Psychokinesis, desde una mirada popular

Fernando Mendoza realiza una critica desde una mirada popular de la película coreana Psychokinesis, de Sang-ho Yeon.

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La Educación en Movimiento: pedagogía como herramienta para la liberación

Entrevista a los realizadores del documental “La Educación en Movimiento”, Martin Ferrari y Malena Noguer.

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El #8M también se manifiesta en el cine nacional

Por Maii Kis

Las cifras dejan más que clara la desigualdad: en 2017 se estrenaron 149 películas de las cuales solo 43 fueron dirigidas por mujeres. Frente a esta situación, visibilizar el cine hecho por mujeres es el objetivo que se persigue a lo largo de esta semana en espacios INCAA y salas comerciales.

Hasta el 14 de marzo se presenta en todos los espacios INCAA del país y en las salas comerciales de Hoyts, Village y Cinemark, un ciclo de películas dirigidas por mujeres. “Camila”, “Sinfonía para Ana” y “La novia del desierto” son algunas de las historias que se van a estar proyectando. “Mostrar cine nacional hecho por directoras es una manera de apoyar a que haya más mujeres delante y detrás de cámara”, afirma la directora Sabrina Farji y agrega que invisibilizarnos también es una manera de violencia simbólica y material; y que una mujer sin trabajo, difícilmente pueda ser libre. Marcha estuvo en la presentación del ciclo que tuvo lugar el 9 de marzo en el Cine Gaumont.

La Semana de las Directoras argentinas se suma, de una manera artística, al reclamo de muchos otros sectores por igualdad y equidad de posibilidades y por la lucha de la mujer como persona capaz de producir, tanto contenido material como simbólico. “Las imágenes que creamos manifiestan aquello que vivimos en la realidad”, dice Sabrina Farji y ese es el punto en el cual se vuelve necesario que sean las mujeres mismas las que produzcan la imágen de ellas que después se ve en los films.

Esta semana de proyecciones fue pensada como una actividad cultural y política, basada en números concretos. La productora Rocío Gort, afirma: “Durante el año 2017 se estrenaron 149 películas, de las cuales solo 43 fueron dirigidas y co-dirigidas por mujeres” y agrega que, a pesar de que nos parece muy poco, Argentina es uno de países de Iberoamérica con mayor cantidad de productoras.

“Creemos que este tipo de sinergia entre los organismos del Estado, en este caso representado por el INCAA y muchos otros espacios del sector, constituyen un buen ejemplo de cómo organizar acciones que nos beneficien y nos potencian en nuestros objetivos de bien común”, destacó Rocío.

Además de las películas antes nombradas, estarán presentándose “Alanís”, “Cuatreros” y “Nadie nos mira”. El ciclo cuenta con el apoyo de muchos organismos como el Ministerio de Cultura de la Nación y la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), que se suma con un ciclo de cortometrajes realizados por egresadas de la institución que tendrá lugar en el microcine de Moreno 1199, todos los días a partir de las 18.

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Pensar los lugares de pertenencia como salas de cine

Por Laura Cabrera @LauCab

Cualquier realizador o realizadora puede proyectar sus películas en cualquier espacio, todas las películas tienen que contar con un lugar de proyección, todas las personas deberían acceder a la posibilidad de ver cine sin necesidad alejarse de su lugar de pertenencia. Estas son algunas de las premisas que dieron vida a Conurdocs, festival itinerante de cine que viaja por el conurbano buscando activar las inquietudes culturales de espectadores y espectadoras. Este domingo la jornada se realizará en Monte Chingolo, partido de Lanús.

De acciones foráneas a experiencias propias. Una vez, Emiliano Romero probó la experiencia de estrenar su largometraje llamado “Topos” en paralelo a la proyección en salas. La película llegó a centros culturales y fue vista por los espectadores y espectadoras de forma gratuita. Otras tantas veces, el realizador Patricio Escobar decidió presentar sus películas al aire libre en el Parque Lezama. En otro momento, el realizador Néstor Saracho presentó su corto Crónicas Emergentes en un festival internacional. Ganó un premio por ese trabajo, pero faltaba aún que los más cercanos y las más cercanas, aquellas personas que se identificarían con las imágenes y sonidos, pudieran verlo. De la experiencia de los dos primeros realizadores que creyeron que no solo las salas podían ser espacios de proyección y de las inquietudes por dar vida a ese mismo proyecto en espacios barriales es que nace Conurdocs, festival de cine que plantea la importancia de hacer circular las producciones de realizadores y realizadoras fuera de las salas y a su vez generar mediante actividades culturales puntos de encuentro para vecinos y vecinas, espacios con identidad propia, con la posibilidad de generar además distintas actividades útiles o representativas para la comunidad.

“La primera experiencia fue en Villa Corina, en un estacionamiento que hay en medio de los monoblocks. Fue a cielo abierto. Cuando  le pregunté a Patricio Escobar si podíamos pasar “Sonata en Si menor” me dijo que me podían prestar equipos (pantalla, generador). Se hizo a cielo abierto y la única entrada era que el espectador se lleve silla o almohadón, buscamos que el espectador también participe con esto de que traiga su silla. De los cinco días, dos estuvieron bastante llenos”, comenta Néstor Saracho al recordar los inicios de ese proyecto al que dio el nombre de Conurdocs. En esas primeras jornadas, el cine fue la excusa para dar lugar a una muestra fotográfica de la Isla Maciel y otra dentro del proyecto de arte urbano “Pintó la Isla”, del mismo lugar. Pero Conurdocs tiene un fin más allá de lo cultural, trabaja sobre las identidades de cada lugar en donde se instala, por ese es que en esta primera experiencia, vecinos y vecinas dejaron reflejado en un mural la historia de un niño del barrio que había sido masacrado en el ’76, casi como pintando su propia historia. “La idea era que el mural tenga un sentido en ese territorio, en esa jornada que tenía que ver con la temática de la dictadura”, explicó Saracho.

Con la alegría de que el primer Conurdocs se haya realizado en el barrio en el que vive, Saracho llevará este domingo el cine al Centro Cultural Crecer Luchando (Salcedo 1026, Monte Chingolo) en donde se proyectará “Bienaventurados los mansos” de Patricio Escobar y los cortos “Que el barrio no calle” (María Fernanda Maidana) y “La Transmisión” (Cultivarte Isla Maciel), estos dos últimos pensados desde la posibilidad de que aquellos cortometrajes producidos en talleres barriales tengan la posibilidad de ser presentados en pantalla gigante. Mientras esto sucede, un tercer Conurdocs se gesta con destino Laferrere, donde el festival de cortos y largometrajes tendrá lugar los días 8, 9 y 10 de diciembre con un trasfondo solidario, ya que además de las muestras dentro del marco cultural y en esa búsqueda de interpelación desde lo local, habrá un bufet para que quienes asistan puedan comprar alimentos y, mediante esa compra, colaborar en la colecta de dinero para lograr que un vecino pueda realizar las modificaciones necesarias para volver a su hogar luego de sufrir un accidente que lo dejó cuadripléjico.

Pensarse desde lo colectivo

Néstor Saracho cuenta su experiencia desde lo individual pero siempre dentro de un marco de lo colectivo, desde esta idea de que cuanto más organizados y organizadas, mayores posibilidades de generar actividades que sigan involucrando a toda la sociedad. En este caso en donde el cine es herramienta para la generación de conciencia sobre las identidades, el realizador destaca que este proyecto que hoy está a cargo de la cooperativa Níspero Audiovisual busca de alguna forma descentralizar, romper con esa logica centro/periferia en donde todo se centraliza en Capital Federal y muchas veces deja afuera al conurbano o las afueras de otras provincias.  “Yo quiero que las películas sean vistas en lugares que no son la centralidad de la Capital y además que haya más exhibición. Quizá debería ser una política pública del gobierno, pero como eso no está hay que empezar a agitar un poco eso y mover las películas”, analizó Saracho.

Ante la falta de políticas públicas que favorezca la producción y distribución de cine nacional, Níspero busca darle una solución al problema de la exhibición de películas, tanto para realizadores como para estudiantes de cine que quieran dar a conocer sus trabajos. “Yo creo que desde que uno empieza a estudiar se tiene que empezar a preocupar por la exhibición, no cuando terminás la película y tenés que esperar turno por dos semanas en el Gaumont, después de haber estado trabajando durante cinco años. El Conurdocs es eso”, finalizó.-

 

 

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FECISOPO: La trinchera audiovisual ante el ajuste a la cultura popular

Por Laura Cabrera @LauCab

 La primera Feria de Cine Social y Político de la Ciudad de Buenos Aires (FECISOPO) llegará esta tarde a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para dar batalla al ajuste en materia de financiamiento y distribución de producciones cinematográficas del ámbito independiente. De la jornada participarán más de 30 colectivos audiovisuales junto a trabajadores y trabajadoras de las artes cinematográficas, quienes debatirán sobre las diferentes problemáticas y formas de trabajo, además de compartir un espacio de circulación para la producción nacional de ese cine que aún no llega a todas las salas.

La jornada coordinada por la agrupación Hagamos Lo Imposible se desarrollará hoy desde las 18 en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Santiago del Estero 1029, Capital Federal). Está pensado como un encuentro para que investigadores e investigadoras, realizadores y realizadoras y colectivos audiovisuales puedan contar con un espacio de difusión de esa producción cuyo anclaje se encuentra en una perspectiva crítica del mundo. Esta instancia de encuentro se genera en un contexto histórico en donde el cine nacional independiente y sobre todo el social y político necesita idear acciones conjuntas como redes de encuentros que permitan el crecimiento del sector, por lo cual esta primera experiencia no pretende justamente ser la última.

Entre las actividades, se realizarán distintos paneles de debate sobre la situación del cine nacional, para lo cual el FICISOPO contará con la palabra  de Virna Molina (integrante de la Asociación de Documentalistas RDI), trabajares de INCAA nucleados en ATE y representantes del colectivo Silvando Bembas, quienes dialogarán sobre formas de trabajo desde lo independiente y situaciones de conflicto laboral en el ámbito del cine. La jornada también contará con la proyección de “Raídos” (desde las 18), largometraje de Diego Marcone que relata cómo es la vida de taraferos y taraferas de Misiones.

Ante esta primera experiencia colectiva, Marcha dialogó con Juan Peyre, integrante del equipo organizador de la Feria y de Hagamos Lo Imposible.

-¿Qué los llevó a pensar una primera feria de estas características?

La principal motivación que nos llevó a pensar esta primera feria de cine social y político de la Ciudad fue justamente la necesidad de crear un espacio de entrecruzamiento, de socialización, de encuentro, de todas las actrices y actores del sector, que día a día laburan produciendo materiales críticos, dando una visión desnaturalizadora. Faltan mayores lugares de encuentro donde se puedan poner a jugar todas esas producciones en debates fraternos y sororos entre compañeros y compañeras que aportan a construir esa otra manera de comunicar, de hacer arte, que es el cine social y político. En ese sentido pensamos que entra en sintonía fuertemente la propuesta con la dinámica de lo que fue este año el conflicto del sector audiovisual respecto de la avanzada privatizadora y ajustadora del Gobierno nacional para con la producción y fomento a la producción en concreto, con la intervención del INCAA y otras medidas que están dificultando cada vez más el acceso a realizadores y colectivos audiovisuales y distintos actores del sector a la posibilidad de contar con los fondos necesarios para encarar producciones, que sabemos que es un laburo sumamente costoso. Todo esto generó la movilización en el sector, durante la primera mitad del año tuvo un alza y ahora está creciendo al calor de nuevas medidas del Gobierno para con el INCAA. La idea es que todo eso se pueda traducir en la propia actividad.

-Si bien está orientada a realizadores y realizadoras, así como también a quienes cumplen otros roles en cine, ¿qué pasa con el público en cuanto al desconocimiento de las medidas de gobierno que están generando inconvenientes en la producción?

-Para nosotros es super importante que en este espacio se pueda generar una concientización para el público de este tipo de cine, para que sepan cual es la realidad que se está viviendo en cuanto a recortes a la producción, de los problemas históricos que tiene el cine nacional, más aun el cine independiente y más aún el cine independiente, social y político, sobre todo en cuanto a la distribución, que es otra faceta dificilísima. Sabemos que las salas están dominadas por grandes empresas, salvo los que son espacios INCAA. Pero en general sabemos que los pocos que acceden de las miles de películas que se elaboran por año, los pocos que llegan a exponer, están muy poco tiempo: una semana y la levantan. Son problemas históricos la distribución y concentración de las salas de los grandes actores privados con las grandes productoras, en general norteamericanas. En cuanto a la producción, la dificultad que está habiendo con los fondos para acceder a lo necesario para poder realizar una película. Muchas veces los parates que se establecen significan la propia muerte de un proyecto. En cuanto al público, además es sumamente importante generar un espacio en donde se puedan dar estos lazos de solidaridad entre uno y otro lado de la pantalla.

-Esta iniciativa puede ser una forma de comenzar a trabajar en conjunto para buscar alternativas ante los ajustes. ¿Cómo planean seguir trabajando?

-La propuesta es que pueda ser un aporte más al movimiento del sector audiovisual y que pueda ser un aporte a seguir profundizando los lazos de solidaridad por parte de quienes pertenecemos a este mundo, poder abonar a que se sigan dando en unidad estos procesos de lucha necesarios para poder enfrentar esas políticas de ajuste. Creemos valioso que hayan aceptado la invitación personalidades de diferentes palos y colectivos que a veces es difícil que se encuentren. Nos parece valioso que se den este tipo de espacios. Hacia adelante nuestra idea es que esta feria continúe en el tiempo y que sea un espacio que periódicamente nos encuentre.

-La feria es un espacio de intercambio para realizadores y realizadoras independientes, también es un espacio de debate en medio de un contexto en el cual el Estado sigue recortando los recursos para hacer cine. ¿Cómo entienden ustedes que se aplicará la resolución 942?

-Pensamos que va a depender de la aplicación, de la correlación de fuerzas y de la resistencia desde el sector. No es menor la movilización de la semana pasada, una movilización importante después de varios meses. Necesitamos ser muchos más, hacer mucho más fuerza para generar la visibilización y el apoyo de amplios sectores de la sociedad.

 

INCAA: un conflicto con varias preguntas sin responder

El cine nacional está unido por un mal común: la decisión política de no apoyar la producción local o al menos poner trabas a la organización, la producción, la distribución, a partir de decisiones que se toman (como por ejemplo la Resolución 942) y las que no (como la dilatación en la designación del Consejo Asesor). En ese contexto, esta tarde participarán de la jornada trabajadores y trabajadoras de INCAA, quienes desde hace un tiempo vienen luchando para mantener sus puestos de trabajo y frenar los atropellos de quienes hoy están al mando del Instituto.

Por una parte, el conflicto pasa por la designación de quienes deben tomar decisiones. La semana pasada, la presidencia del INCAA terminó por no designar al Consejo Asesor por considerar que no contaban con la documentación solicitada a los consejeros, a lo que estos contestaron que la misma había sido entregada mucho tiempo antes. Sin respuesta alguna, la situación es la de un organismo que se encuentra en funciones tomando decisiones de manera unilateral y no con un gobierno tripartito que debería estar compuesto por la presidencia y vicepresidencia, Consejo Asesor y Asamblea Federal, tal como lo indica la Ley de Cine hoy claramente violada.

Partiendo de esta base, la situación de trabajadores y trabajadoras es vulnerable. Actualmente en el INCAA hay alrededor de documentación bajo modalidades de contratos que en su mayoría vencen el 31 de diciembre, así como también otros y otras trabajan en áreas que se desarticularon, como por ejemplo el departamento de cortometrajes cuyos empleados y empleadas quedaron en una situación de fragilidad por tener contratos precarios y por verse afectadas sus funciones. “Esto no es casual. Trabajadoras y trabajadores precarizados facilita el ajuste porque aquellos que estén en situación de fragilidad contractual no pueden poner demasiadas condiciones y tienen que aceptar muchas veces las condiciones paupérrimas que se definen desde arriba. Además están con el miedo permanente de no saber en este contexto de ajuste y despidos a nivel nacional, qué va a pasar con sus contratos” destacó el Delegado general de la Junta Interna de ATE INCAA, Camilo Moreira Biurra.

En medio de campañas de ajuste y de desprestigio a los trabajadores y trabajadoras estatales, del vaciamiento de áreas y programas y de la sub-ejecución de presupuesto, las autoridades del INCAA aseguran que el instituto está sobredimensionado.  “Pero este discurso de sobredimensión en tanto recursos humanos se contradice con la gestión que por otro lado, ha creado toda una línea nueva de subgerentes que antes no existía y también incorporó coordinaciones generales nuevas. Estos son todos sueldos que representan el doble, triple o cuatro veces más que la media de los que trabajamos en el organismo”, señaló Moreira ante los argumentos.

Otro punto que mantiene en alerta a trabajadores y trabajadoras es la inminente reforma laboral que firmó este año UPCN con el Gobierno de Mauricio Macri y que involucra al presentismo. La medida presentada como la “gran conquista” representa en realidad un retroceso en cuanto a derechos laborales. “El presentismo es un retroceso en tanto que los que estudian tienen menos días para poder faltar que los que marca el convenio, los que se enferman también pierden el presentismo. Principalmente afecta a las madres, que son las que dan a luz, las que generalmente en este sistema patriarcal quedan al cuidado de los chicos o familiares enfermos, o sea que se ven afectadas las licencias que por derecho nos correspondían según nuestro convenio”, explicó Camilo, quien agregó además que como contrapartida plantean que se pague el “presentismo de manera universal, respetando las licencias consagradas en el convenio”.

 

 

 

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The Handmaid’s Tale: Futuros poco alentadores en un presente distópico

Por Ana Paula Marangoni

Fue recientemente elegida por los premios Emmy como “mejor serie de drama”. Aunque breve, sus capítulos reflejan realidades no muy lejanas a la ficción. Un análisis de The Handmaind`s tale.

La reciente entrega de los premios Emmy resignificó y contribuyó a darle mayor difusión a una serie cuya única temporada no hizo tanta mella en la audiencia, a pesar de su calidad argumentativa, fotográfica, de guión y actuaciones. En pleno boom de series, la permanente entrega de nuevos productos hace de la atención del público un bien tan preciado como frágil, y en muchos casos, las modas no siempre coinciden con el resultado artístico. Pasan muchas series buenas que mueren en dos o tres temporadas, mientras que otras se prolongan casi al infinito, más por lo que pegan que por lo que valen, si es que se permite hablar de “valor” para estos productos de la industria cultural.

The Handmaid’s Tale, o El cuento de la criada, elegida en los 69 premios Emmy como mejor serie de drama es una reciente adaptación de la novela de Margaret Atwood (hubo una versión televisiva en la década de los ’80, una versión cinematográfica en los ’90 e incluso una versión de Ópera), en este caso, creada por Bruce Miller, dirigida por Reed Morano y con la impecable interpretación protagónica de Elizabeth Moss.

En la línea de la brillante y nockeadora Black Mirror, un futuro pesadillesco acoge a la audiencia, tal vez acaso el primer filtro de este tipo de productos: despejan poco, y alienan bastante menos. En el caso de este poco deseable futuro, en medio de una crisis de crecimiento de la población mundial y alimentaria (consecuencias ficcionales pero no inverosímiles del cambio climático, la contaminación y el calentamiento global) una dictadura teocrática, netamente patriarcal y misógina,  logra con “mano dura” resolver el déficit de esta tendencia mundial. Obviamente, a un altísimo costo, en especial para las mujeres fértiles.

El vínculo político trazado entre la serie y el gobierno de Trump, es inevitable. Un representante de las corporaciones abrumadoramente misógino gobierna uno de los países centrales de la geopolítica mundial. Y para quienes estamos en el país más austral del mundo, la comparación se hace amiga al instante: también podemos darnos el lujo de tener un presidente Ceo cuyas declaraciones machistas y cuya exhibición de su esposa como bien de lujo son apenas los aspectos más superficiales de una lógica que reafirma la ideología machista de un modo abierto y explícito.

Pero además de las comparaciones obvias, que son inevitables, la serie pone en contraste otro asunto un poco más delicado. El presente de la serie, tan violento como inasimilable, se hace lugar pausadamente por las evocaciones de la protagonista, Defred, quien, en medio de tan alienante presente, despojada de su vieja identidad, y avocada por completo a cumplir con su deber de criada sexual, puede aun así recordar cada tanto parte de su vida pasada.

Los recuerdos de la llamada “Defred” permiten al espectador reconstruir cómo se llegó al presente, enhebrando de a poco una suerte de narrativa de lo imposible o de lo que, para cualquier mente humana, jamás podría suceder.

El pasado de Defred permite trazar identificaciones inmediatas. Ella era una mujer independiente, profesional, activa políticamente. Tenía una hija con un hombre a quien amaba. Unir a las dos mujeres es una tarea lenta y dolorosa que permite tejer un manto de sospechas sobre cualquier estado de derecho. Los derechos tienen vigencia hasta que dejan de convenirles a las castas o clases gobernantes. Las democracias son más débiles de lo que nos enseñaron a creer.

De la única temporada de la serie, y de las evocaciones de Defred hacia su pasado, lo que convierte a este personaje, como en toda distopía, en un espejo a la inversa (“ese futuro de horror no es tan distante de mi experiencia como yo creía”), hay una en particular que me llamó la atención: cuando le quitan a las mujeres el derecho a trabajar, ella y su amiga van a una marcha, como tantas veces, confiadas en que tal aberración no podrá sostenerse. Pero la manifestación termina en una represión brutal y sangrienta, de la que escapa a duras penas con vida.

La escena, breve pero fuertemente semiótica, da cuenta del cambio de época al que asiste la protagonista. Las cosas ya no son como lo eran. Su universo simbólico de derechos, certezas, e incluso, de organismos internacionales de DDHH, comienza a caer bajo el uso extremo de la violencia. La militarización y las ejecuciones ganan rápidamente las calles. El miedo a perder la vida gana la partida.

No pude evitar sentirme parte de una transición similar. La serie parece más bien reescribir los hechos de violencia represiva que cambiaron el clima de las manifestaciones en la Plaza de Mayo. Los comentarios al pasar de cualquier persona pidiendo “mano dura”, la justificación de la violencia de las fuerzas de seguridad, el intento de indultar a los torturadores del último golpe militar o el encubrimiento de la desaparición de Santiago Maldonado por altos funcionarios, son algunos de los flash back que nos hermanan con Defred más de lo que creemos. Si trasladamos esto a la crisis democrática que se está viviendo en general en América Latina, el panorama se tensa más aún. El cambio de época, a pesar de los indicios que la realidad nos ofrece, resulta intolerable.

En medio situaciones límite para tantas y tantos alter ego de Defred, ir y venir entre el presente de la serie y las esquirlas que lo preceden puede aportar algunas estrategias para dialogar con un presente de non fiction que se torna cada vez más insoportable: la sororidad como estrategia de subsistencia y herramienta de poder; la memoria como primer bastión de resistencia; la sospecha, a priori, sobre las clases gobernantes; las batallas cotidianas contra un sentido común que puja por meterse dentro y serenarnos en la alegre opresión.

Por estos motivos, y porque cada espectador y espectadora podrá pensar aún en más cosas (y seguramente con mayor lucidez), es que se recomienda la serie.

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Sororidad: la historia contada por las que luchan

Por Laura Cabrera @LauCab

Hoy se estrena en el Cine Gaumont “Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste”, documental de Mariela Bernardez y Lorena Tapia Garzón que a través de historias de tres mujeres cuenta las realidades de todas las mujeres que desarrollan tareas en ese ámbito. Ante la precarización, el machismo y la desigualdad de oportunidades, la única salida es la organización.

Tres historias: la de Gimena Fuertes (Tiempo Argentino), Natalia Vinelli (Barricada TV) y Silvia Martínez Cassina (delegada de Canal 13, la primera). A partir de ellas, la periodista e integrante del Colectivo de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires Lorena Tapia Garzón y la integrante del grupo Revbeladas Cine, Mariela Bernardez, representaron en imágenes y diálogos el panorama general que viven las mujeres que hoy forman parte de medios de comunicación.

“Este documental está acompañado por un trabajo de investigación, un relevamiento que hicimos en casi todos los medios, sobre todo en los más grandes para ver cuál es verdaderamente la representación de las mujeres. Nos encontramos con lo que ya sabemos pero quedó plasmado en números para que incluso los propios compañeros se den cuenta”, indicó Lorena, quien además destacó que muchos integrantes de esos medios se sorprendieron al ver los números reales.

Sacar la voz llama a la reflexión acerca de qué roles ocupan las mujeres, cuáles se le asignan y en cuáles ni se las contempla, pero habla también de la transformación de todos estos problemas vinculados a la naturalización de distintos tipos de violencias en luchas, en la necesidad de que la perspectiva de géneros dentro del ámbito laboral y en las producciones periodísticas sea transversal, esté en todas las secciones, con todos los trabajadores y trabajadoras involucradas, tanto de medios hegemónicos como de los populares, alterativos y autogestivos.

Antes del estreno de esta tarde, las directoras del documental dialogaron con Marcha acerca de esta experiencia basada en la historia de tres y de todas, incluso de ellas, que mientras investigaban vivieron en carne propia la precarización, los despidos  y los derechos vulnerados.

¿En qué contexto comenzaron a idear el documental?

Mariela Bernardez: -El documental es la resultante de una experiencia colectiva, de una búsqueda que excede lo estrictamente narrativo o creativo. Hablamos del proceso social que protagonizan las mujeres, lesbianas y trans que tal como tiene su expresión en las calles en cada movilización multitudinaria del movimiento Ni Una Menos y en los poderosos Encuentros Nacionales de Mujeres,  también expresa su potencia al interior de las asambleas, en los espacios de trabajo, en los sindicatos y en las casas. “Sacar la voz” aborda historias de emergencia y consolidación de mujeres en posiciones de decisión y representatividad y esto sucede, también, en respuesta a un contexto crítico en lo laboral, especialmente en prensa, donde el impacto en los medios de comunicación ha sido devastador, con cierre y  pérdida de puestos laborales, creciente precarización y multifunción.

La presencia y aporte de estas compañeras en las luchas sindicales y en los debates al interior de los medios, habla de algo más general, que existe más allá de ellas y que es la condición que las habilita y potencia. Se trata de la consolidación de redes que procuran las mujeres trabajadoras para diseñar estrategias de cuidado mutuo y de resguardo de derechos y oportunidades, de la búsqueda de las activistas por forjar una agenda sindical y un programa de acción que no sea ciego a las desigualdades de género, que sepa de las condiciones diferenciales de acceso y permanencia en el mundo laboral que para el caso de las mujeres como colectivo social se ve plagada de obstáculos y requerimientos solo asociados a su condición de sexo-género.  Programas y estrategias que idean las mujeres para atravesar un momento de marcada crisis laboral mientras no dejan –no dejamos- de demandarle e interpelar al Estado por el impacto concreto que tiene en la vida y trabajo de las mujeres, sus políticas de ajuste y retracción tras ya casi dos años de su asunción.

Por eso, esta historia es una expresión de ese fortalecimiento transversal del colectivo de mujeres, lesbianas y trans, de la decisión de traspasar las fronteras de lo establecido por el status quo patriarcal y su régimen de reparto desigual de la “palabra legitimada o autorizada”, hacer presente y audible la voz de las trabajadoras dentro de las redacciones y en  las asambleas también.

Las acciones más populosas, transversales desde la diversidad y conmovedoras por su nivel de movilización han sido empujadas por la tenacidad de delegadas, mujeres trabajadoras de la economía formal e informal, activistas feministas, militantes del colectivo LGBTIQ, migrantes, campesinas, “amas de casa”, estudiantes y profesoras. Si eso no es una interpelación directa al Estado y al sindicalismo argentino todo, pues entonces se están quedando abajo del tren de la historia, o mirando otra película.

Hoy las calles hablan y testimonian esta potencia movilizada que crece inexorablemente desde el pie.

Lorena Tapia: -Surge el año pasado. Las dos estábamos haciendo un posgrado, un programa de actualización en género y sexualidades, en la UBA. Era un curso gratuito y estaba financiado por la Defensoría del público se venía haciendo desde hacía cuatro años pero este año dejó de hacerse supuestamente por el recorte presupuestario que hubo en materia de comunicación y políticas de género desde el Estado. Las dos empezamos ese programa en un contexto en el que nos habíamos quedado las dos sin trabajo. Este documental tiene una fuerte autoreferencia, con Mariela ya nos conocíamos, nos encontramos en ese posgrado. El trabajo final tenía que ser algo relacionado con la temática de género en un formato comunicacional. Mariela es documentalista y era trabajadora precarizada a través de una productora tercerizada que hacía contenidos para Canal Encuentro y yo era redactora de El Argentino Zona Norte, un diario gratuito que pertenecía al Grupo 23. Arrancamos el año y fuimos víctimas de ese fuerte ajuste. En ese contexto surge esta idea.

Decidimos retratar ese contexto a través de la mirada de las mujeres trabajadoras de prensa porque empezamos a darnos cuenta de que en ese contexto había cada vez más compañeras poniendo el cuerpo y la voz en la lucha gremial. Veníamos en el contexto del año anterior, 2015, que había sido el primer Ni Una Menos, que fue un quiebre importante en las luchas y reivindicaciones que ya existían desde mucho antes del movimiento feminista, generó un quiebre importante por su masividad. Para empezarnos a reconocer en ese lugar de que las mujeres históricamente estuvimos en desigualdad con los varones, al igual que otras identidades de género.  En ese contexto pensamos que sobre eso había algo que decir, porque se habla mucho del gremio de prensa, siempre son los compañeros varones los que hablan, pero están pasando otras cosas, hay compañeras que están participando cada vez más.

Si bien el documental habla de todas las mujeres en medios de comunicación y sus roles, se centran en tres historias, ¿por qué ellas?

MB: -En momentos “de crisis” son las mujeres las primeras en pagar los costos de ésta con su fuente de trabajo, con su modalidad de contratación, con ensanchamiento de la brecha salarial y desjerarquización de sus tareas, en definitiva, con más precarización del trabajo y de la vida. La elección de tres historias, dentro de las muchas otras posibles, de comunicadoras del sector de medios comercial y de los populares, cooperativos y comunitarios buscó expresar en ellas la trama general que atraviesan las trabajadoras y los efectos que tienen las medidas de ajuste particularmente sobre las mujeres en el sector formal e informal de la economía.

Tres compañeras, del sector de medios comercial y también del cooperativo, comunitario y popular. Gimena Fuertes, Silvia Martínez Cassina y Natalia Vinelli, en ellas buscamos narrar las historias de muchas más. En su voz se proyecta el grito de todas las demás. Su historia de emergencia y consolidación dentro de los medios que integran es la expresión más clara de debates y luchas que permean cada espacio en el camino de la “despatriarcalización”.

No son historias aisladas, en ellas y en los pasos que dan hay un camino recorrido, consciente o inconscientemente, sobre las huellas de todas las que nos antecedieron y que hoy tienen sus ecos en espacios que se permiten dar la discusión. De alguna manera, las compañeras integran el linaje de las que lucharon por nuestro derecho al voto, de las lavanderas que batallaron para que no les descontaran de su sueldo el lavado del delantal y de la cofia, de las hermanas Mirabal asesinadas por su oposición al dictador Leónidas Trujillo, de las campesinas e indígenas criminalizadas o avasalladas por su defensa de la tierra y sus recursos, por todas las que se animaron y lo siguen haciendo a hablar las voces y escribir las letras de equidad, autodeterminación y liberación.

El documental expone la mayor presencia femenina en los gremios, un mayor debate acerca del rol de las mujeres en los medios y su participación en las luchas. ¿Cómo fue evolucionando la labor femenina no solo en medios sino además en sindicatos? 

MB: -El compromiso y la participación de las mujeres en instancias de organización gremial le imprime, necesariamente, a la política sindical otra perspectiva. Que ellas estén, participen, se muestren y proyecten su voz o que no lo hagan no da lo mismo, y que esto suceda marca una diferencia. También interpela a la dirigencia sindical a revisar su agenda, a construir consensos que no las tengan como mera presencia decorativa en una asamblea o solo completando una lista, tampoco limitadas a adherir a la moción de los compañeros varones.

Su protagonismo en la política sindical habla de la potencia, de la decisión, pero también de los innumerables obstáculos que deben sortear las compañeras a la hora de “sacar su voz”. No son barreras imaginadas, ni la fantasía de una “conspiración”, son dificultades concretas y se hacen sentir. Lo complejo de tomar y disputar la palabra, cuando por años –una cultura entera- han determinado que la legitimada y valorada era la voz y letra del dirigente varón, entrenado en la habilidad de hablar en público y visibilizar su posición sin pudor. La propia autoestima y seguridad necesarias para librar y sostener las discusiones y posturas cuando hay disenso y el camino plagado de dudas y prejuicios a sortear de cara a la consolidación de roles de liderazgo femeninos, todos -en conjunto- hablan de por qué es importante, hoy más que nunca, relatar la historia de emergencia de estas mujeres que desde la experiencia de distintos medios se meten de lleno en disputar las relaciones de fuerza. Disputar derechos, oportunidades y condiciones con las patronales si acaso las hay, con el Estado, y al interior de sus propios espacios para transformar la economía de poder entre los géneros. Para construir no solo relaciones sindicales más abiertas e inclusivas, sino relaciones sociales más justas y democráticas.

LT: -Tenemos a Silvia Martínez Cassina que es de un medio dominante, hegemónico, donde además la precarización es más fuerte. Silvia empieza a ser a partir de 2015 y 2016 una referente para sus compañeros y compañeras en esa demanda por los derechos laborales. Ella logra apropiarse de eso, al principio no quería hablar pero toma la decisión de cumplir un rol importante. Cuando nosotros terminamos el documental Silvia termina siendo la primera delegada mujer dentro de Canal 13 y TN.  Gimena Fuertes es otro emblema de lo que sucedió con la comunicación y con los medios el año pasado, Tiempo Argentino es un emblema, la mayor referencia de cómo después de la debacle de un medio, de un vaciamiento furioso que dejó 800 trabajadores y trabajadoras en la calle, los compañeros y compañeras de Tiempo Argentino deciden apropiarse de eso y armar una cooperativa, seguir adelante y mostrar que otra forma de comunicación también es posible. Nos parecía importante que una compañera de ese medio esté porque fue otra pata de las cuestiones más fuertes de lo que había pasado el año anterior en el campo de la comunicación. Después está el caso de una compañera (Natalia Vinelli) que venía trabajando ya en un medio alternativo, comunitario y popular, es una de las directoras de ese canal que al mismo tiempo tiene toma de decisiones asamblearias donde hay mujeres y varones pero nos mayoría mujeres, a diferencia de medios comerciales en donde las mujeres somos minoría. Ahí son mayoría mujeres, tres en la comisión directiva y que tuvieron que batallar porque si bien en ese campo hay más mujeres, las compañeras tuvieron que pelear por sus derechos y en la batalla que llevaron adelante junto con otros canales alternativos que habían ganado por concurso un lugar en la TDA y que el gobierno de Cambiemos no les dejaba lugar y, después de una batalla muy larga liderada por muchas compañeras de Barricada, obtuvo hace poco la posibilidad de acceder a la TDA.

La lucha de mujeres en medios tiene que ver con cambios desde lo laboral pero también con la importancia del rol de los y las comunicadoras a la hora de informar. Partiendo de la base de que transformar el lenguaje es importante para cambiar la visión de las realidades y teniendo en cuenta conquistas como el hecho de cambiar “crimen pasional” por “femicidio” en una nota, por ejemplo, ¿qué otras acciones de mujeres en medios pueden mencionarse como fundamentales en esta transformación en visión de géneros?

MB: -Inundar los medios con una perspectiva de género y feminista se trata, también, de la elección de palabras y tipo de definiciones, pero no apenas de eso. En la base está la disputa por el “enfoque”, es decir, cómo se cuentan y comunican las noticias, de qué manera su abordaje permite o no ubicar lo que sucede en una larga trama que expresa relaciones de poder y la naturalización de subordinaciones. Esto es lo más difícil de erradicar, porque pueden cambiar las palabras, que no es poco ni menor, pero no es suficiente. Si las coberturas, en cualquiera de los temas o áreas, no pueden reconocer lo particular de la condición de algunos colectivos sociales y del impacto sobre éstos de las medidas que se adoptan, las prácticas que se desarrollan, o los dichos que circulan, el sexismo en los medios seguirá siendo un estado dominante.

Más periodistas comprometidxs con un abordaje plural y diverso, capaz de desarmar estereotipos y pensamientos binarios. Hay un camino recorrido y logros conseguidos, el aporte de las periodistas feministas fue clave en eso, pero falta mucho aún. Las noticias siguen siendo escritas o presentadas en su mayoría por varones, muchos con poca o nula sensibilidad e interés en reveer sus propios juicios y privilegios. Hacen falta más periodistas feministas que sigan tensionando los límites y los binarios, develando las violencias que operan las palabras y coberturas, reivindicando que “todas somos fiesteras, viajantes ´solas’ y fanáticas de los boliches”.

A pesar de todos estos cambios positivos, las mujeres siguen siendo las más vulnerables a la hora de hablar de derechos laborales, ¿qué tiene que cambiar para que esto deje de ser así?

MB: -En medios son mujeres las que trabajan, en su mayoría, bajo la modalidad de “colaboradoras”, en formas precarias y flexibles de trabajo y contratación; las que, en alto porcentaje, no tienen firma u ocupan un lugar marginal o subalterno en el tratamiento de las noticias en televisión. Sin pasar por alto la verdadera grieta horizontal que hace que un altísimo porcentaje de ellas no accedan a puestos jerarquizados y de decisión en materia de política editorial dentro de los Medios que integran.

Las mujeres vivencian –vivenciamos- la precarización creciente, la multitarea, el vaciamiento de los medios en los que trabajábamos y el desempleo. Las circunstancias no han cambiado para mejor, todo lo contrario. Estamos cada vez algo más ajustadas, más pobres, más amenazadas en nuestra proyección laboral dentro del campo de la comunicación y el periodismo, como en muchos otros también. Pero lo que se robusteció, lo que maduró hasta encenderse, es la conciencia que la batalla que libramos, esa de la que tenemos mucho por recorrer aún, no puede dejar cruzar las muchas capas de opresión y postergación que nos pone a cada mujer, lesbiana, travesti o trans en situaciones particulares que no pueden ser omitidas o ignoradas. Del reconocimiento de esas circunstancias y no de su disolución en un todo homogéneo, tomamos la fuerza que nos impulsa. Esa es la clave y la potencia.

 

“Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste”, se estrena hoy a las 18 en el Cine Gaumont, Rivadavia 1635, CABA.

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La solución está a la vuelta, las respuestas en ninguna parte

Por Laura Cabrera @LauCab

La semana pasada se estrenó “El Monte” corto documental que relata a través de sus protagonistas cómo es vivir en un barrio olvidado de Quilmes, en donde la pobreza, la contaminación y las inundaciones rigen el día a día de sus habitantes.

El Monte es una villa ubicada en Quilmes. Está a la vuelta del edificio municipal desde donde deberían salir las respuestas, desde donde cualquier persona se puede asomar por la ventana y observar que El Monte existe y en las peores condiciones desde hace años. Está también al costado de la ruta, ahí donde casi como si fuese una ironía se mantiene firme el enorme cartel del programa “El Estado en tu barrio”. La demanda de vecinos y vecinas y el Estado ausente, hicieron que un grupo de comunicadores y comunicadoras pensaran en reflejar a través de un cortometraje documental cuál es la realidad del día a día, cómo se vive y con qué consecuencias. Así nació este proyecto audiovisual del periodista y director de “El Monte”, Pablo Lapuente, material que desde la semana pasada puede verse por YouTube.

Con poco menos de veinte minutos de duración, este trabajo pretende mostrar a través del testimonio de vecinos y vecinas, cómo se vive en una porción de terreno en donde gobierna la basura, en donde un factor climático como la lluvia se vuelve enemigo o un recurso natural como el agua se vuelve fuente de enfermedades. Pero El Monte también es la historia de la desilusión de aquellos que decidieron confiar en un nuevo líder político del que pensaron que haría algo más que el histórico “Barba” Gutiérrez. Pasaron los meses, la confianza se fue, la ausencia del Estado (ahora en manos de Cambiemos) siempre ahí, en cada charco, en cada calle embarrada, en las instituciones educativas tan lejanas para niños y niñas que tienen que salir del barrio para poder estudiar.

“Nosotros también somos personas” puede escucharse en un testimonio que afirma algo que no se pone en duda para quien observa pero si para quien habla, para quien entre lágrimas explica qué pasa con sus muebles cuando el barrio se inunda, o para quien explica a cámara cómo se duerme los días de lluvia. Una historia de injusticias, de necesidades básicas insatisfechas, una historia paralela surgida a metros de esas calles que se ven renovadas, que indican que un Quilmes mejor es posible. Pero, ¿incluye este Quilmes a toda su población? Esa parecería ser la pregunta inicial.

Marcha Noticias dialogó con Lapuente acerca de este proyecto de investigación periodística que refleja realidades cotidianas, tan cotidianas como la tristeza de los habitantes de El Monte ante tanto olvido.

La realidad que se vive en El Monte es la realidad de muchos barrios carenciados del mismo distrito, ¿por qué eligieron ese lugar para contar estas historias de vida en donde es claro que hay un Estado ausente?

Es cierto que son varios distritos, el cordón que rodea la Ciudad de Buenos Aires, incluso la Ciudad de Buenos Aires también tiene villas con características similares, con la misma infraestructura y otros problemas. Lo hicimos ahí primero porque desde lo político hay una lectura que puede ser un poco más clara, que muestra esa falta de políticas de Estado. El Municipio, como dice el corto, literalmente le da la espalda a la villa. El edificio fue construido después, la villa tiene décadas. Fue construido de espaldas, o sea que la entrada mira para el centro y hacia la estación de trenes, no hacia la villa. Eso es algo característico que queríamos mostrar. Y en segundo lugar, porque no queríamos caer en ningún barrio como si fuera un trabajo de campo o algo similar. En El Monte hay una suerte de organización de los vecinos, una necesidad de muchos vecinos de contar cuáles son sus problemáticas. Además todos vivimos, trabajamos o estudiamos en Quilmes. Todos tenemos una llegada muy cercana, por eso elegimos El Monte.

¿Cuál es el principal problema que existe en El Monte?

La problemática principal que atraviesa todo el documental es la falta de infraestructura que trae como principal problemática la inundación, que tiene consecuencias como la pérdida de objetos materiales como muebles, cocina, heladeras, presupuesto para desagotar el lugar, a eso no lo hace nadie del gobierno, lo hacen ellos mismos. Eso fue lo primero con lo que nos encontramos. No fuimos a hablar sobre eso sino que hubo una pregunta en común que le hicimos a todos los vecinos, que fue cuáles eran las principales problemáticas. A todos los ejes en común los usamos para el documental. Pero No es que decidimos hablar de una cosa en particular y no de otra, lo que no queríamos era caer como los grandes medios en caer un día e irnos y hablar de inseguridad, narcotráfico y hacer una estigmatización de la pobreza, como hacen grandes medios cuando se meten en un barrio.

¿Hubo alguna repercusión por parte del Municipio a partir de la difusión del corto?

No hubo repercusión concreta de si se iba a saldar esa problemática, no hubo respuesta oficial ni nada, tampoco lo esperábamos, pero ojalá así sea. Hasta el momento los vecinos que nos invitaron a sus casas siguen sin saber nada de eso. De lo que sí nos encargamos durante toda la difusión es de que a muchos de ellos les llegue el video para que lo tengan en cuenta, para algunos será una novedad, para otros no, más teniendo en cuenta que el edificio municipal está pegado a la villa, en el tercer piso está el despacho del intendente y en el de abajo el de todos los concejales y funcionarios. Imagino que muchas de las ventanas de oficinas deben dar hacia la villa, o sea que lo ven y lo palpan concretamente todos los días pero nadie hace nada.-

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Un amor que nació en el Conurbano

Por Laura Cabrera/ @LauCab // Imagen: Miel del Conurbano

La serie web Miel del Conurbano desembarcó en YouTube y a menos de un mes de su estreno, contó con más de dos mil visitas en su primer capítulo. Este trabajo autogestivo que cuenta la historia de un amor aparentemente “prohibido” y en busca de la libertad, ahora quiere rodar más capítulos, para lo cual sus creadores iniciaron una campaña para obtener fondos mediante la plataforma Idea.me.

Esta es una historia de amor entre dos jóvenes pero también es la historia de amor de varios jóvenes por un proyecto audiovisual que quiere seguir viendo la luz. Se trata de Miel del Conurbano, serie web dirigida por Kevin Di Dio y Tatiana Parodi, que ya cuenta con su primer capítulo disponible (titulado “Soplá la vela”) en YouTube y que busca seguir sumando episodios a la historia de amor de Nacho y Lucas. Para poder lograrlo, sus creadores lanzaron una campaña a través de Idea.me (https://www.idea.me/proyectos/52710/miel-de-conurbano—serie-web) que, al igual que otros proyectos, da recompensas a quienes aporten dinero para la financiación de la tira.

Miel, miel, dame tu miel…

Nacho cumple años. Como en toda fiesta, los pasos previos giran sobre la organización: comida, el lugar, bebida, invitados…la duda de si contar o no un secreto a voces…la seguridad de hacerlo el mismo día de la fiesta…bueno, eso no es tan común. La serie web inicia con un primer capítulo en donde se exponen temáticas profundas, en su mayoría basadas en las formas de relacionarse con los otros y otras. En esa lógica, al principio todo parece estar en calma hasta que de un momento al otro todo se va de las manos.

Nacho mantiene una relación con un chico  (Lucas) al que conoce desde hace muchos años. Sus amigos lo saben y el noviazgo marcha tan bien que llegó la hora de anoticiar a sus padres, quienes no se imaginan qué ni cómo se enterarán de la buena nueva.

Banda sonora de “Miel del Conurbano”.

Pero más allá de esta, que parece ser hasta el momento la historia central, se desarrollan en paralelo las de una estafadora y la de una amiga del grupo que mantiene una relación un tanto tormentosa con un novio al que, al parecer, nadie conoce. Estas líneas se van a unir de una manera inesperada (no voy a tirar ningún spoiler acá, sigan leyendo) generando un pico de tensión que quizá se resuelva en el segundo capítulo.

Luego del estreno, Marcha dialogó con su director, Kevin Di Dio, acerca de esta idea y sobre cómo seguirá la historia pensada, guionada, producida y rodada por un grupo de estudiantes del Instituto de Cine de Avellaneda (IDAC).

-La historia de la serie podría haber sucedido en cualquier lugar, sin embargo sucede en el conurbano, ¿por qué eligieron esa zona de Buenos Aires?, ¿por qué eligieron mencionarla?

-La idea de situar la serie en el conurbano fue un pilar para su desarrollo. La mayoría de los productos que conocemos transcurren mayormente en capital, barrios de zona norte o el campo, entre otros lugares que no nos identifican o nos producen la sensación de una realidad vecina pero ajena a la vez. Si nos ponemos a pensar el conurbano sur tiene una población bastante grande, Lanús está entre las diez ciudades más pobladas del país, y sin embargo nuestros barrios no son ni siquiera mencionados. Tenemos historias, un sentido de pertenencia y un amor por nuestras ciudades que merecían ser representados. A medida que la historia avance iremos explorando y revelando qué significa para nosotros vivir en el conurbano.

-La temática central toca la homosexualidad. Si bien en la actualidad hay una mayor apertura de la sociedad en cuanto al tema, desde la serie puede verse cómo todavía existe cierto tabú sobre, ¿cuál es el mensaje que quieren dejar a través de esta historia?

-Creo que la apertura de nuestra sociedad hacia el colectivo LGTB es bastante “careta”. Considero que las leyes llegaron y avanzaron primero que la sociedad y que aún hay que hablar y mencionar todo lo que se pueda porque queda mucho trabajo por hacer. La situación de nuestros personajes, el hecho de vivir su amor únicamente puertas adentro, sigue ocurriendo. Para muchos sigue siendo tabú y aunque no fueran muchos y fueran pocos, me gustaría seguir alzando la voz desde mi lugar y aportar el avance hacia una sociedad más libre. No existe algo así como “el mensaje”, simplemente la situación de Nacho y Lucas existe, ocurre con todo lo bueno y malo que la compone y me parece necesario contarlo.

-De este primer capítulo se desprenden varias historias que se entrelazan, ¿se sumarán más historias?

-La idea es que sí. Tenemos pensado el ingreso de personajes muy coloridos que abran nuevas puertas a otros temas. Como guionista me encantan las historias con muchos personajes que puedan convivir entre sí. Me permite expresar muchas ideas a la vez en un mismo proyecto. Así que sí continuamos seguramente se sumen más historias a la trama.

-Hablando un poco del hecho de hacer ficción y de manera autogestiva, están utilizando Ideame para poder financiar los costos, ¿cuál es el monto al que quieren llegar y cuántos capítulos financiarían con ese dinero?

-La idea principal era juntar veinte mil pesos para cada capítulo. Aunque parezca mucho, sigue siendo muy poco comparado a lo que “profesionalmente” se necesita o se utiliza. La realidad es que hay pocas oportunidades, sobre todo para quienes recién comenzamos. Pero el bajo presupuesto nos hace ser más creativos y buscar otras herramientas para contar nuestra historia. Con un total de sesenta mil pesos íbamos a hacer tres capítulos con la idea de luego presentarlos en una productora. La verdad es que nosotros aprendemos mediante lo que hacemos y vamos viendo que puertas se abren y cuáles no. Hoy en día la recaudación está bastante floja pero se decidió hacer un capítulo más para toda la gente que ayudó y confió en nosotros. Iremos viendo a medida que avance el proyecto si podemos hacer más, esperamos que sí.

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Se estrena la película documental sobre el Triple Crimen de Rosario

Será en el marco del BAFICI, festival internacional de cine. Conversamos con su realizador, Rubén Plataneo.

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