A VECES AMAMOS COMO PODEMOS

 

Poema : Quimey Figueroa / Dibujo :  Camila Boess

Hace algunos días
tengo un secreto
guardado debajo de la lengua,
duerme conmigo
cuesta despertarlo,
le gusta vivir en sueños.
Cuando estoy sola
me gusta verlo caminar por la casa
vistiendo el traje del deseo.
Con cada paso que da
corre los muebles
cambia de lugar los estantes
tiñe de colores las cortinas.
Creo que está planeando una ruta de escape.

Tu casa nena
en verdad
queda lejos de la mia
pero podria llegarme hasta allá
esta tarde
es que yo también necesito escapar un poco
y podria tal vez
ponerte a vos
debajo de la lengua
mi secreto
que viste el traje del deseo,
es que ahi nena
dentro de tu boca
todas las cosas
parecen
descansar bien.

 

 

Leer más
“El Hereje: Apuntes sobre John William Cooke”

Por Mateo Cocco

Reseña del libro “El Hereje: Apuntes sobre John William Cooke” , de Miguel Mazzeo.

 

Miguel Mazzeo se sumerge una vez más en el universo de John William Cooke a través de “El Hereje”. La relación entre ambos recorre todo el texto, el autor se reconoce un lector permanente del peronista revolucionario, encontrando en él una fuente que incita a la reflexión y aporta claves para la comprensión (y transformación) de la realidad actual. Muestra de esta persistencia son sus dos publicaciones precedentes al libro de la presente reseña. En este interés hay una matriz netamente política, que no reniega de la erudición y la vasta referencia bibliográfica, pero se resiste a caer en los límites de la academia y busca ser una herramienta de organización y transformación. En este sentido el libro tiene el objetivo de plantar bandera y retomar a Cooke desde y para el espacio político del que Mazzeo forma parte, más allá de la participación en estructuras orgánicas; la “izquierda popular”. Un espacio en formación y reformulación, heredero de la rebelión popular del 2001, que busca construirse en base al poder popular, la autodeterminación y la afirmación del pueblo trabajador como sujeto transformador; un espacio en el que, aunque seguramente aborrezca la analogía, Mazzeo y “El Hereje” se mueven como pez en el agua.

Dirigido a un público principalmente militante, el libro está escrito desde un estilo llano que no escapa de la definición teórica y política. También recurre, aunque menos que en otros escritos del autor, a imágenes y metáforas que apelan a la traducción sensible del contenido expresado. Mazzeo intenta comprometer al lector desde un lugar que exceda la razón, requisito indispensable para la construcción de mujeres y hombres nuevos y militantes. Para el autor Cooke es un arma tenaz que dirige la discusión a dos frentes: contra el peronismo burgués y adaptado a la lógica estatal y la izquierda dogmática y eurocéntrica. Sin impedir por ello las autocriticas que caben desde el libro al propio espacio político en construcción.

El objetivo del libro se despliega multiforme, abarcando una serie de disciplinas y géneros que, aunque se entremezclan, constituyen  distintos momentos de la obra. El primer momento, del capítulo uno al tres se puede calificar de metodológico, donde el autor enuncia sus objetivos y las hipótesis y líneas teóricas que recupera y desarrolla a lo largo del libro. El segundo momento, del capítulo cuatro al dieciocho, se embarca en una biografía política de Cooke, donde el devenir de la praxis va hilvanando la construcción teórica. El tercer momento, del capítulo diecinueve al treintaiuno, retoma de forma ensayística los aspectos que Mazzeo considera los principales legados de la militancia de Cooke, cristalizando en cada capítulo las hipótesis que va deslizando en el primer momento y que desarrollando desde lo biográfico-político. Cabe señalar que dentro de este momento ciertos capítulos, del veintinueve al treintaiuno y partes del veintiséis, toman un cariz más literario y poético donde las conclusiones se mezclan con una faceta sensible del conocimiento. Por su parte, el prólogo y el epílogo construyen desde las trayectorias de sus autores uno de los hilos que nos propone el libro, de la participación inmediata de Guillermo Cieza en las Fuerzas Armadas Peronistas y por ende en el legado de Cooke y la continuidad de su praxis, al desafío de su recuperación y resignificación por parte de las nuevas generaciones militantes expresadas en Mariano Pacheco. Una operación más que necesaria la que nos propone Mazzeo, buscar realizar la transmisión de las experiencias y saberes militantes de una generación a otra y revertir su violenta interrupción por la dictadura genocida.

El autor sostiene como idea central a lo largo del libro que Cooke es un autor insoslayable para la construcción de una alternativa revolucionaria en Argentina y Nuestramérica. En el primer momento plantea en una serie de hipótesis donde apoya esta idea. En primer lugar el autor señala el rol de la nación que propone Cooke para la construcción revolucionaria, señalando su potencialidad por fuera de la concepción ligada al capitalismo y proponiéndola como un espacio de representación común de lo plebeyo. Esto se relaciona inmediatamente con el ejercicio de un antiimperialismo fervoroso y coherente hasta las últimas consecuencias, es decir que asume un necesario carácter socialista, que apuesta a la soberanía y al poder popular. Su segunda hipótesis es la capacidad de Cooke de superar el pensamiento positivista y desarrollar un análisis de la totalidad contradictoria, es decir dialéctico. De allí se desprende su voluntad de operar dentro del peronismo que, al albergar contradicciones de clase en su interior, permitía trabajar desde su interior para la supresión de estas en favor de los trabajadores. Vale la aclaración; Mazzeo sostiene que esas condiciones no existen más en el peronismo hoy actualizado como partido del orden y mero aparato vertical de poder, que ha sido despojado de todo contenido popular e históricamente progresivo. Por último destaca la importancia carácter herético y heterodoxo del “Bebe”. La potencia de la herejía consiste en la búsqueda de acciones con eficacia transformadora antes que de teorías cuyo contenido revolucionario existe a priori y por fuera del desarrollo histórico concreto. La heterodoxia es fundamentalmente un fruto de una actitud política que prioriza la experiencia histórica popular, y se predispone al desarrollo teórico que implica la praxis.

El momento biográfico-político le permite a Mazzeo, al tiempo que plasma situaciones cotidianas dirigidas a conseguir la empatía del lector, analizar como una dialéctica (no evolutiva) el pensamiento de Cooke. Fraguado en la lucha de clases y el desarrollo de las contradicciones sociales, el viejo Cooke contiene al joven (incluso al reformista) y va conformando el corpus de teoría y práctica que Mazzeo retoma como legado. El autor sostiene que Cooke asumió al marxismo desde el peronismo, a partir del vínculo orgánico que estableció con su componente obrero, popular y nacionalista antiimperialista. Cooke no tuvo duda de que al bando al que había atado sus destinos no le cabía otra posibilidad que la de asumir sus enemigos de clase y radicalizarse en el ensayo de una revolución social porque, de hecho, la imposibilidad material de reeditar la alianza de clases del ’45, en sintonía con el avance revolucionario en el plano internacional, ya estaban conduciendo al pueblo por ese camino. Es en este desarrollo de Cooke y el propio pueblo (peronista) que Mazzeo encuentra la confirmación de las hipótesis planteadas y sostiene la importancia de su incorporación, en tanto experiencia, práctica y teoría, al acervo de propuestas emancipadoras que sirvan a la formación conjunto de la militancia revolucionaria.

Al momento de cristalizar los aportes que Cooke le dejó al campo popular el propio Mazzeo asume la dificultad de hacerlo a partir de “un teórico que no habitaba ninguna teoría”. Sin embargo logra aportar una serie de concepciones que pueden ayudar a moldear una praxis militante sincera y fructífera. La confianza en la creatividad plebeya, emanada de la síntesis de sus tradiciones que desarrolla la lucha de clases, es sin duda insoslayable. Entender que el sujeto revolucionario es más importante que las preconcepciones que de él se puedan tener, motiva a la sensatez de no intentar meterlo a patadas en algún modelo de revolución. Impulsar una pedagogía de la praxis cuya única premisa sea que la opción revolucionaria solo surge de la lucha y la experiencia compartida que forma a los sujetos, constituye un anticuerpo contra actitudes iluministas (generalmente pequeñoburguesas). La valoración de los intereses nacionales, que solo pueden ser encarnados por el pueblo de forma antiimperialista y revolucionaria, nos alerta contra nuestro sectarismo y nos invita a hacer compañeras a tradiciones de las que no provenimos. El lugar relevante de lo sensible en la construcción política, principalmente concentrado al final del libro, también nos estimula a replantear los parámetros estéticos (y en definitiva éticos) de nuestra militancia. Estos aportes, entre otros tantos que serán profundizados en otras lecturas y relecturas, ya alcanzan para considerar satisfechos los objetivos del libro y promover su lectura.

Es innegable el interés y la utilidad que tiene la obra presentada para el conjunto de la militancia popular, en especial para las jóvenes camadas militantes que se reclaman parte de la izquierda popular. Aun con las premuras propias de la etapa actual, signada por una brutal ofensiva del capital, un espacio político novedoso y en construcción tiene la obligación de abordar seriamente los problemas estratégicos de la lucha anticapitalista y promover la formación permanente de la militancia. Afortunadamente encontramos en “El Hereje” una nueva herramienta para encarar este desafío.

Leer más
Tierra viva

Tierra viva

CulturaDe Autor 3 agosto, 2017 1

Por Anahí Cao / lustración : Latifa Mohamed

 

la vida late; nada es distinto de la vida; un profundo deseo, una lenta respiración. La vida tiembla, la vida es un temblor que queda
el instante del placer se desvanece; la vida late. Nada es distinto de la vida. Un profundo deseo, una lenta respiración es la memoria. Siento, y la vida tiembla; la vida es un temblor que queda.

No hay progreso; el instante del placer se desvanece; siento la vida frágil. Una profunda intuición me invade, tan solo siento la necesidad de cuidar, de recibir un cuerpo limpio.
No hay progreso; las profundas respiraciones de la luz, el orden del aliento, la certeza de la piel y del descanso; la muerte es el temblor, la claridad de abandonarlo todo, de perderlo todo en el derrumbe.

Conozco mi aliento, esa fuerza vital, una larga respiración, un movimiento que afirma la voluntad de la vida.
Respiro; las horas son largas respiraciones lentas. Siento las profundas respiraciones de la luz, el orden pesado del aliento, el fuego atormentado que intenta deshacerse de su cuerpo como un salvaje. Siento, y es importante que la vida tiemble. Pienso, reconozco el dolor, reconozco humanidad; mis entrañas laten. El calor de los cuerpos señala la esperanza; una misma materia late. Todo se resume a un latido y a un grito. Nada me pertenece.

Yo soy un cuerpo conmovido; la humana libertad, el amparo; la muerte que se apodera, vida que goza, un temblor, un parto. Siento en mis propias entrañas el latido: la vida es un temblor que arde pleno e inútil.
Acepto la vida, la libertad del fuego. Siento la necesidad de cuidar, de oler el pan, de recibir un cuerpo limpio. Una profunda intuición me invade, parece placer pero es descanso. Siento la dulce necesidad de recibir un cuerpo limpio, de sentir el sabor de los duraznos, la tierra húmeda: la vida siempre ama la vida. No hay progreso.

***

 

 

Anahí Cao es docente, trabajó en cárceles del conurbano como profesora de Letras, es parte de la Asamblea Autoconvocados contra Ceamse Gonzáles Catán y columnista en Radio Semilla ( IMPA). Actualmente integra la Secretaría de Cultura del Sindicato Suteba La Matanza.

  1. Estos poemas forman parte de “Tierra Viva” su sexto libro, a  publicar próximamente.
Leer más
Un país atendido por sus propios dueños (segunda parte)

Por Hernán Apaza

“Está en juego el ‘nosotros’”. Segunda parte del análisis a propósito de “El cambio y la impostura. La derrota del kirchnerismo, Macri y la ilusión PRO”, de Ezequiel Adamovsky.

Límites (y conservadurismo) kirchneristas…

La hipótesis de Adamovsky es que, compartiendo un objetivo concreto (la reconstrucción de la autoridad del Estado y de las condiciones mínimas para la acumulación capitalista), tanto la suerte del kirchnerismo como la del PRO estuvo en su capacidad relativa de proponer tal reconstrucción, pero sin dejar de conectarse, al mismo tiempo, con los anhelos de cambio que alimentaron la rebelión. De allí que la victoria de Macri en 2015 estuvo directamente relacionada con las limitaciones de la transformación impulsada durante más de una década kirchnerista, tanto como con la propia habilidad PRO para identificarse con la ilusión de una nueva política (p. 173).

Esquemáticamente, podría decirse que los momentos político-electorales y sus resultados pueden interpretarse a partir de una función simple: cuanta más cercanía existía entre los ‘anhelos’ político-culturales del “momento 2001”, mayor será la capacidad de atracción de simpatías populares y votos. A su vez, esta dinámica vendría a estar reforzada -aunque no siempre- por la situación económica de las clases populares. En este esquema podría interpretarse la derrota de 2009 (producto del alejamiento de la transversalidad y con la consecuente renuncia a la ilusión de representar a una nueva política), como así también la gran victoria de 2011, en la que se capitalizaron toda una serie de transformaciones muy importantes durante los años previos: la asignación universal por hijo, la recuperación del control estatal sobre Aerolíneas Argentinas e YPF, la Ley de Matrimonio Igualitario, el fin de las AFJP, entre las más importantes. Todo esto último, organizado a partir de un discurso setentista, que reinstalaba cierta retórica (contra la oligarquía, antiimperialista), que lejos estaba de ser la expresión real de la línea política y económica del momento (basada en un modelo extractivista, con multinacionales como grandes actores), aunque servía para conectarse con los nervios más sensibles de 2001 y una memoria histórica y emotiva de más largo aliento.

Porque no era un discurso coherente con la realidad, fue perdiendo su eficacia con el paso del tiempo; también, debido a los cada vez más numerosos casos de corrupción y, desde ya, por las dificultades de la economía luego de 2012. El kirchnerismo llega a las elecciones de 2015 en un momento de franca declinación y debilidad, en la que había perdido la iniciativa política. Adamovsky lo sintetiza así: “el ensimismamiento de Cristina Kirchner en sus últimos tres años, la negación de las dificultades económicas, la repetición machacona de diagnósticos francamente absurdos (como el del ‘5% de pobreza’), la imposibilidad de construir una candidatura propia, fueron síntomas del agotamiento del neocamporismo” (p. 181). De ser un movimiento a favor del cambio progresivo, su campaña electoral giraba en torno a un candidato desgastado garante de la conservación de logros pasados, antes que un agente de cambio. En la vereda de enfrente, la derecha, ya desde el nombre de su coalición, despertaba una ilusión de cara al futuro.

…frente a las ambiciones del PRO

Conviene destacar algo que muchas veces se olvida y Adamovsky hace bien en recordar: estamos frente a una fuerza política que con tan sólo una década de vida, sorprendentemente, logró hacerse de la presidencia. Y sin ánimos de provocar, puede decirse que haya sido el kirchnerismo quien construyó las condiciones de posibilidad para que esta fuerza política lograra aglutinar simpatías en torno a la figura de un desangelado y pacato empresario. Más allá de ello, los méritos del PRO están en haber sabido leer la coyuntura y construir a partir de condiciones que parecerían que le eran siempre adversas. Al decir de Adamovsky, “su éxito estuvo relacionado con su capacidad de ‘leer’ el 2001 y adaptarse a sus demandas… ha comprendido que debe lidiar con una sociedad que no desea regresar al pasado neoliberal y que rechaza el individualismo extremo, la desigualdad y la idea de un Estado mínimo” (p. 183). Es por ello que el macrismo se ha dado a la tarea de “restaurar el dominio total del empresariado sobre la política proveyéndola de un partido propio, pero tomando debida nota de que es preciso generar las condiciones políticas, culturales e ideológicas para dotarlo de legitimidad y para hacerlo sustentable en el tiempo” (p. 183). Desde ya, si bien pueden ser predominantes los rasgos igualitaristas de la sociedad, debe considerarse que la dictadura genocida primero y la imposición de reformas estructurales del noventa después, produjeron una gran fragmentación social con la consecuente afectación de la solidaridad inter e intraclases.

El mérito del libro es justamente el de haber identificado la profundidad del proyecto del PRO: su “cambio cultural” resulta del aprendizaje de los límites y resistencias que proyectos como el que hoy están imponiendo, encontraron en el pasado. El autor recurre a diversas intervenciones públicas (entrevistas y libros) de funcionarios e intelectuales orgánicos del PRO para dar cuenta de este programa. Buscan una “necesaria redefinición de las relaciones entre los individuos, la sociedad y el Estado” a partir de la alteración del sistema de valores dominante. No es casual que, para disputar sentidos en torno a estas cuestiones, hayan tenido la capacidad de inocular ciertos términos en el debate público o de redefinir algunos ya utilizados: “la cultura del trabajo” (entendida con un compromiso con la productividad), “igualismo” (despectivo neologismo acuñado para atacar al igualitarismo); y el “pobrismo” (término que funciona como puente entre la visión del emprendedorismo y la crítica al populismo). En lo que Alejandro Rozitchner llama “mutación psicológica de la Argentina” se desprende la necesidad empresarial de transformar los valores a través de la imposición de una nueva visión de “lo colectivo”, sobre la base de un desplazamiento: el compromiso debe estar con la ‘igualdad de oportunidades’ (lo que, por cierto y como destaca Adamosvky, no implica vivir en una sociedad de iguales). Sintéticamente, se trata de un neoliberalismo que no es culturalmente conservador ni darwinista sino que se quiere ‘progresista’ y con sensibilidad social. A diferencia del neoliberalismo, proponen un Estado “presente”, orientado al desarrollo individual de cada persona, lo que puede implicar políticas para la eliminación de la pobreza extrema (no de la igualdad), ecologismo, pinkwashing, entre otras propuestas progresistas (p. 192).

En este marco, cada quien puede -y debería- transformarse en un ‘emprendedor’. Sin estructuras que vinculen y protejan colectivamente a las personas, sin mecanismos que las incluyan o las aten y, sobre todo, sin rasgos distintivos políticos o culturales y con la vocación de ser parte del mercado como organizador de la vida en conjunto. En ese mercado, el emprendedor tiene iniciativas, responsabilidad y capacidad de trabajo en equipo; coopera con los demás, “arma equipo”, abanderado de las innovaciones que prometen llevarnos a todos a una vida mejor. Sin ser invento macrista, el “emprendedorismo” se ha transformado en el corazón de la utopía PRO. Y aunque no parecieran estar conectadas, Adamovsky muestra los hilos invisibles que lo vinculan con algunos emergentes del 2001, en particular con las iniciativas de la economía popular y solidaria (pp. 192-200).

Romper la falsa dicotomía, construir un proyecto popular autónomo

Muchas veces las organizaciones de izquierdas -fundamentalmente quienes provenimos de la llamada izquierda independiente/autónoma-, debatimos en torno a las lecciones de 2001. En un punto, las derivas de las diferentes organizaciones tienen mucho que ver con las conclusiones que fueron extrayendo de aquella rebelión. El PRO también ha sabido sacar sus conclusiones. Y eso es lo que viene a decirnos con gran claridad Ezequiel Adamovsky. En sus palabras, “la derecha PRO ha aprendido que no alcanza con reformar la economía y redefinir el papel del Estado” sino que debe “operar pacientemente sobre el sistema de valores que predomina en la sociedad hasta acercarlo al ethos más ‘emprendedor’, anticolectivo y pro mercado que predomina en el resto del mundo capitalista. Las falsedades de la campaña electoral, la insistencia en presentarse como una fuerza ‘de izquierda’, la gradualidad con la que encararon la reforma de algunas de las áreas de la economía, la fingida austeridad, la atención puesta en el papel del Estado en la contención social, la filosofía positiva del enprendedorismo, el ataque a las universidades y al pensamiento crítico: todas son muestras del modo en que esta nueva encarnación de la derecha argentina ha sabido adaptarse a los imperativos de la hora. La marca del 2001 se nota tanto en sus imposturas como en sus visiones políticas de cara al futuro. ‘Cambiemos’ el nombre-eslogan con el que Macri llegó al poder encapsula todos los sentidos de lo nuevo que se pusieron en juego en la elección: la expectativa de una ‘nueva política’ de 2001, la demanda de un cambio ante el hastío por el kirchnerismo y el horizonte del ‘cambio cultural’ que esta nueva derecha argentina se propone operar y por el que está dispuesta a trabajar pacientemente” (pp. 205-206).

Este escrito pretender ser una invitación a que el libro sea leído, debatido y sus conclusiones puestas en tensión con las indefectibles divergencias de quienes constituyen el campo popular, no sólo para marcar las saludables diferencias, sino para reconocernos en las interpretaciones convergentes y compartidas. No hubo intención de extenderme sobre cada uno de los contenidos del libro, sino llamar la atención sobre un punto que considero urgente, tal y como lo expresa Adamovsky: “Si el macrismo consigue ocupar el poder durante el tiempo suficiente, tiene chances de conseguir el ‘cambio cultural’ al que aspira: que se diluyan los rasgos progresivos e igualitaristas que la cultura argentina aún atesora. Este punto debe tomarse con la mayor seriedad. Nosotros ya no seremos nosotros si ese proyecto triunfa” (p. 231).

Cuán macizo es este frente político cultural, cuán homogéneas y empapadas de esta ideología y por, tanto, la eficacia que tendrán sus políticas en la transformación que se proponen, todavía no lo sabemos, aunque su horizonte político es claro. Entre tantos otros aciertos, creo que el valor de este trabajo se funda principalmente en una cabal interpretación de la identidad cultural de la derecha que hoy gobierna. Esto conlleva asumir los riesgos que entraña para las clases populares, fundamentalmente claro, pero para la sociedad toda; y por ello, de la necesidad de una izquierda lúcida que logre articular no sólo una resistencia eficaz sino una verdadera opción política y cultural para el conjunto de la sociedad, en el camino de luchas con las que sembramos nuestra esperanza.

Leer más
Un país atendido por sus propios dueños

Por Hernán Apaza

“Está en juego el ‘nosotros’”. Primera parte del análisis a propósito de “El cambio y la impostura. La derrota del kirchnerismo, Macri y la ilusión PRO”, de Ezequiel Adamovsky.

Un país atendido por sus propios dueños, solemos decir a partir de la llegada de Macri y sus CEO’s a la presidencia de la Nación. Ahora bien: ¿conocemos con precisión cuáles son sus objetivos y cómo pretenden alcanzarlos?, ¿comprendemos qué cambios proponen respecto de la sociedad argentina no sólo económica sino política y culturalmente? Las respuestas que ensayemos para estas preguntas se encontrarán, seguramente, íntimamente relacionadas a las razones por las que la coalición encabezada por el PRO logró hacerse de la presidencia. Ezequiel Adamovsky se da a la tarea de responder a estas y otras significativas preguntas en su último ensayo.

Además de debatir, profundizar y comprender el estado de situación de las organizaciones de la izquierda (o del campo popular, como se prefiera), de tácticas y estrategias, de análisis de coyunturas y tantos ejercicios críticos tan válidos como necesarios, lo cierto es que no abundan los intentos por precisar la naturaleza de la dominación de clase que ejerce la nueva coalición gobernante. Una discusión en este sentido se dio al momento de fundamentar, desde diferentes posiciones, la actitud que debían asumir las organizaciones y partidos políticos de izquierdas ante el balotage. La prescindencia, el voto en blanco o el llamado a votar a Scioli demandaron de una justificación minuciosa ante una disyuntiva cuya significación, con sus divergentes interpretaciones, no escapó a nadie.

Transcurridos sin grandes sobresaltos más de un año y medio de gobierno, la gestión PRO / Cambiemos, avanza decidida. A las puertas de las elecciones de medio término, estas elecciones son presentadas como un plebiscito: entre el pasado -representado por el kirchnerismo- y la profundización de la apuesta por un cambio hacia delante. De acuerdo a simpatías y aversiones, lo negativo está en uno u otro lado. En este esquema, las diversas opciones de izquierdas intentan hacerse un lugar que desmonte la dicotomía, siendo el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) quien más referencia pública a nivel nacional ha ganado en los últimos años.

Dentro de este cuadro o más precisamente cuestionando el marco interpretativo político-cultural e ideológico dominante, Adamovsky interviene lúcidamente, desplegando con destreza su oficio de historiador para reconsiderar el último proceso electoral con todas sus aristas, perentoria y pretendidamente explicadas a partir de categorías e imágenes que, tal y como el autor se encarga de precisar, merecen ellas mismas ser reconsideradas. En sus palabras, este libro es “una reflexión sobre las dinámicas culturales, mediáticas e ideológicas que condicionaron las elecciones de 2015 y que afectaron tanto las demandas de la sociedad como las decisiones políticas de Macri una vez en el poder.” Se trata de “entender exactamente cómo se configuraron los deseos de la ciudadanía y las propuestas políticas en aquella coyuntura, las características específicas de las ideologías que se pusieron en juego, sus imágenes y sus palabras clave, sus imposturas y operaciones político-culturales y los cambios históricos de más largo aliento que explican el ascenso del macrismo y permiten aventurar cuál será su futuro” (p. 13).

En seis capítulos sólidamente elaborados, con un aparato referencial concreto y preciso, el notable intelectual de izquierdas despliega con sutil destreza argumental y ágil prosa, diferentes núcleos problemáticos que iluminan las disyuntivas propias de esta etapa. El republicanismo (capítulo 1); el populismo y su némesis liberal materializada en el antiperonismo (capítulo 2); Nisman como “caso testigo” de una dinámica mediática y de los usos políticos de su muerte y del caso AMIA (capítulo 3); la consolidación de una estructura oligopólica de medios de comunicación y su impacto profundamente regresivo en la vida democrática (capítulo 4) van confeccionando un cuadro de situación harto complejo para las izquierdas (y la cultura democrática en general). Sin permitirse la comodidad de lugares comunes, desarma falsas dicotomías a través del recurso a su oficio con maestría: historizando términos y conceptos, contextos de emergencia y cambios de modulaciones entre uno y otros. No se permite caer en abstracciones más allá de las necesarias para explicarse y permitir comprender las bases de su argumento; encuentra además en las prácticas concretas de actores políticos, sociales y mediáticos ejemplos que autorizan al autor a fundadas conclusiones.

El capítulo 5, pensamos, condensa las líneas interpretativas que se desplegaron hasta allí, como resultado de considerar que tanto el kirchnerismo como el macrismo son dos intentos de responder y clausurar, cada uno a su manera, las demandas ciudadanas abiertas por la rebelión popular de 2001/2002. Porque todo lo anteriormente desplegado (imposturas de diversa naturaleza y operaciones mediáticas) no basta para explicar la derrota del kirchnerismo a manos de Macri, Adamovsky desarrolla a partir de este capítulo los propios límites de la estrategia kirchnerista y los aciertos de su oposición, que la llevaron a la victoria.

Pero a su vez, este capítulo se transforma en una importante caracterización del horizonte del “cambio” propuesto por el PRO, que hace sistema y da basamento más concreto a la interpretación propuesta. Y si compartimos las conclusiones a las que arriba el autor, resulta imposible no preocuparse por las serias consecuencias que tendría para la cultura política argentina, de alcanzar el partido gobernante sus objetivos. El “ataque a la memoria” popular (capítulo 6), no es casual, sino que se constituye en una condición de posibilidad para el éxito de este proyecto. Lo precisa así: “está en juego el nosotros. Está en juego aquello que somos, la memoria de nuestros ancestros, nuestros valores y lo que deseamos ser en el futuro” (p. 228).

Lo que sigue no pretende ser un desarrollo exhaustivo de lo abordado en el libro sino más bien la presentación sumaria de algunos elementos centrales de la explicación desplegada por el autor, a fin de considerar lo que merece estar entre las prioridades políticas de las izquierdas: a qué derecha nos enfrentamos.

El Caballo de Troya para el “cambio cultural”: la República (liberal) asediada por el populismo

A modo de espejo invertido, los capítulos 1 y 2 están dedicados a analizar dos términos que dieron (y aún hoy dan) sustento a una “retórica exaltada y fuertemente maniquea”: republicanismo y populismo. Cierto es que puede imputársele al kirchnerismo haber operado decididamente en la construcción de un campo político bipolar en el que “a la izquierda está la pared” y sólo hay lugar para kirchneristas y una oposición de centro-derecha, cuando no definitivamente de derechas. Pero lejos de intentar desarmar esa operación, las fuerzas opositoras se montaron sobre ese esquema, lo reafirmaron y sólo procedieron a invertir los términos de los valores encarnados por uno y otro polo. Con ambos términos, Adamovsky procede del mismo modo: rastreando sus orígenes, contextos de emergencia y los sentidos que fueron adquiriendo a lo largo del tiempo, para luego considerar qué es lo que cada uno de ellos significa hoy en el contexto político, social y cultural argentino de acuerdo a los usos que hacen unos y otros.

Contrasta la flema retórica con lo que llama “indignación moral selectiva”, a la luz del cambio de gestión presidencial. Las decisiones de gobierno de Macri evidencian la diferente valoración de quienes, por situaciones no muy diferentes, consideraban a la República en peligro producto del populismo. Los ejemplos son múltiples: corrupción, transparencia (o la falta de ella), la justicia independiente versus el partido judicial, el congreso como escribanía o la soberanía popular, entre otras disyuntivas. Concluye, elocuentemente, que el recurso del “republicanismo” opera como un ‘discurso ideológico’, “vehículo de voluntades políticas que no se presentan como tales y que contribuyen a reforzar determinadas relaciones de poder” (p. 62).

El populismo tiene también su historia. Luego de recorrerla, alega que -más allá de los intentos de algunos teóricos- hoy “parece más un latiguillo que busca dar credibilidad conceptual a nociones más antiguas y menos sofisticadas como ‘demagogia’, autoritarismo’, ‘nacionalismo’ o ‘vulgaridad’” (p. 76); y que “es un término de combate profundamente ideologizado. Su valor como concepto para entender la realidad, si alguna vez lo tuvo, se ha extinguido” (p. 77). La operación ideológica queda desmontada al demostrarse que el recurso al término ‘populismo’, pretende convertirse en una invitación a “cerrar filas alrededor de la democracia liberal (es decir, una democracia de alcances limitados, tal como gusta a los liberales)”. ¿Qué valor tiene esto y qué necesidad tienen las izquierdas de comprender esto? En sus palabras: “dentro de esa masa de elementos ‘populistas’ hay… también ideas, experimentos políticos y organizaciones que tienen el potencial de ofrecer formas mejores y más sustantivas de democracia para las sociedades modernas” (p. 79).

Con ello, Adamovsky identifica la concepción que está operando bajo el manto del republicanismo: la perspectiva liberal de la política y de la sociedad. Recorre la historia del liberalismo para establecer concretamente el carácter excluyente y hostil a la democracia que ha tenido desde sus orígenes, no sólo en Argentina, con lo que desmonta las bases sobre las que se fundan las encendidas defensas republicanas frente al populismo (materializado a partir de la segunda mitad del siglo XX en un ferviente antiperonismo). De esto se desprenden conclusiones claras… y una lección: “el propio liberalismo, con sus valores individualistas, su ethos productivista y su compromiso irrestricto con los intereses de los empresarios es, de hecho, una de las mayores amenazas que corroen las democracias actuales” (p. 79); “es legítima la sospecha de que sus pedidos de ‘diálogo’, ‘tolerancia’, y ‘pluralismo’ llevan implícita una lista de invitados que excluye a buena parte de la población y a sus expresiones políticas preferidas (…). El reverso de ese ‘pluralismo’ se revela, así, curiosamente unanimista, intolerante y presto a promover o permitir el autoritarismo y la violencia” (p. 99). Y por ello, la lección: “la necesidad imperiosa, para los intelectuales que pretendan situarse a la izquierda, de plantear las críticas al peronismo sin caer en las chocheras del antiperonismo. Porque éstas -queda probado-, inevitablemente terminan alimentando las alternativas de derecha” (p. 104).

Leer más
Entrevista al demonio

 

 

Texto : Ema Cutrin / Dibujo: Cabro

 

-Te vi filmado; tomando….

-¿Ese vídeo de allá? ¿De la oficina de la calle Alem? Sí. Yo tomo merca. Yo tomé cocaína entre los treinta y los cuarenta años. Consumía ocho gramos de cocaína por día.

– ¿Y esta bueno?

-Sí, te deja re puesto. Imagínate la que tomaba yo. Yo tomaba la merca menemista. Te hacía sentir que eras un emperador romano, te comías el mundo. Algunas personas somos más débiles para soportar el mundo, nos cuesta más, nos duele más y lo acolchamos con sustancias que nos permiten salirnos de él.

-¿Y qué haces después de tomar? ¿Salís a robar?

-Y si, si alguien se pone a la pesca…

-¿Qué es a la pesca?
-Al primero que se regala, lo achuro. Les pido a mis empleados que se pongan a laburar. Qué investiguen, que muevan contactos, que hablen con la policía, que encuentren el dato y ahí le montamos denuncias falsas, empezamos con nuestra persecución mediática, construimos y proyectamos en el imaginario social una imagen negativa, lo tildamos de drogadicto, de chorro o de puto y listo, lo demás se hace solo. Como hice la última vez con La Morsa.
A los 26 años ya tenía un Pagina 12, un re diario. Y una vez me cagaron, se pasaron todos a Clarín, y yo me fui, porque esos me habían dejado afuera de una plata.

¿Y de qué era la plata?

-Se habían robado Papel Prensa.

-¿Y a vos te tocaba una parte?
-Y a mí me tenían que dar mi parte.

-¿Y qué hicieron con Papel Prensa?
-Secuestraron y torturaron a los herederos. Los obligaron a punta de terror a firmar la venta.

-¿Y a vos ahí que te dieron?
– Nada. Yo estaba haciendo negocios, ahí, con un chabón. Fundamos Página 12, hasta que me traicionaron y se vendieron a Clarín. Ahí yo me fui. Al pedo, porque ahora soy el empleado estrella del Grupo.

-¿Y porqué robas?

-Y… porque quiero tener mis cosas yo también, mi cuotita de poder. Me gustó…me gustó la plata fácil. Los poderosos se la pasan choreando, así tienen lo que tienen. Mira a mi jefe sino…yo antes denunciaba lo de Papel Prensa, pero después, cuando empecé a tener mis reuniones privadas con Héctor Magnetto, estimadísimo jefe, empecé a entender mejor las cosas, no qué ahí mismo empecé a chorear eh, yo ya robaba desde antes, pero empecé a vislumbrar la manera mejor de moverse en este río de bosta, empecé a transar de forma más, digamos…profesional. Y bueno ahí empecé a chorear con noticias falsas y montadas por nuestra propia productora, es mucho más simple y lucrativo que andar denunciando los crímenes de los poderosos, y, en consecuencia, quedarse sin tajada del pastel.

-¿Y mataste alguna vez?

-¿Eh, ustedes qué me están preguntando si yo maté a alguno?

-Si.

-¿En qué medios va a salir esta nota?

– En ninguno. Vos y tu jefe son los dueños de todos
los medios de comunicación.

– Ah. Cierto. ¿Y para que me preguntan?

-Para saber…porque sos el periodista más influyente del país y nos parecía que no era posible que hayas matado a alguien…

-Qué no va a ser posible, no me hacen la denuncia porque estoy avalado por el poder judicial. No hemos perdido ningún juicio hasta ahora. Averigüen. Yo matar, no mate a nadie. Fui cómplice y encubridor mediático desde mi diario de varios ataques que resultaron en una suma importante de muertos, como lo de La Tablada. Qué algunas de mis notas no están escritas con tinta sino con sangre, sí, eso es cierto, pero matar, yo nunca mate a nadie. Dios me libre.

-¿Y no tenes miedo de caer preso?

-Já. Si esos negritos de mierda que yo intento criminalizar para desviar la atención de la sociedad de las noticias que realmente les incumbe y regalarles un miedo injustificado que los llevará a aceptar la ley que mi jefe me pidió imponer, la baja de edad de imputabilidad, decía, si esos negros de mierda entran y salen de las cárceles, imagínate lo que pasa conmigo. Yo ni siquiera entro. Este país es una mierda, pero en ese sentido funciona igual que los del primer mundo. Los ricos no vamos presos.

-Gracias por la nota Jorge.

-De nada. Váyanse a la mierda. Adiós.

 

 

Leer más
Un amor que nació en el Conurbano

Por Laura Cabrera/ @LauCab // Imagen: Miel del Conurbano

La serie web Miel del Conurbano desembarcó en YouTube y a menos de un mes de su estreno, contó con más de dos mil visitas en su primer capítulo. Este trabajo autogestivo que cuenta la historia de un amor aparentemente “prohibido” y en busca de la libertad, ahora quiere rodar más capítulos, para lo cual sus creadores iniciaron una campaña para obtener fondos mediante la plataforma Idea.me.

Esta es una historia de amor entre dos jóvenes pero también es la historia de amor de varios jóvenes por un proyecto audiovisual que quiere seguir viendo la luz. Se trata de Miel del Conurbano, serie web dirigida por Kevin Di Dio y Tatiana Parodi, que ya cuenta con su primer capítulo disponible (titulado “Soplá la vela”) en YouTube y que busca seguir sumando episodios a la historia de amor de Nacho y Lucas. Para poder lograrlo, sus creadores lanzaron una campaña a través de Idea.me (https://www.idea.me/proyectos/52710/miel-de-conurbano—serie-web) que, al igual que otros proyectos, da recompensas a quienes aporten dinero para la financiación de la tira.

Miel, miel, dame tu miel…

Nacho cumple años. Como en toda fiesta, los pasos previos giran sobre la organización: comida, el lugar, bebida, invitados…la duda de si contar o no un secreto a voces…la seguridad de hacerlo el mismo día de la fiesta…bueno, eso no es tan común. La serie web inicia con un primer capítulo en donde se exponen temáticas profundas, en su mayoría basadas en las formas de relacionarse con los otros y otras. En esa lógica, al principio todo parece estar en calma hasta que de un momento al otro todo se va de las manos.

Nacho mantiene una relación con un chico  (Lucas) al que conoce desde hace muchos años. Sus amigos lo saben y el noviazgo marcha tan bien que llegó la hora de anoticiar a sus padres, quienes no se imaginan qué ni cómo se enterarán de la buena nueva.

Banda sonora de “Miel del Conurbano”.

Pero más allá de esta, que parece ser hasta el momento la historia central, se desarrollan en paralelo las de una estafadora y la de una amiga del grupo que mantiene una relación un tanto tormentosa con un novio al que, al parecer, nadie conoce. Estas líneas se van a unir de una manera inesperada (no voy a tirar ningún spoiler acá, sigan leyendo) generando un pico de tensión que quizá se resuelva en el segundo capítulo.

Luego del estreno, Marcha dialogó con su director, Kevin Di Dio, acerca de esta idea y sobre cómo seguirá la historia pensada, guionada, producida y rodada por un grupo de estudiantes del Instituto de Cine de Avellaneda (IDAC).

-La historia de la serie podría haber sucedido en cualquier lugar, sin embargo sucede en el conurbano, ¿por qué eligieron esa zona de Buenos Aires?, ¿por qué eligieron mencionarla?

-La idea de situar la serie en el conurbano fue un pilar para su desarrollo. La mayoría de los productos que conocemos transcurren mayormente en capital, barrios de zona norte o el campo, entre otros lugares que no nos identifican o nos producen la sensación de una realidad vecina pero ajena a la vez. Si nos ponemos a pensar el conurbano sur tiene una población bastante grande, Lanús está entre las diez ciudades más pobladas del país, y sin embargo nuestros barrios no son ni siquiera mencionados. Tenemos historias, un sentido de pertenencia y un amor por nuestras ciudades que merecían ser representados. A medida que la historia avance iremos explorando y revelando qué significa para nosotros vivir en el conurbano.

-La temática central toca la homosexualidad. Si bien en la actualidad hay una mayor apertura de la sociedad en cuanto al tema, desde la serie puede verse cómo todavía existe cierto tabú sobre, ¿cuál es el mensaje que quieren dejar a través de esta historia?

-Creo que la apertura de nuestra sociedad hacia el colectivo LGTB es bastante “careta”. Considero que las leyes llegaron y avanzaron primero que la sociedad y que aún hay que hablar y mencionar todo lo que se pueda porque queda mucho trabajo por hacer. La situación de nuestros personajes, el hecho de vivir su amor únicamente puertas adentro, sigue ocurriendo. Para muchos sigue siendo tabú y aunque no fueran muchos y fueran pocos, me gustaría seguir alzando la voz desde mi lugar y aportar el avance hacia una sociedad más libre. No existe algo así como “el mensaje”, simplemente la situación de Nacho y Lucas existe, ocurre con todo lo bueno y malo que la compone y me parece necesario contarlo.

-De este primer capítulo se desprenden varias historias que se entrelazan, ¿se sumarán más historias?

-La idea es que sí. Tenemos pensado el ingreso de personajes muy coloridos que abran nuevas puertas a otros temas. Como guionista me encantan las historias con muchos personajes que puedan convivir entre sí. Me permite expresar muchas ideas a la vez en un mismo proyecto. Así que sí continuamos seguramente se sumen más historias a la trama.

-Hablando un poco del hecho de hacer ficción y de manera autogestiva, están utilizando Ideame para poder financiar los costos, ¿cuál es el monto al que quieren llegar y cuántos capítulos financiarían con ese dinero?

-La idea principal era juntar veinte mil pesos para cada capítulo. Aunque parezca mucho, sigue siendo muy poco comparado a lo que “profesionalmente” se necesita o se utiliza. La realidad es que hay pocas oportunidades, sobre todo para quienes recién comenzamos. Pero el bajo presupuesto nos hace ser más creativos y buscar otras herramientas para contar nuestra historia. Con un total de sesenta mil pesos íbamos a hacer tres capítulos con la idea de luego presentarlos en una productora. La verdad es que nosotros aprendemos mediante lo que hacemos y vamos viendo que puertas se abren y cuáles no. Hoy en día la recaudación está bastante floja pero se decidió hacer un capítulo más para toda la gente que ayudó y confió en nosotros. Iremos viendo a medida que avance el proyecto si podemos hacer más, esperamos que sí.

Leer más
TAROT

TAROT

CulturaDe Autor 18 julio, 2017 0

 Escrito:  Microbio Bufonetta / Dibujo : Cabe Costes

 

 

Esto sucedió en un Barrio, con un río, un puente y adoquines.
Cuenta la leyenda que en Enero de aquellos años, doblo por la Esquina una brisa oscura, potente, precisa y maligna.
Ensombreció los patios de los conventillos.
Sacudió con fuerza las ventanas, que parecían aplaudir su presencia.
Los gatos crisparon sus lomos y corrieron por el chaperio a un lugar improbable.
Los perros aullaban como clarinetes de bienvenida.
Y allí desde lejos venia la Parca,
con su murga de huesos, haciendo temblar a cada paso corazones y lamentos.
Los condenados agarraban sus rosarios y sus estampas, llorando y mirando el cielo, esperando que su Dios haga algo.
Los ateos ni siquiera pudieron creer en ellos mismos.
En uno de los pasillos un niño quedo inmutado, apartado del cardumen temeroso que corría desamparado.
Sus ojos asombrados, redondos como el dos de oro quedaron cautivados por la luz tenue que salía de un pequeño costal.
Directo hacia allí lo levanto y encontró una baraja con bordes de oro que iluminaban su rostro aún más asombrado que sus ojos.
Mezclo la baraja y acomodo cuatro de ellas en el suelo; como por arte de magia el niño escucho palabras que las cartas pronunciaban, pudo intuir que a través de ellas podía saber a qué se debía semejante carnaval.

 

 

Escrito y dibujo pertenecen al libro “Primogenito , encuentro entre dos ” de Microbio Bufonetta y Cabe Coste, publicado recientemente.

Leer más
En propias manos: Pablo Reartes trío

Por Angie Ferrero

El Programa Apoyo a la Edición Musical de Córdoba 2016, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, premió a la agrupación musical Pablo Reartes Trío por su disco “En propias manos”: jazz desde el centro del país, al alcance de la mano de todos.

El circuito de jazz en la ciudad cordobesa crece día a día. No son pocos los bares y centros culturales que dedican gran parte de su agenda a este género, término que parece ser chico, por el alma y la historia que guarda en sí misma esta música.

Pablo Reartes Trío, es una agrupación musical cordobesa de jazz  que fue conformada en el año 2009. Sus integrantes son Pablo Reartes (composición, guitarra eléctrica y acústica); Javier Pérez (bajo eléctrico y contrabajo) y Manuel Cerviño (batería).

Su disco “En propias manos”, fue premiado por el Programa Apoyo a la Edición Musical de Córdoba 2016, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, y fue grabado y editado en vivo, a principios de este año en MAYA STUDIO. En la grabación, el trío contó con la participación de Sergio Audisio y la música de su flauta traversa como invitado en los temas 3 y 6.

Para la selección, el jurado destacó haber tenido por criterios, la consideración de la calidad integral de la propuesta, la originalidad, composición, instrumentación e interpretación vocal – instrumental.

Con diez cortes, Pablo Reartes Trío, nos deja -en la palma de nuestras manos- un disco de jazz que revela influencias de nuestra música latinoamericana, el blues, el rock y el folcklore. Con toques de bosanova y funk, en el cierre y como bonus track, suena una dulce canción de cuna.

Las composiciones que integran “En propias manos”, son todas originales y de la autoría de Pablo Reartes. Este disco, fue resultado del trabajo de muchos años y distintos proyectos cumplidos por los integrantes del trío cordobés que quisieron acercar a los oyentes, una fusión de jazz que guarde lo artesanal y la energía que transmite la música en vivo.

Pablo Reartes Trío, tras la grabación y edición del disco, ha hecho diversas presentaciones en bares, centros culturales y espacios públicos, entre ellos, la explanada del Buen Pastor, respaldados por la premiación que los honra y el aplauso del público.

En propias manos, es un disco para disfrutar de principio a fin, música que acompaña, que se siente, que se hace presente, que tiene alma.

https://pabloreartestrio.bandcamp.com/album/en-propias-manos

 

https://twitter.com/PRT_JAZZ

 

https://www.facebook.com/Pablo-Reartes-tr%C3%ADo-404424169919724/

 

Leer más
Junio a junio Arde Rojo

  Poema y foto : Agustina Salinas

Junio arde rojo en el cuerpo que nos tiembla.
nos arde rojo en la garganta crispada
de tanto gritar que ya vas a ver,
que las balas que vos tiraste van a volver.
nos arde rojo en las manos
que se cortajean por el frio
y se secan en el calor de los fuegos
de las antorchas que iluminan el camino
y de las fogatas que calientan los corazones.
nos arde rojo en los ojos
que se emocionan ante cada palabra que exige justicia
y que arrancará la justicia que no es otra cosa
que la victoria de los pueblos.
nos arde rojo en los brazos
que se apretujan entre abrazos compañeros.
nos arde rojo en los puños
cerrados con fuerza
golpeando hacia arriba
acompañados de un ¡Presente!
derribando el muro invisible
de la indiferencia que quieren hacernos sentir
pero cómo no ser parte
de esta historia de disputa por la libertad
nos arde rojo en la memoria
que no para de recordarnos
que tenemos que luchar y
que se multiplica en las sonrisas
de esos pibes y esas pibas
que son semillas.
nos arde rojo en las piernas
cansadas de tanto saltar bailar caminar
hasta llegar el puente
que los vio morir
pero que también
los ve renacer cada 26 de junio
en todxs aquellxs que ven que la lucha es necesaria
y que lo único malo es la resignación
Leer más