Raúl Castro: “Tras 60 años de lucha y sacrificio vemos un país libre y digno”

Por Camila Parodi (desde Santiago de Cuba)

Una crónica desde la ciudad donde hace 60 años nació la Revolución Cubana. Sin grandes actos pero con las casas abiertas y los corazones con el fuego encendido, Cuba celebró a lo Cuba. Unas palabras desde el lugar donde la revolución sigue oliendo a futuro.

“Santiago es Santiago” se lee en las calles de la emblemática ciudad de Cuba. Podría parecer una frase muy simple, sin embargo, no lo es. Santiago es Santiago, y así lo dijo Fidel Castro al reconocer la importancia de este pueblo que vio nacer al Movimiento 26 de Julio con el Asalto al Moncada en 1953, y que desde entonces acompañó el proceso de revolucionario hasta el triunfo en 1959.

Se cumplieron 60 años de aquella epopeya que, para muchos y muchas de nosotras se trata del proceso histórico más importante del siglo XX en América Latina. Por eso, tener la posibilidad de encontrarnos en Santiago en el aniversario de esa revolución fue muy emocionante.

Hacía días que las calles, los comercios y plazas habían sido decoradas con frases de celebración de los 60 años. No sabíamos bien cómo serían los festejos y, en nuestras cabezas argentinas, imaginábamos grandes escenarios y actos. Pero el pueblo cubano nos volvió a sorprender: vivir la revolución en el cotidiano no necesita grandes festivales de reafirmación.

Con música, algún lechón para compartir en familia, un poco de ron y la alegría en las calles, los 60 años de la revolución y el comienzo de un año nuevo fueron motivos de festejos prolongados. Ahí lo confirmamos; esa era la revolución de las y los humildes, como había dicho Fidel. Quizás por eso se sostiene firme desde hace tantos años: porque su comunidad la revive y reconstruye desde el día a día, libre de violencias y fundamentalismos.

Luego de compartir la cena del 31, cientos y cientas de santiagueras se acercaron a la Plaza Céspedes. Allí mismo, pero en 1905, se había elevado la bandera cubana tras años de dominio yanki. Por eso, su tradición de izarla en los años nuevos y verla flamear era ya un motivo de encuentro. “Igual que en el 26, como en la Sierra Maestra, vamos bien Fidel, la victoria es nuestra” bailaban niños y niñas con sus banderas azules, rojas y blancas. Danzas que unían aquel hecho de comienzos de siglo con los que le continuaron en la década de 1950 dando cuenta del largo proceso histórico de lucha y dignidad revolucionaria del pueblo cubano.

El primero de enero continuaron los festejos en las calles. Todas las personas abrían sus casas para compartir el momento y en esa instancia sí recordar a Fidel y sus revoluciones. La ceremonia fue pequeña e íntima en el cementerio donde se encuentran los restos mortales del comandante. Sólo familiares, ex combatientes, médicos y médicas y autoridades de Santiago asistieron. No era momento para la prensa ni para turistas, nos dijeron en la puerta, y aclararon que podríamos hacer nuestro homenaje en los días venideros.

Luego del desconcierto, entendimos la decisión de hacer un acto sencillo mientras las calles seguían vestidas de fiesta. Entre reggaetón y salga se vislumbraban televisores con Raúl Castro, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba de fondo. “¡Viva el Che!”, nos gritaban en las calles linderas al cementerio al reconocer nuestra nacionalidad. Después de asomarnos en algunas puertas a escuchar sus palabras, una familia nos invitó a pasar y compartimos una hora junto a ellos y ellas. Cada tanto algún gesto o comentario, pero sobretodo el silencio y el sentido compartido habitaron el cuarto.

“A 60 años estamos curados de esperanto”

“Nuevamente en Santiago de Cuba”, comenzó Raúl y anticipó que el discurso lo haría “en nombre de los sacrificios del pueblo y de los combatiente que lucharon por más de 150 años” y que luego “bajo el mando de Fidel hace 60 años este pueblo es libre”. Desde Santiago, el actual secretario del PC de Cuba y ex combatiente de la revolución cubana destacó “la fe de Fidel en Victoria”, ya que fue justamente en Santiago donde, con apenas siete fusiles, comenzó su triunfo. “La tiranía ha sido derrocada, la alegría es inmensa y sin embargo queda mucho por hacer”, afirmó.

Tras relatar muchas de las agresiones y amenazas a las que resistió el pueblo cubano, como el bloqueo económico, comercial y financiero, las campañas de mentiras, la crisis de octubre, el ataque en Girón, señaló Castro: “Nadie puede negar que la revolución de 60 ha tenido un momento de sosiego”.

En ese sentido, destacó que el pueblo cubano está orgulloso de su historia y cultura, y que ya son “cuatro generaciones en defensa de la revolución”. Y ante la actual política intervencionista de Donald Trump en Estados Unidos, advirtió la posible confrontación con Cuba y un nuevo bloqueo comercial y financiero. “Tenemos la predisposición a vivir con paz, respeto y beneficio mutuo” expresó, pero también advirtió: “Estamos preparados para resistir a este escenario que no deseamos”.

Mientras en Cuba se celebraba un nuevo aniversario de la revolución socialista, en Brasil asumía Jair Bolsonaro con un discurso cargado de odio. En ese marco, Castro evidenció el actual contexto conservador y llamó a resistir al injerencionismo que atenta contra las libertades de los pueblos.  “A 60 años estamos curados de esperanto. No nos intimidaron y no lo lograrán, la unidad es indestructible. Antes éramos pocos, ahora somos todo un pueblo”, sentenció. Y aprovechó para solidarizarse con los pueblos de Venezuela y Nicaragua, como así también con Lula da Silva, Dilma Rousseff y Cristina Fernández ante los ataques y persecuciones judiciales.

“Seguiremos aportando a los procesos de consenso basados en la paz en unidad”, afirmó, por eso la defensa de las guerrillas colombianas y el respaldo a la revolución Bolivariana. En ese contexto, señaló la importancia de declarar a América Latina como zona de paz. “Debemos prepararnos meticulosamente para todos los escenarios”, advirtió.

Para finalizar, Castro reconoció que el reto mayor del actual momento es la situación de la economía “agobiada por las finanzas externas y recrudecimiento del bloqueo”. Así como Díaz Canel, actual presidente, lo explicó en su balance 2018 y proyección 2019, “hay que compartir la batalla económica”. Para ello llamó la atención de todas y todos los dirigentes para que “no traben” el proceso; y reforzó: “La dirección del partido respalda los pronunciamientos de Díaz Canel”.

En esa línea, remarcó: “El proceso de transferencia a las nuevas generaciones marcha muy bien y así continuaremos”.  Y en nombre de las y los primeros combatientes expresó unas palabras: “Nos sentimos satisfechos felices y confiados al ver con nuestros ojos como se asume la construcción del socialismo como única forma de independencia. La revolución continúa. El proceso revolucionario no está circunscripto a la edad biológica de quienes la comenzaron”. Y concluyó citando al líder máximo de la revolución, Fidel Castro: “La revolución socialista es una revolución de los jóvenes, por los humildes, para los humildes y con los humildes”.