Lunes, 22 de Diciembre 2014
Mamá Rosa, por el socialismo feminista

Rebeca Madriz, viceministra del Poder Popular para la Mujer de Venezuela

Por Micaela Ryan, desde Caracas. La semana pasada se lanzó en Venezuela el Tercer Plan de Igualdad y Equidad de Género “Mamá Rosa”, impulsado por asambleas de mujeres organizadas y el ministerio del Poder Popular para la Mujer. Marcha dialogó con la viceministra Rebeca Madriz, responsable de este Plan.


La creación revolucionaria es, sin dudas, producto de un trabajo colectivo y constante donde la participación de las mujeres es decisiva. Basta recorrer la historia de cualquier proceso de transformación y de organización popular para comprobarlo. No obstante, la gesta de las mujeres revolucionarias se contrapone asimétricamente con las figuras -centralmente masculinas- de los líderes y altas figuras políticas que ocupan espacios de decisión.

La Revolución Bolivariana, iniciada en Venezuela hace casi 15 años con el impulso del Comandante Chávez, fue sostenida desde sus inicios mayoritariamente por mujeres pobres, mujeres del campo y los barrios. Estas mujeres movilizadas, organizadas, radicalizadas fueron como en todo el continente, las más afectadas por la pobreza que produce el capitalismo y la violencia del patriarcado. De la extrema situación de opresión nació “la sujeta” revolucionaria, mujeres que construyeron la base de las transformaciones por venir.

Rebeca Madriz, viceministra para la participación y la formación del ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, plantea una de las asimetrías en las que el patriarcado sigue reflejándose, aún en la actualidad de un proceso de permanentes transformaciones: “La participación de las mujeres a lo largo de la Revolución Bolivariana se ha mantenido en niveles muy elevados, pero ahora nos planteamos algunos objetivos que se expresen también en los espacios de toma de decisiones y en todos los espacios de construcción popular”.

En este sentido, el Plan para la Igualdad y la Equidad de Género “Mamá Rosa”, plantea en sus fundamentos que “revisar la participación política de las mujeres es un ejemplo tácito de la poca inclusión para alcanzar los cargos de alto nivel de decisión, así como en las propuestas a candidatas a ser escogidas por voto popular. Resulta difícil de comprender cuando alrededor del 70% de las mujeres son las que conducen los Consejos Comunales”. Cabe señalar que para la elección de gobernadores y gobernadoras de diciembre de 2012 sólo el 12% de la oferta electoral estaba compuesta por mujeres, mientras que para las elecciones de alcaldías que se realizarán en diciembre de este año, sólo el 10% de las candidatas son mujeres.

Chávez se afirmó feminista durante una asamblea de mujeres en septiembre de 2010, cuando dijo “soy feminista y lucho porque la mujer bolivariana ocupe el lugar que le corresponde. No puede haber Revolución sin la participación de las mujeres de la patria”. Este tercer plan se inscribe entonces dentro del Plan de la Patria 2013-2019 diseñado por el comandante y refrendado masivamente por el pueblo en las elecciones del 7 de octubre de 2012.

Es por ello que Madriz afirma que en esta nueva etapa este objetivo no puede ser demorado. “Si nos planteamos la construcción de un hombre nuevo y una mujer nueva, tenemos que dar una batalla en todos los escenarios, no sólo en el económico, sino fundamentalmente en el cultural y en la transformación de las relaciones sociales entre hombres y mujeres”, explica. El objetivo es entonces “que la Revolución Bolivariana reafirme el carácter antipatriarcal desde la visibilización y el reconocimiento y desde la participación protagónica que tenemos las mujeres en la Revolución Bolivariana”.

Avances y desafíos

Con respecto a los avances logrados en estos últimos años, Madriz afirma que “en la Revolución se logró avanzar con una ley contra la violencia hacia la mujer -Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia-, que reconoce diecinueve formas de violencia contra las mujeres”. Y agrega: “Pero sin embargo esa violencia sigue estando naturalizada. En Venezuela, la expresión más cotidiana del patriarcado es el machismo y es por supuesto el enemigo principal. Es una cultura impuesta e introyectada por más de cinco mil años, entonces trasciende lo que puede hacer la política pública”. El Plan de Igualdad y Equidad de Género “Mamá Rosa” plantea que lo que debe hacerse es politizar permanentemente toda forma de violencia contra las mujeres, de manera de hacer de una problemática que suele ser relegada al ámbito de lo privado, una problemática pública y política, que obstaculiza el avance de las transformaciones sociales.

Madriz señala que la introyección de esta opresión aún se mantiene, ya que “las mujeres nos organizamos para defender nuestros derechos como trabajadoras, como madres, por los derechos de nuestros hijos e hijas, pero nos cuesta organizarnos en torno a nuestros derechos específicos como mujeres. Nuestra organización y unidad para luchar es el reto fundamental que nos tiene que permitir avanzar y dar luchas más contundentes en este sentido”.

Mamá Rosa

Rosa Inés Chávez fue la abuela paterna del comandante, presente en los relatos de su vida en el campo, de la pobreza. La figura de esta mujer en su vida fue trascendental, ya que no sólo lo crió ante las difíciles circunstancias que les tocaba atravesar, sino que además le enseñó a leer y a luchar por una vida digna.

Chávez la recordaba como “una mujer humilde, solidaria, hermosa, con mucha disciplina y carácter. Vivíamos en pobreza, pero una pobreza feliz y digna. La abuela tan humilde y sencilla. Era puro pueblo”.

Es por eso que este plan se plantea como un homenaje al comandante Chávez. “Entendemos en Mamá Rosa, en su abuela paterna, toda una simbología de lo que es la mujer popular venezolana”, afirma Madriz. Y agrega que Mamá Rosa “expresa a esas mujeres que participan mayoritariamente en nuestras instancias de organización y que son las mujeres que tienen la capacidad de forjar a un hombre o una mujer nueva, como fue el comandante Chávez”.


btv