Lorena Astudillo, en voz propia

Lorena Astudillo, en voz propia

Por Leonardo Candiano. La cantante Lorena Astudillo presenta este sábado 5 de octubre su nuevo álbum, Mar de flores, con el que se lanza al ruedo por primera vez con composiciones de su autoría.

Mar de flores (2013) no es un disco más para una de las voces que se han constituido en referencia de nuestro folklore actual. Siendo éste su quinto álbum, Lorena Astudillo edita por primera vez una obra casi íntegramente compuesta por canciones de su propia autoría.

Este sábado 5 de octubre, la cantora porteña lo presentará en La Trastienda (Balcarce 460) a partir de las 21:00 horas en el marco de una gira nacional que la llevará por Córdoba, General Roca, Neuquén y Mendoza.

En el disco oímos una variedad genérica y rítmica que Astudillo supo cultivar con anterioridad, desde la presencia de una vidala, zambas y chacareras hasta un chamamé, canciones que asumen el latin jazz y la infaltable música rioplatense que la autora venía desplegando en sus últimas obras, sobre todo candombes y tangos. Así, con Mar de flores Astudillo sintetiza sus recorridos previos –Lorena canta al Cuchi (1999), Ojos de agua (2003), Tras una ausencia (2007) y Sólo dos (2011)-, a los que aúna ahora con melodías y letras propias, salvo en dos temas -“Zamba del arribeño”, de Juan Falú y Néstor Soria, y “Quedándote o yéndote”, con música de Luis Alberto Spinetta y letra de Eduardo Martí. De esta forma, su música popular se nutre de un repertorio absolutamente renovado -y, lo que es más importante, renovador- que le otorga nuevos bríos a nuestro cancionero.

El disco de quince temas se inicia con una vidala bagualera imponente, donde Astudillo muestra sus mejores dotes vocales. “Ollita de Barro” es su homenaje a las antiguas copleras de piel reseca de nuestro norte que aún hoy pueblan con su canto los sentires y dolores de su pueblo. Su voz, sola, puesta al aire, deslumbra con su conocida fortaleza hasta que la caja comienza a acompañarla.  Le siguen, entre estrellas y grillos, la serena “Zamba para mis hermanos” y la chacarera “La sin nombre” en la que emerge el siempre vigente sonido del piano como principal acompañamiento. Luego de su excelsa interpretación de “Zamba del arribeño” llegan el huaynito titulado “La verdad”, en el que no se pierde el estilo intimista que recorre todo el álbum, y las canciones “Primavera (Canción para Vera)” -donde se destaca el chelo de Claudia Sereni y el violín de Ramiro Gallo-, y “Doña Clara”, una de las más destacadas canciones de la placa.

La segunda parte del disco está poblada de ritmos rioplatenses a través de los candombes “Libre de culpa y cargo” -con la participación de Hugo Fattoruso-, “Dejalo ir” y “El arte de los oficios”, y el tango “El superado”. Alternadas entre ellos se da espacio también a la música litoraleña con “Mi chamamecito” y a las canciones “De tanto esperar (canción para nuestros hijos)”, “Calma (canción para Iván)” -que puede entenderse en yunta con “Primavera”- y su interpretación de “Quedándote o yéndote”. Así transcurren los temas a través de los cuales durante casi una hora transitamos por una copiosa diversidad de ritmos que Astudillo recorre con soltura, pero a la vez con la firmeza de una cantora que hace años los ha asumido como propios, borrando las fronteras genéricas en un mar de sonidos y una serie de melodías que, parafraseando la letra de “La verdad”, van al viento, libres de esquematismos.

De esta forma, Astudillo da un nuevo paso en una carrera por demás exitosa que la llevó a convertirse en una de las principales voces del folklore local en la última década. Con más de quince años de trayectoria, esta intérprete, compositora, psicóloga y docente  logró ir consolidando con el correr de los años un estilo que, como hemos descripto ya en Marcha, conjuga la esencia del folklore, la armonía del jazz y la precisión académica lograda gracias a años de estudio y práctica artística, todo lo cual la introduce en la mejor vertiente de nuestra música popular.

Mar de flores nos presenta una poesía perfectamente adherida a esos rasgos propios que Astudillo ha desandado en su camino. Aquí también confluyen tradición y novedad para revitalizar la mirada propia sobre nuestra actualidad, sin olvidar las raíces de las que emergemos.

Además, este disco presenta una temática particular dirigida hacia lo femenino, lo cual se hace explícito en temas como “Doña Clara” -sobre la vejez en la mujer que habita la ciudad-, “Ollita de barro” -como mencionamos, homenaje a las copleras argentinas-, “Dejalo ir” y “De tanto esperar” -dedicada a la maternidad-. Al respecto Astudillo ha señalado que con Mar de flores  “miro lejos anhelando encontrarme con los paisajes folclóricos que me inspiran para hablar de lo trascendente, de lo expansivo y, a la vez, miro cerca, donde me encuentro en la urbanidad con el conflicto existencial, con las situaciones y problemáticas que todas y cada una de las mujeres atravesamos cotidianamente: las exigencias, la conjugación de la maternidad con la vida profesional, la relación con los pares, el humor, la complicidad y como vivimos el paso del tiempo”.

Se viene un mar de flores nomás, lo trae Lorena Astudillo. Qué mejor manera de arrancar así de una buena vez esta primavera.