Feminismo campesino, popular y revolucionario

Por Camila Parodi.

En el marco de la V Asamblea de Mujeres de la CLOC-VC realizada en Buenos Aires el domingo y lunes últimos, Lourdes Huanca Atencio, presidenta de la  Federación de Mujeres Campesinas e Indígenas del Perú, dialogó con Marcha.

“Principio, dedicación, convicción” serán necesarios para que las conclusiones de la V Asamblea de Mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo en la Vía Campesina (CLOC – VC) en el congreso general de la corriente que comenzó este martes. Así lo entendió Lourdes Huanca Atencio, presidenta de la Federación de Mujeres Campesinas e Indígenas del Perú, que destacó la importancia de “empoderarse” para vencer “los tabúes y las violencias”.

-¿Qué nos podés decir sobre estos dos días de asamblea continental de las mujeres de la CLOC-VC?

-Estoy muy contenta, reafirmando la fuerza que nos da la CLOC-VC. Para nosotras este congreso es nuestra universidad, la cual nos enseña, nos educa y por eso nos da fuerza. Al mismo tiempo, más allá del esfuerzo, ya que venimos de nuestras provincias luego de seis días de viaje por tierra desde las comunidades, lo hacemos para encontrarnos con nuestras hermanas. Esta instancia nos da una emoción muy grande, por eso nos compenetramos tanto y lo hacemos con tanto cariño porque sabemos que desde acá podemos continuar esta lucha que cada una va dando contra el capitalismo.

-En la tarde del último día de la asamblea se realizó la lectura de la declaración realizada por las mujeres de las diversas regiones que constituye la CLOC-VC. ¿Qué puntos principales se acordaron en ella?

-Son varios puntos. Uno de los fundamentales para la mujer campesina indígena es seguir con fuerza del territorio. Eso significa defender a la Pachamama, al agua, las semillas y toda nuestra cosmovisión. A su vez, se ha rectificado el tema de la importancia de la educación como así también de la medicina ancestral que tenemos que re-valorar. Otro punto es el empoderamiento de la articulación entre la juventud y la “juventud acumulada” -así nos llamamos a nosotras, no nos decimos “viejitas”- en nuestras prácticas. Por ejemplo, de qué manera tenemos que andar en conjunto de fuerza, de la misma forma que aramos la tierra con un toro joven y un toro viejo donde el primero le da la guía y el otro la fuerza para complementarse. Eso venimos enarbolando, y por eso estamos verdaderamente emocionadas. Porque mediante los encuentros y las místicas que realizamos se logra dar el conocimiento político, estratégico y programático para nuestras organizaciones. Muchas de las mujeres indígenas campesinas que vienen al congreso no saben leer, pero cuando lo vivencian y comparten de las místicas ven el significado y lenguaje político.

-En la puesta en común, un eje que apareció muy claro fue la necesidad de llevar lo trabajado a las bases en los territorios. ¿De qué forma se realiza esta tarea?

-Por ejemplo, desde Perú vinimos doce compañeras, cada una de diferentes regiones del país. Lo primero que hace esta organización es realizar una asamblea nacional el 28 y 29 de abril donde compartimos el informe con los y las dirigentes regionales, nacionales y municipales. A partir de esa instancia, las compañeras llevan a las bases ese informe donde cada región promueve un encuentro de mujeres donde se explica y trabaja. Lo que hacemos es una réplica del congreso, porque no sería posible realizar un viaje de tal magnitud, compartir tantas experiencias, llegar y guardarte en tu casa. Es avanzar en el empoderamiento de cada mujer para que vayan asumiendo liderazgos y mayor participación política, particularmente con la juventud.

-¿Cual es el rol de las mujeres en las organizaciones en Perú?

-Seguimos luchando, es una lucha a nivel de América Latina, inclusive mundial. Porque en nuestro país existe el patriarcado, el machismo y el sexismo igual que en todos lados. Pero en nuestra particularidad hemos podido avanzar con la organización de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (Femucarinap), desde la cual ponemos el cuerpo en todo momento. Tanto en los espacios políticos como en las reuniones con los congresistas y ministros donde hacemos visible lo que las mujeres aportamos. Antes el cien por ciento de las mujeres eran invisibilizadas. Ahora, con la lucha permanente estamos logrando visibilizarnos. Esto fue posible también por la articulación de alianza, porque como mujeres indígenas campesinas nunca nos enseñaron a defender nuestro cuerpo. Nuestros abuelos y abuelas nos enseñaron a defender la tierra, la semilla y el agua pero no tu cuerpo, y esto nos enseñan las feministas. Por eso en este camino de organización en alianza estratégica con las feministas vamos rompiendo todos los tabúes y violencias que existen en todo momento.

-¿Puede dar un ejemplo de esos tabúes?

-Por ejemplo, en la palabra ‘orgasmo’ en cualquiera de nuestras comunidades no se conoce. Sin embargo, cuando articulamos con talleres logramos ir entendiendo el lugar del placer, y que una cosa es hacer el amor y otra es el sexo. Con esto fuimos entendiendo que la mujer indígena campesina no es sólo para parir ni para que el hombre la utilice como un depósito sexual. Sino que también necesitamos -y merecemos- sentir el placer. Con todo esto, nos vamos empoderando y vamos defendiendo nuestro cuerpo como nuestro primer territorio.

-Compartir e irrumpir con esta mirada y articulación feminista a la coordinadora debe es una tarea compleja en el movimiento campesino. ¿Cómo se organizó para llevar la declaración al congreso general y a las prácticas concretas? 

-Desde este encuentro previo nos preparamos para el congreso central, porque los temas de este espacio de la asamblea de las mujeres, como sabemos, no son fáciles. Pero aquí nos confiamos para poder tomar fuerza en el congreso, porque ahí no vamos a ir a sentarnos sino a plantear que nuestra declaración sea asumida por toda la coordinadora. El congreso central general tiene que asumir esta propuesta con responsabilidad. En particular, en nuestro país tanto la base de la CLOC-VC como la confederación campesina del Perú y la confederación nacional agraria son mixtas, entonces los compañeros tienen que asumirlo y nosotras exigir para que se cumpla este trabajo. Es principio, dedicación, convicción.

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