Celeste Mac Dougall: “La lucha feminista no tiene fronteras”

Por Laura Salomé Canteros / Foto: Gala Abramovich 
Tras el rechazo del Senado de la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo el pasado 9 de agosto y ante un nuevo día de lucha por la despenalización y legalización del aborto, surgen los balances, análisis y desafíos. Por eso entrevistamos a Celeste Mac Dougall, docente e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, quien afirma: “Jamás imaginé que íbamos a estar peleando por el derecho al aborto en el Congreso con este nivel de movilización”.
 
– ¿Qué significó para la Argentina y para toda Nuestra América el proceso de debate social, político y legislativo de la Ley de IVE?El debate por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina llevó y está llevando a discutirlo todo. Desde las relaciones sexuales, qué tipo de relaciones consentidas tenemos, si elegimos o no nuestra maternidad, si es una imposicion o es algo deseado; los vínculos de violencia en general, el papel de las mujeres en los procesos de transformación y de cambio. Para la región también es un proceso de apertura, de cómo un debate que es netamente argentino, impacta por la situación de clandestinidad e ilegalidad del derecho al aborto. La toma del símbolo del pañiuelo en muchos países no es solo por ponérselo sino que es un símbolo que representa lucha, organización y diferentes demandas. El tomar el pañuelo es la representación de que la lucha feminista no tiene fronteras.

– ¿De quién fue la derrota si es que vale el término y si es que vale pensar en “ganadorxs” y “perdedorxs”?

El término derrota es válido porque estuvimos en una pelea y seguimos en ella, pero eso no quiere decir que nos hayan ganado en todo sentido. No es una derrota eterna sino que es circunstancial en el marco de que estamos peleando contra instituciones que llevan miles y miles de años de dominio de nuestros cuerpos, nuestras decisiones, nuestras vidas. Entonces, es un poder muy fuerte el que está frente a nosotras y nos damos mecanismos para luchar en contra de ese poder. Y si la lucha por el derecho al aborto implica cuestionarlo todo, tampoco esa pelea va a ser sencilla. Porque quienes están de otro lado también entienden que se está cuestionando todo, entonces la posibilidad de un triunfo habilita otras luchas y otros triunfos, y fue por eso que jugaron con todas las armas posibles para frenar esa avanzada. Por eso nosotras seguimos en Campaña, luchando. No nos van a frenar porque hubo esta derrota en este contexto.

Por otro lado, los ganadores son ellos, porque siguen controlando nuestros cuerpos, nuestras vidas; y vamos a seguir perdiendo en la medida que no haya posibilidad de decisión sobre nuestros cuerpos porque se juega nuestra vida en ello. Vamos a seguir perdiendo mujeres, vamos a seguir perdiendo en decisiones y en libertades. Pero eso no quiere decir que no sigamos luchando.

– ¿Qué enseñanza nos deja este momento histórico?

Estamos en un proceso muy importante que nos permite miles de cosas, desde entender cómo se organiza una gran movilización, formarnos en disciplinas que no estudiamos, hasta entender que la única manera en que se puede construir consenso es de manera democrática, horizontal, respetuosa de las diferencias, apostando a lo que nos une y convoca y entendiendo que no hay referentes ni dirigentes sino que vamos construyendo argumentos, mecanismos de lucha, de participación entre todas.

– ¿Cómo seguimos? Como movimiento, como Campaña, como protagonistas de acciones y estrategias para el cambio social…

Cuestionando todo. Se abrió un proceso que no se va a frenar por esta derrota, que continúa. Por ejemplo, en el uso del pañuelo hay una ética de fondo, y una persistencia que no va a terminar porque hayamos tenido esta derrota; más bien todo lo contrario, analizando otras leyes que han tenido un proceso similar, estamos ahí.

Vamos a seguir luchando pero desde otro lugar, ya que a las que somos activistas esta lucha copó nuestras vidas. Hay una inmediatez del hacer, de la exigencia, de la responsabilidad, de cómo se aceleraron los tiempos. Hicimos un aprendizaje muy grande que nos va a servir para las luchas que vienen, y no pasó mucho tiempo y pareciera que pasó un montón -apenas un mes y pico- y hay que ir viendo los vaivenes, no solo de la lucha y la situación en general sino también lo que le va pasando a una con eso.

Algunas de nosotras tuvimos niveles de exigencia y de exposición que no tienen nada que ver con lo que hacemos y a lo que nos dedicamos todos los días. Porque si bien somos un movimiento y una Campaña que reúne a 500 organizaciones, hay cuerpos, hay mentes, sentimientos, realidades y expectativas puestas en mujeres concretas. Jamás imaginé que íbamos a estar peleando por el derecho al aborto en el Congreso con este nivel de movilización. Creo que nadie lo esperaba y fue la movilización feminista más grande de la historia.