Cambiemos, o los peligros del gobierno “Market friendly”

Por Carina López Monja – @Carinalopezm

La tan mentada alegría les duró menos de cuatro meses a las y los funcionarios de Cambiemos. Las promesas de campaña incumplidas y el deterioro del bolsillo de miles de personas van mutando los gestos amables y las ideas de bienestar en una imagen presidencial que cae. Reflexiones de cara a los reclamos y movilizaciones de las próximas semanas.

En un documento interno para atraer inversiones, Cambiemos habla de un giro político en la Argentina a favor de los mercados. Sin embargo, las medidas tomadas por el Presidente Mauricio Macri lo hacen enfrentar varios peligros: un millón de pobres nuevos, los Panama Papers que lo salpican gravemente y un descontento social que va creciendo, lejos de unir a las y los argentinos.

Parece lejano, de otros tiempos, aquella idea del país virtual y del país real, pero mientras aparecen papeles internos que hablan de la Argentina como “tierra de oportunidades”, como revela Werner Pertot en Pagina/12, y mientras el FMI elogia las medidas de gobierno tendientes a “poner la casa en orden”, en los pagos chicos las cosas parecen bastante distintas: la imagen de Macri cae, la principal preocupación de los argentinos y argentinas ya no es la “inseguridad” sino la inflación y la “inseguridad laboral” ante el miedo de perder el empleo y la imagen de gobierno que “ajusta pero es honesto” se empieza a caer a pedazos.

Una violación cotidiana a los ejes de Campaña

Las declaraciones de Mauricio Macri antes de ganar las elecciones, junto a las de todos los miembros del Ejecutivo en la actualidad, parecen sacadas de la Revista Barcelona. Las promesas de Pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a los argentinos, repetidas una y mil veces en la campaña electoral, fueron descartadas rápidamente por Cambiemos, aunque sirvan para los libretos de los discursos oficiales.

A Macri se le terminó la luna de miel. La conclusión de que gobierna para los ricos se repitió en las mesas de miles de familias y se reflejó en las encuestas, en las que cayó la imagen del presidente y en las que aparece como primer preocupación el flagelo de la inflación.

Hasta la derecha está preocupada por “el costo social” de las medidas impopulares. Tal vez por eso, aunque tarde y con medidas insuficientes, el Presidente convocó al Gabinete Social y lanzó su agenda “para los desprotegidos”. No es casual que lo haga días antes de la primera gran movilización contra el hambre, que aglutinara a miles de personas en todo el país y que confluirá con el paro nacional de las y los trabajadores estatales. Y que al finalizar el anuncio del Presidente, Héctor “Toty” Flores –fundador de la cooperativa La Juanita– haya buscado convencer (se) de que Cambiemos “no gobierna sólo para los ricos”.

Después del tarifazo, la suba en servicios, transporte y alimentos y los despidos masivos, la agenda para las y los que menos tienen parece, al menos, tacaña. El presidente Macri aseguró liberar pagos de obra pública, ampliar asignaciones familiares, eliminar la incompatibilidad de la Asignación Universal por Hijo (AUH) con planes sociales y emitir un bono de 500 pesos a jubilados.

El resto siguen siendo promesas: la eliminación de parte del IVA a los productos de la canasta básica deberá pasar por el Congreso Nacional y su implementación y beneficiarios aún están por verse. En segundo lugar, emitió nuevamente la promesa de diálogo; y la convocatoria al Consejo del Salario, que define el salario mínimo vital y móvil, sería en mayo. Finalmente, Macri prometió que a partir de agosto bajará y no parará de bajar la inflación.

Uno de los puntos centrales que marca la “política social macrista” es un giro de la política focalizada del neoliberalismo: ya no se trata de impulsar políticas sociales que busquen “universalizar” derechos, sino de contener la pobreza más extrema, focalizando la ayuda social del Estado. En ese sentido, la devolución de parte del IVA sería a quienes perciben planes sociales y a jubilados y no abarcaría a millones de trabajadores y trabajadoras informales o precarizados/as, que están debajo de la línea de la pobreza pero no son contabilizados como “los más pobres de los pobres”. Otro ejemplo es la reducción de los REPRO, nacidos para sostener empleo frente a la crisis de 2008 y a la vez la suba del subsidio de desempleo, asumiendo que un porcentaje importante de la población ya no conseguirá trabajo.

La promesa de la inversión que si no llega, ahoga

“Ordenar el gasto y ajustar el funcionamiento del Estado, volver al crédito externo, alentar la inversión y levantar las trabas que se habían impuesto a la producción son condiciones para empezar a dibujar un círculo virtuoso. Ese círculo se cerraría con más y mejor empleo, mayor salario, sostén genuino para el consumo y el ahorro y, claro, robustecimiento de la renta del sector privado. Hay dos problemas. Primero, que la idea funcione”. Son palabras de un periodista económico del diario Clarín, que demuestran las dificultades objetivas que enfrenta Macri si el plan no saliera tal como lo planeó. Es decir, si las inversiones y los dólares no aparecieran. El segundo problema es, otra vez según Clarín, el “costo social”.

La reunión de hoy de Macri con los empresarios buscará nuevamente pedirles que realicen inversiones. Y pedirles, también, que los precios bajen. La concreción de la salida del default, el documento de la tierra de oportunidades y el consenso market friendly y otras medidas que buscará tomar el gobierno nacional deben alertar sobre el futuro económico.

La máquina para comprar voluntades o articular “un pacto de gobernabilidad” con el peronismo pejotista y aislar al kirchnerismo duro se encuentra en pleno funcionamiento, mientras que en el variado mundo peronista y kirchnerista siguen más preocupados por la disputa de poder que por enfrentar los masivos despidos, la escalada inflacionaria y el deterioro salarial de la población.

Mientras tanto, la propuesta que llevará Cambiemos al Congreso para avanzar en un régimen de participación público/privada (PPP) –cuya resolución de conflictos pasaría por el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI)– se asemeja a la ley de Alianza Público Privada (APP) que se impulsó en Paraguay después del golpe al gobierno de Fernando Lugo (que permite la intervención de empresas en los servicios que provee el Estado, como infraestructura, salud o educación), y que podría tener graves consecuencias en nuestro país.

Difícil que el chancho chifle

Hace unas semanas, en parte del oficialismo existía la expectativa de que la ofensiva judicial contra la ruta del dinero K y las causas de corrupción pusieran en segundo plano la brutal situación económica luego de la disparada inflacionaria. Sin embargo, pocos días después, la publicidad de los Panama Papers, que involucran a Macri y al intendente de Lanús, Nestor Grindetti, entre otros, pusieron en jaque el discurso anti corrupción de Cambiemos.

En el mismo sentido, la promesa de “Combatir el narcotráfico hasta las últimas consecuencias” chocó con la noticia de seis jóvenes muertos ante la falta de control en una fiesta electrónica en Costa Salguero. La imagen de saturación policial en las villas de la Ciudad contrasta con la ausencia de control del gobierno porteño en una fiesta de miles de personas donde habitualmente se venden y consumen drogas (sobre todo sintéticas).

A eso, hay que sumarle que, en el marco de los Panama Papers, apareció una propiedad de la vicepresidenta de la Legislatura de la Ciudad, Carmen Polledo y su marido Fernando, quien además es parte del directorio de Costa Salguero, que administra los pabellones del predio donde fallecieron los jóvenes.

Descontento y resistencia

Macri no cumplió su promesa de unir a las y los argentinos. Todo lo contrario: ha logrado, al menos circunstancialmente, unir a las cinco centrales sindicales para expresar su rechazo a las políticas del gobierno para ricos y a llamar a una actividad conjunta el próximo 29 de abril. Veremos qué sucede, ya que las negociaciones por obras sociales y por cuotas de poder pueden hacer caer protestas de los sectores gordos del sindicalismo añejo.

Lo cierto es que mañana, mientras se lleve adelante un paro nacional de los estatales que vienen de velar a trabajadores y trabajadoras despedidas que fallecieron como consecuencia de las políticas macristas, numerosas organizaciones y movimientos populares saldrán a la calle en una masiva marcha contra el hambre.