Discos: La destrucción total Discos: La destrucción total
Por Laura Cabrera @LauCab Luego de los cortes “Siempre con vos” y “Tranqui”, Nacho Rodríguez se encuentra presentando su primer trabajo como solista, un disco... Discos: La destrucción total

Por Laura Cabrera @LauCab

Luego de los cortes “Siempre con vos” y “Tranqui”, Nacho Rodríguez se encuentra presentando su primer trabajo como solista, un disco con una amplia variedad instrumental y poesía en clave romántica.

Luego de la experiencia grupal junto a Onda Vaga y Nacho y Los Caracoles, entre otras bandas, Nacho Rodríguez se renueva y explora mezclas sonoras en su primer disco solista: “La destrucción total”. Si hay algo de lo que se escapa este disco es de la destrucción, ya que en melodías y poesía está más cerca del amor, de las conexiones, del desahogo para dar lugar a la sanación de todo eso que nos hace mal en la vida diaria. Este, el primero y muy lejano a la destrucción, es un disco con vibra positiva.

A lo largo de las doce canciones que componen este trabajo (entre ellas “Siempre con vos”, “Sol”, “El verano” y “Cerro Colorado”), la voz y la guitarra de Nacho están acompañadas por Facundo Flores en batería, Jano Seitún en bajo, Juanfa Suárez en trompeta y Manuel Toyos en rhodes, además de los invitados como Moreno Veloso (en “Me perdí), Pedro Sá, guitarrista de Caetano (en “Cerro Colorado), Javier Casella de Bajofondo (en “Solita” y “El verano”), Catalina Recalde (en “Tranqui) y Clara Trucco (“Solita”), de Fémina.

Si hablamos de la poesía encerrada a lo largo de los 44 minutos de disco, es imposible que todo esto no suene a ternura entre la voz suave de Nacho y las letras que hablan de desamores, de cuestiones que se terminan, que no fueron. Es un disco que va desatando historias tristes y otras esperanzadoras entre melodías alegres, como equiparando cuestiones, como si realmente en lo malo estuviese también lo bueno, como si fuera tan solo cuestión de saber escuchar.

Si hay algo que distingue a este disco son sus melodías relajantes y el amplio abanico instrumental que hacen de cada tema un ambiente único que conecta con el siguiente. Y en la historia de tanta perfección, el disco que fue grabado en tan solo tres días llevó una preparación de dos años, periodo de maceración suficiente como para entender la calidad y variedad musical y sonara de La destrucción total.

 

 

 

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