Judith Butler también para la “popu”

Por Noor Jiménez Abraham* / Foto: CineMigrante

En su visita a Buenos Aires, la filósofa Judith Butler disertó en la Universidad de Buenos Aires, en Caseros –sede de la Universidad de Tres de Febrero (Untref)- y en el Centro Cultural Kirchner (CCK).

La profesora y teórica feminista estadounidense habló el lunes en el ámbito académico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) pero también lo hizo el miércoles en el Gran Buenos Aires, en la localidad de Caseros, en el auditorio de la Untref. El jueves, sus palabras resonaron en el CCK, en el contexto del 6to Festival Internacional CineMigrante de formación en derechos humanos de las personas migrantes.

Más allá de elitismos

“Estamos en el conurbano, donde normalmente este tipo de eventos no sucedían”, dijo Aníbal Jozami, rector de la Untref, quien definió al distrito como una “zona de luchas obreras”. Mientras que la directora del festival de cine, Florencia Mazzadi, al presentar a Butler, relató que soñaron con su presencia y que se atrevieron a invirtarla, de manera circunstancial, con un correo electrónico, “de caraduras” y que con asombro recibieron de su parte la respuesta “I’ll be ready” (allí estaré).

En salas con capacidad para más de 500 personas que se encontraban repletas y con gente siguiendo la actividad a través de pantallas ubicadas en el exterior de los salones o por internet, desde su atuendo informal en zapatillas y con algunos esfuerzos por expresarse en un español que mantiene como lengua pasiva –dado que dijo entenderlo pero no hablarlo-, a lo largo de las dos ponencias, enfatizó el derecho a la identidad y defendió la potestad del disenso de todas las personas.

En ambas charlas se dio la posibilidad a un número específico de consultas del público y en el caso del Encuentro Internacional de Pensamiento, dentro de las actividades de CineMigrante, días antes de la exposición, se había abierto la propuesta de enviar preguntas vía twitter bajo la consigna “Qué le preguntarías a Judith Butler” que luego fueron tomadas por la filósofa para su exposición.

Subordinarse o morir

En su presentación en Untref, denominada “Cuerpos que aún importan”, la pensadora estadounidense habló sobre la desaparción de Irak y de Siria por parte de los Estados Unidos y la imposibilidad de disentir sobre cómo fue el ataque a las Torres Gemelas, también se refirió a los “asesinatos selectivos como los de Israel a Palestina”; “toda esa gente que está en contra quiere tener derecho a decirlo”, resaltó.

Al mencionar a los estudiantes desaparecidos en México utilizó la frase “poner en juego el cuerpo” y habló sobre el riesgo de ser arrestados y violentados al movilizarse con el propósito de hacer visible la existencia, a lo que agregó que “Argentina sabe sobre desaparición de personas que viven fuera de la norma y que pelean por su reconocimiento”.

Butler enfatizó que sólo cierta clase de seres humanos aparecen como reconocibles y agregó que “no todas las personas pueden dar por sentado el derecho a caminar por la calle  sin compañía” e hizo referencia al hecho de que esa postestad pueda ser llevada a cabo por la persona en forma individual, es decir, “caminar sin protección e igual estar segura”.

Con respecto a las teorizaciones, la filósofa feminista aseguró que las definiciones son formas abreviadas de teoría y se manifestó por la apertura de categorías ya que “la vida es más vivible cuando la vivimos fuera de categorías”. Al referirse a los femicidios,  Butler definió que  la manera en que deben entenderse es la falta de igualdad: “la forma más extrema de dominación a las mujeres es la muerte, a algunas mujeres se las mata, otras saben que las pueden llegar a matar. Subordinarse o morir. La práctica de matar a algunas mujeres es un ejemplo aterrador para otras, ¿qué podría ser más poderoso que este tipo de terror?” Y en referencia a técnicas de cuidado personal, expresó que “mientras esperamos que el proceso de transformación radical se lleve a cabo, debemos recurrir a la auto defensa, porque no sólo te defiendes a tí misma sino a otras como tú”.

Feminismos y otros géneros

En el contexto del CCK, al hacer la introducción sobre la actividad, la doctora Nora Domínguez habló sobre “el efecto Butler” en referencia a cómo ha influido la lectura de obras de la pensadora tales como “El género en disputa” y “Cuerpos que importan” en los análisis en Argentina.

Butler se definió: “yo soy feminista y no niego ser feminista, lo que no quiere decir que todo lo que yo soy sea una feminista” y declaró que aunque no está de acuerdo con todos los feminismos no se considera una post-feminista.

La filósofa estadounidense elogió las leyes de Identidad de Género y de Matrimonio Igualitario de la Argentina, si bien manifestó que se hace referencia sólo a dos géneros y que habría que pensar en extender este concepto en lo que se refiere a matrimonio. Al tiempo que destacó que es importante que una persona no tenga que someterse a un estudio psiquiátrico para cambiar su propio género.

En referencia al marco normativo, Butler expresó que la visión política excede la esfera legal, porque las transformaciones políticas no son lo mismo que una reforma legal, “tenemos que trabajar tanto dentro como fuera de la ley”, expresó.

Vulnerables

Con respecto al tema de la prostitución, la pensadora estadounidense sentenció que hay que parar el tráfico de niños y la explotación de migrantes, pero que se deben apoyar los derechos de las trabajadoras sexuales para que tengan un trabajo digno, mejores condiciones laborales y una jubilación.

Al ser preguntada sobre la movilización #NiUnaMenos que se desarrolló en Argentina, Butler se refirió a los femicidios en Ciudad Juárez – México- y en otros países, como Honduras y Argentina, subrayando las complicidades, como la policial, que aceptan esa realidad y en cierta forma la reproducen, por lo que se vuelven crímenes de Estado. Enfatizó también la importancia de los cuerpos que se reúnen en las calles, en las plazas, en marchas, “las personas que han sido abandonadas, dejadas de lado, están diciendo acá estamos, existimos”, sentenció.

Con respecto a las y los refugiados, Butler expresó que se ven crecientes formas de racismo, personas sin estado, que son rechazadas, y se refirió al gran número de personas que están caminando hacia el norte, desde América a Estados Unidos, y a quienes los medios de comunicación no le prestan atención, “el refugiado pertenece al mundo”, enfatizó.

Butler se refirió también al concepto de vulnerabilidad y al hecho de que mucha gente rechaza esta idea porque considera que no es lindo ser vulnerable y “nos sentimos más poderosos si nos sobreponemos a ella”. Sentenció que la vulnerabilidad es parte de la resistencia, “la respuesta significa que hemos sido afectados por algo y que también somos vulnerables a poderes que no podemos manejar”, dijo.  Manifestó  que mucha gente piensa que la vulnerabilidad se acerca a la victimización pero que asumir los procesos de vulnerabilidad es otra forma de mirar el tema.

Con respecto al aborto, Butler rechazó el lenguaje en referencia a los términos “pro-vida” o “anti-derechos” y se refirió a las preguntas ¿cuáles son las vidas que importan? y ¿qué sucede con las vidas de las mujeres?; sentenció que mantener como ilegal al aborto es estar protegiendo los negocios privados, convirtiéndose así en un tema de clases, porque las personas ricas pueden hacer lo que quieren y las pobres no, al punto que a las mujeres pobres se las criminaliza por no tener los recursos para pagar un aborto en forma particular.

Butler se refirió también al discurso religioso: “tenemos que preocuparnos cuando está impuesto por el estado” y expresó que puede haber fundamentalismo religioso y también secularista y ambos tener efectos violentos.

En su derrotero verbal, Judith Butler manifestó que “necesitamos el concepto del otro para no caer en la trampa de proyectar nuestra subjetividad hacia la otra persona. “Yo no puedo existir sin vos y yo no puedo existir sin nosotros”.
*Doctora en Ciencias de la Comunicación Social