazando este tipo de aumentos”.

Como se expresa en la nota de esta misma edición (“Después del papelón gubernamental, los docentes rompieron el techo salarial”) “En Ciudad de Buenos Aires, donde la oferta implica recién en septiembre un aumento del 22,7 % a las sumas en blanco, completándose con un 3,7 % en negro pagado por Ciudad y un 6,5 % en negro por Nación, Ademys llamó a rechazar el acuerdo y no iniciar las clases. Convoca a un paro de 24 horas el lunes, movilización al mediodía en el microcentro porteño y luego una asamblea para definir las acciones a seguir. Esta propuesta fue en primera instancia discutida y votada por unanimidad en una asamblea abierta de docentes el día martes, con más de 200 representantes de las escuelas”.

Son, verdaderamente, muchos los docentes, los sindicatos y las agrupaciones que rechazan y se oponen a este tipo de aumentos y a la política educativa general que está proponiendo el macrismo, ahora a nivel Nacional, pero que ya tiene un antecedente de años en la Ciudad de Buenos Aires. La fragmentación sindical hace que las medidas de fuerza pierdan peso relativo y dan lugar al gobierno que intenta cooptar a un sector para impedir todo tipo de organización.

¨Este es un problema que venimos arrastrando hace tiempo y por eso estamos haciendo un esfuerzo casi artesanal de construcción de una coordinación de todos los sindicatos que estamos dispersos en el país pero que tenemos este hilo conductor que es el rechazo a este tipo de políticas¨, expone Adaro. ¨Esto es lo que hoy podemos hacer: aglutinar a los sectores sindicales con representación en las bases que intenten tener una política alternativa a la propuesta por el gobierno¨, sintetizó.

Bajo el maquillaje de los planteos más recientes de mejora en la calidad educativa y los índices correspondientes, las políticas educativas avanzan sobre el salario docente. Si las mediciones y estadísticas educativas son externas y no contemplan la particularidad de cada escuela o cada región, no resultan una herramienta idónea para mejorar la educación pública, manifiesta el Secretario General de Ademys, y agrega: ¨Entonces es una forma de atacar el salario docente desde una perspectiva oculta¨.

¨Hoy, por ejemplo, la prioridad educativa del gobierno de la Nación está centrada en la evaluación educativa que, entre otros objetivos, pretende llegar a un salario diferenciado de acuerdo a la productividad, por llamarla de alguna manera”, explicó, rememorando la experiencia de los últimos años en la gestión en la política educativa de la Ciudad de Buenos Aires. Ya conocemos ese resultado.