Lo peor ya pasó (REMIX)

Por Mariano Bruno

Lo peor ya pasó. La frase remix de Macri en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso para sostener que la economía ahora sí está en recuperación, las viene reproduciendo en cada entrevista brindada en lo que va en de su gestión. Esa, junto a otras frases del manual oficial, no faltó.

Es su tercera visita al Congreso desde que asumió en 2015. Esta vez no llovió. Pero la ausencia de apoyo también se hizo agua. Tanto que nos regaló un meme que recorrerá las redes por varios meses con un saludo a la nada, o quizá era a la cientos de efectivos policiales presentes, a quienes dijo que teníamos que cuidar entre todos porque dan la vida por nosotrxs, aunque la tasa de gatillo fácil se haya duplicado en estos dos años.

La economía ocupó un lugar preponderante en los 43 minutos que duró su discurso. No es una novedad, fue el caso de casi todos los presidentes desde Menem, que destinaron la mayor parte de su discurso a la situación económica (la única excepción fue Néstor Kirchner, quien destinó más tiempo a la situación social). La obra pública fue otro de sus grandes hitos, aunque es obvio que es mantenida con endeudamiento internacional.

Macri también se refirió a las medidas para transparentar al Estado, como las declaraciones patrimoniales y el límite para nombrar familiares, aunque no mencionó ningún caso en particular. Gilligan llegó para taparle los problemas a Caputo. En un gobierno plagado de conflictos de intereses, el Ministro de Finanzas y amigo de Mauricio, Luis, está en la mira de la Justicia por ocultar que tenía sociedades offshore.

El manual indica que hay crecimiento sostenible por primera vez. Los usuarios de redes oficialistas no pararon de empoderar la frase junto a gráficos del INDEC. Que la inflación bajó y seguirá bajando, que el empleo registrado no para de crecer, que los salarios le ganaron a la inflación y que la pobreza bajó. El Ministerio de Trabajo informó, en base a los registros en el Sistema Integrado Previsional Argentino, que dos tercios del empleo total creado el año pasado (268 mil) fueron monotributistas, autónomos, empleo público, trabajadores en casas particulares y monotributistas sociales. Son empleo inestables y de bajos ingresos. El empleo de calidad y bien remunerado de la industria acumula una caída de 66.310 puestos en dos años. ¿La desocupación está bajando? ¿El salario le ganó a la inflación?

Se les pagó una fortuna a los fondos buitre con la excusa de que habría una lluvia de inversiones. Pero la inversión externa directa fue menor en estos dos primeros años de Macri que en los dos primeros años de la segunda presidencia de Cristina Kirchner. Pero se subió en los puestos internacionales de transparencia.

Los cantitos en la cancha no tienen correlación con el voto. La mayoría que canta MMLPQTP posiblemente no hayan ido a protestar al Congreso por la reforma previsional, quizá nunca se acercaron por ninguna causa, e incluso lo hayan votado. Hoy lo putean por un malestar económico individual, por conspiraciones arbitrales contra sus equipos e incluso por moda. Y Macri, aunque no parezca cierto, atiende esa llamada. Él proviene de ahí, del fútbol. Le da impronta y lo escucha más que la gente que va a marchar.

El problema, quizá, sea que simplemente pueda solucionarlo con resultados deportivos.

Tampoco esquivó el conflicto educativo. Como el año pasado, se lamentó de los resultados. Cada vez chicos más burros. Y de ¿quién es la culpa? De los maestros, que solo se ocupan de la educación en épocas de paritarias. La demonización de los maestros otra vez se hizo presente a la par que en las redes otra vez, quizás, aparecieron voluntarios para llenar las escuelas. Más tarde Vidal, en su discurso, apañaría las palabras del primer mandatario.

Pero las palabras de Macri estuvieron más cuidadas que nunca. Es que tuvo, para ejercer su cargo, que aprender a dominar sus formas y abstenerse de decir lo que piensa realmente, como cuando se lamentó de que la droga matara tanto a pobres como a gente muy valiosa, cuando habló de la educación pública como “caída” o derrapó en frases como “el mar es muy grande y el submarino muy chico” o que “el problema en el indoamericano era por la inmigración descontrolada”, cuando aún era jefe de gobierno de la Ciudad. O cuando dijo que la homosexualidad era una enfermedad. Que a qué mujer no le gusta que le digan qué lindo culo, o que el salario era un costo más.

El manual de Durán Barba, esta vez, estuvo en todo su esplendor. Lectura para apegarse a las antiguas leyes, dicción correcta y elevada voz sólo en pequeñas ocasiones de nombrar triunfos, o ideas de cansancio. Contacto visual con amigos y enemigos, dulzura y preocupación para hablar de salud y educación y  temblequeo de autosatisfacción para anunciar un parque nacional en Campo de Mayo, disfrazado de futuro hito y no como un borrador de símbolos históricos.

Otro acierto, quizá festejado por los propios, fue que tratara temas de género. Salario desigual, embarazo adolescente y apertura al debate por la legalización del aborto.  Pero ¿qué dijo realmente? O, mejor dicho, ¿qué no dijo? Primero, que está a favor de la vida, como si quienes apoyan la despenalización y legalización del aborto no lo estuvieran. Luego que espera que se escuchen todas las voces, jerarquizando la católica. No habló de cambiar el marco que criminaliza a las mujeres que interrumpen voluntariamente un embarazo por fuera de los permisos previstos ya en el Código Penal. Tampoco habló del desfinanciamiento del programa nacional de Educación Sexual Integral (Según datos oficiales en 2015, la inversión era de 55.755.738 pesos; en 2016 pasó a $27.662.623 y en 2017 subió a $43.211.136), aunque aclaró que era la base fundamental para  prevenir los embarazos no deseados en adolescentes.  Pero entonces, si no va a cambiar nada, ¿para qué anunciarlo? A días de un nuevo paro internacional de mujeres. Bueno, quizá, esa es la pregunta que, aunque obvia, debamos hacernos de todo su discurso en la 136 apertura de sesiones legislativas.

Sería loco, y a la vez lamentablemente probable, que muchos con un pensamiento retrógrado caigan en la advertencia  que cuenta Alejandro Bercovich en su editorial para BAE: en el Rotary Club de San Isidro el cirujano Juan Carlos Parodi, ante un  público VIP, estimó que “en tres generaciones, las familias pobres generan 80 nuevos habitantes y las no-pobres sólo 16”. Dado que a su juicio “la sustancia gris y la superficie cerebral es menor” en los hijos de las familias de bajos ingresos, el médico concluyó que con la actual dinámica demográfica “nos estamos llenando de habitantes con escasa capacidad mental, con pobre educación y tendencia al delito”, por lo cual “en pocos años volverá el populismo, los cubanos volverán a dar las órdenes como hicieron con los montoneros y seremos otra Venezuela”.