Murga, corso, carnaval, ¡y feminismo para ser felices!

Por Aldana Sardelli* / 

El pasado fin de semana se realizó el 18° Encuentro Nacional de Murgas Independientes y Autogestivas, ocasión en que las murgueras organizadas de todo el país pudieron sentar postura y voz para impedir el acceso de violentos, generando espacios de intercambio y construcción feminista. 

Del 17 a 18 de noviembre se realizó en la ciudad de Suardi, Santa Fé, un nuevo Encuentro Nacional de Murgas Independientes y Autogestivas. Dicho encuentro nuclea a cientos de murgas a lo largo y ancho del país que se encuentran a debatir sobre sus problemáticas, llevar a cabo talleres teóricos y prácticos y presentar sus espectáculos en distintos escenarios ubicados en la localidad.
En los últimos 3 años se viene generando un proceso de profundización de debates y estrategias en torno a cómo generar un espacio de encuentro que posibilite el intercambio, el aprendizaje colectivo y potencie la festividad que implica el carnaval. En este camino murgueras de distintas provincias también empezaron a juntarse, realizar talleres, compartir problemáticas y canalizar angustias. De estos encuentros espontáneos surge la necesidad de reclamar el cambio de fecha del Encuentro que históricamente se realizaba el fin de semana del feriado del 12 de octubre, coincidiendo con el Encuentro Nacional de Mujeres.
“Empezamos a encontrarnos por el solo hecho de sentirnos juntas, hermanadas, con talleres que incluyeran a las más jóvenes y que reflejaran las problemáticas de género en los barrios”, nos cuenta una referente de la regional Noroeste del Conurbano Bonaerense. En ese camino, murgueras de distintas regionales del país también comenzaron a plantear el cambio de fecha del Encuentro: “lo planteamos como postura política que tenía que tomar el Movimiento de Murgas, en una coyuntura donde el movimiento de mujeres crece cada día con más fuerza”, aclara. Gracias a la organización colectiva, sentando postura frente a varios referentes reticentes, en el año 2016 logra cambiarse la fecha. “Ese fue un primer impulso, nos ayudó a sentirnos empoderadas, a generar más espacios de intercambio y debate sobre las problemáticas de género en los barrios, a nombrarnos feministas”, relata otra compañera de la regional Noroeste del Conurbano.
En este camino las murgueras continuaron generando espacios de encuentro en distintas provincias, generando un bloque propio en las marchas del 8 de Marzo y 25 de Noviembre y en los Encuentros de Mujeres (Lesbianas, Travestis y Trans). Esto posibilitó profundizar debates y consolidar posturas en torno a los machismos enquistados en las prácticas de carnaval.
Este año, se presentó un nuevo desafío para las murgueras organizadas, por primera vez se impulsó la estrategia de generar un listado de hombres violentos de murgas de todo el país con el fin de impedirles el acceso al Encuentro. “No fue tarea fácil, nos encontramos con muchas resistencias, pero de a poco se fue fortaleciendo la idea, las compañeras ser animaron a denunciar. Sabemos que en las murgas hay mucha violencia, pero decidimos no callarnos más, esto sirvió para generar debates al interior de cada murga”, afirma otra compañera de zona oeste del Conurbano. Durante todo el año, un grupo de murgueras fue recibiendo las denuncias por mail y comunicando a las murgas la denegación del acceso a los hombres denunciados. Este listado fue creciendo, hasta horas antes de comenzado el Encuentro.

Las murgueras, ¡libres nos queremos!

El sábado, primer día del Encuentro, un micro llegaba a Suardi con un murguero denunciado por abuso sexual. Había nervios en la entrada, se corrió el boca en boca. A la hora del arribo del micro un centenar de mujeres se colocó en la entrada del camping donde se alojaban las murgas. “La postura era clara, no íbamos a dejar pasar al denunciado”, comenta la compañera de zona oeste.
Por decisión conjunta, fue el colectivo de Murgueras el que se colocó en la entrada para impedir el acceso y el que se acercó al micro para informar la decisión consensuada por el Movimiento de Murgas. Luego de horas de charla y tensiones, se logró que la persona denunciada regrese en un micro de línea a Buenos Aires. “Esto marca un precedente, un mensaje claro, ya no permitimos violencia machista ni en nuestros corsos ni en nuestros encuentros” comenta otra compañera de regional CABA.
El Encuentro en su totalidad fue atravesado por el feminismo, en las asambleas generales, en los talleres (hubo un taller de bombo para mujeres y disidencias), en los corsos, en el camping con la bandera de Murgueras Independientes flameando al ingreso. Esta marea de glitter verde y violeta sigue creciendo a paso agigantado. “Obviamente hay resistencias, compañeros que nos dicen que están de acuerdo pero siguen teniendo actitudes violentas en las asambleas o corsos, pero día a día queda más en evidencia”, afirma una murguera de Córdoba. Este impulso seguirá creciendo día a día evidenciando el machismo arraigado en la cultura popular, para seguir cantando “Murgueras, por qué? Porque libres nos queremos!”.

 

*Integrante de la Regional Noroeste de Murgueras Independientes de Buenos Aires