Conferencias presidenciales: entre el reclamo y el simulacro

Por Mauricio Polchi

El cronista sale a la calle y las rejas y cordones policiales no le permiten avanzar. La pregunta le queda trunca y la pluma dispara sensaciones y silencios. Cuando la realidad apremia, el gobierno elige callar, o salir del paso con respuestas rápidas.

Lunes, el jardín cercado

No fue un acto, fue un simulacro. Es cierto, se presentó un programa de gestión, pero se armó todo a escondidas y luego se difundió un video. Los periodistas que fueron hasta el lugar quedaron perplejos. Los vecinos, descolocados. En la mañana del 11 de abril los patrulleros se mostraron desde temprano por las calles de San Martín. Los policías cercaron la zona de Villa Zagala y el barrio estuvo cerrado durante varias horas, como sitiado. Desde Casa de Gobierno llegó una orden inesperada y los agentes colocaron vallas en el Jardín Infantil Chispitas, ubicado en Campos 844. Los hombres armados, en la puerta; las criaturas, adentro. Así se prepararon para recibir al presidente Mauricio Macri.

La puesta en escena ya estaba en marcha: con la prensa afuera y los padres lejos, Macri grabaría unas imágenes junto a un grupo de maestras, niñas y niños del Chispitas. Se hace la toma y si algo no gusta, se edita. “Hay miedo de que la transmisión salga en vivo y alguien lo putee”, reconoció un asesor. Evidentemente, entre ajustes, despidos y tarifazos, a los funcionarios los espanta el descontento popular. No quieren que la realidad los salpique en la cara, perciben el rechazo social, saben que fabricaron más de un millón de pobres en menos de un mes. Por eso también se esconden, incluso, del malestar que desataron en sus propios votantes.

En la tarde del lunes el macrismo difundió las fotos oficiales, que lo muestran al mandatario con una maraca en la mano, rodeado de pequeños y pequeñas, como jugando. Con ese detallado montaje se armó la cadena de difusión oficial para decir que el ejecutivo planea construir una red nacional de primera infancia. Detalles o precisiones, poco y nada; por ahora son sólo palabras en el aire. O, mejor dicho, son sólo palabras que aparecen en los videos que registraron para enviar a los medios.

Por la noche, el Jefe del PRO habló en el Hotel Hilton de Puerto Madero, en una cena organizada por el Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento). Ahí tampoco hubo preguntas de los cronistas. En medio del escándalo por los Panamá Papers y la imputación para el presidente, el tema offshores pasó de largo.

Martes, la plaza blindada

El martes 12 de abril, el operativo cerrojo del día anterior se repetía en la zona céntrica de Quilmes. La plaza San Martín, blindada. Un enorme y extenso cordón policial impedía el paso. Rejas y agentes, otra vez. Como si estuviera grabando un spot, el intendente y el anfitrión, Martiniano Molina, le hablaba a una cámara en absoluta soledad, sin nadie que le preguntara nada, ni de los pozos del barrio ni de ningún otro tema. Quienes fueron a cubrir el evento esperaron hasta las 9 para ingresar al edifico municipal. En estos tiempos de cambio, hasta que el presidente no entra, los cronistas esperan en la calle.

La exposición de Macri, con la gobernadora María Eugenia Vidal a su lado, en la Casa de la Cultura quilmeña, se desplegó con un formato de conferencias de prensa.

Es decir, alguien elabora una consulta, y el entrevistado, desde una lejana tarima, responde lo que entiende correcto. Listo. Ahí se termina todo. No hay posibilidad a una repregunta, y jamás se tolera un intercambio. Una frase que va, y otra que viene. Y nada más. No hay contrapunto. Así funciona el mecanismo, como si fuera una virtual conferencia de prensa. Digamos que si antes no había, ahora tampoco. Pero, además, no todos pueden preguntar. En esta oportunidad, a ojo, el equipo de comunicación de Cambiemos eligió a los colegas de la agencia oficial Télam, un canal local, Clarín, Telefe, y TN. Los movileros de las radios, quisieron… y no pudieron preguntar.

Pero por más rejas y vallas y cercos que intente levantar, las y los vecinos viven a diario lo que el gobierno no puede contestar en una conferencia. Intentaron cruzar a Macri, interpelarlo, pero quedaron del otro lado del reten. Con banderas y parlantes, hicieron sonar sus reclamos. Mientras tanto, los cercos que se rompen aparecían en las inmediaciones: el ingenio popular aparecía a través de las letras y las verdades dibujadas en las paredes.  Sobre la calle  Panamá, aparecieron carteles con la leyenda “Papers”. La cultura popular se las rebusca, y los cronistas… también.