El feminismo que sabemos construir: rabioso, contagioso y popular El feminismo que sabemos construir: rabioso, contagioso y popular
A tres años del primer "ni una menos" El feminismo que sabemos construir: rabioso, contagioso y popular

Por Mariela Velárdez y Florencia Noceti* / Foto: Analia Cid

A tres años del primer “ni una menos”. Aquel grito colectivo que conlleva en su genealogía una historia de lucha feminista latinoamericana e historias de mujeres, lesbianas, travestis y trans que levantaron las banderas de esas luchas. En nuestros barrios, fuegos violetas.

Fueron aquellas compañeras trabajadoras textiles y las cigarreras de fines del siglo XIX y principios del XX, las “conventilleras” (apodo que le ponían los dueños de los conventillos a las mujeres que les protestaban por los aumentos de alquileres), las que comenzaron a instalar la necesidad e importancia de la educación sexual y de despenalización y legalización del aborto.

Luego, fueron las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo y los Encuentro Nacionales de Mujeres. Y a todo este entretejido de luchas se sumaron, allá por el 2003, las primeras asambleas de mujeres piqueteras en los cortes en Puente Pueyrredón, quienes a través de estas reuniones sostuvimos, como tarea central, tanto la ampliación de la participación y la voz de las mujeres al interior y hacia afuera de los movimientos, así como también la formación de todas las compañeras.

Nuestros barrios, fuegos violetas

Luego de la gran experiencia del 8M donde no solo paramos sino que realizamos asambleas de mujeres, lesbianas y trans en todos los barrios del país, en los bachilleratos de educación popular, en las universidades, para analizar el patriarcado y cómo nos afecta a traves de la precarización de los múltiples trabajos remunerados y no remunerados que realizamos; está semana hemos realizado una segunda asamblea nacional –y cese de tareas por parte de las mujeres, en simultáneo, en todas las barriadas y bachilleratos, esta vez para analizar concretamente las violencias machistas. En esta instancia redoblamos la apuesta y nos propusimos pensar acciones concretas para visibilizar en los barrios qué hacemos día a día para terminar con la violencia machista y acompañarnos en ese proceso tan doloroso y difícil, las mujeres de todos los barrios nuevamente alzamos la voz. Y nos reorganizamos. No nos sienta cómoda la de mirar pasivamente la realidad y lamentarnos solamente, queremos intervenir, vamos a intervenir y estamos interviniendo para transformarla. Sabemos que solas es poco lo que lograremos, es por eso que nos juntamos con otras. Las conquistas feministas así nos lo demuestran.

Creemos que es fundamental la palabra, la expresión ante la violencia y el encuentro entre mujeres son herramientas que nos ayudan a empoderarnos y sentirnos compañeras.

 Algunas estrategias para la vida digna…

La avanzada de las políticas de ajuste y para ricos del gobierno macrista, la sentimos en nuestras vidas cotidianas. Las mujeres bien sabemos que a mayor empobrecimiento, mayor es la precarización de nuestras vidas, de nuestros derechos.

En las barriadas, en los territorios donde los golpes no pueden maquillarse ni ocultarse, donde las violencias no dejan tregua, ahí las mujeres nos organizamos más firmes que nunca. Somos las mujeres las que primero nos acercamos a los comedores para buscar respuestas y ayuda colectiva para bancar la olla.

Quienes venimos organizándonos hace algunos años, hemos logrado generar estrategias para intervenir en la realidad cotidiana -dentro y fuera de la organización- pudiendo analizarla desde una mirada feminista, anticapitalista y anticolonial. Las violencias cotidianas, las que nos mantienen presas en relaciones y vidas miserables, las enfrentamos también con organización: nos juntamos, nos acompañamos y nos vamos formando en esto de las burocracias patriarcales necesarias para denunciar, aunque no queda solo ahí.

Además de acompañarnos en encuentros semanales y de bancarnos en estas situaciones, de hacer ese proceso tan difícil (eliminar las culpas, comprender el entramado de la violencia, enfrentarse a la justicia patriarcal y la burocracia eterna…) entendemos que quienes piden ayuda también pueden darla. Aprender de las otras en el recorrido, empoderarse y poder estar luego en el lugar de la que acompaña nos parece fundamental a la hora de proyectarnos en una vida sin violencia. Pero no nos quedarnos en eso, las mismas compañera que atraviesan estas situaciones  son con quienes también organizamosnlos talleres de difusión y herramientas para que en todos los barrios sepamos cómo actuar y no quedarnos a la deriva. Todo esto lo hacemos con otras, profesionales y trabajadoras de la salud, de la justicia, de las organizaciones y organismos de los barrios donde estamos. Porque creemos que fundamental el armado de redes para avanzar en la organización, porque entendemos que trabajar juntas nos potencia en las luchas y nos hermana más allá de las diferencias que podamos encontrar entre las organizaciones.

Y es en este sentido, el de crecer y fortalecernos, que organizamos hace ya un año los círculos de lectura feminista, mixtos y abiertos, donde podemos empezar a desandar el camino y entender el origen de la opresión y su recorrido en nuestra historia, porque consideramos la formación como una herramienta  fundamental para cambiar la sociedad desigual en que vivimos. Conocer, debatir, repensarnos nos permite organizarnos mejor.

Como sea nos organizamos…      

Ante los cuerpos mutilados por las violencias, somos nosotras quienes convocamos: las mujeres, las lesbianas, las trans las que salimos a las calles, las plazas, a las terminales de trenes, las fiscalías, juzgados, salimos a todos lados. Somos las que definimos el rumbo a seguir: no queremos violadores ni femicidas en las calles. Para nosotras no son los mismos delitos, no son ladrones, no tienen hambre, no están locos, ni nos matan por amor. Son femicidas, son violadores, son hijos sanos del patriarcado.

Como si fuera poco el trabajo de visibilizar las múltiples violencias que sufrimos las mujeres, lesbianas y trans, de deconstruir(nos) y transformar(nos), también tenemos que salir a responder al intento de este Gobierno y la Justicia de endurecer las políticas carcelarias y las penas. En un contexto de mayor represión, de envalentonamiento de las fuerzas represivas actuando impunemente en la calle (y en escuelas y universidades), se utiliza nuestro dolor y nuestra lucha para reavivar el discurso de la mano dura.

Estamos organizadas en Tucumán, en la búsqueda de Daiana Garnica. Desaparecida hace un mes. La buscamos nosotras mientras el Estado no la busca y mira para el costado. A Daiana y a las chicas desparecidas en los barrios, esas que a quienes manejan el poder no le importan. Sabemos que es organizadas como las vamos a encontrar, como lo logramos con Ninfa en Bolivia.

La justicia misógina y patriarcal mantiene presa a Higui por defenderse de una violación correctiva que culmina un sin fin de violencias que venía viviendo por el simple hecho de ser lesbiana. Ahí estamos también, juntas, organizadas y sin miedo luchando por su libertad y absolución.

En el Sur, donde son incontables las desapariciones, ahí estamos también. En Salta, crece la rabia feminista y se organiza. En Córdoba, en San Luis. También sin tregua, avanzando. Y es contra los cuerpos de nuestrxs hijos e hijas que avanzan también. Contra el abuso sexual, por una vida sin violencias para ellxs es que también nos organizamos.

Conmemoramos, recordamos y celebramos que exista la semana del parto respetado y humanizado, como si fuera poco, 15 días después de que Aixa Rossi sea notificada de que la sentencia que la acusa de mentir y la manda a “Prisión en Suspenso” por 6 años en los que no podrá gozar libremente de sus derechos cívicos y en los que constantemente estará en peligro su libertad material, simplemente por denunciar que en el Hospital Interzonal de Ezeiza el 7 de septiembre de 2015 le robaron el cuerpo de su hijo Juan Cruz Fecha nacido por parto normal. Sin mencionar las que siguen muriendo o pariendo, en las condiciones que fueran, mientras el aborto sigue siendo ilegal  (y en los casos que lo es, no se cumple el  protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE)), y se quita presupuesto a la ESI.

Esto nos lleva a decir: El Estado es Responsable, y no solamente con la cara del gobierno nacional, sino que además los provinciales y municipales. Son responsables porque son quienes a través de sus jueces, leyes, protocolos desetiman nuestra lucha, nos quitan presupuesto y nos obligan a abortos clandestinos y  y nos niegan el derecho al aborto no punible. no solamente hablamos de políticas de salud reproductiva ni de violencia familiar: también están ausentes en el resto de las políticas destinadas a la vida digna como la vivienda y el trabajo.

Nuestras tareas pendientes

Seguimos en el gran desafío de descolonizarnos en las prácticas machistas que cuesta dejar de reproducir. La lucha es constante y venimos demostrando las feministas que aún con limitaciones vamos generando otras formas de construir en las calles. Entendemos que para lograr nuestro objetivo, la formación debe ser integral. Un feminismo que no se quede en la consigna ni tampoco en la academia.

Involucrar en nuestra práctica cotidiana todas las voces e identidades y poder luchar contra todas las opresiones. Porque es ese feminismo que nos interpela. Un feminismo popular. En esa construcción estamos. Sin dudas el Paro Internacional de Mujeres fue un claro ejemplo del recorrido que venimos haciendo hace años. Convocado desde las mujeres, las lesbianas, las travestis y las trans organizadas hacia todos los lugares de trabajo, a pesar de las trabas que se nos impusieron desde las grandes centrales. “Mientras los gordos de la CGT toman el té, las mujeres salimos a las calles” fue un acertado título que representa sin dudas lo mejor de las construcciones feministas: subsanar las diferencias y en todo caso, en las calles ir encontrándonos.

 

*Espacio de Mujeres Frente Popular Darío Santillán

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