Natalia Romero: “Uno escribe porque ama”

Por Laura Cabrera @LauCab /Foto: Andrés Álvarez

La escritora Natalia Romero presentará este miércoles en el Centro Cultural Matienzo el libro “El otro lado de las cosas”, tercera producción colectiva surgida del taller de escritura que coordina. Estos ejemplares editados por el sello Peperina Editora cuentan con relatos de cuarenta autores y autoras que, motivados por la “fascinación ante el mundo”, lograron rescatarle otra esencia a lo ya conocido.

Todo comenzó hace tres años atrás cuando la escritora Natalia Romero comenzó a coordinar el taller de escritura al que llamó “El otro lado de las cosas”, en homenaje un verso dentro del poema “La cara oculta”, de una de sus autoras de cabecera, la argentina Diana Bellessi. Para ese año, una de las primeras en llegar al taller fue Sara Paoletti. El taller crecía, la necesidad de exteriorizar las producciones que allí nacían se hacía cada vez mayor, y fue entonces cuando Sara, que además es diseñadora gráfica, propuso comenzar a pensar en la idea de un libro. Fue entonces cuando en ese ámbito íntimo, de comodidad y amistad que se generaba en la casa de la escritora, comenzó a materializarse esa idea de una publicación en papel.

“Al taller lo doy en casa y para mí siempre lo más importante de la literatura es que haya confianza, que uno se sienta cómodo, que pueda liberarse y ser sincero. Se armó una cosa de mucha amistad, entonces a partir de la propuesta de Sara de armar el libro, empezamos a organizarnos en 2015, juntamos plata entre todos para pagar el costo de la imprenta”, rescata Natalia al hablar de esa idea surgida de manera grupal y también como resultado de sus experiencias como participantes de talleres en donde una vez finalizado un texto surge esa necesidad de plasmarlo, dejar de modificarlo, de tan solo dejarlo ahí, para que otros y otras lo lean, lo interpreten, porque al fin y al cabo lo importante es soltar lo que cada uno escribe para que “haga su camino”, como explica Romero.

Estos tres años de historia tuvieron sus frutos en “El otro lado de las cosas”, compilado colectivo de más de 40 autores y autoras que pasaron por el taller y que presentarán sus producciones este miércoles 22 desde las 20 en el Centro Cultural Matienzo (Pringles 1249, CABA). Antes de esta fecha, que además incluirá música de la mano de Camilo Cipolat (quien también fue parte de uno de los talleres) Natalia Romero dialogó con Marcha acerca de esta experiencia puntual y sobre el hecho de escribir, de despojarse de ciertas cuestiones para dar lugar a una acción en la cual considera que el amor y la fascinación por el mundo cumplen roles fundamentales.

 

– “El otro lado de las cosas” surge de un taller de escritura, por ende es además un libro de creación colectiva. Teniendo en cuenta las individualidades de cada escritor o escritora que participó, ¿qué une a cada relato en lo colectivo?

-Lo que une a cada relato creo que tiene que ver con el espíritu del taller. Tiene algo de renovar o volver a mirar las cosas, de encontrarle el otro lado de la mirada más automática de las cosas, como de volver a ver por primera vez. Hay un texto de Patii Smith que a mí me gusta mucho, que es como el centro de todo, cuando ella en “Eramos unos niños” ve un cisne por primera vez y le pregunta a su madre qué es eso. La madre le dice que es un cisne y ella contesta “la palabra no me alcanzó” para decir todo lo que ella estaba viendo en ese cisne que se desplegaba en el lago. Entonces, me parece que lo que une a cada relato es un poco esa fascinación por el mundo. Para mí es importante que cada uno desarrolle lo mejor de su propia voz. Cada uno tiene una forma distinta de contar su experiencia, su vida o lo que surja.

– Yendo un poco al antes, a los talleres y a la idea de escritura, ya sea de cuentos, poesías, relatos, ¿cualquiera puede escribir?

-Cualquiera puede escribir siempre y cuando quiera escribir, siempre y cuando lo sienta. En el taller no trabajamos con formato cerrado, la forma viene sola. Creo que hay como una forma que cada uno tiene adentro y lo más difícil es encontrarla, lo más difícil es encontrar la propia voz, que a veces está un poco más oculta. Por eso también tiene que ver con el deseo: tiene que haber algo que uno no puede parar, algo irreflenable.

-¿Qué elementos son importantes a la hora de escribir literatura?

Lo más importante a la hora de escribir literatura es mucho amor, fascinación por el mundo, no tenerle miedo a la escritura, al misterio, no tener miedo a soltar el control. Uno se entrega a la escritura. Uno tiene que aprender que en la escritura no controla nada y que va a descubrir cosas propias que ni sabía que sabía. Uno para escribir tiene que tener confianza, disfrute, todas esas cosas que hacen a por qué uno escribe. Uno escribe porque ama.

-Teniendo en cuenta que la literatura siempre encierra un contexto en el cual un texto fue producido y que en ese sentido el arte es también una herramienta de lucha, ¿qué rol considerás que cumple hoy la poesía y los cuentos?

-La poesía, la literatura, es una gran herramienta de resistencia sobre todo. Yo aprendí mucho de Diana, de Paula Jiménez España, de Claudia Masin, que son mujeres que me marcaron en relación a lo que implica una poesía de resistencia. Sobre todo lo es también como dice María Teresa Andruetto, que es como que uno le gana al caos del mundo cuando se sienta a escribir un poema. Son esos gestos de devolvernos algo que todo el tiempo parece que nos están quitando. El rol es un rol de salvación, de resistencia y de fortaleza.

Leer más
Teatro: Sembazuru, las mil grullas

Por María Eugenia Miqueo @eugemiqueo

La obra teatral de Juan De Lonardi desata minuto a minuto una historia que al inicio parece ser un misterio. Un hombre y sus vivencias, un hombre y su necesidad de escribir. 

No hay juicio más severo que el que nos hacemos a nosotros mismos. Con nadie somos más implacables, a nadie le exigimos más. Y cuando no estamos a la altura de lo que consideramos es nuestro deber ser… la tragedia se desata. Somos capaces de infringirnos los castigos más severos pero aún después de haber pagado la condena, el beneficio de exoneración nunca nos llega.

Horacio escribe, borra, tacha, rompe y vuelve a empezar.  Rompe y vuelve a empezar, cada día, todos los días. Sentado en su escritorio, en calzoncillos porque se tiró la taza de café encima de los pantalones, intenta terminar esta historia antes que su cabeza lo olvide todo. Los recuerdos se desdibujan cada día un poco más, las caras de los seres amados van perdiendo el color. Los nombres que eran propios pasan a ser comunes y las referencias temporales desaparecen. Pero Horacio escribe para resguardar lo que queda de memoria antes que el apagón sea definitivo.

Sembazuru (las mil grullas) es la historia de Horacio, un escritor que intenta terminar su obra antes de perder definitivamente la memoria. Durante el transcurso de la obra el espectador irá descubriendo cuál es la historia que está escribiendo y cuál es esa pena terrible que no se perdona y por la cual está entregando todo, hasta sus recuerdos.

Escrita y dirigida por Juan de Leonardi, Sembazuru, es una pieza bellísima y delicada, con muy buenas actuaciones y una puesta en escena conmovedora. La música y la coreografía aportan un grado de sutileza que marida muy bien con el drama que se narra.

Sembazuru las mil grullas se presenta los domingos de noviembre en Buenas Artes Social Club, Guatemala 4484. Las entradas se consiguen por Alternativa Teatral.

Ficha técnica:

 Dramaturgia y dirección: Juan De Leonardi

Asistencia general: Natasha Goldman

Coreografías: Leandro Sala
​Música original: Diego Gonzales Farina

Fotografías: Leandro Escobedo

Intérpretes: Julieta Boland, Octavio Alvarez, Gustavo Bozzano, Eliana Barrios

Prensa: Kazeta Prensa

 

Leer más
Discos: Gurí

Discos: Gurí

Música 3 noviembre, 2017 0

Por Laura Cabrera @LauCab

El cuarteto uruguayo Ricacosa cruza el charco para presentar este sábado 4 de noviembre en la sala Caras y Caretas “Gurí”, su cuarto disco de predominantes tangos, milongas y valses.

Darle Play a Gurí es dar inicio a un mundo de nostalgias, de historias de la vida cotidiana, de sonidos frescos, de esos que hacen que quien escuche sienta ganas de mover el cuerpo al ritmo de melodías que nos llevan hacia los inicios de estilos como el tango, la milonga, los valses. El Cuarteto Ricacosa demuestra en Gurí lo hermoso de lo simple, del sonido de las guitarras como instrumento predominante, de las voces características del estilo y alguna que otra intervención  de percusión.

A lo largo de los doce temas que componen el disco, entre ellos “A Mario Nuñez”, “La Fulana”, “Serenata Oriental” y “Alma de Botón”, este cuarteto conformado por Matías Romero (guitarra), Camilo Vega (guitarra), Martín Tejera (guitarrón y voz) y Sebastián Rey (guitarra y voz) hacen hablar a las cuerdas, que en varias oportunidades son únicas protagonistas de temas que no necesitan de voces ni de otros instrumentos, que cantan por sí solas transportando a quienes escuchan a paisajes de ciudad, a otras épocas.

A mitad de disco y rompiendo un poco con la estructura en la que cuerdas y voces masculinas ofrecen una lista musical exquisita, llega “sueño de tango”, en donde la voz femenina de Giovanna Facchinelli viene a marcar la diferencia como voz protagonista, al igual que “Habanera de monte vi” en donde la presencia de una cantante no pasa desapercibida.

Puede que lo interesante de Gurí más allá de sus letras, sus ritmos y su calidad musical sea el rescate histórico de la música tradicional que comparte el país vecino con Argentina, el rescate de identidad musical desde el aspecto más puro, desde los ritmos antiguos y genuinos. Da la sensación de que Gurí es un disco que llega para salvar de alguna manera a esos sonidos que en la actualidad pueden escucharse por debajo, fusionados con otros estilos. Ahí también está su riqueza.

Antes de la presentación en Buenos Aires, los integrantes del Cuarteto Ricacosa dialogaron con Marcha sobre este disco y el género musical en el que se mueven.

Cada disco tiene un porqué,  una razón particular más allá del hecho se sacar un disco, ¿de dónde nace Gurí?

Martín Tejera: -Gurí nace de una espera en la cual pasó de todo. Sus canciones son testimonio de aprendizajes, vivencias y por sobre todas las cosas son fruto de las puertas que los discos anteriores nos abrieron, de información que nos aportaron amigos, y sonoridades que se nos pegaron en el camino.

Gurí es un disco clásico,  un disco que rescata las raíces del tango, de la música rioplatense. En el sentido musical eso está claro. Ahora, ¿a qué le canta Cuarteto Ricacosa?

Matías Romero: – El  Cuarteto  Ricacosa le toca y canta a la tierra donde germinó. Intentamos aprender y sostener los ritmos antiguos y los gestos musicales genuinos de esta parte  del mundo, dando aporte nuevo, con las  influencias de nuestra generación pero intentando que suene  auténtico y corresponda el legado antiguo. Nuestra música celebra el mestizaje criollo, lo  nativo,  lo europeo y lo afro. Todo esto converge en el trazo de nuestro pincel.

Tres discos después y con una trayectoria musical que lleva varios años, ¿qué continúa intacto a lo largo de cada material discográfico y qué consideran que tiene de novedoso Gurí?

Sebastián Rey: – Lo que continúa intacto de los discos es la frescura de las composiciones propias, y el disco Gurí particularmente es el disco que contiene más temas nuestros.

En la actualidad el tango es un género que volvió,  un género musical que las nuevas generaciones de músicos rescatan bastante en la escena argentina, ¿sucede lo mismo en Uruguay?

Sebastián Rey: Sí. Está latente en Uruguay también por la necesidad  del rescate de nuestra cultura. Hace unos diez o quince años, los que componemos nos pusimos a rever de alguna manera este asunto del tango y el folclor como verdaderas formas tradicionales y a agregarle nuevos componentes.

Gurí se presenta por primera vez en Argentina, aunque el disco ya se puede escuchar, ¿cuáles son las expectativas de esta visita?

Martín Tejera: – Mi expectativa es reafirmar que nuestro trabajo es correspondido. Tenemos con Argentina mucho sentir en común. Más allá del tango, el público de ese lado del río nos ha hecho sentir siempre que tenemos que volver y traer cosas nuevas, esa exigencia es sagrada para nosotros y esta vez podría decirse que hicimos los  deberes como pocas veces lo hemos hecho. La expectativa es confirmar que los toques van a estar buenísimos y dejar nuestras canciones sonando en el silbido.

¿Cuándo?

Sábado 4 de noviembre/ 21 hs.

Sala Caras y Caretas. Sarmiento 2037, CABA.

 

 

 

 

 

Leer más
Pensar los lugares de pertenencia como salas de cine

Por Laura Cabrera @LauCab

Cualquier realizador o realizadora puede proyectar sus películas en cualquier espacio, todas las películas tienen que contar con un lugar de proyección, todas las personas deberían acceder a la posibilidad de ver cine sin necesidad alejarse de su lugar de pertenencia. Estas son algunas de las premisas que dieron vida a Conurdocs, festival itinerante de cine que viaja por el conurbano buscando activar las inquietudes culturales de espectadores y espectadoras. Este domingo la jornada se realizará en Monte Chingolo, partido de Lanús.

De acciones foráneas a experiencias propias. Una vez, Emiliano Romero probó la experiencia de estrenar su largometraje llamado “Topos” en paralelo a la proyección en salas. La película llegó a centros culturales y fue vista por los espectadores y espectadoras de forma gratuita. Otras tantas veces, el realizador Patricio Escobar decidió presentar sus películas al aire libre en el Parque Lezama. En otro momento, el realizador Néstor Saracho presentó su corto Crónicas Emergentes en un festival internacional. Ganó un premio por ese trabajo, pero faltaba aún que los más cercanos y las más cercanas, aquellas personas que se identificarían con las imágenes y sonidos, pudieran verlo. De la experiencia de los dos primeros realizadores que creyeron que no solo las salas podían ser espacios de proyección y de las inquietudes por dar vida a ese mismo proyecto en espacios barriales es que nace Conurdocs, festival de cine que plantea la importancia de hacer circular las producciones de realizadores y realizadoras fuera de las salas y a su vez generar mediante actividades culturales puntos de encuentro para vecinos y vecinas, espacios con identidad propia, con la posibilidad de generar además distintas actividades útiles o representativas para la comunidad.

“La primera experiencia fue en Villa Corina, en un estacionamiento que hay en medio de los monoblocks. Fue a cielo abierto. Cuando  le pregunté a Patricio Escobar si podíamos pasar “Sonata en Si menor” me dijo que me podían prestar equipos (pantalla, generador). Se hizo a cielo abierto y la única entrada era que el espectador se lleve silla o almohadón, buscamos que el espectador también participe con esto de que traiga su silla. De los cinco días, dos estuvieron bastante llenos”, comenta Néstor Saracho al recordar los inicios de ese proyecto al que dio el nombre de Conurdocs. En esas primeras jornadas, el cine fue la excusa para dar lugar a una muestra fotográfica de la Isla Maciel y otra dentro del proyecto de arte urbano “Pintó la Isla”, del mismo lugar. Pero Conurdocs tiene un fin más allá de lo cultural, trabaja sobre las identidades de cada lugar en donde se instala, por ese es que en esta primera experiencia, vecinos y vecinas dejaron reflejado en un mural la historia de un niño del barrio que había sido masacrado en el ’76, casi como pintando su propia historia. “La idea era que el mural tenga un sentido en ese territorio, en esa jornada que tenía que ver con la temática de la dictadura”, explicó Saracho.

Con la alegría de que el primer Conurdocs se haya realizado en el barrio en el que vive, Saracho llevará este domingo el cine al Centro Cultural Crecer Luchando (Salcedo 1026, Monte Chingolo) en donde se proyectará “Bienaventurados los mansos” de Patricio Escobar y los cortos “Que el barrio no calle” (María Fernanda Maidana) y “La Transmisión” (Cultivarte Isla Maciel), estos dos últimos pensados desde la posibilidad de que aquellos cortometrajes producidos en talleres barriales tengan la posibilidad de ser presentados en pantalla gigante. Mientras esto sucede, un tercer Conurdocs se gesta con destino Laferrere, donde el festival de cortos y largometrajes tendrá lugar los días 8, 9 y 10 de diciembre con un trasfondo solidario, ya que además de las muestras dentro del marco cultural y en esa búsqueda de interpelación desde lo local, habrá un bufet para que quienes asistan puedan comprar alimentos y, mediante esa compra, colaborar en la colecta de dinero para lograr que un vecino pueda realizar las modificaciones necesarias para volver a su hogar luego de sufrir un accidente que lo dejó cuadripléjico.

Pensarse desde lo colectivo

Néstor Saracho cuenta su experiencia desde lo individual pero siempre dentro de un marco de lo colectivo, desde esta idea de que cuanto más organizados y organizadas, mayores posibilidades de generar actividades que sigan involucrando a toda la sociedad. En este caso en donde el cine es herramienta para la generación de conciencia sobre las identidades, el realizador destaca que este proyecto que hoy está a cargo de la cooperativa Níspero Audiovisual busca de alguna forma descentralizar, romper con esa logica centro/periferia en donde todo se centraliza en Capital Federal y muchas veces deja afuera al conurbano o las afueras de otras provincias.  “Yo quiero que las películas sean vistas en lugares que no son la centralidad de la Capital y además que haya más exhibición. Quizá debería ser una política pública del gobierno, pero como eso no está hay que empezar a agitar un poco eso y mover las películas”, analizó Saracho.

Ante la falta de políticas públicas que favorezca la producción y distribución de cine nacional, Níspero busca darle una solución al problema de la exhibición de películas, tanto para realizadores como para estudiantes de cine que quieran dar a conocer sus trabajos. “Yo creo que desde que uno empieza a estudiar se tiene que empezar a preocupar por la exhibición, no cuando terminás la película y tenés que esperar turno por dos semanas en el Gaumont, después de haber estado trabajando durante cinco años. El Conurdocs es eso”, finalizó.-

 

 

Leer más
Discos: Arreando Lunas

Discos: Arreando Lunas

Música 26 octubre, 2017 0

Por Angie Ferrero

El músico, compositor y cantante Pablo Fauanz presentará su nueva placa discográfica este jueves 2 de noviembre desde las 21 en Hasta Trilce. Antes del estreno, un repaso por su obra. 

Pablo Fauaz, es un compositor, guitarrista y cantante de Buenos Aires. Musicalmente, se formó desde sus ocho años de manera autodidacta para luego perfeccionar sus conocimientos en el Conservatorio Provincial de Morón y contar con el apoyo de Quique Sinesi, Armando Alonso, Roberto Calvo y Aníbal Arias. Asimismo, estudió composición y canto, mientras de forma paralela, participaba como instrumentista y colaborador en distintas agrupaciones y producciones discográficas.

Cuando se sintió listo, decidió despegar de nuestro suelo argentino y realizó giras por distintos países dando conciertos y masterclass. Entre ellos, Estados Unidos, Canadá, Perú, Brasil, Chile y Uruguay. Siempre inquieto, se sumó con su voz y su guitarra en diversos festivales de nuestro país y el mundo.

“Alumbrando”, fue su primer disco editado como solista en el año 2012. Este álbum, fue galardonado por su composición con el primer premio en el Festival Folclórico de la ciudad de Marcos Paz. Durante el año 2013, realizó diferentes presentaciones de éste su primer trabajo, en diversas salas de la Ciudad de Buenos Aires y en el interior del país.

En la misma línea de premios y reconocimientos, Pablo Fauaz junto al poeta Alberto Ortiz, dieron a luz la composición “La zurda del mundo” que forma parte del libro Letratango y recibió en el año 2015, un reconocimiento especial por “Quien bese tus huellas”, Premios Nacionales del Ministerio de Cultura.

Con su trayectoria y calidez, el próximo jueves 2 de noviembre desde las 21  y en el restaurante Hasta Trilce, Pablo Fauaz, nos espera para presentar su nuevo y segundo trabajo “Arreando Lunas”. Este nuevo álbum, cuenta con doce composiciones de su autoría y la participación de destacados músicos invitados que lo acompañan en este  renovado camino que recorre el músico y compositor junto a su guitarra y sus coplas.   Chacareras, cuecas, zambas, chamarritas, tonadas y candombes, prometen ser las protagonistas de este evento bien argentino.

*Allá por el 2012, “Alumbrando”, fue el primer disco editado como solista del compositor, cantante y guitarrista Pablo Fauaz. Su segundo disco, “Arreando lunas”, será presentado el próximo jueves 2 de noviembre a las 21 horas en Hasta Trilce (Maza 177, CABA. Entrada general: $150. Reservas en www.hastatrilce.com.ar).

Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1953905194847581/

Temas en Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=SH56xezJcmM

https://www.youtube.com/watch?v=AHbzAJOXWos

 

 

Leer más
Teatro: Hija de papá, relato de una noche

La obra teatral de Luz Moreira recorre la vida de una joven en la búsqueda de su identidad, muy ligada a las dictaduras en Argentina y Chile. Volver al pasado para no olvidar, volver para encontrase. De eso se trata.    

Por María Eugenia Miqueo @eugemiqueo /Imagen: Hija de Papá

Cuando algo nos duele necesitamos contarlo. Una vez, varias, muchas veces nos escuchamos repitiendo el mismo relato. Primero atragantados en lágrimas,  después, éstas irrumpen esporádicamente el hilo narrativo para finalmente tomar distancia y con la herida cerrada poder contar nuestra tragedia con tranquilidad, habiendo incorporado las lecciones que el hecho nos dejó, y al fin habiendo sanado, poder continuar nuestro camino. El proceso dictatorial que vivieron Argentina y Chile en el pasado siglo veinte todavía es una herida abierta. Todavía nos duele y la contamos una y mil veces; ya sea para entender y así sanar o para que se quede grabada en la memoria colectiva de los pueblos y no volvamos a permitirlo. ¡Nunca más!

Hija de Papá, relato de una noche, escrita y dirigida por Luz Moreira, nos introduce en el drama de búsqueda de identidad que viven los hijos de desaparecidos. Romina, interpretada magníficamente por Andrea Villagrán, es chilena, vive en Buenos Aires, y concurre a una vidente luego de una desilusión amorosa que termina revelándole secretos sobre su origen y el antiguo trabajo de su padre. A partir de esta revelación forzada, Romina, luchará cuerpo a cuerpo con la angustia, el miedo y  la necesidad de saber y reconstruir su identidad sobre bases firmes, antes de encontrarse con sus padres en la mañana del día siguiente.

En  esta reiteración del hecho narrado, la dictadura, la pieza teatral cuenta con la gran ventaja de contarlo a través de un lugar poco común que le aporta originalidad al relato. Esto se hace visible en la tensión entre el código dramático y el humorístico, muy presente en toda la obra, en el uso de tecnología moderna y en la forma de vivir la noche de la mayoría de los jóvenes de la actualidad. Es destacable el uso del humor que se realiza en Hija de Papá, anclado sobre todo en el lenguaje y los dialectos del español americano. Romina es chilena y cuánto más se angustia o se enoja, mas se marca la entonación propia de este país. Por otra parte, la vidente, interpretada por Emilia Rebottaro, se conecta con el espíritu de una anciana brasileña que le aporta el tono divertido a la trágica revelación que está por hacerle.  Completa este coctel de variedades lingüísticas El Francés Cordobés, interpretado por Gabriel Carasso, originario de La Falda, Córdoba pero con descendencia de franceses que le aporta originalidad a su discurso.

Todas las interpretaciones son muy sólidas y logradas y es muy interesante el trabajo de la puesta en escena que logra, con muy pocos recursos, hacernos viajar con Lucía a través la noche porteña en busca del valor necesario para enfrentar a sus padres en la mañana siguiente.

Hija de Papá se presenta los sábados a las 20.30 hs en el Teatro El Estepario, las entradas se consiguen por Alternativa Teatral.

Ficha técnica:

Actores: Andrea Villagrán (Romina)Gabriel Carasso (El Francés Cordobés)Emilia Rebottaro (Mónica/Padilla), Jorge Vilar (Matías)Stéfano Sanguinetti (Manu)

Diseño teatral: Tamara Figueroa AS.

Escenografía: Claus Da Silva

Vestuario: Roberto Mancilla Cruz

Diseño de luces y sonido: José Binetti

Fotografía: Alejandro Chaskielberg – Guido Barraco

Teaser: Juan Esteban Montoya

Prensa: Correydile

Asistente de dirección: Virginia Curet

Dramaturgia y Dirección: Luz Moreira

Duración del espectáculo: 70 minutos

Fan Page: @hijadepapaobra

Instagram: @hijadepapaobra

Leer más
Discos: La destrucción total

Por Laura Cabrera @LauCab

Luego de los cortes “Siempre con vos” y “Tranqui”, Nacho Rodríguez se encuentra presentando su primer trabajo como solista, un disco con una amplia variedad instrumental y poesía en clave romántica.

Luego de la experiencia grupal junto a Onda Vaga y Nacho y Los Caracoles, entre otras bandas, Nacho Rodríguez se renueva y explora mezclas sonoras en su primer disco solista: “La destrucción total”. Si hay algo de lo que se escapa este disco es de la destrucción, ya que en melodías y poesía está más cerca del amor, de las conexiones, del desahogo para dar lugar a la sanación de todo eso que nos hace mal en la vida diaria. Este, el primero y muy lejano a la destrucción, es un disco con vibra positiva.

A lo largo de las doce canciones que componen este trabajo (entre ellas “Siempre con vos”, “Sol”, “El verano” y “Cerro Colorado”), la voz y la guitarra de Nacho están acompañadas por Facundo Flores en batería, Jano Seitún en bajo, Juanfa Suárez en trompeta y Manuel Toyos en rhodes, además de los invitados como Moreno Veloso (en “Me perdí), Pedro Sá, guitarrista de Caetano (en “Cerro Colorado), Javier Casella de Bajofondo (en “Solita” y “El verano”), Catalina Recalde (en “Tranqui) y Clara Trucco (“Solita”), de Fémina.

Si hablamos de la poesía encerrada a lo largo de los 44 minutos de disco, es imposible que todo esto no suene a ternura entre la voz suave de Nacho y las letras que hablan de desamores, de cuestiones que se terminan, que no fueron. Es un disco que va desatando historias tristes y otras esperanzadoras entre melodías alegres, como equiparando cuestiones, como si realmente en lo malo estuviese también lo bueno, como si fuera tan solo cuestión de saber escuchar.

Si hay algo que distingue a este disco son sus melodías relajantes y el amplio abanico instrumental que hacen de cada tema un ambiente único que conecta con el siguiente. Y en la historia de tanta perfección, el disco que fue grabado en tan solo tres días llevó una preparación de dos años, periodo de maceración suficiente como para entender la calidad y variedad musical y sonara de La destrucción total.

 

 

 

Leer más
FECISOPO: La trinchera audiovisual ante el ajuste a la cultura popular

Por Laura Cabrera @LauCab

 La primera Feria de Cine Social y Político de la Ciudad de Buenos Aires (FECISOPO) llegará esta tarde a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para dar batalla al ajuste en materia de financiamiento y distribución de producciones cinematográficas del ámbito independiente. De la jornada participarán más de 30 colectivos audiovisuales junto a trabajadores y trabajadoras de las artes cinematográficas, quienes debatirán sobre las diferentes problemáticas y formas de trabajo, además de compartir un espacio de circulación para la producción nacional de ese cine que aún no llega a todas las salas.

La jornada coordinada por la agrupación Hagamos Lo Imposible se desarrollará hoy desde las 18 en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Santiago del Estero 1029, Capital Federal). Está pensado como un encuentro para que investigadores e investigadoras, realizadores y realizadoras y colectivos audiovisuales puedan contar con un espacio de difusión de esa producción cuyo anclaje se encuentra en una perspectiva crítica del mundo. Esta instancia de encuentro se genera en un contexto histórico en donde el cine nacional independiente y sobre todo el social y político necesita idear acciones conjuntas como redes de encuentros que permitan el crecimiento del sector, por lo cual esta primera experiencia no pretende justamente ser la última.

Entre las actividades, se realizarán distintos paneles de debate sobre la situación del cine nacional, para lo cual el FICISOPO contará con la palabra  de Virna Molina (integrante de la Asociación de Documentalistas RDI), trabajares de INCAA nucleados en ATE y representantes del colectivo Silvando Bembas, quienes dialogarán sobre formas de trabajo desde lo independiente y situaciones de conflicto laboral en el ámbito del cine. La jornada también contará con la proyección de “Raídos” (desde las 18), largometraje de Diego Marcone que relata cómo es la vida de taraferos y taraferas de Misiones.

Ante esta primera experiencia colectiva, Marcha dialogó con Juan Peyre, integrante del equipo organizador de la Feria y de Hagamos Lo Imposible.

-¿Qué los llevó a pensar una primera feria de estas características?

La principal motivación que nos llevó a pensar esta primera feria de cine social y político de la Ciudad fue justamente la necesidad de crear un espacio de entrecruzamiento, de socialización, de encuentro, de todas las actrices y actores del sector, que día a día laburan produciendo materiales críticos, dando una visión desnaturalizadora. Faltan mayores lugares de encuentro donde se puedan poner a jugar todas esas producciones en debates fraternos y sororos entre compañeros y compañeras que aportan a construir esa otra manera de comunicar, de hacer arte, que es el cine social y político. En ese sentido pensamos que entra en sintonía fuertemente la propuesta con la dinámica de lo que fue este año el conflicto del sector audiovisual respecto de la avanzada privatizadora y ajustadora del Gobierno nacional para con la producción y fomento a la producción en concreto, con la intervención del INCAA y otras medidas que están dificultando cada vez más el acceso a realizadores y colectivos audiovisuales y distintos actores del sector a la posibilidad de contar con los fondos necesarios para encarar producciones, que sabemos que es un laburo sumamente costoso. Todo esto generó la movilización en el sector, durante la primera mitad del año tuvo un alza y ahora está creciendo al calor de nuevas medidas del Gobierno para con el INCAA. La idea es que todo eso se pueda traducir en la propia actividad.

-Si bien está orientada a realizadores y realizadoras, así como también a quienes cumplen otros roles en cine, ¿qué pasa con el público en cuanto al desconocimiento de las medidas de gobierno que están generando inconvenientes en la producción?

-Para nosotros es super importante que en este espacio se pueda generar una concientización para el público de este tipo de cine, para que sepan cual es la realidad que se está viviendo en cuanto a recortes a la producción, de los problemas históricos que tiene el cine nacional, más aun el cine independiente y más aún el cine independiente, social y político, sobre todo en cuanto a la distribución, que es otra faceta dificilísima. Sabemos que las salas están dominadas por grandes empresas, salvo los que son espacios INCAA. Pero en general sabemos que los pocos que acceden de las miles de películas que se elaboran por año, los pocos que llegan a exponer, están muy poco tiempo: una semana y la levantan. Son problemas históricos la distribución y concentración de las salas de los grandes actores privados con las grandes productoras, en general norteamericanas. En cuanto a la producción, la dificultad que está habiendo con los fondos para acceder a lo necesario para poder realizar una película. Muchas veces los parates que se establecen significan la propia muerte de un proyecto. En cuanto al público, además es sumamente importante generar un espacio en donde se puedan dar estos lazos de solidaridad entre uno y otro lado de la pantalla.

-Esta iniciativa puede ser una forma de comenzar a trabajar en conjunto para buscar alternativas ante los ajustes. ¿Cómo planean seguir trabajando?

-La propuesta es que pueda ser un aporte más al movimiento del sector audiovisual y que pueda ser un aporte a seguir profundizando los lazos de solidaridad por parte de quienes pertenecemos a este mundo, poder abonar a que se sigan dando en unidad estos procesos de lucha necesarios para poder enfrentar esas políticas de ajuste. Creemos valioso que hayan aceptado la invitación personalidades de diferentes palos y colectivos que a veces es difícil que se encuentren. Nos parece valioso que se den este tipo de espacios. Hacia adelante nuestra idea es que esta feria continúe en el tiempo y que sea un espacio que periódicamente nos encuentre.

-La feria es un espacio de intercambio para realizadores y realizadoras independientes, también es un espacio de debate en medio de un contexto en el cual el Estado sigue recortando los recursos para hacer cine. ¿Cómo entienden ustedes que se aplicará la resolución 942?

-Pensamos que va a depender de la aplicación, de la correlación de fuerzas y de la resistencia desde el sector. No es menor la movilización de la semana pasada, una movilización importante después de varios meses. Necesitamos ser muchos más, hacer mucho más fuerza para generar la visibilización y el apoyo de amplios sectores de la sociedad.

 

INCAA: un conflicto con varias preguntas sin responder

El cine nacional está unido por un mal común: la decisión política de no apoyar la producción local o al menos poner trabas a la organización, la producción, la distribución, a partir de decisiones que se toman (como por ejemplo la Resolución 942) y las que no (como la dilatación en la designación del Consejo Asesor). En ese contexto, esta tarde participarán de la jornada trabajadores y trabajadoras de INCAA, quienes desde hace un tiempo vienen luchando para mantener sus puestos de trabajo y frenar los atropellos de quienes hoy están al mando del Instituto.

Por una parte, el conflicto pasa por la designación de quienes deben tomar decisiones. La semana pasada, la presidencia del INCAA terminó por no designar al Consejo Asesor por considerar que no contaban con la documentación solicitada a los consejeros, a lo que estos contestaron que la misma había sido entregada mucho tiempo antes. Sin respuesta alguna, la situación es la de un organismo que se encuentra en funciones tomando decisiones de manera unilateral y no con un gobierno tripartito que debería estar compuesto por la presidencia y vicepresidencia, Consejo Asesor y Asamblea Federal, tal como lo indica la Ley de Cine hoy claramente violada.

Partiendo de esta base, la situación de trabajadores y trabajadoras es vulnerable. Actualmente en el INCAA hay alrededor de documentación bajo modalidades de contratos que en su mayoría vencen el 31 de diciembre, así como también otros y otras trabajan en áreas que se desarticularon, como por ejemplo el departamento de cortometrajes cuyos empleados y empleadas quedaron en una situación de fragilidad por tener contratos precarios y por verse afectadas sus funciones. “Esto no es casual. Trabajadoras y trabajadores precarizados facilita el ajuste porque aquellos que estén en situación de fragilidad contractual no pueden poner demasiadas condiciones y tienen que aceptar muchas veces las condiciones paupérrimas que se definen desde arriba. Además están con el miedo permanente de no saber en este contexto de ajuste y despidos a nivel nacional, qué va a pasar con sus contratos” destacó el Delegado general de la Junta Interna de ATE INCAA, Camilo Moreira Biurra.

En medio de campañas de ajuste y de desprestigio a los trabajadores y trabajadoras estatales, del vaciamiento de áreas y programas y de la sub-ejecución de presupuesto, las autoridades del INCAA aseguran que el instituto está sobredimensionado.  “Pero este discurso de sobredimensión en tanto recursos humanos se contradice con la gestión que por otro lado, ha creado toda una línea nueva de subgerentes que antes no existía y también incorporó coordinaciones generales nuevas. Estos son todos sueldos que representan el doble, triple o cuatro veces más que la media de los que trabajamos en el organismo”, señaló Moreira ante los argumentos.

Otro punto que mantiene en alerta a trabajadores y trabajadoras es la inminente reforma laboral que firmó este año UPCN con el Gobierno de Mauricio Macri y que involucra al presentismo. La medida presentada como la “gran conquista” representa en realidad un retroceso en cuanto a derechos laborales. “El presentismo es un retroceso en tanto que los que estudian tienen menos días para poder faltar que los que marca el convenio, los que se enferman también pierden el presentismo. Principalmente afecta a las madres, que son las que dan a luz, las que generalmente en este sistema patriarcal quedan al cuidado de los chicos o familiares enfermos, o sea que se ven afectadas las licencias que por derecho nos correspondían según nuestro convenio”, explicó Camilo, quien agregó además que como contrapartida plantean que se pague el “presentismo de manera universal, respetando las licencias consagradas en el convenio”.

 

 

 

Leer más
Escrituras en la cárcel, encuentro de saberes

Por Vivian Palmbaum @vivi_pal

El jueves 5 y el viernes 6 de octubre se llevó adelante el IV Encuentro Nacional de Escritura en la Cárcel, que se realizó en el Centro Cultural Paco Urondo, una dependencia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con una numerosa cantidad de actividades que reflejaron los trabajos de escrituras diversas, para ponerle palabras y escucharlas de boca de sus protagonistas.  En este encuentro también participaron otros programas como el CUSAM y  colectivos que trabajan con las personas privadas de su libertad y en contextos de encierro.  Un encuentro que mostró la potencialidad de las personas que se encuentran privadas de su libertad, cuando se les brinda esta posibilidad y que contrasta con el discurso punitivista y las políticas de criminalización,  que se intenta instalar en la sociedad.

En la planta baja del Centro Cultural Paco Urondo,  bajo la consigna “Porque tenemos algo para decir”, se llevaron adelante una serie de actividades programadas para este encuentro: talleres, lecturas, muestras, espectáculos, paneles y feria.

El Departamento de Letras y el Programa de Extensión en Cárceles de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, albergó la cuarta edición de este evento anual. Tal como se difunde en la gacetilla de prensa “busca abrir un espacio de reunión y debate sobre la palabra escrita y las lenguas, políticas y acciones que atraviesan el encierro. Su objetivo es compartir saberes y prácticas  vinculadas a la lectura y escritura en cárceles y difundir la producción artística y las distintas formas de organización e intervenciones desde el arte, la cultura y la educación en contextos de encierro”.

Universidad en la cárcel

El Programa de Extensión en Cárceles, de la UBA, busca promover prácticas y acciones de enseñanza, investigación y extensión en contextos de encierro o vinculadas con las problemáticas propias del sistema penal y la cárcel, orientadas a defender los derechos humanos y generar herramientas para la inclusión social de las personas privadas de su libertad ambulatoria y liberadas. Desde allí propone distintos espacios de formación, discusión y acción en penales y centros de régimen cerrado; diseña y lleva adelante proyectos de investigación y extensión; desarrolla seminarios, prácticas y demás instancias de formación docente; promueve articulaciones internas con otros programas y equipos y genera vínculos con áreas estatales, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales, para colaborar en la producción de conocimiento sobre el tema, fortalecer los procesos organizativos y participar en la elaboración o implementación de políticas públicas que intervengan sobre la realidad carcelaria.

Otros programas como el CUSAM,  Centro Universitario San Martín  también coordina y organiza un espacio educativo creado por la Universidad de San Martín, que funciona en el interior de la Unidad Penal N° 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense, en la Localidad de José León Suárez del Partido de General San Martín (PBA). Desde este programa expresan que  el objetivo principal  es garantizar el derecho a la educación y al mismo tiempo se proponen  en un segundo orden, mitigar  la vulnerabilidad de quienes se encuentran privadxs de su libertad en este contexto de encierro. Al mismo tiempo la UNSAM también articula con organizaciones sociales, escuelas de educación media d ela zona. La particularidad de la carrera de Sociología que se dicta en el penal, es que allí  reúne como estudiantes a presxs junto a integrantes del Servicio Penitenciario.

Los distintos programas universitarios para personas en contexto de encierro reconocen que las personas privadas de su libertad sufren las peores consecuencias de la exclusión social y la violencia. Así también lo consideran esos otros colectivxs que se organizan para trabajar en estos contextos de encierro, tanto de mayores como de menores.   La sociedad, en su conjunto, a través del estado no se hace cargo de esta gran deuda y solo amenaza con intensificar el castigo con mayores penas y con el aparato represivo que hoy está recargado.

Desde el CUSAM, uno de los proyectos que se lleva adelante es el Pabellón Frazada, así lo expresó Marcos, profesor de teatro: “que intenta contener muchas de las actividades artísticas y también alojar recitales de poesía, feria de publicaciones y una de las actividades es pedagógica: talleres artístico tumberos. Además expresó que “se trata de un intercambio de saberes, porque quienes vamos allí a enseñar, tenemos mucho más que aprender”. En el Pabellón se organizan distintos saberes informales, alguno de los cuales se expusieron como formas de calentamiento, sistemas de comunicación y el lenguaje que se hace necesario aprender para  sobrevivir en estos contextos de encierro.  

Testimonio en primera persona

Pólvora, una persona que hace solo dos meses que está en libertad (hoy da clases en escuelas de villa Hidalgo y la Carcova) , luego de 28 años de privación de ella,  dio su testimonio y muy emocionado proclamó: “El que va a la cárcel es el que tiene menos conocimiento, el que no sabe, al que nadie se toma el trabajo de explicarle lo que es bueno para la vida”. Luego continuó: “Nosotros cuando llegamos ahí, al CUSAM, descubrimos algo nuevo, donde pude recibirme y hoy doy clases en varios colegios, con la ayuda de los profesor@s y de mi familia. “Yo estuve 28 años detenido, y ahora me parece que no hubiese estado nunca, al venir acá hablar con ustedes., dar clases en varios colegios y cambiar de vida. Y pienso que es muy bueno”. Luego expresó : “Los profes creyeron en nosotros,  ahora me siento útil, eso lo encontré en la universidad que está acá adentro”. Entre otras cuestiones que le dejó el encierro y el hecho de volver a salir a la calle, destacó que ahora sí puede hablar y que “antes era un antisocial”, contraste que lo lleva a reflexionar sobre lo que le sucedió ante esa situación: “Me di cuenta que yo también soy parte de la sociedad”.  

Feria y exposiciones

Una muestra del material producido en estos contextos,  fue parte de este encuentro. Algunos de los trabajos: banderines y serigrafías, que realizan jóvenes y adolescentes que están en los centros de régimen cerrado de la Ciudad  (el Belgrano, el Roca/Agote y el San Martín) y los CIDAC  que se realizaron en los talleres de artes y oficios.  Las imágenes, palabras y producciones que reflejan el potencial profundo y creativo de lxs pibxs que hacen arte, escriben, leen, dicen, crean y se organizan, tal como se expresa.

En la cárcel de Devoto se dicta un taller de diseño de afiche social que ellos mismos definen como “un espacio de reflexión colectiva que luego se plasma en papel”. Además aclaran que quienes participan  no cuentan con formación previa ni con las herramientas de diseño virtual y que a pesar de la escasez de recursos crean obras de gran expresividad.

Además se expusieron productos de cooperativas y proyectos sociales de liberadxs, mesa de publicaciones, espacio audiovisual.

Estas son algunas de la gran cantidad de actividades,  con  invitades que llegaron de distintos lugares del país, más o menos académicos, testimonios en primera persona de presas y presos, familiares y trabajadores,   que expresan en común que cuando se brindan más y mejores oportunidades a aquellxs que no tienen posibilidades,  aparece un potencial y la ocasión de transformación. Unas experiencias que contradicen las políticas punitivistas y de criminalización de las y los más vulnerables. La escritura de lo real, un encuentro de otras y otros,  como posibilidad de transformación.

Leer más
Violeta Parra: tras los pasos de una artista nómade

Por Nadia Fink

Desde el 4 de octubre de 2016 hasta hoy, artistas chilenos de diversas disciplinas impulsaron más de 300 actividades culturales para homenajear la figura y obra de Violeta. A cien años de su nacimiento, recordamos parte de la vida de la cantora de los pueblos. 

Esa que anda lento levantando polvo en los caminos del Chile profundo, la que lleva la guitarra al hombro, la misma que supo tomar las voces de los que no tenían voz, para hacerla grito y devolvérselas al pueblo. Esa es Violeta Parra.

…que me ha dado tanto…

Cuando Violeta llegó a la comuna de Barrancas en 1952, conoció a doña Rosa Lorca, “una fuente folklórica de sabiduría”. Mujer campesina, curandera, partera y arregladora de angelitos; acompañaba y asistía en la vida y en la muerte y le relataba gustosa sus versos…

Un poco por consejo de su hermano, otro poco porque todo lo que latía empezaba a asomar con fuerzas, Violeta decidió meterse campo adentro, en el Chile profundo, casa por casa, para recopilar todas aquellas canciones tradicionales que pasaban de boca en boca y que se estaban perdiendo, porque se iban muriendo los más viejos o porque las memorias fallaban y era difícil encontrar a quienes las recordaran completas. Con 36 años arranca la Viola el camino que la llevará al cariño y al reconocimiento del pueblo.

La vieron tocar puertas, primero hacia la zona central de Chile, donde tomó el canto a lo humano y a lo divino (ambos forman el “canto a lo poeta”, son décimas acompañas por guitarra o guitarrón y difieren en su denominación por la temática de sus composiciones), luego en la zona más austral, en Chiloé, aprendió las canciones más ligadas a lo ancestral, a las fuentes indígenas; y la última etapa fue la de más al norte, donde el folklore se distingue por las quenas y los charangos. Quince años iba a durar su recorrido, más de 200 canciones fueron aprendidas y registradas, primero en un rústico cuaderno, luego en una especie de magnetófono; todo a pulmón, sin contar con subsidios ni apoyo alguno de parte de funcionarios o instituciones. Anquilosados en archivos estáticos, no fomentaron la difusión del arte vivo del pueblo chileno.

Violeta Parra nació un 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, un pueblito del sur de Chile y pronto se mudaron a Chillán con la familia. De su madre, costurera, heredó su lucha por el amor, la condición de nómade y la habilidad con las manos. De su padre, profesor, las ganas de que lo aprendido circule, el desprecio por las instituciones y el alma bohemia. De ambos, una tendencia innata que traen los Parra por la música, el canto, la poesía; el arte. “Parra eres y en vino triste te convertirás”.

Tenía ocho años cuando encontró el cajón donde guardaban las llaves del lugar secreto que escondía la guitarra del padre. Folklorista aficionado, cantaba y tocaba la guitarra acompañado por su esposa en cuanta fiesta y reunión surgiera, pero sólo entre familiares y amigos, nada de querer ganarse la vida con la música.

La Viola la descubrió como se descubren las cosas prohibidas: desde la fascinación, desde la curiosidad, se fue apropiando de sus formas. Sentada en una sillita, con la guitarra que le sobraba por todos lados, rasgó las cuerdas durante días, mientras imitaba las posturas de su padre y cantaba las canciones que le escuchara a su madre en las jornadas de costura. La sorprendieron recién el día en que ya las tocaba y cantaba enteras. Semilla que empezaba a germinar en la Viola: autodidacta empedernida, nunca se ató a reglas ni a partituras ni a estudios para componer su arte. Así aprendió, sola, y en plena fusión con los instrumentos, muchos años más tarde, a tocar arpa, piano, guitarrón, charango… Tal como escribió en una carta a su amigo Patricio Manns: “Destruye la métrica, libérate, grita en vez de cantar. (…) La canción es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta. Odia la matemática y ama los remolinos”.

La infancia de Violeta, tercera de diez hermanos y hermanas, se movía entre la pobreza y la libertad. A Malloa iban los niños Parra para quedarse por unos días, zona campesina en la que vivían las Aguilera, unas primas lejanas que estaban un poco mejor económicamente. Fue allí donde empezaron a esparcirse las semillas, un poco al voleo, que brotarían más tarde y que guardaban latentes todas las expresiones de arte popular que iba viendo con sus ojos grandes la niña Violeta: cerámica, tapicería, pintura, figuras con alambre, canciones y cantos con guitarra, todo estaba allí, al alcance de las manos torpes y la curiosidad intacta. “Ya después cuando fue grande seguro que se acordó y así fue desarrollando todo tal como lo había visto de niña”, dice su hermana Hilda.

¿Qué otra cosa es la infancia que el lugar al que se vuelve, una y otra vez, a medida que crecemos? Para algunos, la patria; para casi todos, el instante en el que queda arraigado lo más inocente visto y sentido, y que luego puede llenarse de significados y de palabras cuando la capacidad de abstracción y de transmitir el arte se agiganta; para Violeta, sin dudas, el momento en el que vio y palpó lo que iba a ser materia de su arte tan polifacético durante todo su camino.

Cuando al padre de Violeta lo echaron del trabajo, no volvió a emplearse. La madre hacía lo que podía con la costura, pero fueron los niños los que empezaron a cantar por monedas, quedarse con alguna que otra guitarra de la cual los dueños se olvidaran, recorrer la zona en algún circo familiar para ganarse la vida.

Nicanor, como hombre mayor de la familia, se había trasladado a Santiago para estudiar. Violeta fue la primera en tomar la decisión de ir hacia allá. Partió sin decir adiós, como lo haría muchas veces más en su vida. Armó una pequeña valija, se vistió de domingo un día de semana, con la falda larga cortada y cocida a partir de las cortinas nuevas, se colgó la guitarra y se fue a la pensión en la que casi seguro estaba su hermano. Poco tiempo después, se le sumaría el resto de la familia: otro dolor de pueblo vivía Violeta en sangre propia, el traslado del campo, del pequeño pueblo a la ciudad, con el desarraigo a cuestas y la incertidumbre del trabajo y la vivienda.

Violeta de greda, en tu textura porosa fuiste absorbiendo el sentir del pueblo, su dolor y su festejo…

…con él las palabras que pienso y declaro…

Después de tocar en la calle por monedas, el dúo que formaron con Hilda empezó a recorrer los boliches de los barrios populares, Matucana, Quinta Normal, las canciones a la moda de la época, las que se escuchaban en la radio antes de que llegara a ella Violeta con su folklore auténtico: boleros, rancheras, corridos, pasodobles. Boliches frecuentados por hombres rústicos, que buscaban un respiro después de las duras jornadas de trabajo, que aplaudían con manos ajadas y rostros curtidos, aflojaban las penas y terminaban aullando emocionados las canciones románticas. En uno de esos lugares conoció a su primer marido, un maquinista de tren con quien tuvo dos hijos, Isabel y Ángel. Poco importan acá los entramados sentimentales de esta historia. Sí importa que Luis Cereceda era hombre celoso, de tradiciones fuertes, de mujer en su casa y se salió con la suya sólo por un tiempo. La fuerza creadora de Violeta, las ganas de andar, de perderse, de escuchar, de cantarse, latían con mucha más fuerza que cualquier atadura que le impusieran, aunque fueran las de su esposo y padre de sus hijos, en una sociedad chilena de mujeres sin palabra. “La única ventaja mía –aseguraba– es que gracias a la guitarra dejé de pelar papas. Porque yo no soy nadie. ¡Hay tantas mujeres como yo en cualquier comarca de Chile! Ellas pelan el ajo todo el día; la vida es muy difícil. Lo que pasa es que ellas se han quedado cocinando y cuidando a sus hijos y yo me he largado a cantar con lo que sé”. La Violeta cortó las cuerdas, soltó amarras después de diez años y se liberó del mandato de tantas mujeres oprimidas por el trabajo en el hogar, sirvientas de sus maridos y de sus familias enteras. Liberó en ese gesto, a muchas de las mujeres sin voz.

Violeta de barro, que renace y se transforma en cántaro firme que lleva el agua para que otras bocas puedan beber y soltar el grito…

…me ha dado la marcha de mis pies cansados…

Juan de Dios Leiva también es de la comuna de Barrancas. Su historia llega profundo en Violeta, y es ella quien relata el encuentro: “´On Leiva: 85 años, chacarero, cantor y tocador de la comuna de Barrancas, Santiago. Es un anciano delgadísimo, erguido y huraño. No quiere hablar con nadie. Cuando le pedí que me enseñara sus cantos, me respondió: ‘Yo juré no cantar más en mi vida porque Dios me llevó a mi nietecita regalona. Y la noche terrible que tuve que cantar para ella la tengo anudada en el pecho y la garganta’. On Leiva rompió su juramento cuando le dije que la patria necesitaba sus cantos. Tomó la guitarra, la afinó y tocó los primeros acordes del acompañamiento del canto a lo divino, a la modalidad de los cantores de Barrancas. Como en un gemido le salieron las primeras palabras”.

Durante la infancia en Malloa, ninguno de los Parra quería perderse la oportunidad de acudir a las fiestas campesinas: allá iban los hermanos y se quedaban cantando unos días. Es que en el campo se festeja todo. Ante las jornadas de trabajo que se extienden, que se hacen duras, la opresión y la exigencia por parte de los patrones, la dificultad de rebelarse; las cosas sencillas de la vida no se dejan pasar y se celebran; en esas fiestas mezcla religiosa y pagana, nacidas del cristianismo y de lo más ancestral de los pueblos originarios, en las que se venera a dios, a la virgen, y con ella a la madre, a la tierra; pero también a los ciclos de la vida, a la uva, a la cosecha, a la trilla. “Porque los pobres no tienen/ adónde volver la vista/ la vuelven hacia los cielos/ con la esperanza infinita/ de encontrar lo que su hermano/ en este mundo le quita”.

Años más tarde, con unas cuantas recopilaciones a cuestas, Violeta llega a la radio con un ciclo en el cual podía empezar a hacer escuchar lo que iba juntando por los caminos. “Así canta Violeta Parra” fue diseñado por ella como un programa temático, en el que en cada emisión se hablaba sobre, por ejemplo, la trilla, el velorio del angelito, las fiestas a las que Violeta asistía ahora de grande. Alguna vez la acompañaban al estudio alguno de los cantores con los que había establecido un vínculo más estrecho; otras veces, llegaba a las casas y convencía a los habitantes de que salieran a la calle y ahí nomás armaban una fiesta que transmitían en vivo. Eso lo permitía, sobre todo, la llegada que Violeta tenía en la gente. Su hijo Ángel recuerda un programa sobre “La cruz de mayo”, una fiesta pagano-religiosa donde se mixturan las creencias más arraigadas en el pueblo de la zona central. Allí, el símbolo de la cruz cristiana coincide con algunas de las creencias indígenas de que es “el madero sagrado”: representa el árbol de la vida, de las flores y de las frutas. Dentro de los rituales que se realizan en honor a la cruz, se manifiesta agradecimiento y se hacen peticiones relativas a la necesidad de lluvia para los campos; se rinde homenaje a la naturaleza y se da la bienvenida a una época que se espera con buenas cosechas. “¡Lo hicimos todo en la calle! Invitamos a la gente de la cuadra para que participara, instalamos fogatas y un grupo de cantores iba casa por casa, cantándole a todo el mundo. Y el programa se grababa ahí mismo, en directo, mientras mi mamá hacía el mote con huesillos (bebida típica de verano)”.

El velorio del angelito se desplegó en otro programa. Allí fue Violeta, ante la mirada azorada del personal de la radio, a transmitir el rito en vivo, con un muñeco disfrazado, con doña Rosa Lorca y otras comadres: era costumbre, ante la muerte de un niño (que por su corta edad y su pureza, seguro se iba al cielo) un velorio lleno de cantos y festejos, vestido el niño para la ocasión con alitas y colores en la celebración que duraba un día.

En su recorrido, ahora, donde llegara ya la estaban esperando. Violeta era esa señora que cantaba en la radio, “a lo divino”, que empezaba a devolver al pueblo lo que estaba dejando de cantar porque no encontraban el eco. Alberto Cruz, de 35 años, le contó a la Viola en Salamanca: “En una cantina la radio estaba cantando un verso por el fin del mundo. Entonces dije yo: ‘Ese verso lo cantaba mi padre’. Y corrí para la casa a dar la noticia: ‘En la radio están cantando a lo divino’, les dije a todos. Desde entonces, les estamos cantando a los angelitos otra vez”.

El folklore que se emitía por la radio en esa época, antes de la Violeta, era de un Chile de “postal”, no de gente del campo, sino de gente que admiraba la vida de campo. Entre bucólicas y exaltadoras de la patria, estas canciones bonitas y bien arregladas, como “Mi banderita chilena”, “Chile lindo”, “Si vas pa’ Chile”, le iban sacando el gusto a la propia gente por sus canciones tradicionales, auténticas. Violeta no era la primera en hacer este relevamiento antropológico; algunas otras personas ya habían hecho un trabajo de recopilación del folklore, casi siempre como parte de estudios académicos, que habían sido registrados en ensayos o en libros que dormían en las bibliotecas de universidad. Pero Violeta no se había quedado en una simple acumulación de canciones y versos estáticos; ella había ido a buscar el folklore, lo había recopilado, escuchado, interpretado, aprehendido, y se lo devolvía al pueblo en cada interpretación. Ese fue el valor más grande de la Viola. Como menciona Gastón Soublette, el musicólogo que trabajó con ella en una de sus etapas de compilación: “Tomó lo que antes había sido objeto de investigación más o menos privada y se lo devolvió a la gente”.

Violeta de tierra, caminadora de todos los caminos, desanda los sueños y las palabras y deja su huella por donde pisa…

Leer más