Más que debate, un diálogo ajustado

Por Redacción Marcha

Anoche se realizó el debate presidencial, previo al balotaje del próximo 22 de noviembre. Los candidatos protagonizaron una jornada donde no parece haber un ganador: poca política, muchas promesas, baja discusión y discursos aprendidos marcaron el tono general.

El primer debate presidencial entre dos candidatos al balotaje dejó lecturas y consideraciones que habrá que desmenuzar con tiempo. Una primera sensación es que poco se trató de un debate. Si la definición refiere a “discutir un tema con opiniones diferentes”, veremos que la discusión no se dio en términos políticos o dialécticos. Mientras, el primer pantallazo mostró a futuros presidentes con un discurso bastante estudiado y pocas posibilidades de improvisación y de respuesta rápida. En contadas ocasiones pudieron responder a las preguntas que el otro hacía, y siguieron incursionando en las declaraciones que vienen haciendo desde el 25 de octubre: Daniel Scioli, candidato por el Frente para la Victoria, insistió en el regreso a las políticas neoliberales de los noventa, nombró al “ajuste” una y otra vez; y Mauricio Macri, candidato por Cambiemos, pidió unidad, futuro, cambio, una Argentina sin confrontaciones…

La elección de los tres moderadores -los periodistas Marcelo Bonelli, Luis Novaresio y Rodolfo Barili-, volvió a dejar de lado a una mujer en la mediación de la contienda y fue una demostración que luego se profundizaría en la mínima (o nula) referencia a políticas de género. Para rematar, una vez finalizado el debate, un emocionado Barili convocó al escenario a las esposas de ambos con la infaltable frase: “Porque detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. Los cuatro tópicos que se organizaron plantearon ejes que se respetaron a medias, y se evitaron temas álgidos. Más chicana que contenido, más contrarrestar que proponer. He aquí una crónica de los que sucedió anoche.

Desarrollo económico e industria

La primer media hora fue la más confrontativa, donde más que propuestas políticas, se jugaron algunas cartas y se marcó el territorio: Mauricio Macri se hizo fuerte en las críticas y descuidó la propuesta política, su contrincante fue a la inversa.

Macri arremetió primero “¿En qué te han convertido Daniel? Parecés un panelista de 6,7,8”. Con esta acusación, el candidato de Cambiemos intentó trazar una continuidad en el “estilo” kirchnerista y Daniel Scioli, quien constantemente asumió una autonomía relativa con el gobierno: “No se confunda, esta noche vino a debatir conmigo… no pierda tiempo en querer debatir con un gobierno que termina el 10 de diciembre”. En otro pasaje, Macri volvió a confrontar en el mismo tono, “No me contestaste, como no le contestas a ningún periodista” denunció; y con el mismo argumento, cuestionó: “¿Vos te pensás que la gente es tonta cuando vota el cambio?”.

Scioli no se focalizó en continuar la confrontación y con relación a las propuestas y políticas, explicó: “No tenemos que permitir que vuelvan políticas que propone Macri” y que “el desarrollo viene de un Estado que garantice políticas públicas”. Sus puntos más fuertes de crítica a la propuesta macrista fueron la gran devaluación que propone el candidato de Cambiemos, la relación con el FMI y el pago a los Fondos Buitres buitres. “Me comprometo a derrotar la pobreza trayendo inversiones productivas y no al FMI”, expresó. Y sentenció: “Detrás del cambio hay una mentira”, en alusión al cuestionamiento del líder del PRO sobre los índices y estadísticas sobre la pobreza en el país.

Infancia y Educación

En unas de las pocas intervenciones que hicieron los moderadores, además de plantear los lineamientos para profundizar sobre el tópico (calidad educativa, salario y capacitación docente, presupuesto educación, inicial, nutrición, ciencia y tecnología), Marcelo Bonelli advirtió, antes de darles la palabra, que el 23% de la infancia es pobre según cifras de Unicef… Durante este bloque el diálogo de sordos se profundizó, porque ninguno supo responder a las preguntas del otro. Motivos no les faltaban: respecto de la educación, Scioli vivió en permanente conflicto con las y los docentes durante sus años como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Macri recortó presupuesto para la educación pública y dejó a cientos de niñas y niños sin vacantes en la Ciudad, entre otros aspectos negativos de sus respectivas gestiones.

Esta vez, intentaron marcar propuestas. Scioli apuntó a la defensa de la educación pública y agregó que “tenemos que avanzar en: calidad, universalización de sala de tres, la segunda lengua, doble escolaridad secundaria, deserción, orientar educación al mundo del trabajo”.

Por el lado de Macri, además de aclarar que está a favor de la federalización de las universidades por haber nacido en Tandil, comentó que “en la Ciudad hemos avanzado: entregamos computadoras, hay inglés”. Para después hacer la primera propuesta superlativa de la noche: “Te quiero proponer una revolución en la calidad educativa: lo que hicimos en la Ciudad lo haremos en todo el país, para que no sólo aprendan sobre el trabajo de hoy sino que sean capaces de crear el trabajo de mañana”

Ante las arremetidas del candidato del FpV, quien focalizó en la negación de Macri al desarrollo de la tecnología, de la apuesta a la Ciencia y, otra vez, el ajuste al que serán sometidos estudiantes y docentes; el candidato por Cambiemos echó un manto de inclusión: “Los convoco a nuestros científicos”. “Creo en un país con expansión, no con ajuste”, remató al proponer el desarrollo de energías renovables: la solar al norte, la eólica al sur.

Seguridad y Derechos Humanos

Sin dudas este tópico fue el momento donde, a pesar de que trataron de distinguirse, los candidatos lograron sus mayores coincidencias: luchas contra el narcotráfico, tolerancia cero, chicanas respecto de la cantidad de policías y fuerzas de seguridad que aportara cada uno. A pesar de que el tema de trata de personas y violencia de género estaba planteado, Macri lo esquivó abiertamente y fue el momento en el que más dubitativo y nervioso se lo notó. “Entre los vetos de Macri, estuvo el de la oficina contra la trata. Yo inauguré más de cien comisarías de la mujer”, dijo Scioli. El candidato de Cambiemos habló de: “botones antipánico, el problema de la violencia, la sociedad, tenemos que trabajar en conjunto”, sin afrontar el tema que se le cuestionaba. Luego mencionó la “decisión ‘contracultural’ de formar la policía de cero”. Sin embargo, desde el primer momento dentro de la Policía Metropolitana hubo exagentes de la Policía Federal Argentina y la Bonaerense.

Scioli hizo el intento retórico de hablar de instaurar la seguridad “desde la prevención, con políticas de inclusión… el ajuste genera desigualdades que generan violencia”. Por primera vez mencionó a Bergoglio. “El Papa Francisco nos marcó el camino”. También se refirió a que “ni una menos no es una consigna sino un compromiso de la sociedad”. Pero en ese punto apareció el discurso sobre la tan mentada seguridad que se refiere a la militarización de los territorios. El punto en el que estos candidatos se asemejan tanto. Así, prometió: “Diez mil efectivos para fortalecer Gendarmería y Prefectura”. “Orden, autoridad y legalidad”, fue la consigna de cierre.

Macri optó por el discurso conciliador, que le habla a ese “sentido común” al que parece apuntarle el PRO-Cambiemos: “No estamos viviendo en la Argentina con la tranquilidad que salíamos hacerlo. Pensamos por dónde vamos, nos preocupamos cuando salen nuestros hijos, sabemos que corren peligro por un par de zapatillas…”. Y arengó: “No nos resignemos a vivir tras la rejas: enfrentemoslo para vivir en paz, combatir el narcotráfico”. En ese sentido, su propuesta fue clara y sin eufemismos: “Hay que crear una agencia especial, tomar el control de nuestros territorios: con radar, scanner, ocupar los ríos, entrar con el Estado a los barrios más riesgosos para ocupar el territorio, profesionalizar la policía”. Un tema que preocupa a la lucha por los derechos humanos, y que se relaciona con la abierta esperanza que muestran los abogados de los condenados por crímenes de lesa humanidad ante el balotaje, no fue tratado ni de refilón por el candidato de Cambiemos.

Fortalecimiento democrático

Este eje tuvo un recorrido similar al de los anteriores, donde los dos candidatos pudieron hacer foco en sus discursos, claramente premeditados, y sostener las evasivas ante las incómodas preguntas que podría hacerle su contendiente.

El primero en opinar fue Mauricio Macri, quien aseguró: “Me tengo confianza para armar el mejor equipo de los últimos años para poner el país a crecer, y pido que se sumen, dejando de lado los prejuicios”. Sin embargo, a menos de una semana de las elecciones, el conjunto del electorado sigue desconociendo quiénes completarán el gabinete y poder, así, votar con pleno conocimiento de los que gobernarán.

Por su parte, Daniel Scioli reafirmó, según su óptica, el compromiso por un Estado presente, y cuestionó a su rival, quien viene afirmando que sostendrá ciertas políticas, pero que “votó en contra de la recuperación de YPF, Aerolíneas, de recuperar la administración de la ANSES para que los jóvenes tengan hoy acceso a las netbook y al Procrear”.

A esta altura, el debate que ya no contaba ni siquiera con el tibio calor del primer bloque, iba perdiendo intercambio y, sobre todo, profundidad. Así, Macri insistió en que el candidato del FPV continuaba con su casete al estilo 6,7,8, y afirmó que “somos gente que tenemos el derecho de vivir mejor, dialogando, no llevándose por delante ni la justicia ni los medios de comunicación”. Ante esta afirmación, Scioli arremetió: “Es muy inteligente el pueblo argentino, lo está subestimando, he hecho un culto de la independencia de los poderes”.

Luego de este contrapunto, llegó un momento interesante, propio para ser analizado desde cualquier perspectiva semiótica e incluso psicoanalítica. Así es que, Macri, molesto por por la independencia de poderes que mencionaba su rival, aseguró que “seguimos con las mentiras, qué querés que te diga, no vamos a hacer ajuste, creemos en la expansión de la economía, pero me rindo”. Es decir, se rinde frente al debate, ante ciertas afirmaciones (demagógicas, cínicas o no). Y uno puede preguntarse cómo se posicionará cuando reciba la presión de los grupos económicos locales e internacionales. En concreto parece algo arrebatado, pero ninguna frase, ninguna palabra, es inocente en sí misma ni puede pensarse aislada de un contexto que la contiene.

Hacia el final del bloque, Macri hizo referencia sobre supuestos abusos en la República Bolivariana de Venezuela, cuestionando la existencia de presos políticos (donde se destaca el caso de Leopoldo López, quien fue declarado por la justicia como responsable por los actos de violencia cometidos en 2014, donde murieron casi 50 personas). Asimismo, cuestionó el memorándum con Irán. Ante estos comentarios, Scioli prefirió evitar los temas, y solo cuestionó a Macri afirmando: “Quiero decirle si sostiene que la política de DDHH es una etapa o tienen un compromiso de la memoria verdad y justicia, no es un tema más, es una política de Estado reconocida mundialmente, por el respeto a las víctimas y a sus familiares. Funcionarios de él son los que están procesados por la escucha de los atentados”, en referencia al caso AMIA, donde personas como el exministro de Educación, Mariano Narodowski o Ciro James, están siendo investigados.

Frente a estas acusaciones, Macri aseguró que “vamos a estar con los países que defienden la democracia. Con la convicción de defender los DDHH del pasado pero también del presente”. Sin embargo, es uno de los referentes en promover la posición de que los juicios por crímenes de lesa humanidad son un ”curro”, por un lado, y además, su gestión ha avanzado contra los derechos de los sectores más vulnerables, donde el acceso a la salud y la educación es cada vez más difícil, donde las villas crecen en número y el Estado porteño no sólo no avanza en procesos de urbanización, sino que no cumple con fallos judiciales, siendo todas estas situación las causas principales de muchas muertes.

Finalmente, Scioli afirmó: “Me he reunido con todos los presidentes de la región, y garantizo el trabajo integrado en todos los países de la región para vincularnos con el mundo”.

Palabras finales

En el cierre del debate ningún candidato optó por profundizar o fortalecer un eje de cara a la elección. Por el contrario, realizaron tibias alocuciones con consignas vacías. Macri, entrenado en este tipo de generalidades, expresó que “hace un tiempo decidí dedicarme a soñar y a mi pasión por hacer. Siento que estamos por comenzar una etapa maravillosa, de trabajo en conjunto. Sé que no va a ser de un día para otro, pero sí un día tras el otro… nos dimos cuenta que se puede”. El candidato de Cambiemos fortaleció sus ejes de diferenciación con “las formas” del kirchenrismo: “Ya probamos muchos años enfrentados, vamos a hacerlo juntos, se necesita un presidente que hable menos y escuche más, que haga conferencia de prensa y no cadena nacional” y que “se hace con humildad y trabajo”. Finalizó igual que en sus discursos en las jornadas de elecciones “¡Vamos Argentina, vamos todos juntos Argentina”.

“Me preparé toda la vida para asumir esta enorme responsabilidad que el pueblo argentino me confió porque interpreto muy bien a la familia argentina”, comenzó su exposición Daniel Scioli. Explicó que en el balotaje hay que “elegir por dos caminos de cara al futuro: uno hacia la agenda del desarrollo y otro que trae ajuste. Yo tengo que defender al compañero trabajador, de cara a la juventud, y la opción está clara: o nos volvemos a arrodillar o tenemos una banca de desarrollo”, expresó. “Los convoco a votar en favor del país, a que vayan por su propia victoria y que gane la Argentina”, arengó.