La historia de un fulminante, un libro para detonadores

La historia de un fulminante, un libro para detonadores

El escritor y militante Daniel De Santis charló con Marcha sobre ¿Por qué el Che fue a Bolivia?, trabajo de investigación sobre los últimos pasos de Ernesto “Che” Guevara, que se presentará esta tarde en Capital Federal.

Esta tarde, desde las 18:00, el escritor Daniel De Santis presentará su libro ¿Por qué el Che fue a Bolivia? en el local de ATE Nacional (Avenida Belgrano 2527 CABA). El autor estará acompañado por el histórico dirigente del MLN Tupamaros Jorge Zabalza, el responsable de Relaciones Internacionales del MIR de Chile, Gino Staforani, y el Co-director de Revista Sudestada, Hugo Montero; quien estuvo a cargo del prólogo y formará parte del debate en torno a esta investigación que involucra el pasado y se replica en el presente.

“El detonador son ustedes. Nosotros somos apenas el fulminante”, explicó el Che a los guerrilleros bolivianos. Esta frase marcó el curso de la historia, con jóvenes que en la actualidad representan ese “detonador” y despertador de la conciencia hacia la revolución socialista. Es a ellos a quien apunta De Santis con este libro, y a quienes deseen prestarse al debate y a la contribución de ideas y hechos que abran una nueva visión del mundo, esa en la que se rescata la épica -y la ética- del Che.

En diálogo con Marcha, el autor señaló que una pregunta lo incomodaba desde tiempo atrás: “cómo un hombre con el cúmulo de cualidades que reunía el Che, aparentemente -según ciertas lecturas-, se había ido a hacer matar como un tonto a Bolivia. No podía ser, tenía que haber razones muy fuertes para haber ido. Entonces empecé a centrar la mirada en eso, a profundizar cosas que conocía”.

De Santis nos explicó, entonces, los motivos que encontró sobre la elección de ese lugar en el mundo para construir uno de los tantos vietnams necesarios. Razones históricas, estratégicas y de tipo económico-político: “Una de las razones por las que el Che va a Bolivia es estratégica, de fondo. El socialismo tiene perspectiva en la medida en que se transforme en un sistema mundial, sino se estanca, no es posible construir el socialismo en un solo país. Se reedita así una vieja discusión muy cara al marxismo. El Che era consciente de eso, y al ver que el socialismo volvía con la Revolución Cubana, plantea que había que impulsar la revolución mundial. Había que meterle pata porque no había tiempo. El apuro del Che es absolutamente explicable por estas razones, que él las vio y otros no. El Che sabía que no había tiempo. Otra razón es la evolución de la estrategia del poder en el marxismo, la burguesía y el imperialismo aprenden de las experiencias, van perfeccionando la maquinaria de dominación. Pasaron de los ejércitos para las guerras entre países a construir ejércitos para las guerras civiles, perfeccionaron la política del consenso, algo en lo que se detuvo Gramsci, transformaron las elecciones en una herramienta de dominación capitalista. La burguesía aprendió, y los revolucionarios muchas veces vamos retrasados en cómo evoluciona el enfrentamiento. El Che, tomando la experiencia de Cuba, de Vietnam, de China, estaba a la vanguardia en ese sentido”.

De acuerdo a su lectura de la situación, el Che entendía que “había que abrir frentes de guerra en todo el mundo, crear dos, tres, muchos Vietnam, como el título del último de sus escritos importantes, porque en caso de que se desarrolle la lucha revolucionaria, era previsible que pasara lo mismo que en Vietnam, la intervención norteamericana. Por lo tanto, al imperialismo había que enfrentarlo en una gran conflagración mundial, y él se puso a impulsar el segundo Vietnam”.

De Santis nos recuerda que el Che “primero tenía elegido Perú, pero allí habían destruido a las dos organizaciones guerrilleras, y había sospechas de infiltración, esto hizo que pensara en Bolivia, que a su vez tenía otros condimentos que no tenía Perú. Por un lado, había habido una revolución nacionalista que había sido desvirtuada, había habido un golpe militar en 1964 contra lo que quedaba de esa revolución nacionalista, había una clase obrera muy combativa, con alto grado de conciencia socialista, había un programa revolucionario, las Tesis de Pulacayo, basado en el Programa de transición de Trotsky, que había sido aprobado por la Federación Minera, había una crisis económica, y había un apoyo en principio de los dos PC, el prochino, que se comprometió primero y después no hizo nada, y del PC prosoviético, del que el  mismo Secretario General, Mario Monje, se había entrenado en Cuba con los cuadros destinados a esa guerrilla”.

¿Por qué el Che fue a Bolivia? es un libro escrito como contrapunto de las interpretaciones poco serias y de las caracterizaciones simplistas que se hicieron de la figura de Ernesto Guevara: “Hay una cosa, por ejemplo, que yo, que fui guevarista toda la vida, no sabía. El proletariado minero, en el proceso de reorganización después del golpe militar de 1964, en todas las asambleas de base, en absolutamente todas las minas, entre los puntos de su programa aprobó el apoyo moral y material a la guerrilla, y eso se iba a confirmar el 23 de junio en el Congreso de la Federación Minera con la presencia de la COB y representantes de las Federaciones universitarias. O sea, eso de que el Che estuvo aislado socialmente en Bolivia es una falsedad absoluta. Tan grande ha sido el cerrojo informativo que eso no ha circulado, ni siquiera en el campo popular. Yo lo supe cuando fui a dar un curso sobre el Che Guevara al Ministerio del Interior de Bolivia, alrededor del 2006. Ahí los militantes bolivianos me lo contaron, me regalaron un libro que se llama San Juan a sangre y fuego, que habla sobre la masacre minera perpetrada por el ejército la madrugada anterior al Congreso que iba a aprobar esto que te comento. El Che no estuvo aislado del pueblo boliviano, ni siquiera del campesinado. Es cierto que había un pacto militar-campesino firmado en el ‘64. Ese es el argumento más serio para criticar la elección de Bolivia como lugar para la guerrilla. Pero conociendo la historia más en detalle, no era tan férreo y monolítico el apoyo del campesinado al gobierno militar. En Cochabamba, por ejemplo, había surgido una Federación Campesina opositora y era la zona a la que se dirigía el Che cuando estallaron prematuramente las operaciones en Ñancahuazú. Él no fue antes para allá además porque se había separado de su retaguardia, se quedó cuatro meses esperando a la retaguardia, hubo una cantidad de cosas fortuitas también que ayudaron a que el desenlace fuera el que fue”.

Por estas y otras razones, para De Santis el Che: “Ni se equivocó al impulsar la revolución mundial, ni estuvo apresurado ni le erró en el país que eligió. Yo creo que acertó en todo, después, en las contingencias de la lucha uno no tiene garantizado el triunfo, sino sería muy fácil. El certificado de garantía antes de empezar a pelear no existe, de hecho, la regularidad en la lucha de los pueblos es la derrota”.

En esta investigación devenida en ensayo teórico, el autor apunta al debate como ejercicio activo con el lector, ese que utiliza el libro como una guía para las acciones. A su vez, continúa difundiendo el espíritu del pensamiento guevarista a través de la importancia de recibir la historia sin alteraciones, los hechos como sucedieron, sin intermediarios ni oportunismos, pero siempre desde la coherente mirada y práctica política que desandó en toda su vida. De Santis nos deja en claro su lugar de combate: “Todo lo que hago en la actualidad está inspirado en el Che y en el PRT, en las ideas de Santucho, de Guevara, de Fidel Castro. Mi matriz ideológica es esa, y el libro lo expresa”.

¿Por qué el Che fue a Bolivia? está dividido en dos partes y en variados capítulos. Comienza con un trabajo sobre la evolución de la estrategia de poder en el marxismo, desde 1844 hasta antes de la revolución cubana, al que le sigue el de la evolución del marxismo en América Latina desde los primeros grupos socialistas también hasta antes de la Revolución Cubana. Después hay tres segmentos dedicados específicamente a la Revolución Cubana y un estudio sobre la transición socialista focalizado en sus aspectos económicos. Luego encontramos un capítulo dedicado a la estrategia político militar del Che, al que le siguen otros de carácter más histórico sobre su participación revolucionaria en África, las guerrillas de la época en Colombia, Venezuela, Perú y Argentina, y la historia de la Revolución Boliviana.

Algunos de estos apartados fueron escritos por otros autores que ingresan así al texto de De Santis y lo complementan. La segunda parte del texto consta de ocho breves capítulos sobre la campaña de Bolivia en sí, en la que presenta mapas con las distintas regiones preseleccionadas por el Che, la marcha de entrenamiento y la campaña general.

El libro, que fue editado por Estación Finlandia y forma parte de la colección “A formar filas”, también será presentado el 11 de abril en la ciudad de Rosario, el 12 en la de Santa Fe y el 15 en la de Concepción del Uruguay.