“Paren de fumigarnos”: preservar la vida más allá del negocio

Por Vivian Palmbaum @vivi_pal

Parece ponerse en evidencia que las políticas públicas, lejos de considerar a la vida como prioritaria, privilegian el agronegocio y a las ganancias de las corporaciones por encima de la vida de las personas. La designación del presidente de la Sociedad Rural al frente del Ministerio de Agricultura no deja dudas. Crecen las iniciativas organizadas para ponerle freno a la destrucción de la vida.

El 3 de diciembre fue el Día internacional de lucha por el No uso de agrotóxicos. En nuestro país la situación parece crítica, ya que somos el primer consumidor mundial de agrotóxicos, y se registran envenenamientos del suelo, lecho de los ríos, frutos de la tierra y de personas, cercanas a los lugares de fumigación pero también de aquellas que viven en las ciudades y no tienen ningún contacto.

A la deriva

Deriva es la denominación técnica del fenómeno que sucede, tras una aplicación técnica o terrestre, con el movimiento de plaguicidas en el aire. Esto es lo que sucede cotidianamente en los pueblos fumigados de nuestro país. Así coinciden en describirlo los docentes de la Red Federal de Docentes por la Vida. Frente al riesgo al que queda expuesta la vida presentaron un recurso ante la Defensoría de la Nación en defensa de la vida.

Las y los docentes expresan entre los considerandos del recurso presentado: “Cada vez resulta más evidente que, tal como se afirma en las conclusiones del 3·º Congreso de Médicos de Pueblos fumigados en septiembre de 2015 Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA): ‘El sistema de producción agrícola vigente en el país contamina el ambiente y los alimentos de los argentinos, enferma y mata a las poblaciones humanas de las zonas agrícolas’ y las docentes de esta red podemos dar fe de ello, ya que somos testigos diariamente de la aplicación de un sistema productivo, basado en transgénicos y venenos, que evidentemente no tiene en cuenta el ‘costo humano’, al punto de exponer a alumnos , docentes y comunidad en general, a un grave riesgo de salud, por el solo hecho de concurrir a una escuela rural como docente o alumno , o vivir y/o trabajar en comunidades rurales”.

La Defensoría, en una resolución de septiembre de 2014 (Nº 00029/14), reconoce el “impacto sobre la salud de las prácticas agrícolas actuales, que afecta a las comunidades educativas rurales, y en particular a los niños que asisten a escuelas rodeadas o cercanas a campos cultivados en los que se aplican agroquímicos”. Sin embargo pasados tres años, la realidad no se ha modificado, y ha empeorado en muchos casos. Tal como enfatiza la Red: “Siguen sin respetarse las distancias, se realizan las aplicaciones sin previo aviso y en pleno horario escolar, las escuelas y su población escolar siguen expuestas a las derivas de los venenos aplicados en el modelo productivo vigente”.

Las y los docentes continúan enumerando algunos de los innumerables casos, y entre los más resonantes, que han tomado estado público mencionan: “Las muertes de Nicolás Arévalo, José “Kily” Rivero y el daño a Celeste Estévez, niños de la ciudad de Lavalle, Corrientes o Rocío Pared de la ciudad de Mburucuya, también de la provincia de Corrientes, que murió al ingerir una mandarina con veneno-carbofuran. Melisa Núñez, de 19 años, vecina de Quequén, murió por un derrame de agrotóxicos en un depósito ilegal de la empresa de fumigaciones Shipinsuarence SA: el negocio de los agrotóxicos también le arrebató la vida”. Si se elabora la lista de afectados, podría ser infinita. Un suceso continuamente desoído por las autoridades.

Al mismo tiempo señalan en otros focos de intoxicación a los silos de acopio de cereales, que se encuentran en los pueblos rurales. Una situación que expone a la población a la deriva de las pulverizaciones que también allí se realizan sobre el cereal. A ello se suman otras situaciones como la que se está produciendo en Mendoza para combatir la polilla de la vid, que prioriza una vez más, la renta económica por sobre la salud de la población y el ambiente, sin buscar otras alternativas posibles, saludables y afectando así a las escuelas y al resto de la población rural aledañas a las zonas fumigadas.

Por la vida

Los Docentes por la Vida solicitan a la Defensoría del Pueblo de la Nación:

  • Recomiende al MINISTERIO DE EDUCACIÓN, EN SUS NIVELES NACIONAL Y PROVINCIALES, incluya el tema en la agenda del CONSEJO FEDERAL DE EDUCACIÓN, como así también que en cada Región y Distrito Educativo las Inspectoras Regionales, Distritales, Areales y de los distintos Niveles Educativos. Un pedido que hace hincapié en la necesidad de crear conciencia en el ámbito educativo a la vez que pide que sea difundido un Protocolo de denuncia como una herramienta para los Consejos Escolares y Gobiernos Municipales.

“Porque somos educadores y creemos profundamente en la educación como motor de cambio, solicitamos asegurar en los Diseños Curriculares como los libros de textos que manejan los alumnos de los diferentes niveles de Educación, se incluyan todos los temas que aporten a crear conciencia sobre las problemáticas ambientales de nuestro país y del mundo actual, y su impacto sobre la salud humana, dándole un prioritario lugar a estos contenidos en la formación de nuestros niños y adolescentes, para educar ciudadanos conscientes que a futuro no repliquen estos modelos de producción contaminantes”.

  • Recomendar a las autoridades políticas de todos los niveles (municipal, provincial y nacional) arbitren los medios necesarios para que los alumnos , docentes y no docentes de las escuelas rurales dejen de ser sometidos a la violencia constante que implican las fumigaciones con agrotóxicos, ampliando esto a toda la población que se viera afectadas por las derivas, atentos a su deber de asegurar el cumplimiento de la Constitución Nacional, La Declaración Universal de los Derechos del niño y el adolescente y La Ley Nacional de Educación Nº 26.206 que , como ciudadanos, sabemos nos amparan frente a este flagelo.

Además peticionan recomendar al MINISTERIO DE AGROINDUSTRIA DE LA NACIÓN, “fomentar la reconversión productiva hacia modos alternativos que eviten el uso de agroquímicos” Para finalizar apelan a nuestra ley suprema la Constitución Nacional y piden que se cumpla con el artículo 41 que dice:

Artículo 41: Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.

Múltiples iniciativas

El lanzamiento oficial de la Red Federal de Docentes por la Vida, se realizó en el marco del 8º Encuentro de Pueblos Fumigados de la provincia de Buenos Aires el pasado 19 de agosto. Allí se nuclean los docentes de distintas escuelas de los pueblos afectados por las fumigaciones con agrotóxicos.

Frente al avance del envenenamiento con auspicio público, se multiplican las iniciativas, silenciadas en los medios masivos, pero que se replican para rechazar y repudiar las políticas oficiales que privilegian los negocios. Hoy, 7 de diciembre, la Multisectorial Paren de Fumigarnos está participando activamente en la movilización hacia la ciudad de Rosario en defensa de la Ordenanza que prohíbe al glifosato en todo el distrito y que un grupo de Corporaciones del Agronegocio quieren modificar en su beneficio. “Decimos que ¡Ya basta de cáncer, infertilidad, malformaciones, abortos, intoxicaciones y una multiplicidad de afecciones a la salud acreditados por otros tantos científicos honestos! Nuestros hijos no son ratas de laboratorio. Decimos basta de glifosato”.

También en la próxima Cumbre de los Pueblos, que se organiza contra la presencia de la OMC, (Organización Mundial del Comercio) se pone en agenda la economía de los pueblos donde se organizan deliberaciones entre organizaciones nacionales y globales para enfrentar a los poderes destructivos del capitalismo y lograr la soberanía alimentaria preservando la vida.

A lo largo y ancho del país las personas se organizan para hacer crecer las acciones mancomunadas y creativas destinadas a preservar la vida, sin la cual no hay negocio posible.