Depresión ‘postpaso’ (II). Democracia y hegemonía en cuestión

Por Francisco Longa

El pasado jueves se llevó a cabo el segundo encuentro del ciclo “¿Depresión Postpaso?” en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Entre otros tópicos, la naturaleza democrática y la consolidación hegemónica del gobierno, fueron debatidas por Ana Natalucci, Fernando Rosso y Claudio Katz.

El segundo encuentro del ciclo “¿Depresión postpaso?” tuvo lugar el pasado jueves, y profundizó los debates que se habían presentado en el encuentro anterior, que contó con la presencia de Mabel Thwaites Rey y Pablo Semán. Las intervenciones sobrevolaron temáticas como la presencia o no de una hegemonía por parte del gobierno, el carácter democrático o anti democrático del mismo y los lugares del peronismo, del kirchnerismo y de la izquierda, en la estructuración de las oposiciones al gobierno.

¿Una nueva hegemonía?

Según Claudio Katz, la relativa estabilidad que logró el gobierno se debe en primer lugar a algunos datos económicos alentadores, aunque de carácter muy coyuntural. En segundo lugar, a una estrategia apuntalada desde un sector importante del poder judicial y de los medios de comunicación masivos, plegados a la propaganda gubernamental.

Sin embargo, el economista del EDI sugirió no dejarse llevar por un clima ‘instalado por la derecha’ que indicaría que hay macrismo para rato, sino observar la enorme capacidad de movilización y resistencia que enfrenta el gobierno: “Tenemos que evaluar esta coyuntura en el marco de la gran resistencia popular que limitó el alcance del ajuste”, aclaró.

Respecto del carácter hegemónico del proyecto de gobierno, Katz reconoce que están poniendo los cimientos de una hegemonía, pero advierte que su destino depende de las próximas batallas sociales, antes que de los resultados de octubre: “Si Cambiemos derrota la resistencia popular, podrá avanzar con un ajuste brutal”.

En una línea similar, Fernando Rosso alertó acerca del triunfalismo del gobierno: “Se parece a cuando el kirchnerismo estaba subido al caballo del 54%, y esas cosas finalmente las pagó caro”. Para el director de La Izquierda Diario, también hay que destacar que el gobierno se vio obligado a ser gradualista, “Lo que no quiere decir que no haya avanzado el ajuste”, y señaló que ya se están implementando acuerdos de flexibilización laboral como el de Vaca Muerta.

Sin embargo, para Rosso el gobierno está lejos de mostrar una sólida hegemonía: “Tiendo a pensar más en un empate hegemónico o en un empate catastrófico entre las clases dominantes y la clase trabajadora”.

Para Ana Natalucci tampoco asistimos a una nueva hegemonía, sino que “Hay un proceso hegemónico que empieza con la dictadura, eso tuvo algún tipo de leve impasse durante el kirchnerismo, pero no es hoy una hegemonía distinta a la que prima desde el `76”. Sin embargo, la investigadora del CONICET sí considera que, a diferencia de lo que ocurrió durante el kirchnerismo, este gobierno expresa un acuerdo sólido entre los sectores dominantes.

Nueva derecha, kirchnerismo y peronismo

Katz sostuvo que el gobierno incorpora elementos de la nueva derecha, como “La tecnología del engaño y la retórica new age”, pero que también viene gobernando con elementos tradicionales como la UCR y Elisa Carrió. Por ello, concluyó que si bien combina elementos de la nueva y de la vieja derecha, ésta última termina primando porque Macri “Acumula el grueso de sus votos con demagogia electoral y gasto público”.

Respecto al carácter democrático del gobierno, sí advirtió enfáticamente que este gobierno no expresa a una derecha democrática, y que la desaparición forzada de Santiago Maldonado así lo demuestra. En lo que refiere al kirchnerismo, reconoce que éste no se desplomó y que Cristina Kirchner es hoy la principal figura de la oposición. Sin embargo, advierte que “No se perfila ahora como una fuerza ascendente capaz de frenar al macrismo, ni de permitir una vuelta en el 2019”.

Rosso coincidió en este último punto, y advirtió que la crisis del peronismo puede significar una oportunidad para la acumulación política desde el campo de la izquierda. Además, indicó que las frustraciones respecto de este gobierno, muchas veces omiten una mirada crítica sobre el kirchnerismo, en particular sobre su último ciclo, en el cual se fueron tomando medidas más conservadoras. Al igual que Katz, impugnó el carácter democrático del gobierno en virtud de las represiones y de la desaparición de Maldonado.

Por su parte Ana Natalucci discrepó con los otros expositores, y sostuvo que sí se trata de una derecha democrática, en el sentido de que por primera vez este tipo de proyectos llega al poder por los votos. Sostuvo que la represión no es suficiente para impugnar el carácter democrático de un gobierno, y comparó con los casos de “Cristina Kirchner y de Dilma Roussef, quienes también reprimían”.

Natalucci no observa enormes novedades en la gestión actual, teniendo en cuenta que muchas de las políticas que Cambiemos está llevando adelante a nivel nacional, ya las venía implementando en la Ciudad de Buenos Aires desde 2007.

Respecto del kirchnerismo, coincide con Rosso en que Cambiemos emerge muy ligado a la frustración final del gobierno de CFK, que luego de años anunciando un proceso de movilidad social “Llegó a un estancamiento económico que no pudo resolver ni económica, ni políticamente”. Aún así, destaca que el kirchnerismo sigue siendo la principal fuerza de la oposición, pero que tiene un enorme escollo al intentar seducir a sectores que no responden a su propia base. A la vez, advierte que si bien el peronismo está en crisis, es una fuerza con gran capacidad de hacer emerger nuevos dirigentes, “Con lo cual no lo ‘mataría’ tan rápido”.

Conjurar la depresión

Tras las exposiciones, varios/as asistentes tomaron la palabra para coincidir o marcar contrapuntos respecto de las posiciones de los/as panelistas. Los balances retrospectivos sobre el kirchnerismo y el rol de las izquierdas en el nuevo ciclo abierto en el país, primaron. A la vez, y en consonancia con lo ocurrido durante el primer encuentro, volvió a rondar la posibilidad de establecer una inteligencia común entre diversas fuerzas de la izquierda, que dialogue con otros campos políticos que se disponen a enfrentar al gobierno.

En suma, la vitalización de las resistencias sociales, que obligaron al macrismo a un gradualismo que no esperaba, y la perspectiva de unificar ‘inteligencias’ amplias para detener los avances conservadores del actual proyecto, terminaron por conjurar los aspectos ‘depresivos’ del escenario Postpaso.