La reforma permanente y las variables de ajuste La reforma permanente y las variables de ajuste
Mauricio Macri pretende avanzar con el triple paquete de reformas (laboral, previsional, impositiva) antes de fin de año La reforma permanente y las variables de ajuste

Por Carina López Monja

El presidente Mauricio Macri pretende avanzar con el triple paquete de reformas (laboral, previsional, impositiva) antes de fin de año, aprovechando el espaldarazo electoral de las legislativas. Las iniciativas del campo popular serán claves en los próximos meses para dar respuesta a la embestida gubernamental.

Cedamos todos un poco, pero que den el ejemplo los jubilados

La reforma previsional que quiere aprobar el gobierno implica un cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria y tiene, como consecuencia directa, una caída en los ingresos de los jubilados, las jubiladas y los pensionados.

El cambio en la fórmula de movilidad se aplicaría también a la Asignación Universal por Hijo (AUH). El monto de la AUH que si no hubiera cambios llegaría a 1.731 pesos en 2018, sólo alcanzará 1.578 pesos con la nueva fórmula propuesta.

Para sus impulsores, se trata de “un ahorro” de alrededor de 100 mil millones de pesos anuales, al que se sumaría una reducción de los ingresos de la ANSES de unos 180 mil millones de pesos, claves para que tenga “éxito” la reforma tributaria, el pacto fiscal con las provincias y la reducción del déficit.

Según el presidente Macri, el dinero que no cobrarán los jubilados y los beneficiarios de la AUH será parte de lo que cada argentino cede en pos de construir “una argentina con futuro y alegría”. Lo cierto es que la disminución del poder de compra para estos sectores se agrava cuando se suman los aumentos de luz y gas entrantes y el del transporte en 2018. La situación económica empeora en todos los planos: la plata alcanza para menos cosas porque el aumento de lo que se percibe es ínfimo y pierde contra la inflación y, a la vez, la suba de los impuestos se mantiene sin pausa.

¿Bajarle los haberes a los jubilados no tiene costo político? ¿Quiénes podrían votar en el Congreso empeorar la vida de nuestros adultos mayores? La respuesta del gobierno nacional fue condicionar la ayuda económica a las provincias a la firma de la reforma previsional, poniendo la presión en los gobernadores para que sus senadores aprueben el proyecto de ley de Cambiemos. Dicho en palabras elegantes “sin los ingresos de la reforma previsional, el Estado no estará en condiciones de realizar las compensaciones a las provincias”, lo que, en criollo, significa que si el Congreso no aprueba el recorte a los jubilados no hay plata para las provincias.

Así, Cambiemos da por sentado que, al enviar el proyecto de ley al Senado, logrará apoyos y aprobación para avanzar sin dilaciones. Ya cuenta con la predisposición de Pichetto del PJ -calificado como “la oposición responsable”-, que dio su visto bueno.

Si en esta reforma, la variable de ajuste son los jubilados, en la reforma laboral le toca el turno a las trabajadoras y trabajadores asalariados

Trabajadores y empresarios en pie de igualdad

Si se trata de ceder, la reforma laboral que busca aprobar Cambiemos propone ceder décadas de derechos laborales conquistados por los sectores populares en Argentina.

Entre los puntos más graves del proyecto se encuentran la tercerización, abaratar los despidos sin causa disminuyendo el monto de la indemnización (no contemplando en el cálculo aguinaldo ni horas extras), o directamente, suprimiéndola con la creación de fondos que bajan a cero el costo del despido.

A esto se suma el fin de las horas extras, que permitirá llevar la jornada laboral a diez horas diarias y la posibilidad de modificarla por parte del empleador con un “banco de horas”. Otro de los puntos rechazados tiene que ver con la modificación del artículo 4 de la ley de Contrato de Trabajo, cambiando la noción de “trabajo” para establecer un “valor social compartido” e igualar los derechos y las obligaciones del empleador y del empleado. Los gremios también rechazaron la exclusión del régimen del Contrato de Trabajo de los “trabajadores independientes y sus colaboradores”, creando una zona de exclusión de la ley laboral para quienes trabajen para otros.

Si bien las graves consecuencias de una reforma así están a la vista, el gobierno confía en que la CGT priorizará el diálogo y le dará su visto bueno al proyecto, más allá de algunas leves modificaciones.

Si a los gobernadores logro condicionarlos con fondos para las provincias, a los dirigentes sindicales los amenaza con carpetazos, trayendo a la memoria al Pata Medina y al Caballo Suarez.

A la embestida contra los trabajadores, se suma otra medida del reformismo permanente. En materia de “achique del gasto”, el gobierno prepara una nueva ola de despidos en el ámbito estatal, con la advertencia del ministro de Modernización, Andrés Ibarra, que adelantó que “no descarta nuevos despidos” como parte de una “política de saneamiento”. En el mismo sentido, trascendió en las últimas horas que el gobierno contrató una consultora privada para avanzar en “desvinculaciones” en los medios públicos (TV pública, Radio Nacional y la Agencia Télam).

El acuerdo con los gobernadores, primer paso para acordar en el Congreso

El próximo jueves, Macri volverá a reunirse con los gobernadores y espera arrancarles el compromiso escrito para un nuevo pacto fiscal, con una reducción del gasto y metas de equilibrio fiscal a futuro en todas las jurisdicciones. De concretarse, será el primer paso para tejer acuerdos de cara al paquete de reformas. Si bien varios de los gobernadores calificaron “prematuro” lograr un acuerdo ese día, varios funcionarios de Cambiemos vienen apostando a reuniones bilaterales con los gobernadores, para negociar de manera directa, fragmentando al peronismo y con la expectativa de lograr una adhesión casi unánime.

El Gobierno busca aprovechar al máximo el efecto pos elecciones para avanzar en las reformas y buscará avanzar en las tres sesiones antes de las fiestas navideñas para aprobar el paquete de reformas.

Para no ser la variable de ajuste

En la propuesta de Macri de ceder todos un poco, parece que sólo ceden los que menos tienen. Las consecuencias de la reforma laboral, si se aprobara sin modificaciones, será barrer con décadas de derechos laborales, dejando a las trabajadoras y trabajadores con pocos instrumentos para defender su posición frente a su empleador. La precarización de la vida de los beneficiarios de la Asignación Universal, de los jubilados y jubiladas, del conjunto del pueblo trabajador se potencia con las políticas económicas que impulsa Cambiemos y que se agravaron en los próximos meses.

Frente a ese escenario, las luchas callejeras, la discusión en el Congreso Nacional y la posibilidad de dar respuestas unitarias para frenar los elementos represivos del paquete de reformas serán fundamentales para que no haya un cambio estructural de las relaciones laborales y que no se profundice, aún más, la desigualdad social.

Si bien la CGT sigue dilatando medidas de fuerza y mantiene una actitud ambivalente sobre su oposición a la reforma laboral (los triunviros manifestaron su desacuerdo, pero no dejan de dialogar y hasta se evalúa que negocien la eliminación de algunos artículos que perjudiquen directamente a sus gremios), son muchos los sectores que plantearon su rechazo frontal.

El sindicalismo combativo y las dos corrientes de la CTA han manifestado su desacuerdo y analizan medidas de fuerza. La Corriente Federal de los Trabajadores, que lidera Sergio Palazzo, presiona para que la central apruebe un plan de lucha, mientras que en varias provincias comienzan a darse procesos por abajo de confluencia para enfrentar la embestida económica.

En tanto, está semana habrá una nueva jornada de lucha, con mil ollas populares en todo el país, de las trabajadoras y trabajadores de la economía popular, que rechazaran las medidas de Cambiemos y exigirán que se avance en la agenda del sector, con una ley de emergencia alimentaria y una ley integral de economía popular.

Las siete semanas que quedan del 2017 prometen conflictividad en las calles. Protesta de los villeros y villeras, de los estatales, del sector de la economía popular, de las y los trabajadores de prensa, entre muchos otros sectores. La posibilidad de unificar las luchas para enfrentar de manera unitaria la ofensiva macrista está latente y es imperiosa. La única variable de ajuste del reformismo permanente son los y las de abajo: achique en las universidades, haberes a la baja para los jubilados, destrucción del empleo y precarización para los trabajadores. Tal vez sea hora de que los que cedan sean ellos.

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