Campo minado: cara a cara con la historia

Por Sofía Vitale (@SofiiVitale)

El proyecto dirigido por Lola Arias es un viaje al pasado, una puesta en escena de la memoria viva de los protagonistas de Malvinas y su vida después de ella.

Seis combatientes de la Guerra de Malvinas, tres argentinos y tres ingleses, se encuentran treinta y seis años después para darle vida al proyecto de Lola Arias en el Teatro San Martín. Lou Armour, David Jackson, Gabriel Sagastume, Ruben Otero, Sukrim Rai y Marcelo Vallejo se turnan para narrar su experiencia en las trincheras mediante monólogos, imágenes, videos, música y otros artificios como grabaciones y audios de la época. “Get back to where you once belonged” profesa la canción de Los Beatles que cantan sobre el escenario y en eso consiste la obra: un ejercicio de la memoria que les permite a los espectadores trasladarse con ellos a los años de la guerra.

Campo minado rompe con las convenciones. Lo que se muestra en el escenario es solo una parte del proyecto entero que lleva varios años y consistió en reunir a los que combatieron en frentes enemigos en un mismo set de filmación. La obra no se circunscribe al espacio del teatro, sino que es un cruce con el cine ya que comenzó con el encuentro de los combatientes y las grabaciones que se pueden ver en la película Teatro de guerra, proyectada paralelamente en la sala Leopoldo Lugones. Ese encuentro con el cine queda claro al entrar a la sala y ver que el elemento principal de la escenografía es una estructura blanca donde se van a mostrar imágenes de documentos de la época y también lo que sucede en el escenario. Las butacas laterales de la sala Casacuberta no se encuentra habilitadas ya que la disposición de la escenografía y de la obra entera es muy frontal. El espectador queda cara a cara con la historia de estos combatientes y con la historia del país. A diferencia de lo que pasó en la realidad, es imposible mirar para un costado.

Lo que hace única la producción de Lola Arias es el hecho de que el elenco no esté formado por actores, sino por los mismos combatientes. Walter Benjamin define el “aura” como aquello que hace única una obra de arte, tiene que ver con la singularidad, con la idea de lo irrepetible, que es justamente lo que se pierde en la era de la reproductividad técnica. La puesta de escena de Campo Minado se centra en el original llevado a su máxima expresión: los hombres no son personajes interpretados por actores, son la historia viva y eso es lo que más conmociona, saber que lo están contando porque lo vivieron en carne propia.

Los límites entre representación y realidad se confunden constantemente. El doloroso realismo de las historias se contrarresta con la revelación de los artificios, ya que no hay un detrás de escena, sino que todo sucede en el escenario de frente a los espectadores. La obra comienza con el casting, cada uno se presenta y una cámara los filma en vivo, los protagonistas se cambian a la vista de todos, mueven la escenografía, hacen los efectos de sonido y, en una mesa que se encuentra a un costado con una cámara, enfocan las imágenes que se proyectan en la pantalla: cartas personales, fotos, tapas de la revista Gente y otros documentos de la época. Además, los diálogos hacen referencia a los ensayos y a la producción. Por ejemplo, cuentan que hubo una escena que representaba un juicio, pero debieron eliminarla ya que debían declarar cosas que pasaron en Malvinas y prefieren guardarse para ellos. Es como si la obra quisiera recordarnos todo el tiempo que estamos ante una representación, ante un espectáculo para levantar una barrera emocional a las crudas historias reales que se cuentan.

Foto Gustavo Gavotti

La inclusión de pasajes cómicos, así como la música tocada en vivo también permiten que la tensión por momentos se relaje. Las caricaturizaciones de Margaret Thatcher y de Leopoldo Galtieri, el streaptease de un hombre vestido de mujer y chistes folklóricos entre argentinos e ingleses generan risa y contribuyen a apaciguar el dramatismo de la obra. Las reacciones del público cambian constantemente. De la risa a la emoción hay sólo un segundo.

El proyecto se presentó primero en Londres y ahora llegó nuevamente a Buenos Aires donde, como admiten sorprendidos los ingleses, los signos de Malvinas atraviesas la cotidianeidad de todos los ciudadanos. Calcomanías en los autos, estampas en las remeras, cuadros en los hospitales nos impiden olvidar las marcas que dejó una guerra absurda impulsada por un gobierno genocida. El aplauso del final es una convención, pero la sala entera de pie y las lágrimas de muchos de los espectadores dejaron claro que con esta obra es difícil no implicarse emocionalmente.

Si bien los hombres arriba del escenario muestran una buena dinámica, a veces hasta bromeando entre ellos, los primeros contactos no fueron fáciles. La barrera más superficial, la idiomática, se levantó con la ayuda de los miembros de la producción que traducían los diálogos y, para los espectadores, hay una pantalla donde se proyectan subtítulos. Pero hubo otra más difícil de derrumbar que fue encontrarse cara a cara con quienes habían sido sus enemigos. La obra deja en claro que de un bando y de otro, después de la guerra, no hay diferencia entre el pasado y el presente. Es un error anteponer el prefijo “ex” a la palabra “combatientes” porque Malvinas dejó marcas imborrables, como el pasto que deja de crecer donde cae una bomba.

Ficha técnica

Escrita y dirigida por Lola Arias

Performers
Lou Armour
David Jackson
Gabriel Sagastume
Ruben Otero
Sukrim Rai
Marcelo Vallejo

Investigación: Sofía Medici, Luz Algranti
Producción: Sofía Medici, Luz Algranti, Lucila Piffer
Escenografía: Mariana Tirantte
Composición musical: Ulises Conti
Diseño de luces y dirección técnica: David Seldes
Asistencia de iluminación: Facundo David
Asistencia de dirección técnica: Martín Fernández Paponi
Video: Martín Borini, José Jiménez
Sonido: Ernesto Fara, Roberto Pellegrino
Vestuario: Andy Piffer
Asistencia de dirección: Erika Teichert, Agustina Barzola
Asistencia técnica: Imanol López
Asistencia de producción: Melisa Santoro, Malena Schnitzer
Asistencia de vestuario: Federico Castellón Arrieta
Productora asociada: Gema Films

Horario: miércoles a domingos 20:30 hs. Teatro San Martín, Av. Corrientes 1530, C.A.B.A.