#NiUnaMenos. El Estado, lejos de responder a nuestras demandas

Por Mario Hernández / Foto: Anita Pouchard Serra (archivo Marcha 3/6/2015)

El 5 de diciembre, se llevó a cabo un paro nacional de mujeres con movilización para reclamar
justicia por Lucía Pérez y todas las víctimas de femicidios. Una realidad que el gobierno no está
dispuesto a afrontar ya que continúa recortando presupuesto para campañas, subsidios y planes para las víctimas de violencia de género. Los fondos que se destinan para erradicar la violencia machista son mínimos y las consecuencias letales: una mujer es asesinada cada 30 horas.

De los 36 refugios para mujeres sobrevivientes de violencia machista que prometió hacer el gobierno de Mauricio Macri entre 2017 y 2019, apenas se construyeron y equiparon 10, según nformó el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM). Pero 8 de los 10 se habían empezado urante la gestión anterior. Recién el mes pasado comenzaron las capacitaciones al cuerpo de bogados que ofrecerá patrocinio jurídico gratuito a las víctimas. ero el servicio estarádisponible a partir del año próximo y no en todo el país: solamente en NOA, NEA, La Plata y euquén. Las tobilleras electrónicas para monitorear a los agresores se están entregando penas en 15 jurisdicciones, pero sirven solo si en la zona hay señal para celular.

Los datos muestran que la implementación de políticas integrales en materia de violencia de genero, a tres años y medio de la primera marcha de “Ni Una Menos”, todavía es una deuda pendiente. A eso se suma una reducción del Presupuesto 2019 del INAM del 7 % en términos reales, en relación a 2018. La construcción de refugios, el patrocinio jurídico gratuito y el monitoreo a través de tobilleras fueron tres de las demandas que el 3 de junio de 2015 reclamó una multitud frente al Congreso. También se pidió por la apertura de Oficinas de Violencia Doméstica en todas las provincias, como la que depende de la Corte Suprema de la Nación y funciona en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta el momento, solo cinco provincias replicaron la experiencia  –Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Cruz y La Pampa– pero en ningún caso atienden con horario extendido ni fines de semana.

Laurana Malacalza, coordinadora del Observatorio de Violencia de Género, de la Defensoría del Pueblo bonaerense, publicó un informe crítico de las políticas públicas específicas en la provincia. “Esta deuda en materia de Derechos Humanos de las mujeres y personas trans y travestis, se agravó en el último tiempo con el deterioro y desmantelamiento de 3 programas gubernamentales como así también con la reestructuración y reducción de áreas y organismos dedicados a la problemática, en los distintos niveles del Estado”, denunció en relación a la gestión de María Eugenia Vidal. Buenos Aires es la provincia en la que se registran la mayor cantidad de femicidios, por ser la más poblada: 84, de los 260 contabilizados en todo el país, entre el 1° de enero y el 16 de noviembre de este año, de acuerdo al Observatorio “Ahora que sí nos ven”.

Los números de la desigualdad

En base a los datos arrojados por la Encuesta Permanente de Hogares (INDEC) del 2° trimestre del 2018 y según un informe de Economía Femini(s)ta, es posible visualizar la desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. En salario, independientemente de la categoría ocupacional, la calificación o la jerarquía, las mujeres ganan en promedio un 25,5% menos que los hombres. Teniendo en cuenta otros ingresos como jubilaciones, subsidios o cuotas alimentarias, la diferencia continúa siendo desfavorable, ya que perciben un 26,2% menos.

Dentro del trabajo no registrado la desigualdad se agudiza más dado que las mujeres ganan en
promedio un 34,7% menos que los hombres. Por otro lado, teniendo en cuenta la calificación, la brecha es de un 23,1% a favor de los hombres, lo que significa que a igual calificación, los hombres siguen ganando más que las mujeres.

En los puestos no calificados la diferencia se agranda, pasando a ser un 33,2%. A pesar que en el mercado laboral, en promedio, las mujeres ocupadas están más formadas que los varones, a igual nivel educativo, sus ingresos son inferiores. Por ejemplo, las que tienen nivel universitario o superior ganan un 28,5% menos que los hombres del mismo nivel y las que cuentan con nivel primario, 41,2% menos.

Informe de la OIT sobre brecha salarial

La brecha salarial entre varones y mujeres ascendió al 25 % mensual durante 2017. Las estimaciones realizadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) posicionan a la Argentina como el noveno país de ingresos altos más desigual del mundo. La diferencia en los ingresos laborales se explica por la desigualdad en el hogar. Las tareas no remuneradas como el cuidado de niños y adultos mayores que quedan a cargo de las mujeres representan un obstáculo para la calidad de sus inserciones laborales ya que limitan la cantidad de horas que pueden estar empleadas y, por lo tanto, afectan sus ingresos. El Informe Mundial sobre Salarios calcula que a nivel global las mujeres ganan un 20 % menos que los varones.

“Las disparidades de remuneración por razón de género constituyen una de las mayores manifestaciones de injusticia social de la actualidad, y todos los países deberían esforzarse por comprender mejor qué se esconde detrás de esto y avanzar más rápidamente hacia la igualdad de género”, indicó el titular de la OIT, Guy Ryder. El documento presentado por la OIT ofrece además una estimación para la denominada “brecha por maternidad”. En Argentina la penalidad salarial asociada a convertirse en madre es del 10,5 %. O sea, las mujeres que tienen hijos ganan en promedio un 10 % menos que aquellas que no lo son. En cambio, entre los varones no existe esa diferencia, sus ingresos se mantienen inalterados sean padres o no. La brecha argentina es superada por países como Turquía, Rusia, Corea del Sur y Perú donde las madres cobran entre 12,6 y 26,6 % menos que aquellas mujeres que no tienen hijos.

En la Ciudad de Buenos Aires las mujeres ganan 23% menos que los hombres. La brecha salarial entre hombres y mujeres en la Ciudad de Buenos Aires asciende al 23,3% en promedio. La cifra se desprende de un informe difundido por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad sobre el ámbito laboral en el año 2017. En las últimas décadas y a fuerza de empoderamiento, la mujer logró ingresar al mundo del trabajo. Esto representa una equiparación de oportunidades entre ambos géneros, pero pese a ello la inequidad aún está lejos de resolverse.

“En la Ciudad de Buenos Aires y en 2017, para la población ocupada, la brecha de ingresos es del 23,3% en desmedro de las mujeres”, señala el informe. En ese sentido, la desigualdad abarca a todo tipo de trabajo, categoría o grupo ocupacional, pero también si se analiza desde el punto de vista del tamaño y carácter del establecimiento donde se desempeñan o desde la jerarquía y también en base a la seguridad social. A propósito de esto, se destaca que las mujeres se encuentran “sobre representadas en las ocupaciones no calificadas, fundamentalmente debido al aporte de las ocupadas en el Servicio doméstico en hogares particulares (SDHP), rama casi totalmente feminizada”. En cuanto al sector público, las mujeres son mayoría: representan el 56,5% de los ocupados. Pese a ello, también está presente la desigualdad salarial en el ámbito estatal, alcanzando el 11,1%.