Cantar para pedir justicia

Cantar para pedir justicia

Música 25 septiembre, 2017 0

Hace algunos días se dio a conocer vía redes sociales “¿Dónde está mi hermano Santi?”, tema en clave de reggae con una letra escrita para Santiago Maldonado por su hermano, Germán, y a la que le pusieron voz cantantes como Miss Bolivia, Teresa Parodi, Palo Pandolfo, Liliana Herrero, Guillermo Fernández, entre otros y otras referentes de la música popular.

¿Dónde está Santiago Maldonado?, se pregunta gran parte del país. Y también lo pregunta Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) en la introducción de ¿Dónde está mi hermano Santi?, canción cuya letra fue escrita por Germán Maldonado, hermano de Santiago. Liliana Herrero, Miss Bolivia, Palo Pandolfo, Bersuit, Dolores Solá, Teresa Parodi, Horacio Fontova, Gastón Gonçalvez y Nonpalidece, Fósforo García (Pez) y Guillermo Fernández, son algunos de los músicos que le ponen voz a un tema emocionante por su contenido y por la unión de esas voces que se entrecruzaron desde distintos estilos musicales en un punto en común: un pedido de justicia.

A lo largo del tema que suena en clave de reggae con algunas variantes de rap el pedido es claro: “Devuélvanlo”. Pero también es poético y esperanzador, con frases como “Esperamos que regreses (a tierra)/ Con nuevas formas de cultivar/ Traerás semillas de otros planetas/ Y el pueblo sus frutos consumirá”.

Esta canción habla de la lucha de Santiago, la de los pueblos masacrados, el pedido de justicia por los 30 mil desaparecidos, la lucha de su familia por encontrarlo. Emocionan las voces de todos y todas al final del tema, cuando repiten sin cansancio “¿dónde estás, Santiago?”, hablándole directamente a él, como esperando una señal o que finalmente se tomen las responsabilidades necesarias para resolver qué pasó, dónde lo llevaron, o cómo y cuándo lo van a devolver.

Desde aquél primero de agosto en el cual se desató la violenta represión por parte de Gendarmería en la Lof en resistencia Cushamen (Chubut), no solo la familia de Maldonado se dedicó a buscarlo, sino que miles de personas se sumaron con el pedido en las calles, en las redes sociales, en sus lugares de trabajo y, en esta oportunidad, en la poesía y con la música como una trinchera, la misma compartida mientras salen estos párrafos junto a la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado?”.

 

¿Dónde está mi hermano Santi?

(letra publicada por Germán Maldonado)

Un Primero de agosto

Gendarmería irrumpió

en la Pu Lof Cushamen

y a Santi se lo llevó.

 

Dónde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuelvanlo

 

Ahora viaja por el cosmos

En una nave motorhome

Con sus nuevos amigos

Peleando en la Pu Lof de Orión.

 

Su lucha aún no está concluida

Pero tiene una nueva misión

De unir a la galaxia

para una vida mejor.

 

Donde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuelvanlo.

 

Donde está mi amigo Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuélvanlo.

 

Esperamos que regreses (a tierra)

Con nuevas formas de cultivar

Traerá semillas de otros planetas

Y el pueblo sus frutos consumirá.

 

Donde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuélvanlo.

 

Donde está mi amigo Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces desapareció.

 

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Sororidad: la historia contada por las que luchan

Por Laura Cabrera @LauCab

Hoy se estrena en el Cine Gaumont “Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste”, documental de Mariela Bernardez y Lorena Tapia Garzón que a través de historias de tres mujeres cuenta las realidades de todas las mujeres que desarrollan tareas en ese ámbito. Ante la precarización, el machismo y la desigualdad de oportunidades, la única salida es la organización.

Tres historias: la de Gimena Fuertes (Tiempo Argentino), Natalia Vinelli (Barricada TV) y Silvia Martínez Cassina (delegada de Canal 13, la primera). A partir de ellas, la periodista e integrante del Colectivo de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires Lorena Tapia Garzón y la integrante del grupo Revbeladas Cine, Mariela Bernardez, representaron en imágenes y diálogos el panorama general que viven las mujeres que hoy forman parte de medios de comunicación.

“Este documental está acompañado por un trabajo de investigación, un relevamiento que hicimos en casi todos los medios, sobre todo en los más grandes para ver cuál es verdaderamente la representación de las mujeres. Nos encontramos con lo que ya sabemos pero quedó plasmado en números para que incluso los propios compañeros se den cuenta”, indicó Lorena, quien además destacó que muchos integrantes de esos medios se sorprendieron al ver los números reales.

Sacar la voz llama a la reflexión acerca de qué roles ocupan las mujeres, cuáles se le asignan y en cuáles ni se las contempla, pero habla también de la transformación de todos estos problemas vinculados a la naturalización de distintos tipos de violencias en luchas, en la necesidad de que la perspectiva de géneros dentro del ámbito laboral y en las producciones periodísticas sea transversal, esté en todas las secciones, con todos los trabajadores y trabajadoras involucradas, tanto de medios hegemónicos como de los populares, alterativos y autogestivos.

Antes del estreno de esta tarde, las directoras del documental dialogaron con Marcha acerca de esta experiencia basada en la historia de tres y de todas, incluso de ellas, que mientras investigaban vivieron en carne propia la precarización, los despidos  y los derechos vulnerados.

¿En qué contexto comenzaron a idear el documental?

Mariela Bernardez: -El documental es la resultante de una experiencia colectiva, de una búsqueda que excede lo estrictamente narrativo o creativo. Hablamos del proceso social que protagonizan las mujeres, lesbianas y trans que tal como tiene su expresión en las calles en cada movilización multitudinaria del movimiento Ni Una Menos y en los poderosos Encuentros Nacionales de Mujeres,  también expresa su potencia al interior de las asambleas, en los espacios de trabajo, en los sindicatos y en las casas. “Sacar la voz” aborda historias de emergencia y consolidación de mujeres en posiciones de decisión y representatividad y esto sucede, también, en respuesta a un contexto crítico en lo laboral, especialmente en prensa, donde el impacto en los medios de comunicación ha sido devastador, con cierre y  pérdida de puestos laborales, creciente precarización y multifunción.

La presencia y aporte de estas compañeras en las luchas sindicales y en los debates al interior de los medios, habla de algo más general, que existe más allá de ellas y que es la condición que las habilita y potencia. Se trata de la consolidación de redes que procuran las mujeres trabajadoras para diseñar estrategias de cuidado mutuo y de resguardo de derechos y oportunidades, de la búsqueda de las activistas por forjar una agenda sindical y un programa de acción que no sea ciego a las desigualdades de género, que sepa de las condiciones diferenciales de acceso y permanencia en el mundo laboral que para el caso de las mujeres como colectivo social se ve plagada de obstáculos y requerimientos solo asociados a su condición de sexo-género.  Programas y estrategias que idean las mujeres para atravesar un momento de marcada crisis laboral mientras no dejan –no dejamos- de demandarle e interpelar al Estado por el impacto concreto que tiene en la vida y trabajo de las mujeres, sus políticas de ajuste y retracción tras ya casi dos años de su asunción.

Por eso, esta historia es una expresión de ese fortalecimiento transversal del colectivo de mujeres, lesbianas y trans, de la decisión de traspasar las fronteras de lo establecido por el status quo patriarcal y su régimen de reparto desigual de la “palabra legitimada o autorizada”, hacer presente y audible la voz de las trabajadoras dentro de las redacciones y en  las asambleas también.

Las acciones más populosas, transversales desde la diversidad y conmovedoras por su nivel de movilización han sido empujadas por la tenacidad de delegadas, mujeres trabajadoras de la economía formal e informal, activistas feministas, militantes del colectivo LGBTIQ, migrantes, campesinas, “amas de casa”, estudiantes y profesoras. Si eso no es una interpelación directa al Estado y al sindicalismo argentino todo, pues entonces se están quedando abajo del tren de la historia, o mirando otra película.

Hoy las calles hablan y testimonian esta potencia movilizada que crece inexorablemente desde el pie.

Lorena Tapia: -Surge el año pasado. Las dos estábamos haciendo un posgrado, un programa de actualización en género y sexualidades, en la UBA. Era un curso gratuito y estaba financiado por la Defensoría del público se venía haciendo desde hacía cuatro años pero este año dejó de hacerse supuestamente por el recorte presupuestario que hubo en materia de comunicación y políticas de género desde el Estado. Las dos empezamos ese programa en un contexto en el que nos habíamos quedado las dos sin trabajo. Este documental tiene una fuerte autoreferencia, con Mariela ya nos conocíamos, nos encontramos en ese posgrado. El trabajo final tenía que ser algo relacionado con la temática de género en un formato comunicacional. Mariela es documentalista y era trabajadora precarizada a través de una productora tercerizada que hacía contenidos para Canal Encuentro y yo era redactora de El Argentino Zona Norte, un diario gratuito que pertenecía al Grupo 23. Arrancamos el año y fuimos víctimas de ese fuerte ajuste. En ese contexto surge esta idea.

Decidimos retratar ese contexto a través de la mirada de las mujeres trabajadoras de prensa porque empezamos a darnos cuenta de que en ese contexto había cada vez más compañeras poniendo el cuerpo y la voz en la lucha gremial. Veníamos en el contexto del año anterior, 2015, que había sido el primer Ni Una Menos, que fue un quiebre importante en las luchas y reivindicaciones que ya existían desde mucho antes del movimiento feminista, generó un quiebre importante por su masividad. Para empezarnos a reconocer en ese lugar de que las mujeres históricamente estuvimos en desigualdad con los varones, al igual que otras identidades de género.  En ese contexto pensamos que sobre eso había algo que decir, porque se habla mucho del gremio de prensa, siempre son los compañeros varones los que hablan, pero están pasando otras cosas, hay compañeras que están participando cada vez más.

Si bien el documental habla de todas las mujeres en medios de comunicación y sus roles, se centran en tres historias, ¿por qué ellas?

MB: -En momentos “de crisis” son las mujeres las primeras en pagar los costos de ésta con su fuente de trabajo, con su modalidad de contratación, con ensanchamiento de la brecha salarial y desjerarquización de sus tareas, en definitiva, con más precarización del trabajo y de la vida. La elección de tres historias, dentro de las muchas otras posibles, de comunicadoras del sector de medios comercial y de los populares, cooperativos y comunitarios buscó expresar en ellas la trama general que atraviesan las trabajadoras y los efectos que tienen las medidas de ajuste particularmente sobre las mujeres en el sector formal e informal de la economía.

Tres compañeras, del sector de medios comercial y también del cooperativo, comunitario y popular. Gimena Fuertes, Silvia Martínez Cassina y Natalia Vinelli, en ellas buscamos narrar las historias de muchas más. En su voz se proyecta el grito de todas las demás. Su historia de emergencia y consolidación dentro de los medios que integran es la expresión más clara de debates y luchas que permean cada espacio en el camino de la “despatriarcalización”.

No son historias aisladas, en ellas y en los pasos que dan hay un camino recorrido, consciente o inconscientemente, sobre las huellas de todas las que nos antecedieron y que hoy tienen sus ecos en espacios que se permiten dar la discusión. De alguna manera, las compañeras integran el linaje de las que lucharon por nuestro derecho al voto, de las lavanderas que batallaron para que no les descontaran de su sueldo el lavado del delantal y de la cofia, de las hermanas Mirabal asesinadas por su oposición al dictador Leónidas Trujillo, de las campesinas e indígenas criminalizadas o avasalladas por su defensa de la tierra y sus recursos, por todas las que se animaron y lo siguen haciendo a hablar las voces y escribir las letras de equidad, autodeterminación y liberación.

El documental expone la mayor presencia femenina en los gremios, un mayor debate acerca del rol de las mujeres en los medios y su participación en las luchas. ¿Cómo fue evolucionando la labor femenina no solo en medios sino además en sindicatos? 

MB: -El compromiso y la participación de las mujeres en instancias de organización gremial le imprime, necesariamente, a la política sindical otra perspectiva. Que ellas estén, participen, se muestren y proyecten su voz o que no lo hagan no da lo mismo, y que esto suceda marca una diferencia. También interpela a la dirigencia sindical a revisar su agenda, a construir consensos que no las tengan como mera presencia decorativa en una asamblea o solo completando una lista, tampoco limitadas a adherir a la moción de los compañeros varones.

Su protagonismo en la política sindical habla de la potencia, de la decisión, pero también de los innumerables obstáculos que deben sortear las compañeras a la hora de “sacar su voz”. No son barreras imaginadas, ni la fantasía de una “conspiración”, son dificultades concretas y se hacen sentir. Lo complejo de tomar y disputar la palabra, cuando por años –una cultura entera- han determinado que la legitimada y valorada era la voz y letra del dirigente varón, entrenado en la habilidad de hablar en público y visibilizar su posición sin pudor. La propia autoestima y seguridad necesarias para librar y sostener las discusiones y posturas cuando hay disenso y el camino plagado de dudas y prejuicios a sortear de cara a la consolidación de roles de liderazgo femeninos, todos -en conjunto- hablan de por qué es importante, hoy más que nunca, relatar la historia de emergencia de estas mujeres que desde la experiencia de distintos medios se meten de lleno en disputar las relaciones de fuerza. Disputar derechos, oportunidades y condiciones con las patronales si acaso las hay, con el Estado, y al interior de sus propios espacios para transformar la economía de poder entre los géneros. Para construir no solo relaciones sindicales más abiertas e inclusivas, sino relaciones sociales más justas y democráticas.

LT: -Tenemos a Silvia Martínez Cassina que es de un medio dominante, hegemónico, donde además la precarización es más fuerte. Silvia empieza a ser a partir de 2015 y 2016 una referente para sus compañeros y compañeras en esa demanda por los derechos laborales. Ella logra apropiarse de eso, al principio no quería hablar pero toma la decisión de cumplir un rol importante. Cuando nosotros terminamos el documental Silvia termina siendo la primera delegada mujer dentro de Canal 13 y TN.  Gimena Fuertes es otro emblema de lo que sucedió con la comunicación y con los medios el año pasado, Tiempo Argentino es un emblema, la mayor referencia de cómo después de la debacle de un medio, de un vaciamiento furioso que dejó 800 trabajadores y trabajadoras en la calle, los compañeros y compañeras de Tiempo Argentino deciden apropiarse de eso y armar una cooperativa, seguir adelante y mostrar que otra forma de comunicación también es posible. Nos parecía importante que una compañera de ese medio esté porque fue otra pata de las cuestiones más fuertes de lo que había pasado el año anterior en el campo de la comunicación. Después está el caso de una compañera (Natalia Vinelli) que venía trabajando ya en un medio alternativo, comunitario y popular, es una de las directoras de ese canal que al mismo tiempo tiene toma de decisiones asamblearias donde hay mujeres y varones pero nos mayoría mujeres, a diferencia de medios comerciales en donde las mujeres somos minoría. Ahí son mayoría mujeres, tres en la comisión directiva y que tuvieron que batallar porque si bien en ese campo hay más mujeres, las compañeras tuvieron que pelear por sus derechos y en la batalla que llevaron adelante junto con otros canales alternativos que habían ganado por concurso un lugar en la TDA y que el gobierno de Cambiemos no les dejaba lugar y, después de una batalla muy larga liderada por muchas compañeras de Barricada, obtuvo hace poco la posibilidad de acceder a la TDA.

La lucha de mujeres en medios tiene que ver con cambios desde lo laboral pero también con la importancia del rol de los y las comunicadoras a la hora de informar. Partiendo de la base de que transformar el lenguaje es importante para cambiar la visión de las realidades y teniendo en cuenta conquistas como el hecho de cambiar “crimen pasional” por “femicidio” en una nota, por ejemplo, ¿qué otras acciones de mujeres en medios pueden mencionarse como fundamentales en esta transformación en visión de géneros?

MB: -Inundar los medios con una perspectiva de género y feminista se trata, también, de la elección de palabras y tipo de definiciones, pero no apenas de eso. En la base está la disputa por el “enfoque”, es decir, cómo se cuentan y comunican las noticias, de qué manera su abordaje permite o no ubicar lo que sucede en una larga trama que expresa relaciones de poder y la naturalización de subordinaciones. Esto es lo más difícil de erradicar, porque pueden cambiar las palabras, que no es poco ni menor, pero no es suficiente. Si las coberturas, en cualquiera de los temas o áreas, no pueden reconocer lo particular de la condición de algunos colectivos sociales y del impacto sobre éstos de las medidas que se adoptan, las prácticas que se desarrollan, o los dichos que circulan, el sexismo en los medios seguirá siendo un estado dominante.

Más periodistas comprometidxs con un abordaje plural y diverso, capaz de desarmar estereotipos y pensamientos binarios. Hay un camino recorrido y logros conseguidos, el aporte de las periodistas feministas fue clave en eso, pero falta mucho aún. Las noticias siguen siendo escritas o presentadas en su mayoría por varones, muchos con poca o nula sensibilidad e interés en reveer sus propios juicios y privilegios. Hacen falta más periodistas feministas que sigan tensionando los límites y los binarios, develando las violencias que operan las palabras y coberturas, reivindicando que “todas somos fiesteras, viajantes ´solas’ y fanáticas de los boliches”.

A pesar de todos estos cambios positivos, las mujeres siguen siendo las más vulnerables a la hora de hablar de derechos laborales, ¿qué tiene que cambiar para que esto deje de ser así?

MB: -En medios son mujeres las que trabajan, en su mayoría, bajo la modalidad de “colaboradoras”, en formas precarias y flexibles de trabajo y contratación; las que, en alto porcentaje, no tienen firma u ocupan un lugar marginal o subalterno en el tratamiento de las noticias en televisión. Sin pasar por alto la verdadera grieta horizontal que hace que un altísimo porcentaje de ellas no accedan a puestos jerarquizados y de decisión en materia de política editorial dentro de los Medios que integran.

Las mujeres vivencian –vivenciamos- la precarización creciente, la multitarea, el vaciamiento de los medios en los que trabajábamos y el desempleo. Las circunstancias no han cambiado para mejor, todo lo contrario. Estamos cada vez algo más ajustadas, más pobres, más amenazadas en nuestra proyección laboral dentro del campo de la comunicación y el periodismo, como en muchos otros también. Pero lo que se robusteció, lo que maduró hasta encenderse, es la conciencia que la batalla que libramos, esa de la que tenemos mucho por recorrer aún, no puede dejar cruzar las muchas capas de opresión y postergación que nos pone a cada mujer, lesbiana, travesti o trans en situaciones particulares que no pueden ser omitidas o ignoradas. Del reconocimiento de esas circunstancias y no de su disolución en un todo homogéneo, tomamos la fuerza que nos impulsa. Esa es la clave y la potencia.

 

“Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste”, se estrena hoy a las 18 en el Cine Gaumont, Rivadavia 1635, CABA.

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Lo que sus ojos vieron

Lo que sus ojos vieron

Cultura 19 septiembre, 2017 0

Por Valeria Mapelman (*)

Ni´daciye, sobreviviente de la Masacre de La Bomba, falleció el domingo en su comunidad de La Esperanza, Formosa.  Otro anciano que se va sin justicia, pero deja su testimonio.

Don Solano Caballero falleció el domingo 18 de septiembre por la tarde. Su verdadero nombre, el que le pusieron sus padres, era Ni´daciye. Tenía muchos años, una mujer y varios hijos. Uno de ellos, Jorge, ex combatiente en la guerra de Malvinas. Y un hermano, Caincoñen, asesinado por las balas de un colono expropiador.
La comunidad La Esperanza fue el más importante de sus proyectos, un pequeño retazo de monte que alguna vez los Pilagá perdieron a manos de la Gendarmería de Línea y que volvió a sus verdaderos dueños silenciosa y pacíficamente recuperada. Pero tuvo otros. El creía en la justicia y estaba convencido de que el Estado argentino reconocería algún día el gran crimen cometido contra su pueblo.

Cada 10 de octubre, en un nuevo aniversario de la Masacre de La Bomba, tomaba el micrófono y relataba en detalle lo que había visto. Falleció Don Solano, pero no se fue del todo, siempre estará con nosotros relatando una y otra vez lo que sus ojos vieron.
Su testimonio
“Como a las seis o siete de la tarde vinieron los milicos hasta donde estábamos y empezaron a disparar. ¡Pobre gente!

Cuando empezaron los tiros caían niños, caían mujeres… ancianos. A una mujer la balearon acá, a un hombre acá en la rodilla, todos gritaban, las mujeres, los niños…

Pasó el primer tiroteo, el segundo, y en el tercero sentí miedo. Todos los que estaban ahí quedaron baleados, todos cerca del madrejón.

Cuando largaron los primeros tiros mucha gente cayó herida.

Caían por allá, por allá, por allá. Me acuerdo que a un hombre le quebraron la pierna y a otro le dispararon en la boca. A ese hombre lo llamábamos Kaamkot… a él le pegó la bala y cayó.

Más allá se escuchaban los gritos de otro anciano que había caído baleado y estaba en el suelo, se llamaba Kalaky, y tenía quebrada la pierna.

Desde ahí yo podía ver como morían los chicos y a una mujer que cargaba su yica, vi cómo la balearon en la nuca”.
“Vi morir a mucha gente ahí pero yo estaba tranquilo, no lloraba.

Entonces apareció un anciano que se acercó dónde estaba mi papá.

Dió una vuelta así caminando. Mi padre le dijo que se tirara cuerpo a tierra, arrastrándose. Yo no lo podía llevar, porque el viejo forzudo iba agazapado, y ahí nomás me pongo muy triste cuando me acuerdo, porque vi sus pies quebrados por los tiros.

Pobre hombre, pobrecito era muy viejito. Pudo acercarse a un árbol pero estaba muy mal herido. Estaba llorando, estaba lleno de lágrimas. Ahora sufro cuando me acuerdo.

¡Yo era un buen tirador, si hubiera tenido un rifle en ese momento hubiera matado unos cuantos milicos! pero no tenía con qué…

Después me escondí otra vez, esa fue la cuarta. Y largaron otra vez los tiros.

¡Paf, paf!

Todos los troncos de los árboles quedaron llenos de balas por eso la Gendarmería los volteó después.

Solo había cincuenta metros entre ellos y nosotros.

Yo estaba escondido como a unos cincuenta y cinco metros. Ahí había tres árboles. Un algarrobo, un palo mataco, y un quebracho colorado. Había varios árboles grandes, un guayabí y un mistol enorme. Cuando terminaron la matanza cortaron todos esos árboles por eso no existe más aquel monte. Si no hubieran cortado el monte hubiéramos podido encontrar ahora todas las balas incrustadas en los árboles, pero pasaron las topadoras y se llevaron los ranchos y los árboles. Si hubieran dejado el árbol donde yo me escondí podríamos encontrar las balas y ya no podrían seguir mintiendo. Todos podrían verlo”.

Junto con el remate de los heridos se había iniciado la persecución de los sobrevivientes. Don Solano huyó hacia el norte, pero algunos días más tarde fue capturado por tropas de Gendarmería y llevado en calidad de prisionero a la colonia estatal para indígenas de Bartolomé de las Casas.

Su ropa estaba hecha jirones, las espinas le habían arrancado el pelo y su cabeza sangraba. Cuando llegó a la colonia se encontró con un grupo de más 200 refugiados agrupados alrededor de distintas fogatas, hambrientos, durmiendo en el suelo.
Al día siguiente fueron repartidos en las chacras para trabajar. Les dieron herramientas, los alimentaron y pasaron muchos meses hasta que pudieron escapar y volver a sus territorios. Corría el año 1948.

(*) La autora es documentalista, integrante de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en Argentina y directora de “Octubre Pilagá, relatos del silencio (tailer https://www.youtube.com/watch?v=–IURxjrjQE).

 

 

 

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Constelaciones en la noche de Buenos Aires

Por Laura Cabrera @LauCab/ Fotos: Seba Klein

Con un Luna Park agotado, el músico Lisandro Aristimuño presentó su último disco, “Constelaciones” junto a artistas invitados y una propuesta musical que volvió los inicios del artista y la vez demostró la madurez musical de quien lleva siete discos editados y un camino recorrido por centros culturales, dos Gran Rex y este primer Luna.

Pensar en cómo empezar a contar lo que pasó el sábado pasado en el Luna Park es pesar en empezar a contarlo por el cierre, con Lisandro sobre el escenario, saludando a quienes estuvieron en ese estadio repleto y dejando un mensaje de apoyo a la música independiente, a la autogestión y a la música argentina. Es que de ahí parte la historia de Aristimuño: de las pequeñas salas, de compartir escenarios con músicos de ese palo, de tocar en lugares pequeños, siempre con la misma energía. Y ahí estaba, presentando Constelaciones en el Luna, casi como si esta acción fuese también parte de la poesía que abre la puerta al mundo Aristimuño, ese en donde la sensibilidad desde lo musical pasa por el cuerpo de quienes escuchan y se conectan a algo que en el mundo real (el que en esta oportunidad estuvo afuera del Luna Park) no se puede encontrar.

Pasadas las 21.30, Lisandro salió al escenario con “Rastro del percal”. Así se iniciaba un show en donde se sintieron la fuerza de la banda, los aportes brillantes de los invitados e invitadas y los momentos de Lisandro solista, todo esto en poco más de dos horas en las que las emociones podían sentirse en el aire. No faltó en ese tiempo la mención al Sur y a Azul, su hija, ambos presentes en muchos de sus temas. Pero tampoco faltó el compromiso social como artista y el no poder dejar de preguntar dónde está Santiago Maldonado, justo al inicio de “Green lover”, tema dedicado a las Abuelas de Plaza de Mayo.

La presentación de Constelaciones contó además con momentos en los que grandes de la música nacional se subieron al escenario. Las primeras en hacerlo fueron Hilda Lizarazu y Fabiana Cantilo, quienes sumaron sus voces al alegre “Voy con vos”, cuarto tema de la noche. A mitad de show fue Javier Malosetti quien se sumó con arreglos en bajo al nostálgico “Good morning life”, primer corte de difusión de este último disco. Pero la sorpresa de la noche se dio al momento en que Fernando Ruiz Díaz (Catu Pecu Machu) apareció en escena para cantar “Para vestirte hoy”, rompiendo por completo con el show, cambiando la energía por el estilo rock que lo caracteriza, generando el quiebre en el momento justo, demostrado también la grandeza de un músico que deja todo el protagonismo a su invitado.

Así como pudieron escucharse variantes de “Tu corazón”, “Blue”, o “How Long” (en donde Rocío Aristimuño se llevó todos los aplausos, luego de su zapateo estilo flamenco), también hubo lugar para el Lisandro de los tiempos en los que el número de público era menor, en donde una guitarra y su voz eran todos los instrumentos. Así sucedió en “Me hice cargo de tu luz”, “tu nombre y el mío” y “canción de amor”, temas en los que no sólo cambió la atmósfera por la de un concierto más íntimo, sino en donde además se dio la mayor interacción con el público, entre chistes e historias de la poesía encerrada en cada letra.

¿El cierre? Lento y relajado con “Respirar” y “Canción de amor”, explosivo con el último de la noche: parches y cuerdas a fondo para “Elefantes”, uno de los más fuertes del antecesor, Mundo Anfibio.

Más allá de la inmensidad del Luna, de la popularidad alcanzada por Aristimuño y sus resultados reflejados en la cantidad de público, el músico demostró que todo sigue igual, que su música es esa que habla de las realidades cotidianas, de las identidades, amores, emociones, de todo eso que la disfunción narcotizante o esa idea de estar conectado con el mundo, hace que en el día a día quede en el olvido. Es que el mensaje parecería ser siempre el mismo: la música nos acerca a eso que suena a lo que más queremos, a lo que nos emociona y nos conecta. La música nos hace viajar.

 

 

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El domicilio del espanto

El domicilio del espanto

Libros 4 septiembre, 2017 0

Por Cezary Novek / Imagen: La Primera Piedra

Reseña de La casa de los eucaliptus, el nuevo libro de relatos de Luciano Lamberi.

Luciano Lamberti se ha labrado en los últimos años, libro a libro, una sólida reputación como cuentista. En su primer volumen, El asesino de chanchos, introduce un realismo sucio ambientado en paisajes rurales y pueblos perdidos de la Argentina profunda. En El loro que podía adivinar el futuro, se adentra en lo fantástico sin perder ese color regional. Entre medio de estos títulos, incursionó dos veces en la novela, con Los campos magnéticos y La maestra rural. En ambos casos, coqueteando con la ciencia ficción sin apartarse de los tópicos característicos de sus cuentos: personajes oscuros, secretos de pueblo que se murmuran en voz baja, el trabajo con lo no dicho y los narradores indiferentes. Con La casa de los eucaliptus le toca el turno al terror puro y duro.

El cine gore, las leyendas urbanas, los creepypastas, las series clásicas de sci-fi  y lo mejor de la literatura de horror –desde Stephen King hasta los maestros de la era dorada del pulp de Arkham House– se dan cita en esta colección de doce relatos que juega a reinventar los tópicos del género. A medio camino entre el pastiche con guiños para los lectores frikis y la lúdica intertextual, Lamberti recrea elementos de sus libros anteriores tiñéndolos de un sabor macabro que vuelve la lectura, como mínimo, adictiva.

Sin desnudar finales ni tramas, la mejor descripción que se puede hacer del libro es la sinopsis de las historias: Los caminos internos, el primer cuento de esta colección, trata sobre un médico que se plantea su trayecto de vida mientras incursiona en un pueblo plagado de recuerdos inquietantes en una historia digna de La dimensión desconocida. El segundo relato –que  lleva el mismo título que el libro– cuenta la historia de un padre de familia que pacta con una misteriosa visita; vínculo que desatará una serie de crímenes brutales. El tío Gabriel plantea una versión alternativa de zombie, más cercana a los del sueco John Ajvide Lindqvist en Descansa en paz que a los caníbales putrefactos de George Romero. Los chicos de la noche cuenta un misterioso encuentro con una tribu de skaters, relato muy afín al imaginario del primer Clive Barker, así como también a los paisajes urbanos de Mariana Enríquez. Hay una hipótesis sobre las fuerzas malignas que tiran los hilos del poder en El espíritu eterno, mientras que en Vida de E. se presenta una sátira macabra del circuito cultural, cercana a los relatos de humor negro de Gustav Meyrink. La ventana plantea un interesante intercambio entre mundos que lleva al protagonista a la destrucción de su psiquis. Eddie, por otra parte, es una historia sobre un chico retraído con una familia opresora que comienza una retorcida amistad con un ser que habita en el espejo. Muñeca, uno de los puntos más oscuros de la colección, funciona como homenaje a La gallina degollada de Quiroga mientras reescribe con estilo Lolitas de juguete, una de los más inquietantes creepypastas que circulan por la red. Acapulco pone en juego un enigma policial que deja espacio para que el lector dibuje el rostro del espanto como más le plazca. Carolina baila retoma el dilema sobre qué pasa con las cuentas de Facebook cuando los usuarios mueren. Santa, el cuento que cierra el recorrido, explora los recovecos del fanatismo, la superstición religiosa y las posesiones demoníacas con un final abierto que abre las posibilidades a imaginar lo peor.

En La casa de los eucaliptus, Lamberti amplía el universo ficcional presentado en libros anteriores con un estilo simple y directo, que invita con una lectura amena e hipnótica a aventurarse en un mundo de espantos, donde el miedo se presenta no tanto en el monstruo sino en cómo lo desconocido desnuda los aspectos menos tranquilizadores del ser humano. Descubrimiento que lleva al crimen, la locura o la destrucción a la mayoría de los personajes, cuando no deciden hacerse a un lado y convivir con el mal.

 

Luciano Lamberti (San Francisco, Córdoba, 1978). Es Licenciado en Letras, reside en Buenos Aires y dicta talleres de escritura creativa. Publicó Sueños de siesta (La Creciente, 2006), San Francisco (Funesiana, 2008; China Editora, 2014; poesía), El asesino de chanchos (Tamarisco, 2010; Nudista, 2012; cuentos), Los campos magnéticos (La Sofía Cartonera, 2012; China Editora, 2012; nouvelle); El loro que podía adivinar el futuro (Nudista, 2012; cuentos) y La maestra rural (Random House Mondadori, 2016; novela). Participó de las antologías: 10 Bajistas (Eduvim, 2008), Es lo que hay (Babel, 2008), Un grito de corazón (Mondadori, 2008), Hablar de mí (Lengua de Trapo, 2009), Autopista (Raíz de Dos, 2010) y No entren al 1408 (La biblioteca de Babel, 2013).

 

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Desapariciones

Desapariciones

Cultura 1 septiembre, 2017 0

Texto Ema Cutrin / Dibujo Diego Abu Arab

 

En la escuela del barrio, una maestra huesuda y cansada se dispone a dar su clase. La lección del día le toca a (requisa su lista de alumnos) ¡Santiago Maldonado! Santy, por favor, al frente. El aula, el aire y el tiempo permanecen quietos. Vamos, todos tenemos que dar lección. Maestra, Santiago no viene desde hace dos semanas, no sabemos de él, a veces vemos a su madre merodeando la puerta a la salida, con cara de los que están siempre despiertos. La Directora dice que fue un sueño.
En la silla donde debía estar sentado Santiago, había una araña negra.

El hospital esta agitado y manchado con rojo. Todo está listo para la operación más compleja de la semana, pero el cirujano no está presente. ¿A quién le toca?, se preguntan los auxiliares. ¿A quién va a ser? A Maldonado, él es el único que la puede hacer. Qué raro, no tiene costumbre de faltar. Al ir a buscarlo a su oficina de Jefe de Servicio, encontraron allí sus pertenencias habituales, la foto de Favaloro, un termo sobre la mesa y un mate. La yerba del mate estaba caliente.

Un oficinista para un taxi en San Juan y Libertad. Al subirse, descubre sorprendido que el asiento del conductor está vacío. Mira como buscando y ve un banderín de Racing Club, una foto de Maradona mostrando su Che, una credencial que habilitaba a conducir ese taxi a alguien llamado Santiago Maldonado.

La mujer y su compañero se acurrucan y ovillan en el secreto oscuro de su noche. La mujer va al baño. Desde allí lo llama, ¿Santiago? ¿Santi? Nadie contesta. Sale y ve la cama dada vuelta, las fotos volcadas, huellas de uñas sobre la alfombra, signos de la vida aferrándose, un pedazo de tela arrancada de una camisa. La tela es de color verde muerte.

Los pibes quieren salir campeones. Nada de faso, nada de copete, es la final. El barrio entero vino a apoyarlos. Su goleador no llega. ¿Se la pegó ayer? Pero si estuvo toda la semana agitando que no bardiemos. No, ayer despegó temprano de la esquina, para el lado que dobló se veía la luz mala. Los pibes perdieron. La única camiseta que quedo sin ser transpirada tenía el número 9. La letra D de su apellido Maldonado estaba agujereada. De ese agujero salía sangre.

Un joven aburrido abre su Facebook. Éste le pregunta, ¿Qué estás pensando, Santi? Hastiado, no repara en ello. Va bajando en su inicio y se cuelga con la lectura de un texto que habla de una maestra y su alumno, de un médico, de un tachero, de dos amantes, de un pibe de barrio. Asustado, se rescata que los desaparecidos se llaman como él en el mismísimo momento en que oye un estruendo en su puerta y

 

 

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La solución está a la vuelta, las respuestas en ninguna parte

Por Laura Cabrera @LauCab

La semana pasada se estrenó “El Monte” corto documental que relata a través de sus protagonistas cómo es vivir en un barrio olvidado de Quilmes, en donde la pobreza, la contaminación y las inundaciones rigen el día a día de sus habitantes.

El Monte es una villa ubicada en Quilmes. Está a la vuelta del edificio municipal desde donde deberían salir las respuestas, desde donde cualquier persona se puede asomar por la ventana y observar que El Monte existe y en las peores condiciones desde hace años. Está también al costado de la ruta, ahí donde casi como si fuese una ironía se mantiene firme el enorme cartel del programa “El Estado en tu barrio”. La demanda de vecinos y vecinas y el Estado ausente, hicieron que un grupo de comunicadores y comunicadoras pensaran en reflejar a través de un cortometraje documental cuál es la realidad del día a día, cómo se vive y con qué consecuencias. Así nació este proyecto audiovisual del periodista y director de “El Monte”, Pablo Lapuente, material que desde la semana pasada puede verse por YouTube.

Con poco menos de veinte minutos de duración, este trabajo pretende mostrar a través del testimonio de vecinos y vecinas, cómo se vive en una porción de terreno en donde gobierna la basura, en donde un factor climático como la lluvia se vuelve enemigo o un recurso natural como el agua se vuelve fuente de enfermedades. Pero El Monte también es la historia de la desilusión de aquellos que decidieron confiar en un nuevo líder político del que pensaron que haría algo más que el histórico “Barba” Gutiérrez. Pasaron los meses, la confianza se fue, la ausencia del Estado (ahora en manos de Cambiemos) siempre ahí, en cada charco, en cada calle embarrada, en las instituciones educativas tan lejanas para niños y niñas que tienen que salir del barrio para poder estudiar.

“Nosotros también somos personas” puede escucharse en un testimonio que afirma algo que no se pone en duda para quien observa pero si para quien habla, para quien entre lágrimas explica qué pasa con sus muebles cuando el barrio se inunda, o para quien explica a cámara cómo se duerme los días de lluvia. Una historia de injusticias, de necesidades básicas insatisfechas, una historia paralela surgida a metros de esas calles que se ven renovadas, que indican que un Quilmes mejor es posible. Pero, ¿incluye este Quilmes a toda su población? Esa parecería ser la pregunta inicial.

Marcha Noticias dialogó con Lapuente acerca de este proyecto de investigación periodística que refleja realidades cotidianas, tan cotidianas como la tristeza de los habitantes de El Monte ante tanto olvido.

La realidad que se vive en El Monte es la realidad de muchos barrios carenciados del mismo distrito, ¿por qué eligieron ese lugar para contar estas historias de vida en donde es claro que hay un Estado ausente?

Es cierto que son varios distritos, el cordón que rodea la Ciudad de Buenos Aires, incluso la Ciudad de Buenos Aires también tiene villas con características similares, con la misma infraestructura y otros problemas. Lo hicimos ahí primero porque desde lo político hay una lectura que puede ser un poco más clara, que muestra esa falta de políticas de Estado. El Municipio, como dice el corto, literalmente le da la espalda a la villa. El edificio fue construido después, la villa tiene décadas. Fue construido de espaldas, o sea que la entrada mira para el centro y hacia la estación de trenes, no hacia la villa. Eso es algo característico que queríamos mostrar. Y en segundo lugar, porque no queríamos caer en ningún barrio como si fuera un trabajo de campo o algo similar. En El Monte hay una suerte de organización de los vecinos, una necesidad de muchos vecinos de contar cuáles son sus problemáticas. Además todos vivimos, trabajamos o estudiamos en Quilmes. Todos tenemos una llegada muy cercana, por eso elegimos El Monte.

¿Cuál es el principal problema que existe en El Monte?

La problemática principal que atraviesa todo el documental es la falta de infraestructura que trae como principal problemática la inundación, que tiene consecuencias como la pérdida de objetos materiales como muebles, cocina, heladeras, presupuesto para desagotar el lugar, a eso no lo hace nadie del gobierno, lo hacen ellos mismos. Eso fue lo primero con lo que nos encontramos. No fuimos a hablar sobre eso sino que hubo una pregunta en común que le hicimos a todos los vecinos, que fue cuáles eran las principales problemáticas. A todos los ejes en común los usamos para el documental. Pero No es que decidimos hablar de una cosa en particular y no de otra, lo que no queríamos era caer como los grandes medios en caer un día e irnos y hablar de inseguridad, narcotráfico y hacer una estigmatización de la pobreza, como hacen grandes medios cuando se meten en un barrio.

¿Hubo alguna repercusión por parte del Municipio a partir de la difusión del corto?

No hubo repercusión concreta de si se iba a saldar esa problemática, no hubo respuesta oficial ni nada, tampoco lo esperábamos, pero ojalá así sea. Hasta el momento los vecinos que nos invitaron a sus casas siguen sin saber nada de eso. De lo que sí nos encargamos durante toda la difusión es de que a muchos de ellos les llegue el video para que lo tengan en cuenta, para algunos será una novedad, para otros no, más teniendo en cuenta que el edificio municipal está pegado a la villa, en el tercer piso está el despacho del intendente y en el de abajo el de todos los concejales y funcionarios. Imagino que muchas de las ventanas de oficinas deben dar hacia la villa, o sea que lo ven y lo palpan concretamente todos los días pero nadie hace nada.-

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Inmortal

Inmortal

Cultura 24 agosto, 2017 0

Escrito: Microbio Bufonetta / Dibujo : Cabe Costes

 

¡Oh! ¡Luna Hermosa!

Luna a la que el Poeta siendo fusilado cantaba tu canción a los ojos de los fusiles, a las balas de las miradas.
¡A viva voz cantaba Luna!
Sin más armas que la pasión, llorando y riendo, esperando la pedrada de la Muerte.
¡Luna! ¡Oh! ¡Luna! Cantaba tu canción el niño valiente, el bufón verdugo, el infante suicida, el Loco de Amor.

Palabras como balas, tiroteo en silencio, su boca y los nudos en la garganta de los soldados que ahora eran hombres escuchando a otro hombre que decía lo que sentía con el mismo valor que en la guerra, esperando su hora con orgullo.

Balacera Poética, metralla destructora de todas las máscaras, de todas las jerarquías, de todos los uniformes.
Los dedos húmedos en el gatillo y la gota gorda en la frente.

¡Dan la Orden! ¡Tronan los cañones!

Los perros aúllan la muerte del Loco, Tarot caprichoso, tu fin es eterno Poeta.
El humo de los fusiles negó la mirada entre los soldados y el Poeta.

Tres, cinco, siete, nueve que importa la cantidad de hombres que dispararon. Al descansar armas entendieron el crimen que habían cometido.
En sus adentros entendieron que apagaron a uno de ellos… a otro hombre.

 

 

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Escrito y dibujo pertenecen al libro “Primogenito , encuentro entre dos ” de Microbio Bufonetta y Cabe Coste, publicado recientemente.

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A VECES AMAMOS COMO PODEMOS

 

Poema : Quimey Figueroa / Dibujo :  Camila Boess

Hace algunos días
tengo un secreto
guardado debajo de la lengua,
duerme conmigo
cuesta despertarlo,
le gusta vivir en sueños.
Cuando estoy sola
me gusta verlo caminar por la casa
vistiendo el traje del deseo.
Con cada paso que da
corre los muebles
cambia de lugar los estantes
tiñe de colores las cortinas.
Creo que está planeando una ruta de escape.

Tu casa nena
en verdad
queda lejos de la mia
pero podria llegarme hasta allá
esta tarde
es que yo también necesito escapar un poco
y podria tal vez
ponerte a vos
debajo de la lengua
mi secreto
que viste el traje del deseo,
es que ahi nena
dentro de tu boca
todas las cosas
parecen
descansar bien.

 

 

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Discos: Caracas

Discos: Caracas

Música 11 agosto, 2017 0

Por Laura Cabrera @LauCab

 La banda platense Pérez presentará hoy en el Club Matienzo su último disco, “Caracas”. Este material compuesto por once canciones fue editado de forma virtual y puede escucharse por streaming en diferentes plataformas musicales.

Comenzaron a tocar en 2008. Desde ese entonces hasta hoy, pasaron Pérez (2010), Canciones para autopista (2014) y La hora de los pájaros (2015).Hoy presentan Caracas, disco compuesto por once temas en los que, tal como los mismos músicos indican, fueron creados en su totalidad por todos los integrantes de este quinteto. Partiendo de esta participación conjunta, este nuevo material, que fue editado de forma virtual y puede escucharse por streaming en diferentes plataformas musicales, presenta una variedad de sonidos que demuestran el nivel de exploración de esta banda que apuesta por la fusión de estilos.

Antes de la presentación de esta noche en el Club Cultural Matienzo, Marcha entrevistó a Darío Sagasti, cantante de Pérez, quien contó el proceso de creación de este disco y habló además de la escena musical platense que, sin dudas, va en crecimiento.

 -Caracas tiene variedad, tiene músicos invitados y tiene en un mismo trabajo diferentes estilos musicales, de una cumbia hasta sonidos electrónicos, por ejemplo, ¿cómo nace esta idea de concentrar en un mismo disco tanta variedad? 

-La variedad se dio espontáneamente; es el resultado de la experimentación en la sala de ensayo y de  nuevas inquietudes. Vamos probando con otros instrumentos, con otras texturas, y así van surgiendo las cosas. Nos vamos copando con distintas cosas, nos entusiasmamos y le metemos para adelante. Quizás esa variedad se note más en este último disco, pero nos comportamos así desde el principio. Pienso que hay un acuerdo tácito en Pérez, y es dejarnos llevar por lo que no salga, sin importar lo que salga; vale todo lo que se salga de adentro.

-Dos años después del último disco nace Caracas, ¿cómo fue este camino?, ¿qué diferencia a Caracas de los otros tres?

-Fue un camino de mucha entrega y mucho trabajo. Hicimos varios demos, hubo mucha experimentación. Usamos más instrumentos: sintetizadores, más guitarras, percusión, máquinas de ritmos,y esto modifica la composición y la producción de las canciones. Además hay músicos invitados: Kubilai Medina, Germán Tschudy y Neco Marcenaro. También participaron más ingenieros en el proceso de grabación; como todos los discos, Caracas fue grabado por Hernán Ascóniga, pero esta vez la mezcla la hizo Juan Armani y el mastering, Carlos Laurenz. La suma de todas estas personas, músicos e ingenieros que trabajaron con mucha entrega y amor, sin dudas enriqueció el disco.

-Existe una “contradicción” por llamarla de alguna manera, entre las letras que van entre tristes y nostálgicas y melodías alegres y bailables, como si esas melodías fueran un bálsamo, una alternativa a la tristeza. Esto sucede en casi todo el disco, como dejando un mensaje oculto, ¿hay algo de eso?

-Pienso que en las canciones, la letra y la melodía sólo funcionan juntas; es cierto que pueden transmitir cosas por separado, pero nosotros las concebimos juntas, como un cuerpo. La contradicción, la ambigüedad que notás en las canciones, nos representa. Supongo que estamos atravesados por todo: la alegría y la tristeza, la vida y la muerte… que en el equilibrio conviven las partes.

-Este sábado se presenta el nuevo disco y además Pérez sonará con nueva formación, ¿qué cambios musicales se dieron a partir de esto último?

-El sábado presentamos el disco con una nueva formación: Matías Zabaljáuregui, el guitarrista, decidió tomarse un descanso después de grabar Caracas. Entraron Gastón Le (Un Planeta) y Germán Tschudy (El Gobierno Invisible) así que ahora somos un quinteto. Estamos contentos, ensayando mucho y ya empezamos a componer canciones nuevas con la nueva formación. Hay cambios en los arreglos y en la interpretación. Y todo está envuelto por esa alegría y ese entusiasmo que aparece cuando empezás a tocar y experimentar con personas copadas.

-Surgieron en La Plata, ciudad que no deja de crecer musicalmente y de donde salieron bandas que hoy pisan fuerte, ¿cómo ven ustedes la escena local?

-Hay una movida muy copada. Quizá es la escala de la ciudad, o que sea una ciudad universitaria, habrá un montón de razones, pero lo cierto es que está buenísimo. Hay un montón de bandas zarpadas y un circuito cultural alternativo muy sólido, que puede sostenerse aún si el contexto político es desfavorable, incluso si es atacado por el poder.-

 

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