Ni una migrante menos: ¡vivas, libres y sin racismo nos queremos!

Por Mariana Brito Olvera 

Después de la gran jornada del 8M y en medio de la lucha por la legalización del aborto, este 4 de junio las mujeres migrantes salimos de nuevo a marchar.

No ser de aquí, pero a la vez estar aquí, vivir aquí, trabajar aquí, estudiar aquí, tener nuestra familia aquí. Nos preguntamos, a final de cuentas, ¿a dónde pertenecemos?, ¿de dónde somos? Somos de allá y de acá, de todos lados, somos de la tierra donde ponemos los pies, el sudor, la lucha, el corazón. Tenemos rostros distintos, hablas distintas, costumbres distintas, y en medio de esa diferencia, nos hemos encontrado como hermanas latinoamericanas, migrantes, trashumantes, transfronterizas, parecidas en nuestra sensibilidad, unidas por los lazos de la lucha y los afectos.

No ser de aquí. ¿Qué implicaciones tiene? Una de las primeras lecturas que hicimos al respecto fue que vivimos una triple opresión, al ser mujeres, trabajadoras y migrantes. Después de vivir violencias machistas en nuestros países de origen, nuevamente volvemos a vivirlas en nuestro nuevo contexto, con el agravante de nuestra condición de migrantes. Nos toca enfrentarnos a la opresión de clase, porque somos laburantes; al racismo, porque somos negras; y al machismo y al patriarcado, que nos asigna roles específicos dentro del ámbito laboral, que nos secuestra para trata de mujeres en las fronteras, que nos asesina por pensar que al estar lejos de nuestro país de origen nadie va a responder por nosotras. Y no es así. Contra todo eso, nosotras luchamos. Si el patriarcado ha demostrado no tener fronteras, nosotras tampoco las tenemos. Porque somos de aquí y aquí también nos organizamos, al lado de las demás mujeres (negras, blancas, indígenas, migrantes, de pueblos originarios), trans, travestis y lesbianas.

Desde el año pasado, la lucha por la derogación del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2017 (emitido por Mauricio Macri en enero de 2017), que tiene la finalidad de modificar de la Ley de migraciones 25871, fue una de las primeras cosas que nos agrupó como migrantes. Hoy seguimos peleando para que se reconozca la inconstitucionalidad de este decreto, cuyo principal postulado es asociar la migración a la criminalidad, desatando una ola de xenofobia y vulneración de nuestros derechos como mujeres migrantes.

Los últimos meses hemos visto acelerarse el proceso de las políticas neoliberales del macrismo, con reformas como la previsional y la laboral, así como con las negociaciones con el FMI y el veto presidencial a la Ley de tarifazos. Leemos estas políticas de “ajuste”, “tarifazos”, “reformas estructurales” como políticas de expulsión. De expulsión, claro, de lxs más pobres: los de arriba no nos quieren aquí. Como mujeres migrantes, en muchos casos fuimos expulsadas de nuestros países como consecuencia de las políticas neoliberales y ahora nos vemos en un nuevo intento de expulsión de este territorio que habitamos, trabajamos y defendemos. Otra muestra de eso es la duplicación de los aranceles de la residencia transitoria, que ascenderá a 6000 mil pesos anuales en el caso de países no asociados al Mercosur, como México y Centroamérica, y a 3000 pesos cada dos años, en casos de países pertenecientes al Mercosur. Esta medida, a partir de la discriminación económica, nos empuja a una situación de irregularidad y pone las condiciones para una nueva explotación aún más agresiva.

Ante este panorama complejo, nosotras no damos un paso atrás: no nos vamos a ir, Mauri. Porque existe la sororidad feminista. Mientras vemos los avances de la derecha a nivel regional, el movimiento de mujeres, trans, travestis y lesbianas también camina a un ritmo vertiginoso. La ola verde se expande en todos lados: la lucha por la vida y la capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos, sobre el rumbo de nuestros futuros, de crear alternativas distintas a los proyectos de expulsión, alternativas que nos invitan a habitar de otro modo nuestro territorio, a vivir de otra manera nuestras vidas.

Las migrantes no nos vamos. Porque también somos de aquí. Por eso, este 4 de junio salimos a la calle como Ni Una Migrante Menos, un frente que agrupa diferentes organizaciones migrantes y organizaciones argentinas con base migrante, un espacio de encuentro y diálogo entre nosotras, mujeres latinoamericanas, trashumantes, internacionalistas. Este lunes decimos bien fuerte: ¡ni una menos, vivas, libres, sin racismo nos queremos! Concentramos a las 17.00 horas en Av. De Mayo y Chacabuco. Nos vemos en las calles, compañeras.

 

(*) Asamblea de Mexicanxs en Argentina / Bloque Migrante