Escandalos y maniobras se suman al historial del ex ministro Triaca

Por Mario Hernandez Foto Infogremiales

El secretario de Trabajo, Jorge Triaca, está acorralado por un nuevo escándalo. Otra denuncia lo acusa de ser responsable de un fraude millonario en el gremio de vigiladores privados (UPSRA), que se encuentra intervenido. Desde que Jorge Triaca asumió en el Ministerio de Trabajo se registraron diez intervenciones gremiales y designaciones de militantes, allegados, amigos y hasta de personal doméstico ligados a el y su familia.

Cuando todavía no se apaga el escándalo de nombramientos y desvío de fondos,  por parte de Jorge Triaca,  en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), sale a la luz una nueva denuncia que replica el modus operandi,  del ahora Secretario de Trabajo,  en otra organización bajo una intervención político judicial.

 

Se trata del gremio de vigiladores privados (UPSRA), que luego de varias gestiones está en proceso de volver a manos de sus afiliados el próximo 14 de enero. Un grupo de afiliados denunció el desvío millonario de fondos del sindicato, virtualmente en manos de Triaca, a empresas de la familia del Ministro devenido en Secretario. Un modo de operar que se repite en los sindicatos intervenidos, familiares o allegados al ex ministro involucrados, presuntamente, en maniobras y asociaciones para la apropiación de fondos de sindicatos intervenidos.

Los hechos ocurren en la oficina privada del denunciante de la maniobra de sobrefacturación,  en servicios de Limpieza y Vigilancia,  que se contrataban para las distintas sedes de la entidad, desde el desembarco de Triaca en el gremio. Un hecho negado por el ex Ministro que sin embargo salió a la luz en las últimas horas, en una cámara oculta en donde dos personas, de su entorno, se reparten dinero que proviene de las arcas de esa organización sindical.

Frente a la cámara puede verse a Adrián Corti, chofer y hombre de confianza de Triaca apilar fajos de billetes y ordenarlos en una bolsa que guarda en una caja fuerte. Más tarde aparece Patricio “Pato” Castro, un amigo de la infancia de los Triaca, que fuera nombrado en la cartera con la llegada de Cambiemos y que era el elegido desde que Cambiemos intervino la organización,  como próximo secretario General de UPSRA. Castro retira la bolsa con los fajos de dinero.

Según se detalla en la presentación judicial, las empresas fueron creadas a tal fin por Sergio Ernesto Borsalino (cuñado de Triaca), Patricio Castro, Adrián Corti y Armentano, quienes presuntamente se juntaron en asociación ilícita para sobrefacturar y nunca prestar los servicios correspondientes.

La presunta ganancia que se repartía en una de las oficinas de los 5 miembros del entorno del Secretario de Trabajo, sumaba cifras cercanas al $ 1.500.000 mensuales.

Castro no tuvo más remedio que declinar su candidatura a secretario general del gremio, una vez conocidas las imágenes. Es de destacar que esta candidatura se promovió cuidadosamente a través de los dos años de intervención con recorridas por todas las seccionales, a pesar de nunca haber sido un empleado encuadrado en el sindicato ni haber sido afiliado a esa organización gremial. Los comicios en los que UPSRA volverá a manos de sus afiliados están programados para el 14 de enero del año próximo.

Además, se realizó otra denuncia por cohecho, extorsión y enriquecimiento ilícito contra Jorge Alberto Triaca, Sergio Ernesto Borsalino, Patricio Castro y Adrián Corti, que se radicó en el juzgado Criminal y Correccional Federal N° 11, del juez Claudio Bonadío, bajo el expediente 18.024/18.

La Banda de los cuatro

Los nombres de la presunta “Banda de Triaca”,  que se encargan de las intervenciones a los gremios y los negocios se repiten: Silvio Torres, un contador muy cercano a la familia Triaca; Alfredo Enrique Bertonasco, un funcionario de la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales, designado ahora Coordinador de la Coordinación de Fiscalización Portuaria, Marítima, Fluvial y Lacustre, muy cercano al viceministro de Trabajo Horacio Pitrau; Roberto Porcel, un abogado cercano a Triaca que suele ser parte del engranaje de negocios y, Sergio Ernesto Borsalino, cuñado de Jorge Triaca, esposo de Silvia Verónica Triaca, hermana del  ex Ministro de Trabajo.

Todos comparten la titularidad y participación en distintas empresa, entre ellas Gestión Plural S.R.L., Proficio Investment S.A. y Profuturo S.A., todas ellas dedicadas a actividades financieras. Los cuatro en paralelo tenían nombramientos tanto en el SOMU como en UPSRA.

La Corte Suprema ya había llamado la atención al entonces ministro de Trabajo, por extralimitarse en el manejo de la Unión Personal de Seguridad (UPSRA), e indicaba en un fallo: “En función de la competencia material, resulta indudable que la materia implicada en el recurso directo deducido por el sindicato actor es exclusiva del fuero nacional del trabajo”.

El juez penal que intervino en el caso de la UPSRA, Ariel Lijo, llamó a elecciones a partir de la solicitud del delegado normalizador, que fue ubicado en el cargo por Jorge Triaca.

Lo que la Corte advirtió es que esa definición debería haber sido tomada por la Cámara de Apelaciones del Trabajo.

Según Horacio Meguira, asesor legal de la CTA Autónoma, la Corte determinó con el fallo que “las cuestiones sindicales en las que el Ministerio de Trabajo interfiere en el ejercicio de la libertad sindical se deben dirimir en la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo”.

Desde que Jorge Triaca asumió en el Ministerio de Trabajo se registraron diez intervenciones gremiales.

Las más conocida fue la del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), el bastión de Omar “Caballo” Suárez, que está preso en Marcos Paz y terminó con el escándalo de la empleada doméstica de la familia de Triaca, como interventora de una seccional.

En UPSRA, como sucedió en el SOMU, desde el desembarco de los interventores se colmó el gremio de familiares, militantes y amigos del ministro. El sindicato de Seguridad fue el segundo intervenido en orden cronológico por el ministro de empleo.

El gremio abarca un universo de unos 150.000 vigiladores privados en todo el país, con extensas jornadas de trabajo y con un salario medio de algo más de 20.000 pesos. Con los aportes de ese conjunto de trabajadores, Triaca otorgó decenas de contratos y distribuyó negocios.

Según se conoció, hubo tres hombres de confianza del ministro que fueron designados por la cartera de Trabajo con contratos de entre 83.000 y 55.000 pesos y que no podían estar allí por incompatibilidades constatadas. Se trata de los mencionados Silvio Torres, Alfredo Enrique Bertonasco y Roberto Porcel. Los tres en paralelo tenían otros nombramientos en el SOMU.

El desembarco de la guardia de Triaca llegó acompañado por una importante cantidad de nombramientos. No menos de 40 contratos se pagan de la caja del sindicato y a muchos de ellos nunca se los vio por las instalaciones.

Se trata de ex miembros de las fuerzas de seguridad federales y militantes de Cambiemos (como en el caso del SOMU). De hecho el actual interventor, Patricio Lombilla, todavía se pregunta quiénes son varios de los contratados por Porcel porque no los puede ubicar.

Entre ellos aparecen los hermanos  Patricio y Mariano Castro, que mantienen una historia de relación cercana con los Triaca, ya que sus padres eran amigos. El gremio de vigiladores abona a  Mariano $35.000 mientras que Patricio, que tenía un contrato similar,  que fue dado de baja.

Triaca fuera de la ley

El pasado 6 de agosto, luego de que vencieran los plazos legales de conciliación obligatoria,  por un conflicto salarial con la rama de la pesca de la actividad privada,  el SOMU anunció que retomaba las medidas de fuerza. En ese contexto Jorge Triaca convocó a las partes a una reunión en la cartera laboral y resolvió disponer una nueva conciliación obligatoria. Un hecho que estaba por fuera de lo que marca la ley.

Cuando Raúl Durdos, secretario General del gremio, le comunicó que no la iban a acatar, los funcionarios de Trabajo lo amenazaron con imponer una multa millonaria, quitarle la personería gremial y hasta con volver a intervenir la organización, que sufrió por dos años la intromisión del ministro, con consecuencias devastadoras.

El hecho no quedó intramuros sino que tuvo repercusiones internacionales y llevó a la Federación Internacional de Transporte a pedir a la OIT la intervención.

La Federación calificó lo sucedido de “mecanismo para restringir e incluso eliminar, por medio de amenazas y sanciones legales y económicas, el derecho de huelga, así como la libertad sindical y el derecho a la libre negociación colectiva”.

Triaca escrachado

Otro video se hizo viral días atrás en el que se lo ve al actual Secretario de Trabajo, Jorge Triaca, que  sentado en la primera fila,  de un vuelo de Aerolíneas Argentinas, cuando respondió de manera categórica a un pasajero: “se ve que limpiaron mal el avión, porque dejaron la basura y la mierda arriba del avión”, dijo y agregó: “qué mal servicio de Aerolíneas”.

Pareciera que Triaca no puede escaparle a los escraches, ni tampoco a los escándalos. Con la intervención del SOMU,  las  172 contrataciones truchas en el sindicato, la viralización del audio enviado a su ex empleada doméstica e interventora de una seccional, Sandra Heredia, ahora designó al frente del intervenido Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (SOEME) al  funcionario de Cambiemos,  Horacio Mankowski.

Continuidad debilitada

Los casos de corrupción y los últimos acuerdos salariales que alcanzaron los 40/45 puntos dejaron al ex ministro debilitado. En las últimas horas se confirmó que el Gobierno había decidido retirarlo de las negociaciones que encara con la CGT para dinamitar una potencial medida de fuerza antes de fin de noviembre. Allí será el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, el que tome las riendas.

La idea de Sica cuenta con el respaldo de los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA), molestos por el accionar en materia salarial de Triaca. La suma de todos esos factores hizo que comience la danza de nombres de potenciales reemplazos. Si bien todavía no es definitivo, Tomas Calvo es el  nombre tentativo para reemplazar a Triaca.

Se trata de un abogado laboralista, especializado en negociación colectiva, con excelente relación con el sector industrial del empresariado y desde hace más de tres décadas apoderado de la UOM Nacional.