Cuarta jornada del juicio contra Yanina González. Alegatos, desgaste y represión

Por Redacción Marcha. Finalizó la cuarta jornada del juicio contra Yanina González. Se realizaron los alegatos y en la puerta de los Tribunales de San Isidro hubo represión contra quienes exigían la libertad de la joven. Las testimoniales del entorno del presunto femicida fueron los principales argumentos para el alegato de la fiscalía.

 

 

Con la declaración de más de veinte testigos, los alegatos de las partes y un llamativo operativo de represión de la policía finalizó el juicio contra Yanina González, la joven con discapacidad intelectual que fuera acusada por “abandono de persona” por la muerte de su hija Lulú en agosto de 2013. La lectura de la sentencia de esta historia de violencia judicial se realizará el miércoles 11 de marzo a las 12 del mediodía en el TOC 2 de San Isidro y quien será juzgada no será el presunto femicida de la niña, Alejandro Fernández, sino su madre, víctima de múltiples vulnerabilidades.

Una vez más, Yanina González se encontró con la angustia de “seguir esperando” la resolución cuasi burocrática de su situación procesal, sin perder la fortaleza. Festejó la compañía de las casi cientas, quienes desde la calle le cantaban “no estamos todas falta Lulú”, tal como ella lo había pedido. A su vez, las compañeras/os, amigas/os, militantes que se encontraron acompañando a Yanina con su apoyo y solidaridad a lo largo de los cuatro días del juicio sufrieron el hostigamiento por parte de la policía que, como se escuchaba en la manifestación popular, “protege femicidas”.

La espera, el amedrentamiento y la persecución a las y los militantes, la falta de información y el atraso de la sentencia fueron claros ejemplos de la intención política del Tribunal de reducir y amortiguar la movilización popular. Sin embargo, tal como manifestó Clara Aleman, integrante del Centro Comunitario Gallo Rojo, el próximo miércoles 11 de marzo va a ser otra jornada de resistencia y lucha por la libertad de Yanina. Expresó que “va a ser muy importante que estemos acá, que estemos muchos y hagamos más ruido”. Informó que se va “a pedir una sala más grande para que podamos entrar todos los que queramos, porque en eso también nosotros estamos sufriendo la persecución y la violencia institucional, no nos dejan  presenciar el juicio y nos maltratan”.  Por ello, reafirmó que “es importante que seamos muchas más para apoyar a Yanina y que sea justicia por Lulú.”

Un mensaje de la fiscal a la prensa y la hora de los alegatos

Afuera resonaban los bombos y los cantos incansables del poder popular. Adentro, hacían gala la soberbia y la pedantería de una fiscal y una asistente que de vulnerabilidades poco sabrán.

Anticipando su alocución de alegato, la fiscal especializada en género del departamento de San Isidro, Carolina Carballido Catalayud, hizo especial mención a la tarea de la prensa en la cobertura del juicio y de la que mencionó que difundía “información sesgada” que “atentaba contra el justo proceso”. La fiscal expresó que esa “forma” de comunicar genera un “efecto perverso” y en consecuencia, la “desacreditación hacia su persona”. Carballido mencionó además las amenazas que habría recibido y la custodia que tuvo que tener durante los días de juicio, aunque omitió mencionar que en la primera jornada denegó la misma protección a una de las testigos amenazada por el presunto femicida de Lulú, Alejandro Fernández.

Una vez en la lectura de su alegato, la fiscal Carballido realizó un relato de los hechos a partir de las pruebas testimoniales intentando demostrar que Yanina “en su carácter de madre no hizo nada” y omitió brindarle la asistencia médica que hubiera evitado lo que llamó “el resultado muerte” de Lulú. Dijo que Yanina debe ser condenada a 6 años y 7 meses de prisión “por abandono de persona agravado por haber ocasionado la muerte de la víctima y por el vínculo”.

Con un calendario en la mano intentó hacer constar que desde hacía al menos diez días antes de la muerte de Lulú, Yanina González “omitió” darle la atención médica adecuada a la pequeña “en forma consciente”, ya que tenía “la posibilidad efectiva” de proporcionarle una revisación urgente y en lo que llamó una “conducta omisiva” en la que “claramente había algo que encubrir”. En su lectura, señaló que de varias versiones proporcionadas por las y los testigos, se llegaba a hipótesis “encontradas” ya que la niña había recibido golpes pero en unas se señalaba como culpable a Fernández y en otras al padre biológico.

Sin embargo, ni el contexto de violencias de Yanina ni Lulú ni el que efectivamente hayan lastimado con brutalidad a la niña y que la médica de guardia del Centro de Salud que la recibió se haya visto sorprendida por el “golpe fuerte en la cabeza” fueron datos que generaran interés en la funcionaria, por más que haya estudios que determinen que tienen relación directa con el fallecimiento de la nena. “¿Qué hizo la madre durante todos estos días?”, inquirió. Era una pregunta retórica porque para ella ya tenía respuesta: “falló a su obligación de madre, la abandonó a su suerte.”

Luego de una media hora de cuarto intermedio, Gabriela Conder, abogada defensora de Yanina González, comenzó con la lectura de su alegato. Fue directa contra la fiscalía, llamando la atención del Tribunal sobre los procedimientos, sosteniendo que la prisión preventiva contra su defendida; el que el presunto femicida (acusado de homicidio) no sufriera la misma medida; el que le haya sido ocultada la existencia de una causa paralela y el que Yanina sea acusada por un delito de omisión y no de acción, son sumatorias que constituyen una estafa procesal.

Conder solicitó la nulidad de la incorporación de la lectura indagatoria de Fernández argumentando que está prohibido por el sistema penal argentino y habló de que no hubo “igualdad” en los delitos que se imputan a González y a Fernández e incorporó de esta forma el sesgo de la fiscalía, la cuestión de género. Para Conder, Yanina González estaba inmersa en una situación de violencias, por lo que “no se le puede exigir conducta en condición de garante”.

Para la abogada defensora, “la fiscalía no respetó derechos de igualdad” desde el momento en que tipifica como homicidio simple el “femicidio vinculado” que habría constituido el asesinato de Lulú ya que, “la violencia (de Fernández) estaba dirigida hacia Yanina”. Menciona además una de las conductas sexistas más notables del alegato de la fiscal Carballido: cuando mencionó que “la vida de Yanina no parece la de una mujer cautiva si iba a bailar”.

Para la defensa la joven madre debe ser sobreseída, se debe declarar la nulidad de la acusación, la nulidad de todas las preguntas del Tribunal y por “no haberse probado el dolo”, la absolución de Yanina González. Sostuvo Conder que la niña “muere por un hematoma subdural” y que “no puede haber abandono de persona con resultado de muerte y homicidio a la vez”. Mientras el ojo de la Justicia, que no es tan ciega, recayó sobre Yanina, Fernández está libre de culpa, en su casa y con la posibilidad de que nadie más lo investigue por la muerte de la chica si el pedido de Carballido se concreta.

“La inocencia de Yanina está basada”, recuperó su abogada, en varios aportes contundentes. Dos personas aseveraron que la madre siempre cuidó bien a su pequeñas, el remisero que las llevó a la guardia planteó que la mujer le diera respiración ‘boca a boca’ a su hija, lo que daba cuenta de su interés por salvarla; y la médica, que valoró que la paciente estaba bien vestida y en condiciones higiénicas y de nutrición saludables, lo que es contradictorio con la idea de que no velaba por la integridad de su retoño.

Represión afuera y amedrentamiento adentro

Mientras algunas/os militantes colocaban sus banderas en las veredas de los tribunales y otras/os comenzaban enérgicamente a tocar los redoblantes y cantaban acusando a la justicia patriarcal, el cordón policial que se encontraba instalado en la puerta desde temprano avanzó sobre la manifestación. Allí hostigando con golpes, filmaciones, gritos y maltrato los policías intentaron incomodar a las y los manifestantes de forma tal que las y los mismos reaccionen para poder reprimirlas/os con mayor intensidad.

Sin embargo, el colectivo de militantes organizado y nucleado por la Comisión por la Libertad para Yanina González resolvió hacer caso omiso a la agresión colocando una tela negra en la valla, detrás de donde siguieron dedicando sus canciones. A pesar de la lluvia la creatividad no faltó, con globos, cantos, carteles y pintadas se volvió a intervenir el tribunal.

 

La solidaridad y el acompañamiento

Una de las novedades de la cuarta jornada en la audiencia contra Yanina González fue el acercamiento de la solidaridad del Colegio de Abogados de San Isidro con la letrada defensora, Gabriela Conder y de la asistencia al debate de veedoras de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), organismo que realiza acciones para impulsar la búsqueda de verdad y justicia en casos relacionados a los Derechos Humanos.

En diálogo con Marcha, Margarita Jarque, Directora de Litigio Estratégico de la CPM, contó que estuvieron presentes “para traer la solidaridad y el acompañamiento y para contribuir en la visibilización de un caso que se repite”. Contó que “la Comisión en 2006 intervino y patrocinó en un caso similar” y que “también acompañamos el caso de Reina Maraz Bejarano”.

Contó Jarque que estos “son casos que tienen en común que las víctimas terminan siendo juzgadas como victimarias y donde la violencia de género es invisibilizada por el Estado y donde jueces y fiscales se consideran al margen de la obligación de tener una perspectiva de género y una perspectiva de derechos humanos”.

Sostuvo que desde la CPM “nos parece muy grave que estas cosas sucedan y no sean visibilizadas en nuestro país” y reiteró el mensaje de acompañamiento diciendo que “estamos acá y vamos a contribuir en todo lo que podamos con la defensa, con las acciones posteriores y porque queremos justicia para Yanina y todas las Yaninas que hay en nuestro país y en toda la provincia de Buenos Aires”.

La historia de Yanina González espera de la tan preciada libertad. Antes de terminar la jornada de hoy, tímida pero clara irrumpió en el uso de sus palabras: “Justicia para Lulú ahora”. Y que así sea.