Hace tres años dimos un grito colectivo de indignación ante las violencias machistas. Ante un sistema que asesina a casi una mujer por día. Nuestra reacción, el “basta” ante las desapariciones y los femicidios dieron paso a la organización. Y al contagio en todo el mundo de las prácticas de sororidad del país de las Madres y los 32 Encuentros Nacionales de Mujeres.

Hoy, nuestros debates se profundizaron y ya nadie duda que el movimiento feminista, de mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis y trans es el actor de cambio social más poderoso del mundo.

Es desde allí que nuestras propuestas para una vida digna de ser vivida emergieron, así como la indignación tres años atrás. Que hoy disputemos el reconocimiento de nuestro derecho a decidir y de la soberanía sobre nuestros cuerpos territorios no es casual. Es producto de la lucha.

Desde Marcha y la Rosa Luxemburgo acompañamos una nueva manifestación #NiUnaMenos. Un nuevo grito que sabe multiplicarse y volverse potente en lo colectivo. Hoy volvemos a salir a las calles a ser parte de lxs que luchan porque ¡vivas, libres y desendeudadas nos queremos!