Honduras: brutalidad estatal para disciplinar la autodeterminación de un pueblo Honduras: brutalidad estatal para disciplinar la autodeterminación de un pueblo
Se declaró el Estado de sitio y toque de queda Honduras: brutalidad estatal para disciplinar la autodeterminación de un pueblo

Por Camila Parodi, Nadia Fink, Julieta Lopresto y Laura Salomé Canteros

Ni los políticos ni la democracia representativa. En Honduras, en este momento, el protagonista es el pueblo. El mismo que asistió a las urnas y que resiste desde el domingo a la noche la brutalidad policial defendiendo el derecho a su autodeterminación.    

Tras días de resistencia en las principales ciudades de Honduras como Tegucigalpa y San Pedro Sula, en la noche de ayer, el gobierno actual de ese país declaró el Estado de sitio tras las elecciones presidenciales del domingo pasado, ocasión en la que actual presidente, Juan Orlando Hernández, se presentó a una reelección inconstitucional.

La situación es grave. En lo que va de estos días se registran al menos 11 asesinatos de parte de las Fuerzas represivas en el marco de protestas sociales en las calles del país centroamericano. El pueblo salió a las calles a defender lo que sería el triunfo del partido de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, organizada por el ex presidente derrocado Manuel Zelaya, y que presentaba al candidato a presidente a Salvador Nasralla.

En la cronología, el lunes, cuando se llevaban más del 50% de las actas electorales contabilizadas, la ventaja de Nasralla era del 5% y el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), David Matamoros Batson, habló de que era un “virtual ganador”. Sin embargo, Hernández y el Partido Nacional desconocieron la voluntad popular y se declararon triunfadores basándose en una encuesta en boca de urna.

El martes a la noche, con el 78% de las actas contabilizadas, la tendencia seguía siendo la misma: Nasralla con una ventaja de 5 puntos. En esa oportunidad, declaró: “Recordemos que incluso ese voto, de 45 contra 40, superó el fraude, superó incluso a los muertos que votaron, a la gente que votó aunque viva en los Estados Unidos. Así que ya no podemos recurrir ni esperar a lo que esperamos en 2009, cuando fuimos burlados por el Tribunal de delitos electorales, por la Corte Suprema y por el Ministerio Público”. Y sentenció: “El único que puede defender estos votos es el pueblo hondureño”.

Fue entonces cuando las personas comenzaron a tomar las calles de Honduras para protestar por los resultados. Y cuando el Estado comenzó a responder enviando a sus fuerzas represivas: la Policía Nacional Antimotines Cobra y la Policía Militar. El Estado de sitio “prohíbe la libre circulación”; establece la detención de “toda persona encontrada fuera del horario de circulación establecido (por el toque de queda), o que de alguna manera se presuma como sospechoso por las autoridades policiales y militares, de causar daños a las personas o sus bienes”. Un decreto que ordena a todos los ministerios y demás instituciones del Estado, en el ámbito local, a “poner a disposición de la Policía Nacional, la Policía Militar y las Fuerzas Armadas, sin dilación alguna, los medios a su disposición que les soliciten para el desarrollo de las operaciones”.

La reacción en defensa de los Derechos Humanos

Desde ayer se suceden los actos en solidaridad con la situación de interrupción del orden constitucional en Honduras. En conferencia de prensa, integrantes de la Mesa Nacional de Organizaciones de Derechos Humanos, denunciaron asesinatos, detenciones y tratos crueles y degradantes de parte de las fuerzas represivas. Afirmaron que “Honduras vive un gran retroceso en materia de Derechos Humanos” y que “el estado de sitio es ilegal con el fin de imponer el terror al pueblo en las calles”. “Ratificamos el rechazo a la reelección de Hernández, que violenta la Constitución de la República”, concluyeron.

“La candidatura de Hernández es ilegal e inconstitucional”, y expresaron “preocupación por la complicidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al no garantizar la máxima transparencia en el proceso”. “Instamos al recuento total de las actas”, “exigimos que se respete el derecho a la protesta, exigimos mecanismos de protección a periodistas y defensores/as de Derechos Humanos”. Y afirmaron, “el pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional”.

 

En las calles y redes, “el clamor de un pueblo indignado de tanta injusticia”

“Estamos para defender nuestros derechos, que han sido violentados por más de 8 años y que nos han implantado queriendo instalar una dictadura”, afirmó un hondureño en las improvisadas barricadas de las calles de Tegucigalpa, “nos venimos a manifestar porque tenemos una Constitución que ha sido violada durante años”. “Soy un hondureño que ama su país. No estoy representando a ningún partido, estoy representando a Honduras”.

“La indignación popular existe, estamos contra un golpe de estado del dictador Juan Orlando Hernández, nos convocamos en las calles porque acá se defiende el voto. Salí espontáneamente, es una realidad que nos convoca como jóvenes”, afirmó otra persona.

Bajo las etiquetas #FraudeElectoral, #FueraJOH y #HondurasResiste, en las redes sociales se difundió la brutalidad policial y militar, ordenada y avalada por el actual gobierno represivo y que tiene de rehén al pueblo negando los resultados electorales. A la vez, se denunció la censura a partir del bloqueo de las cuentas de activistas feministas organizadas.

“Hay al menos 11 personas asesinadas por la espalda. Víctimas de la represión”, denuncian las publicaciones de quienes en ejercicio de comunicación popular arriesgan su vida en las calles para transmitir lo que está pasando a pesar del bloqueo hegemónico- mediático. “Militares aprovechan el toque de queda para torturar al pueblo”; “el verdadero pueblo está resistiendo un golpe a la democracia”; “contra la dictadura, el narco- estado y los narco- comandantes del ejército. Llamamiento al pueblo a la insurrección”; decían algunos posts.

“A la comunidad internacional y hondureña le aclaramos que no luchamos por personalidades, lo hacemos por nuestro país, Honduras, que está siendo secuestrado por el crimen organizado”; decían otros. Una foto de un graffitti advertía: “el clamor de un pueblo indignado de tanta injusticia”.

El poder de los imperios, de las botas y de los medios hegemónicos

Miriam Miranda es la Coordinadora General de la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH). Estuvo en Argentina para participar del ENM en Resistencia, Chaco, en octubre pasado, ocasión en la que difundió, en clave feminista, las preocupaciones sobre el sistema representativo y la debilidad de la democracia en Honduras.

“Este es un contexto muy difícil, emerge el poder de los imperios pero también la bota militar”, anticipó la feminista, “en Honduras, aquella ley que se había aprobado para que los militares no salgan de los cuarteles, con el golpe pudieron volver a salir a las calles a reprimirnos”, agregó Miranda realizando un análisis de profundidad ante la coyuntura.

“La historia nos ha enseñado que hay que abrir debate sobre los modelos democráticos que vivimos en nuestros países”, dijo, “lo de Honduras fue que un poder del Estado le dió el golpe al otro, y es más, se lo volvió a dar en 2012. Estamos hablando de que los tres poderes establecidos en la estructura democrática ahora se juegan con los poderes económicos”, “y esto lo normalizan los medios”, reflexionó.

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