Elecciones 2013: Jorge Altamira

Elecciones 2013: Jorge Altamira

Por Emiliano Scaricaciottoli. En esta segunda entrega, dialogamos con el máximo referente del Partido Obrero sobre alcances, responsabilidades y apuestas del Frente de Izquierda de cara a octubre.

-Contanos cuáles son los principales ejes de campaña del FIT en las próximas elecciones legislativas, tanto a nivel  nacional como en la Ciudad de Buenos Aires.

-En todo momento, pondremos un fuerte acento en la propaganda, en denunciar que la fachada de la democracia oculta la dominación política de la clase capitalista, en especial cuando enfrentamos a un gobierno que pretende representar a todas las clases sociales y especialmente a los trabajadores. La campaña electoral no es solamente una antesala para ingresar al Congreso sino, en especial, para formar una conciencia política en la clase obrera de sus tareas.

Esta estrategia explica las razones de las propuestas que forman el cuerpo de reivindicaciones sociales y políticas del PO dentro del Frente de Izquierda, que son, entre otras, que el salario mínimo de un trabajador solvente el costo de la canasta familiar y de un jubilado, la eliminación de todos los impuestos que confiscan los ingresos de los trabajadores, el cobro de un impuesto progresivo a los negocios inmobiliarios y a las grandes fortunas, el cese del pago de la deuda externa, la nacionalización sin compensación de todos los recursos básicos y estratégicos, bajo control de los trabajadores, porque la privatización de esta rama de la economía es incompatible con el desarrollo social.

Entre las reivindicaciones políticas, planteamos la abolición de la ley antiterrorista, la apertura de archivos del aparato represivo del Estado, el reemplazo del aparato de represión por organizaciones de protección de la libertad ciudadana, bajo control de los trabajadores; igualar salarios de representantes políticos a los que establecen los convenios colectivos; revocabilidad de los cargos políticos y estatales; convocatoria de una Asamblea Constituyente por parte de un gobierno de trabajadores, que quiere decir gestión de la economía y la sociedad por parte de sus productores reales.

-¿Qué caracterización hacen del kirchnerismo en la actualidad, como fuerza política y en el marco de las últimas medidas económicas, fundamentalmente en cuanto a las paritarias y a la inflación?

-Objetivamente, asistimos a una disgregación del régimen político que salió de la bancarrota de 2001, que es conjunta de los K y la ‘opo’. El gobierno enfrenta esta situación con improvisaciones y golpes ciegos, que están agravando todos los desequilibrios existentes, como lo muestra la crisis continua del transporte y la energía y el vaciamiento del Banco Central.

-Recientemente publicaste una nota en el suplemento Opinión de Clarín vinculada a las nuevas medidas de la presidente en cuanto a la democratización de la justicia. ¿Por qué calificás  al proyecto del ejecutivo como “reaccionario”?

-La reforma judicial es reaccionaria porque limita los derechos individuales frente al Estado capitalista, como la limitación de los amparos, que es la única arma jurídica de la fuerza de trabajo, aunque el capital la use como instrumento de defensa de intereses privados. Lo es porque alarga los procesos previsionales y laborales, lo que es un claro perjuicio para el trabajo y un beneficio para el capital. Lo es, finalmente, porque está concebida para establecer un régimen político de poder personal. Hay que aclarar, de todos modos, que se trata de un proyecto inviable, porque el kirchnerismo no tiene los medios para sus fines. Se trata de improvisaciones y golpes en la oscuridad.

-¿Qué aportaría una bancada de izquierda en el Congreso?

-El ingreso de la izquierda al Congreso significa la visibilización de una alternativa de gobierno y de poder. La bancada de izquierda debe hacer una labor de educación política y desarrollar en forma de propuestas de leyes el programa del Frente de Izquierda, de modo que sirvan para movilizar a los trabajadores, elevar su capacidad de lucha y dar un nuevo marco histórico a su organización. La clase obrera dejará de ser furgón de cola de partidos capitalistas, para transitar su propia salida para Argentina y América Latina.

-¿En qué situación se encuentra el FIT? Me refiero a la convivencia de fuerzas (PO, PTS, IS)

-El Frente de Izquierda refleja, en su interior, etapas superpuestas de la evolución de la izquierda. El Partido Obrero cristaliza la experiencia histórica de tres generaciones de luchadores. Este hecho objetivo explica sus contradicciones y sus polémicas, las cuales serán superadas con el avance de conjunto del movimiento obrero y de la juventud. Hay muchas organizaciones que quieren sumarse a nuestro Frente y no hay ninguna que se atreva a abandonar este desarrollo creciente.

-¿No se abre, entonces, ninguna posibilidad de diálogo con el MST y la fuerza política de Lozano, al menos en Capital Federal, para formar un frente común, teniendo en cuenta la crisis de Proyecto Sur?

-La fuerza política de Lozano se ha presentado siempre a las elecciones bajo el paraguas de alguna coalición con mayor caudal electoral, que disimule su orfandad política. La crisis con el FAP y con Proyecto Sur la ha dejado a la intemperie. Esa falta de vocación para una actuación política independiente hace presumir que no participaría en las elecciones de octubre, cuando Lozano no tiene que renovar su banca. Al MST le ha estallado su política de construir una ‘fuerza plural’ o amalgama de ‘culturas diferentes’; se encuentra en un verdadero callejón. Ni Lozano ni el MST han expresado el menor interés en la apertura de una discusión con nuestro partido.

-¿Creés que el FIT tiene una responsabilidad cualitativamente superior -teniendo en cuenta los resultados de las últimas elecciones- respecto a las otras fuerzas de izquierda en convocar a un frente que reúna definitivamente a la izquierda revolucionaria?

-No se trata de que nuestro Frente goce de alguna situación privilegiada o de una ‘renta de unidad’. Ocurre que nosotros representamos la independencia de la clase obrera frente a las otras clases sociales; el antagonismo consecuente con el Estado capitalista que encarna la opresión de las diversas clases del pueblo; el impulso a la unidad internacional de la clase obrera. Las fuerzas de izquierda que marchan con ostensibles partidos capitalistas, han capitulado históricamente de la lucha por el socialismo. 

-¿Considerás que cambia la correlación de fuerzas en el interior del movimiento obrero venezolano sin Chávez? ¿Qué lectura o diagnóstico  hacés de las fuerzas de izquierda en nuestro continente?

-El chavismo atraviesa la crisis inevitable de los movimientos nacionalistas de contenido burgués o pequeño burgués, cuando fracasan en sus objetivos declarados de autonomía nacional y desarrollo de la industrialización. La izquierda aparece como alternativa potencial a estos movimientos solamente por excepción. Gran parte de la explicación para este impasse es que la mayoría de ella entiende que con la disolución de la URSS se ha roto para siempre el ciclo histórico de la revolución socialista, que es la consecuencia inevitable, sin embargo, de la decadencia definitiva del capitalismo como estadio histórico del desarrollo social.

-¿Qué evaluación hacés de las repercusiones del fallo por el asesinato de Mariano Ferreyra en el interior de las organizaciones kirchneristas, como La Cámpora o la Juventud Sindical? ¿Creés que intentan apropiarse de su lucha?

-Esa maniobra de apropiación de la lucha ya ha comenzado, como lo testimonian las opiniones editoriales de Página 12 y Tiempo Argentino y el programa obsceno de 678 el jueves pasado. El fallo apunta a la absolución política del gobierno, que se manifiesta en la caracterización que hace del ministro Tomada, al que atribuye la intención de ‘sacarse de encima a Pedraza’. Es claro que este enfoque fue inspirado por la Casa Rosada.