Reconquistar el tiempo

Por Juan Rocchi

Reseña del libro Realismo capitalista, del escritor británico Mark Fisher.

La instalación casi total del neoliberalismo como modelo económico mundial, a pesar de ser mostrado como exitoso, necesita ocultar sus miserias para funcionar: catástrofe ambiental, precarización laboral, empobrecimiento de la educación y un largo etcétera. El libro Realismo capitalista, de Mark Fisher, escritor, profesor y blogger británico se centra en esta cuestión: por qué en la actualidad resulta impensable una alternativa al sistema vigente. Pareciera que en el imaginario, el capitalismo puede ser combatido, pero no derrotado. A partir  del slogan “no hay alternativa”, popularizado por Margaret Thatcher, Fisher propone una pregunta y, algo todavía más interesante, un horizonte de lucha.

El filósofo esloveno Slavoj Žižek, provocando a sus amigos marxistas reformuló la tesis 11 y comentó: “Quizá en el siglo XX hemos tratado de cambiar el mundo demasiado rápido. Hoy es momento de interpretarlo de nuevo, de ponerse a pensar”. La propuesta de Fisher pareciera seguir el mismo camino. Es así que en un libro corto, de prosa clara y plagado de referencias a la cultura de masas, el autor rastrea los síntomas del posfordismo y su consecuencia cultural: eso que Fredric Jameson llamó posmodernismo y en este caso se reinterpreta en términos de realismo capitalista.

El problema central, muestra el autor, nos tiene como soporte a todos, a nuestra imposibilidad de pensar otro futuro. Aceptamos que nuestra creencia subjetiva, inclusive de izquierda, puede contrarrestar de alguna manera los efectos de nuestras conductas y acciones siempre coherentes con el intercambio capitalista. Aquí se hace necesario reinterpretar, pues la única forma de combatir es poniendo en evidencia todo síntoma de nuestra era que se revele como incoherente e inaceptable.

Con este fin, Fisher hace uso de las expresiones culturales post-noventas para analizar fenómenos como la retromanía, la inmovilización política y la privatización de la salud mental, hallando su causa en las nuevas formas que adopta el proceso productivo y la circulación del capital. A su vez, detecta una serie de problemas nuevos en nuestra sociedad que podrían funcionar en última instancia como las contradicciones que den lugar al cambio: figuras que se han vuelto lugares comunes en los últimos veinte años tales como la expansión de las enfermedades mentales y la persistencia de la burocracia, en un principio supuesta enemiga del capitalismo.

Si bien el texto de Fisher no constituye una gran novedad teórica, provoca el pensamiento crítico y trae al centro de la discusión problemas ineludibles. El realismo capitalista se afianza sobre la imposibilidad de concebir el futuro y la esterilización de toda figura que provenga del pasado; pero el fin de la temporalidad como confirmación del estado vigente no está sellado. Hay que interpretar y transformar. Realismo capitalista es una gran herramienta para repensar la política y la ideología: un libro que gana por su actualidad y solidez.