Balotaje: El 22 de noviembre cruje la Tierra

Por Sebastián Saade

Gane quien Gane” es el lema que impuso la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) para dejar en claro que la lucha por los derechos socio ambientales no se detendrá, independientemente de quien resulte ganador de las elecciones nacionales y provinciales.

La tierra cruje ante el escenario de balotaje donde tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri han manifestado un apoyo explícito a la continuación de las políticas extractivas llevadas a cabo en la década kirchnerista. Cabe destacar que la depredación de los recursos naturales tuvo sus primeros impulsos en la alborada neoliberal bajo el gobierno de Carlos Menem en la década del 90. Casualidad o no, el pueblo argentino también decidió que la elección que se viene se defina entre dos personajes que se iniciaron en la política de la mano del expresidente riojano.

La megaminería a cielo abierto en la cordillera, el glifosato y el uso de agrotóxicos en los campos del norte y la pampa argentina son dos grandes temas que se destacan por su casi nula presencia en la campaña electoral. Hemos asistido a un proceso de extranjerización de la tierra, una entrega de los recursos naturales a las grandes corporaciones y un proceso de deterioro, contaminación de los ríos, el suelo y las poblaciones que por proximidad están expuestas a estos procesos extractivos. Claramente la tierra va a crujir el próximo 22 de noviembre.

La Megaminería sale de campaña

El mayor porcentaje de minas a cielo abierto que se explotan en nuestro país utilizan el sistema de explotación minera por lixiviación. Estamos hablando de inyectar productos químicos para filtrar y separar el metal del resto de los minerales. Por lo tanto, la minería sustentable que pregonan los candidatos es imposible poner en práctica en este escenario.

El caso de la contaminación del río Jáchal en la provincia de San Juan es un caso paradigmático. No impacta únicamente en la imposibilidad de los pobladores para tomar el agua de la cuenca del río. También afecta por la contaminación de las tierras cultivables y destruye la posibilidad de que las economías regionales puedan desarrollarse. Un vecino de allí nos advertía acerca de cómo la Barrick Gold y el gobernador José Luis Gioja laceraron la marca “Jáchal” debido a las dificultades de comercialización de sus productos regionales desde que se conoce su proximidad a la Mina Veladero.

Scioli no es sustentable

“Tendrá el lugar que quiera en mi gabinete” expresaba Daniel Scioli defendiendo al gobernador Gioja del bombardeo mediático al que estaba siendo sometido por el derrame de solución cianurada en la cuenca que desemboca la mina Veladero. No se trata de un ingenuo apoyo necesario. El Sciolismo considera que la minería es una actividad que debe consolidarse como una política de estado que involucre a todo el sector público en sus diferentes niveles. Según la plataforma de la Fundación Desarrollo Argentino (DAR) dirigida por José “pepe” Scioli, muchas provincias que carecían de desarrollo lograron recuperar las esperanzas en las poblaciones locales gracias a la minería.

Asimismo, Scioli empujó a Buenos Aires a transformarse en la única provincia no cordillerana que se incorpora a la Organización de Estados Mineros (OFEMI). Esta decisión debemos entenderla, exclusivamente, como un mensaje a los gobernadores que vienen siendo jaqueados por la lucha de los pueblos que resisten la megaminería a cielo abierto y la represión de las policías provinciales.

El amarillo y el oro

En la misma sintonía que su contendiente peronista, Mauricio Macri expresó durante la campaña que la minería es buena pero hay que saber administrarla. “El objetivo es generar recursos que tengan una fuente de inversión a futuro: edificios, escuelas. Hay que saber invertir para cuando se termine el ciclo y que en las provincias no se produzca una crisis social”, explicó. El referente del Pro expone al electorado a una falsa elección entre escuelas y contaminación, un balotaje entre hospitales y megaminería.

El día después de las PASO, el dirigente del Pro decidió que hablar de las economías regionales es hablar de la megaminería. En un acto para nada ingenuo, Macri eligió el programa del periodista de TN y La Nación Joaquin Morales Solá para expresar que “el mundo está esperando que enviemos nuestros minerales”. Las luces de alarma se encienden cuando se equiparan las economías regionales con la megaminería, cuando se iguala a un pequeño productor con el canadiense Peter Munk, Ceo de la Barrick Gold.

En consonancia con su líder, Gabriela Michetti en su rol de candidata a vicepresidenta, expresó en una visita a San Juan que al igual que se otorga “una rentabilidad al empresario” también las empresas deben pagar “impuestos razonables para que el Estado pueda devolverle al ambiente lo que produce el desgaste”. Al igual que Daniel Scioli los dirigentes del Pro caen en el facilismo de explicar su posicionamiento desde la idea de una megaminería sustentable, la cual como hemos expresado, es imposible de desarrollar.

La nueva Revolución Verde

El próximo 14 de marzo se cumplirán veinte años del decreto del entonces ministro de agricultura Felipe Solá, donde habilitaba el ingreso de la soja transgénica y el glifosato. Después de doce años, es imposible esconder las relaciones carnales con Monsanto a pesar del relato melancólico y alejado de la realidad, el cual reza acerca de una lucha contra las corporaciones en el año 2008.

La fundación DAR organizó un seminario donde disertaron especialistas del Mercosur acerca de la “Industria y el Desarrollo Sustentable”. El comunicado de prensa difundido por la fundación de “Pepe” Scioli informó que “se ha comprendido en que las economías deben basarse en el desarrollo sustentable, la bioeconomía, es una nueva revolución industrial verde”. Una vez más, la figura de Daniel Scioli refleja y representa el sentir y el pensar del “Gran Capital”. Casualidad o azar, el director tecnológico de Monsanto Robert Fraley expresó que “La próxima revolución verde reforzará las herramientas de la anterior” en referencia a la década del 70.

Por estos días diversas organizaciones sociales están difundiendo y organizando la resistencia contra el proyecto firmado por el senador Carlos Alfonso Areco Coll, donde se intenta modificar la Ley de Agrotóxicos. El proyecto proclama reducir la distancia de las fumigaciones aéreas de 2km a 500 metros con respecto al perímetro urbano. Al mismo tiempo, hace desaparecer la distancia para las fumigaciones terrestres. El senador Areco Coll se alejó de las filas del massismo para incorporarse al Frente para la Victoria. En cambio, los coautores del proyecto siguen reportando al intendente de Tigre.

No hay que olvidar que el glifosato fue declarado como potencialmente cancerígeno por la OMC y en nuestro país se ha demostrado cómo los pueblos que están expuestos a las fumigaciones han visto incrementado, en forma exponencial, la cantidad de enfermos de cáncer en poco tiempo.

El agronegocio es Pro

La familia Macri, históricamente, ha diversificado sus inversiones y el agronegocio no ha quedado fuera de sus intereses. En el año 2014 fueron blanco de las denuncias de Greenpeace que los responsabilizaban por los desmontes para la explotación de productos agrícolas en la provincia de Salta. La finca “El Yuto” (de la empresa Yuto S.A.) está ubicada en el departamento San Martín y abarca unas 20.000 hectáreas; de las cuales fueron desmontadas cerca de 6.000, donde producen soja, poroto negro y granada.

En el marco más estrictamente político, es conocida la posición del Pro con respecto al campo. Han repetido hasta el cansancio su idea de reducir las retenciones a las exportaciones de algunos productos. Receta para nada original ya que también era propuesta por el Frente Renovador y fue anunciada por Daniel Scioli junto a otras medidas como respuesta para salir de la parálisis que se encontraba el Frente para la Victoria luego de la victoria con sabor a derrota en las elecciones generales.

Elisa Carrió, principal promotora de la alianza Cambiemos, se pronunció abiertamente en contra de un proyecto de una legisladora de su propio espacio que intentaba prohibir el uso del glifosato. Mediante un comunicado difundido desde su cuenta de facebook, la diputada expresaba que el proyecto presentado por la senadora Odarda “no responde a la plataforma política de la Coalición Cívica”.

No alcanzó con que el frente Cambiemos se posicione a favor de mantener el status quo intensificado por el kirchnerismo en esta década. Los días posteriores a las elecciones nos enteramos que la electa gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, decidió que su principal asesor en temas agropecuarios y futuro ministro de Asuntos Agrarios sea el ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquis. La noticia ha puesto en alerta a las diferentes organizaciones sociales y asambleas de vecinos que vienen resistiendo el avance voraz de Monsanto, sus aviones y mosquitos llenos de glifosato.

Gane quien gane, los pueblos deberán responder al rugido de la tierra resistiendo su depredación.