El reagrupamiento del peronismo anti-kirchnerista

El reagrupamiento del peronismo anti-kirchnerista

Por Leandro Navarro. En Córdoba sectores del peronismo no kirchnerista lanzaron “Unidos para cambiar”, una alianza electoral que busca aunar fuerzas de cara a las elecciones de este año y las presidenciales del 2015. Qué dejó el encuentro y qué se viene en el peronismo no oficialista.

La proximidad de las elecciones del mes de octubre, en las que se renovarán parcialmente las Cámaras de Diputados y Senadores, sumado a las elecciones para presidente en el 2015, trae aparejado movimientos y reconfiguraciones dentro de todo el espectro de la política argentina, en la búsqueda de construcción de alianzas, programas y fórmulas electorales.  

Tal es el caso del lanzamiento, el día miércoles, de “Unidos para cambiar” en la provincia de Córdoba, a partir de un documento suscripto entre otros por Hugo Moyano, José Manuel de la Sota, Francisco de Narváez, Roberto Lavagna y Gerónimo “Momo” Venegas.  En el mismo se indica que el lanzamiento de “Unidos para cambiar” responde al proyecto de “defender la Constitución, los derechos humanos de los trabajadores, jubilados y todos los argentinos, la independencia del Poder Judicial, la libertad, el desarrollo económico, la justicia social y el federalismo”. También a ponerle fin al “autoritarismo creciente del gobierno”.

El acto de lanzamiento de “Unidos para cambiar”, realizado en el Centro Cívico del Bicentenario, contó entre los oradores con el diputado De Narváez quien sostuvo: “Esto es más que una lista. En el 2009 aprendí  que los rejuntes electorales se terminan en la noche de la elección. Por eso hoy puedo decir que lo que conformamos es una unidad”.

Por su parte el titular de la CGT opositora, Hugo Moyano, indicó: “Queremos puestos de trabajo, salarios y viviendas dignas. Esto es lo que consolida una economía social porque, si no, cuando termina el viento de cola, el trabajador sigue viviendo en la villa o alquilando y eso no puede ser”.

Roberto Lavagna, otro de los oradores en el acto del primero de mayo, señaló que la oposición tiene la necesidad de “dejar los egos de lado, para ganar la contienda electoral de 2013”.

También fueron de la partida, aunque no tomaron la palabra, Claudia Rucci, Julio Piumato, José Scioli, y Jorge Yoma.

“Somos gente normal y por lo tanto nos merecemos un país normal”

Esta frase, expresada al comienzo del documento suscripto por los distintos dirigentes que impulsaron el acto, da cuenta del imaginario sobre el cual buscan montarse estos sectores que buscan derrotar electoralmente al kirchnerismo tanto en el 2013 como en el 2015.

Como ya se mencionaba en otra nota, hay un ideario construido principalmente tanto desde los grandes medios de comunicación como desde las clases dominantes, acerca de la idea de normalidad, que distinguiría a un “país en serio”, y cuya ausencia seria la característica central de la Argentina en tiempos kirchneristas. Argentina entonces estaría vinculada a la falta de libertades de mercado (“cepo cambiario”), la intervención en la Justicia (“falta de justicia independiente”) o la regulación de los medios (“ley mordaza”). Sobre este ideario, de tinte profundamente liberal, se apoyan estos sectores de la oposición para intentar construir su proyecto electoral ya que, como señalan, “no queremos seguir yendo hacia atrás.”

La Argentina de hoy se les presenta divida, con “bandos enfrentados” que estarían desaprovechando una supuesta  oportunidad histórica. “Estamos listos para avanzar hacia el futuro, hacia la enorme oportunidad de progreso que el mundo le ofrece a nuestro país”, pero esto solo será posible si dejamos de “dividirnos sin sentido, arrastrando al país a un espiral virulento de frustraciones, desencuentros y enfrentamientos”. Esta idea-fuerza acerca del enfrentamiento y los bandos en los que se encontraría dividida la Argentina solo busca ocultar que el propio concepto de política implica ante todo disputa de poder, confrontación entre proyectos de país y de nación opuestos.

“Unidos para cambiar” busca construir una Argentina que permita “promover la unión con el resto de los países de la región, para ser los principales proveedores de alimentos elaborados y biocombustibles del nuevo mapa de la demanda mundial”. Es decir el norte estratégico está puesto en la consolidación de la relación dependiente que actualmente ocupa el país en relación al capitalismo mundial y el reforzamiento de una economía extractiva, concentrada y extranjerizante, sustentada en la desposesión de los bienes comunes de la naturaleza. Nada se dice acerca del desarrollo endógeno, de procesos de industrialización, ni de distribución de la riqueza generada.

De reacomodamientos y alianzas

Los sectores y dirigentes del peronismo no kirchnerista que buscan confluir en “Unidos para cambiar” se ubican en un espacio del campo político de la Argentina que, desde un tiempo a esta parte, busca consolidar alianzas que le permitan derrotar el armado kirchnerista y en 2015 obtener la presidencia de la nación.

En este sentido ya habían avanzado por su lado tanto Gerónimo “Momo” Venegas, vía la creación de su partido político “FE”, como el máximo titular de la CGT opositora, Hugo Moyano, que había dado a conocer el Partido por la Cultura, la Educación y el Trabajo.