Divididos por la felicidad – Sumo

Por Gonzalo Reartes – @reartes_gonzalo

El programa radial Disco Eterno nos sigue acercando maravillas del rock nacional y su marca en distintos contextos históricos. Hoy: Sumo.

“Sumo hace rock. Acá ser moderno significa tener la batería electrónica, estar con el pelito cortado a la moda. ¡No! ¡Rock, man! ¡Queremos hacer rock! Y rock significa: rebeldes, feos, no todo prolijitos, la moda no importa. Nosotros somos rockeros. Yo no pienso que soy un artista como muchos músicos de acá. “El arte… El artista…”, y hablan todo así. ¿Qué artista? Vos sos un tarado con una guitarra. Dale con el rock. ¡Como los Rolling Stones! ¡Esos tipos que son unos viejos y siguen haciendo un rock que parte las piedras…! Ese es el espíritu del rock: rebeldes y reos”.

La banda ancla sus comienzos en el año 1981, en la ciudad de Mina Clavero, Córdoba, donde Luca Prodan se instaló tras venir de Inglaterra en busca de un rescate de su adicción a la heroína. Allí, Luca – que tenía 28 años- se encontró con un amigo de su juventud, con quien había compartido escuela y hospedaje en Europa, el escocés Timmy McKern. Éste le presentó a su cuñado German Daffunchio y también a su vecino Alejandro Sokol, con quienes empezarían a tocar y formar las primeras canciones. En ese momento Luca viaja a Inglaterra para armarse de equipos e instrumentos pero por sobre todas las cosas para convencer a su amiga Stephanie Nuttal de que se venga para Argentina a tocar la batería con ellos.  

En paralelo sucedía la guerra de Malvinas, y luego de su trágico fin y debido a las tensiones que existían por los aires de esos tiempos, la baterista inglesa Stephanie Nuttal, decide dejar la banda y regresar a Inglaterra. Su lugar lo ocuparía Sokol y al bajo entraría un nuevo integrante: Diego Arnedo, un vecino del barrio que se sumaría a la reciente incorporación del saxofonista Roberto Pettinato (quien había conocido a Luca por ser el entonces redactor de la revista El Expreso Imaginario).

La banda tocaría por todas partes bajo esta alineación durante dos años, hasta que en 1984 se producen dos cambios que conformarían la formación definitiva de Sumo: Sokol decide dejar la banda y es reemplazado por Alberto “Superman” Troglio, y se une a la banda un amigo de Arnedo, el guitarrista Ricardo Mollo. Sumo quedaría por fin conformado definitivamente como un sexteto. “Divididos por la felicidad” fue publicado en el año 1985. El nombre es un homenaje al grupo británico de post-punk Joy Division. El álbum se presentó los días 11 y 12 de mayo de 1985, en el teatro Astros. Con este disco Sumo se lanzó al estrellato y salió del circuito underground, donde se movía con comodidad, tocando en bares y pubs.

En Argentina se estaba viviendo la post guerra, que incluía la vuelta a la democracia con Raul Alfonsín al mando del Estado, y con un ferviente nacionalismo en auge, acompañado, claro está,  de un rechazo (y hasta odio) a lo referido a Gran Bretaña, que llega a prohibirse la emisión por radio de música en inglés. De alguna manera, esto dio el pie a que bandas nacionales comiencen a ser más escuchadas y consumidas por los argentinos y el rock nacional, de alguna manera, se profesionalizó. Pero Sumo, canta en inglés.

En 1985  se fundó la FM Rock & Pop, abrió sus puertas Cemento y se publicó el primer suplemento de un diario dedicado exclusivamente a los jóvenes: el SI de Clarín. Allí estaba Sumo, lanzando su disco al margen del rock meramente comercial y popular, con su lirica acida y critica a la sociedad. En sus diez temas, se incluye un poco de todo de lo que Luca se fue nutriendo en materia musical: el punk, ska, disco, hip hop y por supuesto el reggae. Todos géneros que en la Argentina de ese momento eran menores, incluso inexistentes. Se nota en la música esa grieta.

Sin lugar a dudas era una época de renacimiento, también para la región. Después de la nefasta era de las dictaduras, llegaba a su fin la dictadura en Uruguay y la de Brasil. También, por orden del presidente Raúl Alfonsín, el 22 de Abril comenzó en Argentina el Juicio a las Juntas Militares de la dictadura debido a las graves y masivas violaciones a los DD.HH. cometidos. Arquímedes Puccio, un contador público, residente de San Isidro y padre de cinco hijos, era apresado el 23 de Agosto de 1985, por desaparecer gente,  dejando en evidencia el oscuro entramado cívico-militar que comenzaba a desmoronarse.

También por aquella época se vivía en Argentina la escala de precios y el gobierno lanzaba el plan Austral para intentar retener el derrumbe de la economía nacional y contener el descontento social, con medidas tendientes a contentar a las clases pudientes y abriendo una brecha aún mayor con quienes menos tenían. Así lo refleja también la película estrenada ese año Esperando la carroza, dirigida por Alejandro Doria.

Y en la escena musical argentina, ocurrían los lanzamientos de Andrés Calamaro (Vida cruel), Fito Páez (Giros), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (Gulp!), Soda Stereo (Nada personal) y Virus (Locura). Y Luca, que venía huyendo de la rigidez europea, escapando de la heroína, escapando de un coma hepático, escapando de la cárcel, formaba una de las bandas de rock más importantes de nuestro país y lanzaba un disco que nadie olvidará.

Al punto de que hoy, en los recitales de Divididos y Las Pelotas, uno no puede dejar de recordar aquella frase, cuando alguien le pregunta, frente a los rumores de separación, si es cierto que Sumo está dividido: ¡Divididos, las pelotas! Uno escucha aun, ese grito de guerra, que tiene que ver con todo aquello que hizo Luca, que sigue vivo, más vivo que nunca. Uno oye las palabras, el grito, la declaración, y se halla a sí mismo cantando: “Somos todos divididos, divididos, las pelotas”.

Podes escuchar el programa todos los lunes a las 17hs en FM Che Barracas 99.7, este y los programas anteriores haciendo click aquí.