Demanda marítima: dos miradas sobre el histórico fallo de la CIJ

Por Carla Perelló 

El pasado lunes la Corte Internacional de Justicia (CIJ) determinó que Chile no tiene la obligación de negociar una salida soberana al mar para Bolivia.

Fue un fallo corto y contundente. Tras darlo a conocer, los presidentes Evo Morales y Sebastián Piñera movieron las primeras piezas de cara a sentar sus respectivasposiciones. ¿Cómo continuarán las relaciones bilaterales? ¿Cuáles son los desafíos? ¿Qué impacto podría tener en la región? Desde Marcha consultamos a Karen Longaric, profesora emérita de derecho internacional público en la universidad mayor de San Andrés de La Paz, Bolivia; y a Lorena Oyarzún, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Bolivia llegó a La Haya el 24 de abril de 2013 con el fin de que desde la CIJ se entendiera que Chile tenía la obligación de negociar una salida soberana al marsobre los 400 kilómentros de costa y 120 mil kilómetros cuadrados de territorioque les fueron quitados tras la Guerra del pacífico (1879-1883). La decisión –inapelable y de cumplimiento obligatorio- fue tomada por 12 votos contra 3, por lo que desestimó los ocho argumentos de Bolivia.“Bolivia nunca va a renunciar a una salida al mar”, dijo Evo Morales, presidentede Bolivia, en un mensaje dirigido a sus conciudadanos desde La Haya. Todavía se le marcaba el ceño fruncido. Desde Chile, su par Sebastián Piñera, salió con una sonrisa a las puertas de La Moneda para celebrar que su país no deberá ceder en su postura. Dentro de unos cuatro años más, ambos países volverán a cruzarse en la CIJ. En esa ocasión, Chile espera que se resuelva a su favor el uso del río Silala, ya que entiende que son aguas internacionales. Para Bolivia, se trata de un manantial.

¿Cuál es su evaluación sobre el fallo de la CIJ?

KL (Bolivia) El fallo dictado por la corte el 1 de octubre emerge de un análisis estrictamente jurídico realizado por ese tribunal internacional y en ese sentido considero que no se puede objetar absolutamente nada y debe ser acatado por Bolivia y Chile.

LO (Chile): Había optimismo respecto al resultado, pero fue sorprendente para todos porque no se acogió ninguno de los argumentos que planteó Bolivia. Sobre todo porque era un caso bien difícil porque la obligación de negociar que tienen los Estados podía tener consecuencias importantes para todo el sistema internacional si se hubiese aceptado. Imagina que por entablar negociaciones o conversaciones un Estado se viera obligado a tener una solución. Sin embargo, muchas veces se ha observado que en gran parte de los casos la CIJ hace una especie de juicio más bien salomónico o que muchas veces da para uno y otro lado, y eso fue lo que llamó la atención, que no tomaran ningún argumento de Bolivia.

¿Considera que este fallo puede tener impacto en las relaciones entre países de Suramérica?

KL (Bolivia): No creo que el fallo vaya tener un impacto negativo en las relaciones entre países de Sudamérica, no tendría por qué ser así. Tanto Chile como Bolivia sabían que la Corte podía llegar a esa conclusión. Como también podía llegar a establecer la obligación de Chile a negociar con Bolivia. La figurade los actos unilaterales de los estados en el derecho internacional es muy compleja y la doctrina y la jurisprudencia no muestran uniformidad.

LO (Chile): Creo que cualquier juicio que se lleve a la Corte genera expectativas porque también hay otros vecinos que han llevado sus demandas.Tal es el caso de Colombia y Nicaragua. Me parece que lo importante en este caso es que hay que ver que el derecho internacional es una herramienta claveen el sistema porque ayuda a solucionar controversias. Otra es la vía política, que también es muy relevante. Cuando uno llega a estas instancias de carácterjurídico es porque efectivamente no ha habido o ha sido totalmente deficiente la política, la diplomacia, el acuerdo y la conversación entre países.

¿Qué opina sobre la decisión de Evo Morales de elevar una carta de protesta ante la ONU?

KL (Bolivia): No es la decisión más afortunada, eso estaría en el límite de constituir una grave acusación contra la Corte. No creo que el presidente Morales cometa ese exabrupto.

¿Qué opina sobre la posición de Piñera y de su canciller de celebrar el fallo?

LO (Chile): Creo que fue lo que se esperaba de cualquier gobernante, sea de izquierda o de derecha, en el sentido de que va a capitalizar esta ventaja tan contundente, sobre todo desde el punto de vista de las relaciones internacionales donde hay aspectos de soberanía que generan mucha cohesiónde manera transversal independientemente de las distintas ideologías o posiciones internas en el país. De todas formas, me parece que en términos jurídicos Bolivia ya no tiene mayor margen de acción, porque la Corte no tiene competencia para cuestionar un tratado, en este caso no la tiene porque data de 1904, y es a partir de la creación de la Corte, de la Segunda Guerra Mundialy del sistema de Naciones Unidas que tiene esas competencias, entonces creo que está resuelto en términos jurídicos. Eso no obsta que efectivamente sigue existiendo un problema de carácter político. En ese sentido, si bien la reacción de Piñera fue la esperable, de aquí en adelante debería implementar o tener mesura, porque efectivamente las relaciones con los vecinos son importantes, son clave. Es importante reconocer que hay un sentimiento, una nacionalidad de los bolivianos que va más allá del presidente Morales y de su gobierno. Entonces, por el bien de ambos pueblos, y porque creo que sería mucho más beneficioso, deberían normalizarse las relaciones diplomáticas y ver de qué manera se trabaja para construir confianzas mutuas, con el fin de ver alternativas o que generen un acuerdo en términos no de soberanía -en este momento creo que es imposible-, pero sí de ver vías que puedan ser alternativas. Eso sería un gran paso de ambos gobiernos, porque en estos añoslas relaciones se han deteriorado mucho y hay bastante desconfianza desde la perspectiva chilena.

¿Cuáles son los próximos desafíos y qué lugar tiene Silala en ese aspecto?

KL (Bolivia): Creo que el próximo desafío es volcar la página del proceso judicial y tomarle la palabra al presidente Piñera que ha ofrecido diálogo sobre múltiples temas que interesan a ambos países, recuperar confianzas y respeto.

LO (Chile): Esa demanda la que hizo Chile por el uso de las aguas del río Silala. Ese curso de agua se usó hasta 1997 sin ningún problema y se reconocía como aguas internacionales, fue a partir de ese año que se empezó acuestionar y luego no hubo acuerdos más allá de los intercambios entre las cancillerías. Pero después de este fallo hay un antes y un después en la relación Bolivia-Chile, creo que va a ser muy importante qué pase en Bolivia internamente. Tendremos que esperar unos días, o probablemente unos meses, para ver cómo se va asumiendo, cómo se articulan las fuerzas políticas. Mientras tanto, lo ideal para el beneficio de ambos países y para la región sería ver alternativas, tener una sensibilidad para conversar este tema que claramente en términos jurídicos está solucionado, pero en términos políticos va a seguir siendo relevante y complejo.