Facundo Jones Huala, a la espera de la respuesta por la extradición o el diálogo político

Por Pedro Medved (desde Bariloche) / Foto: Colectivo Al Margen 

Con una clara intención de seguir generando un enemigo interno, un enemigo mapuche, el miércoles pasado dio inicio el juicio al lonko Facundo Jones Huala para definir su extradición a Chile. Crónica desde el gimnasio donde se realizan las audiencias.

En la madrugada del miércoles 28 las hermanas y los hermanos mapuche se concentraron a la puerta del gimnasio municipal N°3 de Bariloche para hacer una ceremonia, y pedir a los espíritus y al cosmos fuerza y entendimiento para su lonko, Facundo Jones Huala, y para toda la comunidad. Ese día empezaría a definirse su posible extradición a Chile, luego de ocho meses de prisión injusta atravesada por la incertidumbre.

En las primeras horas, un pequeño grupo de familiares, peñis y lagmienes de la comunidad, y organismos y personalidades de derechos humanos (entre ellos Nora Cortiñas) junto con algunas personas de prensa, se irían al centro de la turística ciudad para a acreditarse y poder entrar al gimnasio en el que se llevaría a cabo este “ilegal e inédito juicio en el que a una persona se la juzga dos veces por el mismo hecho”, según declaró Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza.

Un tiempo después, en un despliegue de película de acción, Facundo Jones Huala fue traído en helicóptero al gimnasio municipal N° 3 de Bariloche; el insólito lugar donde se realizó la audiencia por la extradición del líder mapuche de Cushamen. El predio estaba blindado por agentes de todas las fuerzas federales menos; las mismas que asesinaron a Rafael Nahuel hace apenas tres meses y desaparecieron el cuerpo inerte de Santiago Maldonado durante meses. Mientras tanto, un cóndor (mañke) acompañaba el vuelo de Facundo, sobre el helicóptero, durante todo el trayecto. Un buen augurio para la cosmovisión mapuche.

El escenario, un pequeño gimnasio a 300 km de la cárcel

Esa mañana terminó de quedar en evidencia que el insólito escenario donde se realizarían las audiencias, un gimnasio con capacidad para 1500 personas, no había sido designado con intenciones de garantizar lo “oral y público” de este juicio tan trascendental para el pueblo mapuche.

Sólo se permitió el ingreso a 23 acompañantes, entre familiares, integrantes de la comunidad y organismos de derechos humanos. También hubo un intento de censurar a la prensa: en principio dijeron que sólo siete medios podrían ingresar, seleccionados por el juez Gustavo Villanueva, pero luego de la presentación de un habeas corpus colectivo en el juzgado provincial de Río Negro por parte de organismos de derechos humanos, familiares y la misma comunidad, tuvo que dar marcha atrás y abrirlo a las y los periodistas que se habían acreditado.

No es azaroso que el juez Villanueva sea quien dio la orden de desalojo el pasado 25 de noviembre en la comunidad Lafken Winkul Mapu, Lago Mascardi, donde las fuerzas de seguridad asesinaron por la espalda al joven Rafael Nahuel.

Tal parafernalia tuvo su momento culmine con la llegada del helicóptero que trajo a Facundo desde el penal de máxima seguridad en Esquel, a quien hicieron ingresar con casco y esposas, como si fuera un peligroso terrorista. Minutos más tarde, Facundo declararía: “Aquí no hay terroristas, hay un pueblo harto que se defiende con lo que tiene a mano como ese supuesto arsenal de serruchos, martillos y palas que encontraron en los allanamientos. Somos gente que trabaja. Esos mismos arsenales que construyeron este gimnasio”.

El alegato, una clase de historia que evidenció el conflicto político

Había llegado el momento de que Jones Huala se defendiera en ese contexto de hostilidad. Después de realizar una ceremonia, hablando el mapuzungún, y con las y los integrantes del pueblo mapuche de pie, comenzó su declaración denunciando la persecución sistemática por parte de los estados-nación hacia su pueblo, por razones políticas.
“Este conflicto político existe desde hace 130 años aproximadamente luego de haber perdido la guerra, aunque venía de antes, que fue la Conquista del Desierto y la Pacificación de la Araucanía, muy similar al Plan Cóndor argentino, chileno, paraguayo, en las últimas dictaduras militares, y que hoy se llama ‘Operación Huracán’” (se trata de una idea armada que acusa a varios peñi y lagmien de un supuesto tráfico de armas de Argentina a Chile).

“Hay otro plan mayor que es la Operación Andes, que involucra a agentes de inteligencia de las policías, e incluso a algunos fiscales y a algunos magistrados chilenos, contra el pueblo mapuche, persiguiéndonos, criminalizándonos, y haciendo constar en el expediente como si fueran delitos comunes, cuando todos sabemos que hay una persecución por un conflicto político”, explicó el lonko.

Y prosiguió, con claridad: “¿Qué es la política? las ideas de cómo se organiza una sociedad. A nosotros nos impusieron una sociedad ajena de este y el otro lado de la cordillera. Nos impusieron leyes. Una justicia que todavía no podemos terminar de comprender porque es injusta con nosotros. Y hemos convivido tantos años, pidiendo condiciones políticas que nunca han llegado, nunca han sido pertinentes las pocas que han llegado. Por más que en este país se reconozca la existencia del pueblo mapuche en la constitución nacional, hay que decir que tardó mucho, y aún no ha reconocido a todos los pueblos indígenas”.

Ante el pedido del juez de que cuando hable se dirigiera al tribunal, Facundo contestó, “Disculpe, es que yo suelo hablarle a mi gente. Sinceramente, yo no sé si usted está en connivencia con el poder político de turno, pero están involucrados en este conflicto político, y usted tiene responsabilidad también en la muerte de Rafael Nahuel, que era mi peñi, que era mi hermano. Como también (el juez Guido) Otranto es también responsable de la desaparición de Santiago Maldonado. ¿Por qué no reprimieron con balas de goma? por temor. Porque es más fácil matar”.

Sagaz, a lo mapuche, el lonko no dejó pasar una. Continuó denunciando lo injusto de la situación relacionando historia y política en cada punto del relato. En ese sentido, expresó: “Si esto no es un juicio político, ¿por qué tanto escándalo?, ¿por qué tanta prensa?, ¿por qué esta situación donde tuvieron que intervenir los sindicatos de prensa para que dejen entrar a los medios? Y esto no es para agrandarnos, pero me esto me hace acordar a la historia de Fidel Castro. Y no porque yo sea Fidel, sino por el nivel de complicidad que hay cuando niegan acceso a los medios de comunicación”.

Así, sin dejar de declarar nada, también ironizó acerca del informe que el Ministerio de Seguridad de la Nación, que encabeza Patricia Bullrich, presentó con el fin de consolidar la figura social del llamado enemigo interno, creada por los medios hegemónicos de comunicación y su creciente racismo. Dijo el lonko: “Aquí, no hay un terrorismo, hay un pueblo harto, que se defiende con lo que tiene a mano, como ese arsenal que mostraron cuando desaparecieron a Santiago. Serruchos, palas, machetes, martillos, motosierras. Un arsenal. ¡Un arsenal de gente que trabaja! ¿Por qué le tienen miedo? Porque nunca en su vida agarraron una pala. ¿Quiénes construyeron este gimnasio? Esos obreros y esos albañiles son mapuches. Solamente se nos reconoce como mano de obra. Y cuando reclamamos por nuestros derechos, somos señalados como delincuentes porque no tienen la altura para hablar con este pueblo milenario”.

Y continuó denunciando la relación histórica en esta sociedad, entre ser pobre y ser indígena y la criminalización y violencia que por esto les toca soportar: “Si esto no es un juicio político, ¿qué es? ¿Por qué me tienen que hacer un doble juicio? ¿Por qué si me dieron la libertad y se comprobaron las torturas (a Cabrera)? Tenemos las pruebas materiales que desmienten los informes de inteligencia y no las aceptaron porque quieren negar la persecución política. ¿Dónde están las pericias del c4? ¿Dónde están los muertos? Los muertos están y los ponemos nosotros”.

El acampe, un apoyo multitudinario

Mientras, las hermanas y los hermanos mapuche de distintas comunidades, en conjunto con diferentes organizaciones sociales y políticas, y de derechos humanos, llevaron adelante un acampe y una radio abierta en la puerta del recinto. Los numerosos momentos que se sucedieron desde la tarde anterior al día del juicio, como expresiones de solidaridad política, intervenciones artísticas, se extendieron también durante el mismo miércoles. El acampe fue, fundamentalmente, un acompañamiento a la forma mapuche. A cada cuarto intermedio del juicio, la comunidad hacía purrún (una ronda de danza y gritos de aliento para el lonko y la comunidad, acompañada por el ñorquil y el cultrúm). Rodeados de las fuerzas represivas del estado, el pueblo mapuche manifestó su “digna rabia”, en palabras de la propia comunidad.

La mañana fuera del recinto tuvo diversos momentos emotivos, como la corrida de lagmienes, peñis y niñxs de la comunidad a una lomada 200 metros arriba por la calle, para saludar a su lonko al grito de “libertad al mapuche preso por luchar”. Otro de los momentos de mayor emotividad fue a la llegada del padre, madre, y hermano de Rafael Nahuel, que luego del cálido recibimiento de las y los mapuche, declararon conmovidos: “Vinimos para acompañar a la familia que en su momento también nos acompañó a nosotros, y seguimos pidiendo justicia por el asesinato de nuestro hijo en manos de Prefectura”.

Algunos integrantes de la comunidad de lof Cushamen en resistencia, aprovecharon la radio abierta para compartir su lectura de la situación, así fue el caso de Soraya Maicoño, vocera de la comunidad. Entrevistada por Radio La Retaguardia, se le consultó si creía que esta decisión de extradición estaba sólo en manos de Villanueva (como correspondería según la supuesta autonomía del poder judicial). Su respuesta fue: “No, y de hecho, no creo que sea el poder político el que dirige a los jueces, es el poder empresarial. Este país no está gobernado por políticos, está gobernado por empresarios locales y extranjeros que tienen en su mira a todo el territorio en donde para ellos hay recursos, que implican llenar sus arcas de dinero, total somos un país del tercer mundo que tranquilamente puede seguir viviendo bajo el despojo bajo la opresión sin agua y sin tierra en condiciones (ironizó). Aquí quien manda, quien decide, incluso quien manda a matar, es el poder empresarial. Y no solo aquí sino esto es algo que se está viendo en todo el mundo” declaró con contundencia quien resiste políticamente en territorio que el multimillonario Luciano Benetton -amigo personal de Mauricio Macri- se adjudica como propios.

Y cerró con una reflexión necesaria: “No es solo la suerte que va a correr el lonko, lo que se decida con él tiene que ver con la suerte que va a correr el pueblo mapuche. Lo tienen encerrado como un trofeo de guerra, de amedrentamiento. Cualquiera que le ponga un freno a la minería, a esos empresarios trasnacionales, incluso a los políticos de turno; corre ese riesgo de ser encarcelados injustamente, de ser juzgados dos veces por una misma causa”.