Miércoles, 30 de Julio 2014
DOTA, de nuevo contra sus trabajadores

En el día de ayer trabajadores de las líneas de colectivos de la empresa DOTA, entre ellos los pertenecientes a la línea 60, se movilizaron a los tribunales porteños en reclamo de la reincorporación de compañeros despedidos por participar de actividades gremiales. 


No es la primera vez que la empresa de colectivos DOTA, que gestiona entre otras, la línea 60, es noticia en nuestro país. Lamentablemente, esto no ocurre porque provea un servicio de calidad a los pasajeros que deben sufrir día a día la utilización de su flota, sino por el sistemático ataque que realiza a los activistas gremiales que reclaman mejores condiciones laborales.

En los últimos tiempos diversos choferes pertenecientes a esta empresa -Héctor Lema de la línea 60, Cristian Morel de la línea 31 y Germán Amor de la línea 135- sufrieron despidos y ataques por participar de luchas sindicales en sus lugares de trabajo. Ante esto, los trabajadores iniciaron acciones legales por su reincorporación y obtuvieron un amplio apoyo por parte de sus compañeros.

En el día de ayer se realizaba la audiencia por el caso de Héctor Lema. Por ello, compañeros y trabajadores de otras líneas se movilizaron al Juzgado N° 65 ubicado en Lavalle 1268 para acompañarlo y dejar en claro que la lucha no es de los despedidos solamente, sino de todos.

Al salir de la audiencia, Nicolás Espósito, delegado de la línea 60, dio detalles de la situación al programa radial Con el Pie izquierdo, de Radio Sur. Allí señaló que la movilización se produjo “en apoyo al reclamo de distintos compañeros despedidos en diferentes líneas de la misma patronal, DOTA”, en el marco de los “diferentes juicios que se están llevando adelante por reinstalación de activistas sindicales. En este caso era una audiencia testimonial de uno de los activistas de la línea 60, Lema”.

Espósito profundizó respecto de las motivaciones de los despidos, a los que catalogó como intentos de disciplinamiento empresarial: “En la mayoría de los casos no son delegados directamente porque la empresa inteligentemente evita castigar al delegado, lo que trata es de golpear a todos los compañeros trabajadores que apoyan y participan de la acción sindical. La acción sindical no es una cosa privada de los delegados, sino que es una actividad conjunta de los trabajadores. Lo que hacen los delegados es representar el interés colectivo, pero en el caso de la 60, donde hay un funcionamiento gremial absolutamente democrático, donde los delegados funcionan con mandato, es bien claro que todos los activistas que apoyan a esos delegados son perseguidos por la patronal”.

Distinto es el caso, por ejemplo de los despedidos de la línea 135, trabajadores que pregonan por una democracia sindical y se enfrentan con la burocracia de la Unión Tranviaria Automotor. Sobre esto también se explayó Espósito: “En otros lados son activistas porque en realidad están enfrentados con la conducción del sindicato, no por un problema de protagonismo sino que lo que se dirime acá son las condiciones de trabajo. Hay reclamos que se hacen y reclamos que no se hacen. La UTA es un sindicato que defiende los intereses de las patronales pero que no reclama por las condiciones de trabajo de los trabajadores. Por ejemplo, no se cumple con las horas de descanso de los choferes, no se cumple con el convenio colectivo en la mayoría de las empresas, salvo en la 60, que se ha conseguido gracias a la lucha. Y sin embargo los delegados de las otras líneas no reclaman por esas cosas”.

Ante esto, la propia UTA persigue y ataca a sus afiliados: “En el caso de la 135, de los dos despedidos que hay uno de ellos –Germán Amor- es un activista que fue atacado dentro de la empresa por el propio cuerpo de delegados de esa línea. Fue atacado por una patota armada, le abrieron la cabeza con la culata de un arma en el despacho del jefe de personal. Esto está denunciado, esos delegados están siendo procesados en sede penal y han pasado a etapa de juicio oral. Sin embargo, siguen dentro de la empresa porque son funcionales a ella. Por eso queremos que se procese también al personal jerárquico de la empresa. Esto se hizo con la connivencia empresarial, porque operan a su servicio”.

Este modus operandi no es aislado, Espósito remarcó que hay más de 15 causas contra miembros de la UTA por ataques a los trabajadores tramitándose en diferentes juzgados en estos momentos.

Sobre el futuro de este conflicto, el delegado de la línea 60 fue claro, además de “pelearlo en sede judicial” están dispuestos a cumplir un plan de lucha: “los trabajadores están dispuestos a dar la pelea también en las calles y hacer público esto. La realidad acá es que hay patota al servicio de los empresarios para imponer condiciones de trabajo a la baja, y hay trabajadores que enfrentan esa situación y entonces son despedidos. Esa situación global muchas veces no se tiene en cuenta. La mejor manera de hacerla comprender es con los trabajadores en la calle”.