“La configuración del silencio”. Nueva obra de literatura de terror argentina.

Por Graciela Kubiszyn

Cezary Novek se suma a la nutrida lista de autoras y autores del género de terror en la literatura. En esta ocasión con el libro de cuentos “Configuración de una voz propia” de Editorial Contamusa.

Estamos en una época en la que el terror aparece una vez por semana en los estrenos de cine. Los films, tanto Hollywoodenses como asiáticos, intentan reflotar el género que casi parecía terminado en la década pasada. Directores españoles y argentinos suman a las listas del género Terror sus producciones. Muchas de las novelas de Stephen King, que ya habían sido traspuestas al cine entre los ’70 y ’80, se han reversionado para el deleite de un público -en el cual me encuentro- que disfruta del sobresalto, pero que exige calidad. La literatura nos brindó grandes maestros del género: Poe, Sheridan Le Fannu, Maupasant, W. H. Hodgson , Lovecraft, Rosmary Jackson , y la lista continúa. Todos ellos crearon historias, en donde la ambientación, los personajes y la trama influencian a quienes desarrollan el horror en sus cuentos.   Actualmente, Argentina tiene varios exponentes que trabajan con este género. Mariana Enríquez, Samantha Schweblin son las representantes que sobresalen a la hora de leer historias que lindan el terror con lo fantástico. En sus obras lo sobrenatural, las atmósferas opresivas y el extrañamiento logran cautivar al lector y lo sumergen en mundos en los que el espanto, la crueldad y la incomodidad invaden y contaminan todo. Otra autora que trabaja con lo terrorífico es Silvana Audi. En su libro Del mismo lado de la crueldad nos ofrece nueve cuentos en los que el suspenso, la magia, lo fantasmal ingresan en la vida cotidiana de los personajes. Celso Lunghi, Juan Terranova y Luciano Lamberti son otros exponentes del género en nuestro país. El último en sumarse a este nuevo grupo de escritores jóvenes que renuevan las historias tétricas es Cesary Novek, con Configuración del silencio. El libro editado por Contamusa contiene doce cuentos breves de un terror particular, propio, original. Son relatos breves que nos sumergen en el miedo, la fantasía, la pesadilla. Los personajes de su universo se encuentran en un ámbito familiar, conocido para ellos, pero a medida que avanza la trama, una atmósfera oscura, densa, abrumadora los envuelve y los atrapa. Hay dos elementos que señalan la aparición de lo extraño en los cuentos de Cesary: uno es la presencia de un olor fétido como señal de que lo maléfico o antinatural se acerca. El otro elemento recurrente es el agua, ya sea por su presencia o ausencia, es señal de la inserción de otro mundo. Cesary Novek logra que el mal se vuelva corpóreo, tangible y eso produce una atmósfera más terrorífica. En varios de los cuentos como “Marcelo otra vez”, “Comidos”, “Lo que haría un héroe” y “La versión potable” la infancia o su recuerdo no conforman un espacio idealizado de juegos y calidez, sino que otorgan el lugar para que el mal se encarne, obligando a los personajes a enfrentarse con temores dormidos.

Uno de los cuentos que más llamaron mi atención es “Los juguetes esperan”. Allí, el autor se atreve a tocar uno de los temas más sensibles: la muerte de un bebé. Es destacable la manera en la que maneja el tema para lograr un cuento original y pesadillesco. Otros elementos que le permiten instaurar el horror en sus relatos son la aparición de  rituales, metamorfosis, seres extraños, la magia, el canibalismo, junto con una naturaleza que se torna agresiva y letal.

Sumado al buen manejo de los tópicos del género terror, es indispensable destacar la variación en las técnicas narrativas de las que hace uso el autor, ya que sus cuentos pueden ir de un narrador protagonista a uno omnisciente, pasando por un narrador testigo-confesional. El uso de los diálogos potencia la verosimilitud de los hechos narrados, porque el lenguaje que se utiliza es el nuestro, el español rioplatense. Eso provoca que los lectores nos sintamos parte de ese universo que Novek elabora. La atracción es ineludible. Los doce cuentos de Configuración del silencio ejercen una fascinación tal que impiden que el lector abandone la lectura de estas páginas. La potencia de la narración de Cesary Novek no se encuentra solo en lo que las palabras dicen, sino que la fuerza y el terror se alojan además en lo que las palabras callan.

 

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La hermandad como motor de la vida

Una historia de liberación y sororidad, una posibilidad de entender de qué hablamos cuando hablamos de machismos.

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Querida Isabela

Querida Isabela

Libros 30 mayo, 2018 0

“Querida Isabela” es una novela cálida y de rápida lectura, un texto que se acerca bastante a aquello que le sucede a cualquier persona

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A través de las hendijas

Por Martín Di Lisio.

“Alto Pogo editó Nadie extrañaba la luz, cuarto libro de cuentos de Sergio Gaiteri.”

Gaiteri tiene nuevo libro, y eso significa volver a su centro del universo. Es un viaje riesgoso, los barrios de Córdoba capital y poblados aledaños, el núcleo inamovible de sus relatos, se pueblan de personajes tan parecidos a nosotros que asustan. Se amalgaman con nuestra rutina doméstica, algo de todo eso puede pasarnos tarde o temprano: infidelidades, separaciones, tenencias compartidas, ex suegros, ex cuñados, ex esposas que aparecen y reaparecen en la trama.

En estos cuentos, la primera persona en un tono sosegado, sin estridencias, es un pequeño halo de luz que alumbra las tramas párrafo a párrafo y nos acerca a la intimidad de los personajes. Las páginas que dejamos atrás vuelven a la oscuridad, las certezas de recién ya no lo son tanto. Pienso en las secuencias nocturnas de Proyecto Blair Witch, esa mano temblorosa que sostiene una linterna, y busca alumbrar con desesperación la penumbra del bosque inabarcable lleno de peligros, reales y de los otros.

            Le conté mi historia con Natalia un lunes a la mañana, a las siete y cuarto, la hora en que la dejo en el portón de entrada de su colegio. (Quince paladas de nieve)

La ilustración de tapa de Nadie extrañaba la luz, acertadísimo diseño de Mariana Uccello, es un resumen de los nueve cuentos: hendijas que solo dejan ver una parte de las imágenes, fragmentos que no alcanzan. Los personajes, aún cuando se confiesan, lo hacen a medias. Siempre ocultan algo, sus círculos íntimos desconocen ese pequeño horror cotidiano.

            Yo me fui de casa a principios de marzo y cuando pasó lo que pasó estábamos en noviembre y la pileta seguía tal cual yo la había dejado:llena hasta el borde, claro que con el agua más oscura y, por lo que se olía desde la vereda cada vez que buscaba a Eric, cada día más podrida. (La pileta de lona)  

Gaiteri nos pasea por Córdoba, se preocupa por la precisión de la geografía donde se mueven los hombres y mujeres de sus historias: Villa Allende, avenida Colón, barrio Müller, barrio Panamericano, Alta Córdoba, dique San Roque, Malagueño, La Calera, barrio Alberdi. Con el paso de los relatos, se vuelve nítido el mapa definitivo: dónde están los ricos, dónde están los pobres, dónde los comercios, las fábricas, los countries, las rutas y las autopistas.

Me impactó la historia de Juan Carlos, por supuesto, pero no para tanto, no para eliminar de mi vida el placer del humo saliendo de los labios entrecerrados, la sensación de tener algo caliente, vivo entre los dedos. (Tres etiquetas y media)                       

            Nadie extrañaba la luz es una muralla compacta, sin cuentos ni párrafos de sobra. Cuando terminamos la lectura y cerramos el libro, debemos sobrellevar la parte que nos toca: soledad, pesimismo, y la pulsión de repasar aquello que nosotros ocultamos. ¿Qué nos queda por decir? ¿Qué nos oculta, qué secretos y miserias se guarda la persona que duerme al lado nuestro?

Esa pequeña euforia por el paisaje, para Renata, fue un hecho momentáneo, una rareza. El frío en pleno invierno, cierta soledad en las noches y los ochenta kilómetros que nos separaban de Córdoba forman parte del largo inventario de realidades a las cuales, según Renata, jamás me podría acostumbrar. (Marcianos)

Podemos dormir tranquilos con nuestros pequeños engaños: Gaiteri nos demuestra libro tras libro que no hay civilización ni familia posible sin secretos bien guardados.

 

Nadie extrañaba la luz,

Sergio Gaiteri,

(Alto Pogo, 2018)

 

 

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Libros: 2666, dentro del éxtasis literario

Por Leandro Segado.

Al terminar de leer 2666 surge una necesidad de poder hacer algo con esas casi 1200 páginas de texto. Para empezar, buscar en el WhatsApp a sus amigues o a quienes uno considera que pueden haberlo leído e intercambiar miradas, pareceres. Por último, intentar volcar unas pocas líneas que puedan acomodar las ideas.

Cuánta energía, medida en tiempo, pero también en esfuerzo físico (al tener que sostener el libro, cuando no hay mesa para apoyarlo) y mental se invierte en leer este libro. Mucha. Cómo escribir ¿una reseña? sobre un novela tan gigante -en páginas, en tramas, en personajes, en la incomodidad que le genera al lector leer uno tras otro, los cientos de femicidios que se narran-. Gigante como Archimboldi, personaje principal de la novela, o eje común que concatena sus partes. Tomando una idea borgeana, la de la falsa invención de fuentes y autores pero bajo una forma verosímil, Bolaño va construyendo a Benno von Archimboldi, prolífico escritor desaparecido de la escena… y de la geografía, si bien tiene nominaciones al premio nobel de la literatura en distintas oportunidades, que es buscado por cuatro críticos literarios (siendo una de ellas, mujer).

Pero ¿Quien es Archimboldi? ¿De donde salio este escritor?. ¿Dónde está? Algunas pistas indican que está en el inhóspito desierto mexicano, frontera con el Imperio…

La amplitud temporal y geográfica de la novela también es bastante grande: desde la Primera Guerra Mundial,  la revolución rusa y su burocratización, pasando por la brutalidad de la Segunda guerra mundial y la forma industrial de acabar con los cuerpos de los judíos a través de los campos de concentración nazi, hasta la frontera mexicana con Estados Unidos de finales de siglo XX, donde se expresan relaciones de explotación capitalista dependiente, siendo la fuerza de trabajo y la vida misma gastada en maquilas. En este último escenario, Santa Teresa, ciudad ficticia, que se la puede relacionar fácilmente con Ciudad Juárez, es donde transcurre la narración de cientos de desapariciones de mujeres, resultando femicidios con signos de violaciones sexuales. Esta crudeza que incomoda mucho al lector, inclusive al grado de considerar dejar de leer la novela, no es nada más ni nada menos que un espejo de la mera realidad de esa ciudad. Según Wikipedia entre 1993 y 2012, hubo 700 femicidios sólo en esa ciudad. De hecho tiene una entrada “Femicidios en Ciudad Juarez”.

Estos femicidios ocurren en un país altamente patriarcal como lo es México, le ocurre a trabajadoras con pocos o nulos derechos laborales. Del otro lado de la frontera, la mirada subjetiva de Fate, un afrodescendiente con conciencia de la opresión que vive en tanto trabajador y en tanto negro, aporta otra perspectiva, otro cachetazo de esta realidad injusta en la que vivimos.

Estructura

En el documental Roberto Bolaño: el último maldito, Bolaño expresa que después de “La invención de Morel” de Bioy Casares, ya no se puede sostener una novela tan sólo por su argumento, sino que hay que jugar con la estructura, con distintas voces dentro de la historia. Esa estructura, entonces, es la que observamos en en 2666 y en Los detectives salvajes, novela que ganó el Premio Herralde y el Premio Rómulo Gallegos, considerado por muchos, uno de los premios más importante de América Latina, otorgado por el Gobierno de Venezuela, desde 1964, cada dos años (en Argentina los premiados fueron Ricardo Piglia por “Blanco nocturno” en 2011 y Mempo Giardinelli por “Santo oficio de la memoria” en 1993).

2666 fue una de sus obras póstuma (Bolaño falleció en 2003, y la novela fue publicada en 2004), junto con otras ocho, y fue pensada por su escritor para ser publicada en cinco tomos, desde una racionalidad económica, para que con la publicación de cada tomo, sus hijos pudieran ir cobrando los derechos y no pasar ninguna necesidad, como sí las pasó él y su compañera durante muchísimo tiempo. Esta planificación, hasta el mínimo detalle de pensar cómo, cuándo y a qué precio se deberían vender las partes, nos muestran un Bolaño en tanto trabajador,, y que más allá de haber sufrido una enfermedad hepática hasta su muerte, nunca paró de escribir: un día antes de su fallecimiento se encontró con Jorge Herralde y le entregó los manuscritos de “El gaucho insufrible”.

Concluyendo, podemos decir que, desde nuestro humilde lugar de lectores, enfrentarse a la tarea de transitar por estas miles de páginas, de decenas de personajes, ciudades, ríos, bosques, castillos, femicidios, interiores de cárceles, poetas revolucionarios, traidores, enamorados/as, congresos literarios, boxeadores, drogadictos, violentos, religiosos, entre otros elementos de este gran mosaico, constituyen, tomando prestada la expresión a Bolaño, un éxtasis literario, del cual no se sale indemne.

 

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Palabras y dibujos, un collage para hablar de marxismo

Por Francisco Farina @Panchofarina y Laura Cabrera @LauCab

En los próximos días la editorial El Colectivo, de Buenos Aires y el Fondo Editorial El Perro y la Rana, de Caracas, lanzarán el libro “Marx populi. Collage para repensar el marxismo”, de Miguel Mazzeo, con ilustraciones de Martín Malamud. El texto y las imágenes proponen una reflexión sobre el marxismo a 150 años de El Capital,  100 de la Revolución Rusa, 50 de la caída de Ernesto Che Guevara y 200 del nacimiento de Karl Marx. A modo de adelanto, seleccionamos algunos fragmentos. 

Siguiendo la lògica “collage” que caracteriza a este libro, Marcha dialogó con Miguel Mazzeo quien eligió responder a través de fragmentos -en forma de adelantos de todo el material- del libro. Y con la libertad que nos caracteriza, Malamud prefirió contarnos cómo nació su trabajo a través de la experiencia personal e hizo hincapié en la relación de las partes dentro de esta obra compuesta y colectiva. “Como ilustrador siempre pienso en un diálogo entre textos e imágenes donde ambos contribuyan a una obra final. Esta idea fue absolutamente concretada en este caso”, explicó.

-150 años de El Capital, 1OO de la revolución Rusa y 50 años de la caída del Che, momento más que importante para repensar la historia. ¿Cómo se da el anclaje entre estas tres temáticas y Marx?

 – En 2017 se cumplieron unos cuantos aniversarios vinculados al marxismo. Hablamos de cifras redondas, por supuesto. Cifras capaces de hacer sonar algunas campanas doradas y de activar los dispositivos de la evocación. De algún modo, todos los aniversarios están hilvanados por la conmemoración de los 100 años de la Revolución Rusa. Hacia atrás y hacia adelante, la Revolución Rusa instituye un horizonte de sentido que comprende los 150 años de El Capital de Marx, los 80 años del fallecimiento de Gramsci, o los 50 años de la caída de El Che, pero también la producción de algunos textos claves para el pensamiento emancipador como Las tesis de abril o El Estado y la Revolución de Lenin.

Casi toda la política emancipatoria del siglo XX, casi toda la estrategia socialista radical, cabe en el horizonte de sentido (político) y en la constelación cultural que instituyó la Revolución Rusa: liquidación de la servidumbre asalariada y de cualquier tipo de servidumbre y poder popular: poder de los soviets, de los comités de fábrica, soldados y campesinos, de las milicias obreras, de todos los movimientos populares y organizaciones de base en lucha. Sus derivas soviéticas y dogmáticas, toscas y esquemáticas, no alteraron los alcances de esta afirmación. Por otra parte, estas derivas no deberían esgrimirse como argumentos para negar los avances populares auspiciados directa o indirectamente por la Revolución Rusa en el mundo entero y durante varias décadas.  

(…)

Se nos imponen algunos interrogantes: ¿el ritual monótono de las efemérides, no consiste acaso en una ratificación de los usos y costumbres como forma de garantizar la voluntad de los muertos? ¿Este tipo de ritual, no inhibe acaso los procesos de autorreflexión y reevaluación mientras rinde tributo a la banalización del marxismo y favorece su composición como teoría cómoda y lengua muerta? ¿Con tanta repetición, no se corre el riesgo de desarrollarle al marxismo algunas patologías autoinmunes, según la expresión de Jacques Derrida? ¿No será que la izquierda dizque radical, por motivos diversos, se siente más cómoda en las prácticas conmemorativas? ¿Revolución permanente o conmemoración permanente? ¿No será que muchos y muchas marxistas de este tiempo prefieren los ejercicios evocativos inofensivos y relajados a los oficios más intensos y riesgosos? ¿No será que una parte importante de las organizaciones de la izquierda, ante el agotamiento de una matriz política centenaria y ante una crisis del capital de dimensiones sistémicas y civilizatorias, no sabe hacer otra cosa que anclarse en las viejas certezas y apelar a los remanidos recursos litúrgicos? ¿No será que nuestras representaciones del capitalismo y, por consiguiente, del marxismo, son anacrónicas? A veces, las conmemoraciones ocultan limitaciones, petrificaciones y abdicaciones; en fin: disonancias cognitivas. O amnesia. En Espectros de Marx, Derrida decía: “Se acepta la vuelta con tal que no vuelva la revuelta”. 

(…)

Porque el marxismo no fracasó desde el punto de vista epistemológico, más allá de que los últimos treinta años no hayan sido precisamente de auge paradigmático. Por supuesto que no estamos considerando al rudimentario marxismo de manual, con sus apologías dogmáticas y sus severas limitaciones epistemológicas. Ese marxismo sí que fracasó en toda la línea: contribuyó en forma pareja a la indiferencia política y a la irresponsabilidad política. Estamos hablando de otro marxismo, afincado en lugares de saber relativamente marginales, fundado en estrategias teóricas muy diferentes. Esta afirmación no pretende negar el desarrollo y la pervivencia en este último marxismo de algunos costados contaminados por los principios epistemológicos del enemigo. Pero el marxismo, sobre todo el marxismo de Nuestra América, viene avanzado en la crítica (autocrítica) a estos tópicos, al tiempo que viene deslastrándose de esos costados. Insistimos: no cabe hablar de taras epistemológicas.

(…)

Lo que no funciona bien en el marxismo, sus principales dolencias, remiten a discursividades, rituales, prácticas e inscripciones institucionales; a sus vínculos con la sociedad civil popular, el mundo del trabajo y la naturaleza; a los procedimientos para incidir en la lucha de clases en el contexto del capitalismo neoliberal y el nuevo imperialismo, y para conformar un bloque histórico de las clases subalternas y oprimidas. Por carácter transitivo también funcionan mal las “liturgias” y el “sacerdocio”. ¿Cómo debería ser hoy una política inspirada en el marxismo? ¿Cuáles serían las exhortaciones performativas más competentes para pasar de la enunciación a la acción en este, nuestro tiempo? ¿Qué recursos del marxismo resultan imprescindibles para la preparación colectiva de un proyecto liberador/emancipador? ¿En qué aspectos se deberían poner de manifiesto tanto las continuidades como las rupturas respecto de la tradición marxista precedente? Nos referimos a una política y un proyecto con posibilidades de arraigarse en el mundo de los y las de abajo, capaz de encontrar los lenguajes que contribuyan a su masividad y eficacia performativa, capaz de poner “en movimiento una potencia práctica”, como decían Marx y Engels en La Sagrada Familia de 1844.    

Entonces, el problema a dilucidar es cómo el marxismo puede servirnos de base para impulsar, articular y proyectar una práctica política emancipatoria en nuestro tiempo; o cómo podemos recomponer la “unidad paradigmática” entre teoría y práctica, proposiciones generales y acciones concretas, pensamiento y política, concepto y poder; o cómo reconstruir la autoridad y legitimidad de sus lugares de enunciación, o cómo el marxismo puede contribuir a crear las condiciones adecuadas para que la lucha de clases se constituya en materia para la política. Decimos: dilucidar para reparar. Esos son los déficits que, hoy por hoy, más nos importan.

(…)

En 2018, con más precisión el 5 de mayo, se cumplirán doscientos años del nacimiento de Marx. Jacques Derridá decía que los “Estados Generales”, son convocados cuando una crisis convoca a la deliberación colectiva. Él partía del sentido que los Estados Generales adquirieron a partir de las circunstancias que los instituyeron como la antesala de la Revolución Francesa, y se refería específicamente a unos Estados Generales del psicoanálisis. ¿Estaremos frente a una oportunidad para plantear la necesidad de convocar a los Estados Generales del marxismo? ¿Podremos recurrir a la historia para “dar magnificencia a las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas”, tal como planteaba Marx en el Dieciocho brumario de Luis Bonaparte (1851-1852)? 

Esperamos que la conmemoración del bicentenario del natalicio de Marx sea una buena oportunidad para debatir sobre posibles  renacimientos. 

(Fragmentos del Capítulo 2

“Efemérides marxistas” o el marxismo como problema.)

-Más allá de esto, nuestro contexto histórico actual nos interpela, ¿cuál es la vigencia de Marx hoy?

Va de suyo que consideramos históricamente agotada a la vieja conciencia política que supo producir el marxismo. (Lo mismo cabe decir en relación al horizonte instituido por la Revolución Rusa). Concretamente: esa vieja conciencia política ha perdido el poder de seducción que otrora ejercía sobre intelectuales y militantes sociales y políticos del mundo entero. Ha perdido su antigua capacidad de crear sujetos políticos. Desde la perspectiva del poder dominante, dicha conciencia política, ha perdido algunas posiciones como expresión de lo diabólico. Aunque la posibilidad de articulación de marxismo y polis sigue intacta. Como sigue íntegra la aptitud para constituirse en paradigma donde confluyen el pensamiento crítico y la política radical. En buena medida depende de la vocación militante por desarrollarle nuevas “encarnaciones” y una nueva conciencia política, de recuperar sus aptitudes de crear sujetos políticos sobre bases nuevas, distintas al “progreso” entendido como el desarrollo de las fuerzas productivas y a la democracia reducida a las políticas del “como si”. Creemos que esa vieja conciencia política –junto al viejo arsenal simbólico– puede servir para luchar contra la inhumanidad de las clases dominantes, principalmente para resistir (en un sentido acotado que refiere más a la preservación de una posición adquirida que a la “creación”). Pero el punto es que ya no alcanza para inspirar trayectos emancipatorios, desbordes democráticos y vocaciones constituyentes, en fin: sujetos políticos, discursos utópicos y programas activos de transformación radical de la realidad que remitan a lo que Walter Benjamín llamaba “verdades épicas”. Tal vez las “efemérides marxistas” de 2017 y 2018, y las de los próximos años, contribuyan a discutir estos tópicos. 

La pregunta por el sentido del marxismo podría formularse apelando a modos más indirectos: ¿es posible una existencia humana digna y una autorrealización plena bajo la ley del capitalismo? ¿Pueden los grupos sociales explotados y oprimidos del planeta satisfacer su interés existencial en los marcos de esa ley? ¿Cómo contribuir a que estos grupos (incluidos todos nosotros y todas nosotras) vivan sus existencias limitadas y hasta miserables y espectrales como contradicción lacerante y no como parte de lo instituido y naturalizado como “lo real”? ¿Cómo contribuir a que los y las de abajo desarrollen un interés antagónico al interés por lo que es y lo que está? ¿Puede haber caminos hacia el futuro en el marco del capitalismo y el mundo burgués?  

El marxismo sigue siendo uno de los antídotos más intensos y eficaces contra la reificación de las relaciones humanas, contra el proceso de desencantamiento del mundo, contra la universalidad totalitaria y la esclavitud ideológica impuestas por el mercado. También es un antídoto frente a un conjunto de supuestas heterodoxias que impulsan proyectos que no buscan otra cosa que fortalecer las estructuras y los imaginarios capitalistas (capitalismo “regulado”, capitalismo con “rostro humano”, o similares); que promueven políticas tendientes a neutralizar los desequilibrios constitutivos de la dinámica objetiva del capital, en especial la desigualdad. Más allá de la complejidad de los recursos teóricos y retóricos puestos en juego, no hacen más que reeditar viejos reformismos ignorando resignadamente la unidad estructural que, como ya señalamos, caracteriza al sistema capitalista. El propio Marx, demostró la inviabilidad sistémica de estas alternativas. ¿Alguien conoce un antídoto mejor? El marxismo sigue siendo un insumo indispensable para intensificar los flujos de lo que late y vive, para que los seres humanos puedan realizarse plenamente y reapropiarse del mundo escamoteado, para conjurar todo lo que el mundo tiene de atrofiado y para que el mundo no le quede tan grande e inabarcable a la verdad y a la belleza. El marxismo fue, es y será imprescindible en toda experiencia popular contrahegemónica, que anticipe otra sociedad posible y que ponga en marcha un proceso de control del trabajo sobre el capital.

(Fragmentos del capítulo 15

Los sentidos del marxismo)

Malamud y el diálogo inevitable entre textos e imágenes

¿Qué hechos puntuales podemos ver ilustrados?
Malamud: -Una vez hechos los dibujos, me siento un espectador más y me alegra a veces encontrar algún sentido en el que no había pensado. Como tal espectador, creo que en los dibujos hay una intención de expresar la esperanzadora conjunción de lo visceral, lo plural, lo popular, lo vivo, lo emotivo por un lado; y lo racional, lo abstracto, la potencia del pensamiento por el otro. También expresan los peligros de que ese segundo aspecto deje de dialogar con el primero y se convierta en rigidez, dominación y muerte.

Pensar la historia en imágenes y de ahí darle el toque creativo, ¿qué estilo toman estas ilustraciones?
Malamud: -Personalmente tengo un gran interés por los temas desarrollados por Miguel en estos textos. Los leí en profundidad, diría que me sumergí en cada capítulo, y a partir de allí hice una lista de las frases que me resultaban más significativas y de las preguntas que me surgían. Eso iba depurando en una única frase que era la que más me impactaba. También leí los capítulos en voz alta y los grabé. Me ponía a dibujar escuchando el texto con una particular atención en la frase elegida. La idea del dibujo se iba desplegando allí mientras lo voy haciendo. Pretendo no pensar en el estilo, creo que el estilo es inevitable y aparece más claramente cuanto menos uno piense directamente en él.

El libro está compuesto por 15 capítulos cortos, cada uno de ellos con su correspondiente ilustración.

  1. Marxismo para náufragos.
  2. Efemérides marxistas” o el marxismo como problema.
  3. Los mil y un marxismos.
  4. La idea de necesidad histórica y otras asperezas similares.
  5. Tensiones. Releer el marxismo desde Marx.
  6. Marx y Felipe Varela. A 150 años de El Capital y de la batalla del Pozo de Vargas.
  7. Desgarros y contradicciones.
  8. Elogio de la anormalidad.
  9. Sobre los modos de implantación del marxismo
  10. El marxismo del Che.
  11. La revolución contra El Capital. 
  12. Marxismo y autodeterminación.
  13. La Revolución Rusa y sus derivas.
  14. ¿Sueñan los proletarios con revoluciones eléctricas?
  15. Los sentidos del marxismo.

Cuenta además con una bibliografía general, un prólogo de Aldo Casas y un epílogo de Hernán Ouviña. 

 

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Un profundo silencio

Un profundo silencio

Libros 13 marzo, 2018 0

Una lectura sobre La casa de la puerta amarilla, de Juan Pablo Gómez.

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