Canciones de Los Redondos con “tufillo a política”

Por Natalia Pascuariello

El autor de la estética de Los Redondos, Ricardo “Mono” Cohen habla de su último libro “De regreso a Oktubre: Lo que quedó en el tintero”, la relación entre el arte e Internet, el gobierno de Macri y el recital del Indio en Olavarría.

¿Qué hubiese pasado si Oktubre, en vez de un disco, hubiese sido un libro? Esta fue la pregunta – guía de Ricardo ‘Mono’ Cohen (Buenos Aires, 1943) – el autor del arte de tapa de los álbumes de Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – que dio como resultado “De regreso a Oktubre: Lo que quedó en el tintero” (2016), el libro de ilustraciones en homenaje al segundo disco de “la banda de universitarios platenses que hacen música en sus ratos de ocio”, a treinta años de su primer lanzamiento, en 1986. “Con Lucas Lombardía y Flavio Mammini nos pusimos a imaginar cómo serían las canciones de Los Redondos ilustradas”, dice con mirada anhelante detrás de sus anteojos de marco redondo.

Además de los nueve temas que componen el disco, Rocambole ilustra bonus tracks o misceláneas de canciones que según él tenían “cierto tufillo a política o a ideología” tales como “Queso ruso”, “Todo preso es político”, “El regreso de Mao” y “La parabellum del buen psicópata”. En total, suman veinticuatro canciones ilustradas (más códigos QR que llevan a videos exclusivos) en las que desfilan históricos revolucionarios como Ho Chi Minh, Mao, Frida Kahlo, Trostky, el Subcomandante Marcos y ficticios oprimidos como Olga, la mujer de los versos finales de las versiones en vivo de “Jijiji”: “Olga sudorova…/vodka de Chernobil/ ¡pobre la Olga! ¡crepó!”. Si bien no todos los dibujos son de estética anarquista “sovietcoide”, la mayoría remiten al estilo de la imagen que más se ha instalado entre los ricoteros: la del esclavo con cadenas.

-¿Cómo surge la idea de editar este libro?

-Hace treinta años atrás, cuando se editó “Oktubre” se hizo en base a un concepto. Como se hacía siempre con Los Redondos, previamente acordábamos una idea, un relato o un guión y estábamos también de acuerdo en que el mensaje tenía que ser sustentado por tres pilares fundamentales: el pilar textual o poético, el pilar musical y el pilar visual. Asique era un mensaje en tres partes. Yo a veces digo que quiero separar el asunto de lo que es la ilustración porque mucha gente me dice: ¿Cómo hacías? ¿Escuchabas los temas y después ideabas una imagen? No, era paralelo porque yo no ilustraba, no interpretaba. Yo incorporaba una parte al mensaje para que pudiera ser comprendido. La idea era que si al mensaje le faltaba alguna de esas tres patas, quedaba incompleto. Entonces, lo habitual era que cada cual trabajara en su disciplina respecto a un concepto general.

-Que en este caso era el tema de las revoluciones…

-Claro, el tema de las revoluciones a través de la historia de la humanidad. Sobre todo cuando los desprotegidos o los desangelados se rebelaban contra el Poder, contra poderes feudales, aristócratas, etcétera. En toda la historia hubo revoluciones: desde la Revolución de los Gladiadores hasta la Revolución Cubana. Queríamos hacer un homenaje general. No era ideologizado con respecto a algún tipo de partidismo, pero era siempre de los oprimidos contra los opresores. En ese momento, yo tenía que hacer la ilustración para la tapa del disco y no tenía demasiado margen como para desarrollar las cosas. Entonces, quedaron como dice el subtítulo del libro: “Cosas en el tintero”. Cuando se cumplieron los treinta años del aniversario del disco, los amigos con los cuales trabajo en producciones editoriales, Lucas Lombardía y Flavio Mammini, pensamos en imaginar cómo hubiera sido si en vez de un disco, hubiera sido un libro.

-La estética de la tipografía de Oktubre está basada en el alfabeto ruso…

-Sí, yo quise inventar una especie de tipografía que recordara al alfabeto ruso que es parecido al nuestro pero no igual y hay algunas letras que parecen al revés. Entonces di vuelta una letra para que tuviera ese aspecto de alfabeto cirílico. Además, la intención cuando pensé la ilustración en aquella época era recordar esos afiches anarquistas de principio de siglo. El color negro, el rojo que siempre estaba presente en esos afiches. Y bueno, una multitud. Hay muchos personajes allí que van a rebelarse ante algo.

– Una imagen muy actual…

– Sí, desgraciadamente siempre son actuales los hechos de injusticia y la reacción del pueblo, de la multitud, de gente que se revoluciona.

– El slogan de campaña del gobierno de Macri fue “La Revolución de la alegría”. ¿Qué opina de que se haya tomado ese término?

-Me parece contradictorio. A lo mejor los asesores de imagen no manejan tan bien el lenguaje. Yo muchas cosas no las entiendo porque me parecen torpes. “Revolución de la alegría” no me dice nada. No es ni siquiera una figura poética. Es una figura contradictoria. A mí me parece que una revolución es un poco más seria. En las revoluciones ha corrido mucha sangre. Es difícil ver a alguien que se revolucione alegremente. Más bien si hay revolución es porque la gente está mal.

-Cuando comenzó la presentación del libro, usted habló de la lucha docente. ¿Qué opina de la represión que tuvo lugar en Plaza de Mayo ante el aula itinerante?

-Me parece coherente con una administración, una ideología que no comparto que tiene que ver más con empresas, con capital privado que con lo que pueda hacer el Estado por su propia sociedad. Es posible que haya una idea de disciplinar a un pueblo que a lo mejor consideran que estaba indisciplinado.

-Tanto con este libro como con “Arte, diseño y contracultura” (2014) elige el camino de la independencia y la autogestión ya que ambos fueron financiados a través de Panal de ideas…

– Sí. Cualquier realizador siempre tiene ese viejo sueño de hacer un libro. Pero queda siempre en el terreno de los sueños porque producir un libro es muy difícil, sobre todo si uno lo quiere hacer de manera independiente. Si lo hace una editorial, es porque ha decidido o lo ha elegido, no porque uno vaya a la editorial y acepten hacer un libro. Pasa como pasaba con los sellos grabadores con respecto a la música que las corporaciones se quedan con casi todo el porcentaje de ganancia que puede haber y para el autor casi siempre quedan migajas. Tenés que firmar contratos que son leoninos. La editorial tiene la potestad de poder reeditarlo o no. No sos dueño del producto que vos hacés. Al aparecer estos sistemas que los norteamericanos llaman crowdfunding – que son plataformas para colgar proyectos en los que uno consigue adherentes y puede financiar su proyecto – me pareció interesante. Internet tiene muchas ordalías pero también tiene cosas que sirven. Y, en este caso, a mí me sirvió para poder hacer este proyecto.

– ¿Y qué cosas no le gustan de Internet?

– Bueno, no me gusta el poder que tiene. Yo lo veo como otro poder omnímodo. Ya no trabajar en Internet es no existir. La realidad electrónica está reemplazando absolutamente a la realidad real. Si uno no se saca la selfie con el teléfono visitando Puerto Madryn es como que no estuvo. Y además tiene que estar colgada en Facebook porque si no, no existe. Un proyecto para dominar el mundo

Durante la amarga dictadura de Onganía (1966 -1970) surgió La Cofradía de la Flor Solar, una comunidad de artistas en la que Rocambole conoció a Skay Beilinson. El rocambolesco arte de tapa y los primeros versos de la banda homónima de rock psicodélico: “Quiero ser una luciérnaga con una luz propia” reflejan el espíritu de época: vivir como artistas y estar en el centro de la escena.

-En los 70 recibió una nota que decía: “Tenemos un proyecto para dominar el mundo y contamos con vos”. ¿Qué recuerda de ese momento?

– Era una postal que me enviaron Skay y la Negra Poli que estaban visitando un museo en Nueva York. En La Plata había un grupo de gente que resistía a la época negra de la última dictadura haciendo situaciones culturales casi siempre clandestinas porque era muy difícil reunirse con gente. Hasta uno podía perder la vida por eso. Skay empezó a armar algunas bandas musicales para hacer la música incidental de unos films que realizaba su hermano Guillermo y se hicieron eventos que eran una especie de happening. Yo no sabría cómo definirlo porque le decíamos “deformidad”. Eran espectáculos que incluían teatro, música, acrobacia. No había límite. Pero después fue decantando en una banda donde se incorpora Solari como cantante y además, sobre todo, como poeta. Nosotros siempre dijimos que él tiene el don de la palabra y de la escritura.

– A pesar de cierto contenido críptico, las letras de Solari se han instalado en la cultura popular…

-Si hay algo que la intelligentzia cultural argentina, o sea, la Academia de Literatura le debe al Indio es un homenaje porque él ha incorporado al lenguaje argentino, cantidad de frases que se usan a diario incluso en las portadas de las noticias. No hay semana que no vea un titular que no sea alguna de las frases de un poema del Indio. La ha incorporado al lenguaje frecuente porque por ahí uno se encuentra con chicos y te dicen: “Violencia es mentir”. Entonces le deben la aceptación al circuito culto porque siempre hay una alta y baja cultura aunque nosotros reaccionemos contra eso. Pero yo creo que por provenir del rock, no lo incorporan a la Literatura argentina. Yo veo por ejemplo las facultades de Letras que estudian tremendamente a (Marcel) Proust, a Walt Whitman y no se dan cuenta de que tienen un Walt Whitman a la vuelta de la esquina.

– En 2014, la facultad de Letras de la UBA dictó un seminario de Letras de Rock como género literario autónomo…

– Yo llamo poesía a aquella confusión de palabras que llega a todos. Y si bien parece críptico el mensaje, yo veo muchos chicos que entienden que les habla a ellos. Por ahí alguna frase la toman y la entienden perfectamente. La poesía tiene ese poder de ser polisémica como la mayoría de las obras de arte. O sea que cualquiera le puede dar el sentido que tiene. Y esa es la pertenencia a la obra. Esa es la intervención del espectador cuando se arma la relación entre obra, emisor y receptor. La ida y la vuelta.

– ¿Cómo le cayó la noticia de las dos muertes en el recital del Indio en Olavarría?

– De la misma manera que me caen las noticias de que tiraron a un tipo por un balcón en un partido de fútbol o que se muere ahogado alguien en un balneario porque no había un bañero. No me parece que sea muy loco o muy raro eso en un evento de 300 mil personas. Incluso aunque no hubiera habido el evento yo creo que en un pueblo de esa cantidad de habitantes diariamente a veces hay una muerte. No creo que sea por culpa de un recital si no por la decisión de alguien que a lo mejor quiso ir a suicidarse allí.

– Hay periodistas que dicen que un recital del Indio es una nota policial.

– Desde que existieron Los Redondos yo nunca encontré en el diario Clarín algo que mencionara a su música. Siempre fue porque iba mucha gente o porque podía pasar algo, pero jamás pensaron en la contribución cultural. Por otra parte, vos me decís: una muerte. Yo te puedo contar cantidad de chicos que vienen a las charlas y me dicen: “Mi papá y mi mamá se conocieron en el recital de tal año o porque seguían a Los Redondos”. Entonces, cuentan los muertos, pero si tienen que contar los nacimientos, la balanza se inclinaría muchísimo.

-¿Y qué opina de la cobertura que hicieron los medios? ¡Télam publicó siete muertos!

– Para mí fue un festival de idioteces. Yo me reí mucho porque nunca escuché tantas estupideces juntas en tan poco tiempo. Apareció un resentimiento de todos: músicos, escritores, otros poetas, periodistas que intentan ser escritores. Y bueno, cada cual metía la cuchara. Yo no tengo una opinión de que fue trágico. Primero porque yo no estuve. Lo sé por aquellas personas que fueron y me contaron. Pero no me pareció nada excepcional porque una persona pasada de drogas o de alcohol va a un recital de rock que no es un festival de danza acuática. Hay que aguantarse saltar, gritar. Hay que estar en un estado físico que más bien tiene que ser joven. Creo que hubo un grupo de gente sacada. Hay muchas contradicciones. Muchos que dicen que no era gente habitual de Los Redondos o del Indio.

Jubilado desde hace tres años de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata, a Rocambole no le cabe el mote de artista y se define como un “dibujante de rock”. Mientras trabaja en su taller escucha en la radio bandas platenses como El mató a un policía motorizado, Sr. Tomate y Mostruo! Pero cuando tiene que pintar en gran tamaño (cuadros de dos o tres metros) elige la ópera porque “le amplía el alma”. Sobre la mesa del bar del Hotel donde se aloja en Puerto Madryn, están abiertas las páginas del libro “Volverse público: las transformaciones del arte en el ágora contemporánea” (2014), del filósofo Boris Groys. –

¿De qué va el libro?

-Groys habla de los fenómenos de transformación del arte en estos tiempos y de cómo la realidad está siendo reemplazada, como si se estuviera diluyendo. Como dice Paul Virilio que todo se disuelve en el aire o se vuelve líquido. Entonces pienso que no será raro un futuro donde las ventanillas de los ómnibus o los trenes sean pantallas que transmitan comerciales. O, directamente, como leí hace poco que en un pueblo al norte de China donde en invierno casi siempre es de noche la gente añoraba ver puestas de sol. Entonces pusieron pantallas grandes donde proyectaban a las siete de la tarde, puestas de sol. Eso me parece muy simbólico de cómo puede llegar a ser el futuro. Yo no descarto esa posibilidad de que todo se hunda en una especie de agujero negro y que de repente desaparezca la humanidad. También imaginaba una raza interplanetaria que llegara y observara los restos de la civilización humana y mirando algunos restos se asombrara diciendo: ¿Cómo pudieron llegar a tanta sofisticación artística y tanta estupidez moral junta?

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Discos: Raíz canción

Por Angie Ferrero

El 29 de abril en La Cúpula del CCK, la cantante Patricia Zappia y el compositor, contrabajista y cantante Pablo Tozzi, presentaron su disco de música popular latinoamericana “Raíz Canción” que cuenta con la participación de destacados músicos invitados.

Patricia “la piojo” Zappia, es una cantante que hizo de su carrera un camino atravesado por  distintos ritmos. Entre ellos, podemos mencionar el jazz, la bossa nova y la música afroperuana.

Pablo Tozzi, compositor, contrabajista y cantante, formó parte de quintetos, tercetos y orquestas que lo llevaron a realizar giras por el mundo. Latinoamérica, fue uno de sus destinos.

Cada uno de ellos, supo compartir escenario y grabaciones con notables y reconocidos músicos de nuestras tierras.

Los mapas trazados por sus trayectorias, los llevaron a reunirse en este dúo y hoy nos dejan en la palma de la mano “Raíz Canción”, un disco que guarda la memoria de nuestra música popular y  nos abraza con las cuerdas de una guitarra, la dulzura de una flauta, el vozarrón de un bandoneón.

“Raíz Canción”, es un viaje por Latinoamérica que cobra vida con su poesía, con sus lenguas, con sus amores. Las voces en dúo de Patricia Zappia y Pablo Tozzi, nos cuentan las historias que nos atraviesan y nos identifican, nos acercan paisajes, distintos sabores, nostalgias.

El río corre, fluye entre montañas y llanuras, así como las pistas de este disco que se tiñen de color, de bolero, de grito de libertad; se viste con la luz del sol y la fuerza de la noche, testigos de nuestros susurros, esperanzas y batallas cotidianas.

“Raíz Canción”, es un disco que se nos hace nuestro como las mañanas, la chicha, las vidalas, el tango; la vida misma que zarandea la pollera al ritmo de las voces de Latinoamérica y nos hermana.

 

Enlaces:

https://pablotozzipatriciazappia.bandcamp.com/releases

 

 

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“Un Cóndor teme a los pañuelos”

A las Madres de Plaza de Mayo, a 40 años de su lucha.

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Piquetero

Piquetero

De Autor 25 abril, 2017 0

Por: Quimey Figueroa / Ilustración: Cabro

 

1

Piquetero
Pobre
Sucio
Irrumpe el paso
Dice que tiene hambre
Dice que tiene hambre
¿Por qué no trabaja?
Que limpie vidrios
Que corte el pasto
Que junte basura
¿Cuántos hijos tuvo?
¿Cuánto vino compro en la semana?
Y encima desea zapatillas nuevas!
Piquetero
Pobre
Sucio
Su primer hijo roba
Su segundo hijo, droga
Su tercera hija trola
Y la moral ¡Dios Mio! ¿dónde?
¿y mis derechos dónde?

2

Piqueterx
Pobre
Digno
Sueño
Me cuesta porque tengo hambre
Pero sueño
No tengo trabajo entonces lucho
Corto
Incendio
El vuelto de lxs demás ya no me alcanza
Mi primer hijo robó
porque tenia hambre
Mi segundo hijo drogó
poque tenia hambre
Mi tercera hija trola
porque tenia hambre
¿cuántas veces tuviste vos
en la panza un vacio
y en las manos nada?

Y el amor ¿dónde?
¿Y mis deseos dónde?

 

***

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Hasta que el oxígeno se acabe

Por Cezary Novek

Una lectura sobre Memoria de lo posible, primer libro de relatos de Angie Pagnotta.

Memoria de lo posible es un grupo de cuentos breves, fragmentarios, cuya materia prima está constituida por los recuerdos, la especulación sobre finales alternativos y el anhelo de lo que podría haber sido, casi como ucronías personales.

Lo autobiográfico está presente, bajo las máscaras y antifaces de los diferentes personajes que toman el lugar de la voz narradora. Breves, simples y directos, los cuentos de Pagnotta recortan un momento específico: aquel donde todo lo cotidiano y familiar que se supone perdurará empieza a desintegrarse antes que pueda ser fotografiado. Los personajes de los diferentes relatos experimentan momentos de inconsciencia, ensueño, extrañamiento. No quieren, no saben o no pueden enfrentar las adversidades y el desgaste natural de los vínculos humanos; a la manera de los personajes de Murakami, prefieren mirar para otro lado y regodearse en el mono no aware la nostalgia de lo que no se dio. Los lugares por los que se mueven los protagonistas de estos cuentos se confunden con su paisaje interior como una forma de proyección de sus emociones que terminan por envolverlo todo hasta dejarlos al borde de la asfixia.

La melancolía se respira de principio a fin y vuelve entrecortada la respiración de la prosa, llevándola al borde del tropiezo. Por momentos los personajes parecieran deshacerse en sus propias angustias como cera fundida para terminar disueltos en el otro, confundiendo su esencia con la ajena. Memoria de lo posible es un breve paseo por algunos aspectos de las relaciones humanas –especialmente, las de pareja– en el momento en que empiezan a viciarse y a morir. Pagnotta disfruta dibujando una y otra vez ese instante en que el circuito se cierra, todo se loopea y sólo queda respirar el mismo aire usado una y otra vez hasta que el oxígeno se acabe.

Angie Pagnotta

(Godoy Cruz, Mendoza, 1987) Escritora y Periodista. En 2012 fundó Revista Kundra: literatura aleatoria y el portal de Arte y Cultura, Baires Digital. Trabajó en contenidos de Redes Sociales y publicidad para Duro de Domar, TVR, Fútbol para todos, 678 y Diario Registrado, entre otros. Colaboró y colabora en distintos medios de Argentina como Revista El Gran Otro, el suplemento Cultura Registrada, Continuidad de los libros, Diario Femenino, el portal de entrevistas Entrevistar-Te, Solo Tempestad y Revista Kunst. En 2013 obtuvo una mención en Narrativa por su cuento “Alejandra”, otorgado por Guka, revista de la Biblioteca Nacional. Memoria de lo posible (2017, Peces de Ciudad), es su primer libro de cuentos. En febrero de 2017  “Versiones sobre el río”, el relato que abre Memoria de lo posible, fue traducido al portugués por Felipe Buenaventura para FRONTERA, un proyecto que une escritores latinoamericanos alrededor del mundo.

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Profeta de sí mismo

Profeta de sí mismo

Libros 17 abril, 2017 0

Por Cezary Novek

Una lectura sobre El águila ha llegado (Nudista, 2016), segunda novela de Bob Chow.

El águila ha llegado es el título de una película de John Sturges, de 1976, con Michael Caine, Robert Duvall y Donald Sutherland. También da nombre a una de las novelas más originales e interesantes de los últimos años. Bob Chow es un autor que no pasa inadvertido. Mucho menos después de haber lanzado tres novelas casi en simultáneo a lo largo de un año: El águila ha llegado, La máquina de rezar (Marciana, 2016) y Todos contra todos y cada uno contra sí mismo (La Bestia Equilátera, 2016). Esta última, además, ganó el premio La Bestia Equilátera 2015.

De profesión traductor, Aivars Holms (a.k.a. Bob Chow) nació en 1963 y se ha nutrido de muchísimas experiencias a lo largo de su vida. Fue tenista, mochilero, antena de la secta Rahma, bloggero, músico, performer. Hasta que en 2014 que debuta como novelista con El momento de debilidad (Nudista).

A diferencia de su primera novela, El águila ha llegado es algo más lineal y equilibra mejor los elementos de la trama bizarra con una estructura más simple. Gustavo Gerber es un músico que ha caído en coma. Solange Segula es una chica que se prestó para experimentos con sustancias y tiene la habilidad de caer en ataques epilépticos que le provocan una suerte de trance que le permite acceder a la isla desierta en la que habita la conciencia de Gerber, que permanece meditando y comiendo hormigas. Ella toma nota de las nuevas composiciones del músico y las transcribe una vez que despierta. Planea grabar un álbum para que Gerber pueda tocarlo en vivo cuando se despierte. Por otra parte, su psicóloga, Penélope Nea Royce, junto con el Dr. Nolan, le piden a Solange que escriba un diario con sus visiones. Resultado de esto, surge una trama paralela aún más desmesurada que la anterior, que incluye conspiraciones de chinos que planean colonizar Marte, el caso de un asesino serial que viaja en el tiempo y un misterioso ideograma con varias interpretaciones: El asesino ha llegado, El futuro ha llegado, El águila ha llegado. En el medio de todo, un médico de la peste se pasea entre los personajes con intenciones no muy claras. Las dos tramas permanecen en tensión a lo largo de todo el libro, en pugna por ver cuál devora a cuál. Hay teorías científicas, vestigios de intervenciones alienígenas, juegos con el lenguaje y mucho pensamiento especulativo en torno al potencial de las redes. El disco que compone Solange según sus conexiones con Gerber se llama “El verdadero camino hacia el aeropuerto”. El libro incluye dicho disco en formato CD, que es en realidad un disco de Bob Chow. En las presentaciones en vivo, el autor se caracteriza como el médico de la peste, el águila y el cantautor, convirtiéndose de esta manera en una suerte de profeta o chamán de su propio mundo imaginario.

El águila ha llegado es una novela que juega con la realidad en diferentes capas, logrando que el lector termine creyendo y habitando la que más le atraiga. Las novelas de Bob Chow pueden gustar o no, pero en cualquiera de los dos casos no habrá medias tintas. Flor de un día para algunos, emisario del futuro para otros, la propuesta de Bob Chow sigue en construcción, erigiéndose como una de las obras más interesantes y prometedoras de la década en curso.

 

Links:

-El verdadero camino hacia el aeropuerto:

https://victorvolpirec.bandcamp.com/album/bob-chow-el-verdadero-camino-hacia-el-aeropuerto-2014

-Blog: http://noleer.blogspot.com.ar/

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Poema para Micaela

Poema para Micaela

De Autor 11 abril, 2017 0

 

Por : Sol Amancay / Fotografia: Agustina Salinas

 

Me pegaron en la jeta y salí con fuerza brava a contener mi furia,
ahí estaba sola y el mundo ignorando mi voz temblante.
Me usurparon todo el cuerpo
humillaron mi tierna niña fatigada
por la infecta infancia,
ahí estaban ellos consumiendo mi belleza.
Caminaba por la calle
no me me importó la solida penumbra,
el canto de la oscuridad,
la sombra luz de la luna,
pero allí estaban ellos
para ultrajarme, violentar todo mi cuerpo, violentar mis fatídicas manos y tirarme al olvido descampado.
Soy yo el mundo en la intriga de la muerte
Soy voz lejana que se incrementa en las manos de una poetisa joven
como cuando yo estando viva…
Fui materia relativa
me mataron,
no tengo cuerpo ni paz,
no habrá eternidad que respete las lágrimas de esta congoja
de mis familias destrozadas
de mis revelaciones suspendidas
de mis ojos en el horizonte
de mis sorpresas por el insólito hecho que llamamos vida.
Mi cuerpo ahora es autopsia
Mi cuerpo ahora es furia
Mi cuerpo ahora es rabia
Mi cuerpo no encuentra el cómo
Mi cuerpo infinito y su relación con un mundo de terrible esclavitud.
No puedo dejar de llorar,
entonces lluvia.
¿Ahora mis cicatrices le explicarán algún juez nefasto?
Ellas están sufriendo por un abandono que no es legítima relevancia en la democracia de los hombres
y cuántas más tendremos que ahogarnos en pasillo de lineas cobardes de soberanos ilustres y asesinos.
Soy mujer y me mataron por ellos,
y aunque encuentro mil razones en la ontología de este pueblo
ellas no me olvidan
ellas no bajan la guardia
luchan
alzan sus manos en el viento
pintan carteles con mi nombre
gritan con el pecho entrelazado a mi memoria
desnaturalizan toda figura relativa a nuestra entidad de escalonada decadencia.
Ahora no descansaré
ahora no podré estar entre ustedes para destruir esa figura inminente que lo es todo
ahora seré eterna como tantas otras
ahora seré impulso de guerreras.

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El pan nuestro de cada día

Por Juan Rocchi

Entre las lecturas a las que resulta necesario volver está “Mal comidos”, texto de Soledad Barruti que desmenuza algunos interrogantes acerca de la industria alimentaria nacional. Ante nuevas noticias que alertan sobre aquello que comemos, este libro que ya tiene tres años vuelve a la actualidad.

“¿Qué comemos?, ¿Por qué?, ¿Cuál es el efecto que está teniendo eso sobre nosotros?” Estas tres preguntas dieron origen a un libro fundamental para entender la industria alimentaria en nuestro país. Dicen que uno escribe un libro no cuando conoce un tema, sino cuando quiere comprenderlo; es así que Soledad Barruti se tomó tres años para investigar uno de los procesos más tétricos de la Argentina de hoy. A más de tres años de su publicación, algunas noticias que salen hoy en los diarios ya tenían su anticipación en Mal comidos.

En los últimos años, a través de documentales, publicaciones en internet, libros y demás, se ha vuelto más popular la cuestión acerca de nuestra alimentación. Cada vez son más los que tienen una idea de cómo son los horribles establecimientos en los que se crían vacas y pollos. O de que las frutas y verduras no obtienen naturalmente esos colores tan brillantes y homogéneos. Aun así, el tema parece no solucionarse ni perder actualidad.

Hace algunas semanas se publicaron dos noticias escandalosas: el salmón que se importa de Chile (es decir, prácticamente todo el salmón rosado que se vende en Argentina) estalla de antibióticos; y por otro lado, dos multinacionales de origen brasileño, JBS y BRF (ambas con sede en nuestro país y dueñas de algunas de las marcas más importantes de alimentos procesados) comercializan productos adulterados y hasta podridos. Ambos casos están claramente preanunciados por Barruti, enmarcados ambos en la completa desregulación que hay en el proceso de producción de alimentos.

El siniestro asunto que se desovilla aquí es el efecto del neoliberalismo servido decorosamente en nuestros platos. La destrucción de las economías rurales, la persecución de los pobladores originarios que luchan por mantener el sustento de sus comunidades, la crueldad en la crianza de los animales, los desastres ambientales y un largo etcétera. Todo eso avalado por un Estado cuya ausencia es protagónica. A pesar de las denuncias y luchas que fueron surgiendo, los sucesivos gobiernos intentaron siempre deslegitimar y callar esas voces: la panacea de las corporaciones.

Es difícil hablar de un tema tan cotidiano y tan grave sin parecer preso de la paranoia. La claridad impasible de la autora lo vuelve posible, y las miles de víctimas fumigadas con glifosato, necesario. Ordenadamente, Barruti recorre los distintos sectores de la producción y su historia, y narra sus experiencias con productores y habitantes de los lugares afectados. Mal comidos es un libro que se lee con dolor, pero también es un libro básico para poder empezar a cambiar algo.

 

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Hay un escritor que vive

Por Cezary Novek

Una lectura sobre El negro corazón del crimen, la novela de Marcelo Figueras que narra el proceso de escritura de Operación Masacre. 

El hombre –que en la novela es identificado como Erre– es un periodista freelance que colabora con diferentes medios de escasa tirada. Ha ganado un premio municipal por un volumen de cuentos y se espera de él que escriba una novela. Mientras tanto, realiza traducciones y juega al ajedrez en bares. Tiene esposa y dos hijas pequeñas. Un día escucha una frase que le cambiará la vida: “Hay un fusilado que vive”.

Aunque se considere a Truman Capote el creador del género New Journalism o Non fiction, cabe mencionar que Rodolfo Walsh se adelantó en casi una década. A sangre fría –que reconstruye el minuto a minuto de una masacre en una localidad rural de EEUU– fue publicada en enero de 1966. Operación masacre –que investiga los fusilamientos de militantes peronistas llevados a cabo por La Libertadora en los basurales de José León Suárez el 9 de junio de 1956– salió en 1957 y fue completándose en sucesivas ediciones. El libro utiliza una gran variedad de recursos narrativos y periodísticos que convierten al conjunto no en un informe sino en una especie de novela anfibia, a mitad de camino entre el periodismo y la literatura.

En su novela El negro corazón del crimen (Alfaguara, 2017), Marcelo Figueras narra el proceso de transformación de Rodolfo Walsh, que empieza siendo un intelectual amante del policial inglés para terminar convertido en un hombre de acción que desde la clandestinidad –el revolver sobre el escritorio, junto a la máquina de escribir– denuncia lo que los grandes medios omiten: los abusos de poder, la corrupción, los asesinatos, la injusticia. Durante la investigación, tiene un romance con la periodista Enriqueta Muñiz (1934-2013), personaje de la vida real que en el libro tiene el rol de testigo privilegiado de esa metamorfosis. Ella lo juzga como un hombre a medio fraguar, y lo acompaña en ese viaje iniciático del que volverá convertido en el hombre que hizo historia.

Apoyada en una rigurosa investigación de los hechos reales, el libro de Figueras se puede leer como una novela policial pero también como un texto que indaga en las problemáticas del oficio, en el cómo escribir. Este es uno de los aspectos más ricos de la historia: cómo el autor imagina a Walsh corrigiendo, reescribiendo, buscando un título durante días, discutiendo con su compañera y con el editor cómo seguir. La historia de los fusilamientos, por otro lado, es vuelta a contar como subtrama, lo que convierte al libro en una suerte de reescritura/homenaje de Operación Masacre, pero sin intenciones de convertirse en cover.

El epílogo ya es conocido. Veinte años después, Walsh se oculta bajo la identidad de un profesor jubilado mientras escribe la célebre Carta abierta de un escritor a la Junta Militar un balance del primer año del gobierno de facto (“donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”), un documento lúcido y certero, que analizaba datos que sólo serían de público conocimiento muchos años más tarde; un texto que trascendió la coyuntura histórica del momento para convertirse en clásico vivo y en un modelo de periodismo de denuncia. Su hija mayor acaba de quitarse la vida durante un asedio de las fuerzas armadas. La cúpula de la organización de la cual forma parte lo ha dejado solo, en parte por no aceptar sus críticas a la conducción, en parte porque el grueso de la militancia ya ha sido diezmada por los militares y sólo quedan dos opciones: el exilio o la muerte. A diferencia de sus superiores, Walsh decide quedarse y hacer lo único que lo hacía sentirse vivo: denunciar, luchar, escribir “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.  Las últimas horas de Rodolfo Walsh son uno de los momentos más atrapantes y logrados del libro, con un pulso y una adrenalina que no dan respiro.

Cuarenta años después de su muerte, Walsh es un autor ineludible, con una producción textual viva, palpitante. El negro corazón del crimen, por su parte, cumple la triple función de ser un valioso complemento, una excelente novela-homenaje y una atractiva introducción a la obra de uno de los periodistas y escritores argentinos más importantes del siglo XX.

Sobre el autor

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962). Escribió las novelas El muchacho peronista (1992; Alfaguara, 2016), El espía del tiempo (Alfaguara, 2002), Kamchatka (Alfaguara, 2003), La batalla del calentamiento (Alfaguara, 2007), Aquarium (2009) y El rey de los espinos *(Suma de Letras, 2014). Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, polaco, hebreo, ruso y otros. Como periodista, entrevistó a Woody Allen, Paul McCartney, Arthur Miller, Madonna, Mick Jagger, Martin Scorsese y otras personalidades, además de cubrir la segunda intifada entre Israel y Palestina para la revista española Planeta Humano. Escribió junto a Marcelo Piñeyro los guiones de Plata quemada (Premio Goya a la mejor película de habla hispana, elegida por L. A. Times como uno de los diez mejores filmes del año) y La viuda de los jueves. También es autor de los guiones de Kamchatka (mejor guión del Festival de La Habana y película seleccionada para representar a la Argentina en los Oscar) y Rosario Tijeras.

http://www.marcha.org.ar/figueras-la-gran-maquina-de-engendrar-historias/

 

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Naranjas Amargas en el patio de Tandil

Por Leandro Frígoli

Reseña del libro compilado por Patricia Ratto que recopila ficciones ocurridas en esa localidad bonaerense.  

La obra, en efecto describe un territorio (Tandil), no solo desde una óptica ideal como puede ser su explotado perfil turístico sino que rescata las huellas que se vinculan con el plano cultural, político, social e histórico de la localidad. No obstante, resalta tanto la belleza como la fealdad de la ciudad, es decir, todo lo que remite a lo humano, lo bello, lo sublime pero también lo feo y miserable.

Un dato que resulta interesante, es que Naranjas Amargas, desbroza una serie de prácticas culturales con el objetivo de multiplicar las voces de los seres que habitan los relatos. Por lo tanto, es patente que esa multiplicidad de seres producen multiplicidad de voces que generan un discurso, un lenguaje o una trama social.

Una primera lectura, sobre el libro, es interpretar que el territorio produce sentido sobre los actores y objetos. Es decir, se compone de todo lo que habita y construye producciones de sentido que indagan e interpelan en cada historia. Además, tiene un rol clave en la construcción y producción del conocimiento sobre lo local.

Por consiguiente, el eje sustancial de los relatos se fundamentan en generar un conocimiento nuevo, de escasa visibilidad, en el mercado global en relación a la ciudad. Es decir, con los fragmentos locales que configura cada historia muestra al lector un Tandil diferente, lleno de matices, más realista, mundano y visceral.

En términos comunicacionales, el territorio constituye producciones de sentido que permiten una transformación sobre lo dado. Por ende, Nelly Richard, resalta que los estudios culturales como combinación operativa de saberes parciales negocian su reciclaje transdisciplinario mediante concordancia pragmática entre el localismo del fragmento y el pluralismo de lo híbrido. De modo que la reflexión anterior se evidencia en cada escenario, por ejemplo, una recorrida por un negocio, el Parque, la Movediza, el cementerio, los suburbios, el centro, las plazas, un colegio, un bar, una casa, entre otros.

Los personajes que caracterizan el tejido social son abundantes y diversos, como por ejemplo: un repositor de un restaurant preocupado por el pozo de las ánimas, una historia de una cafetera que tiene la nostalgia de encuentros con grandes personas, la infancia sin salida, sin comprensión, excluida y cerrada por la muerte, un viaje en micro de Río Paraná, una francesa que logra un extrañamiento sobre los desaparecidos de la última Dictadura Militar y sus personajes transitan las emociones sobre una placa conmemorativa, en particular, la conversación de dos hombres en un café sobre la placa le revela una práctica cultural muy característica de nuestro país.

“Creyó sentir la emoción en sus palabras. Uno dijo: “Fue una época muy jodida”. Y el otro contestó, dudando un poco: “Fue complicada, sí”. En ese momento, ella sintió que en esta sencilla diferencia de adjetivos yacía un abismo, una oposición ideológica.”

De manera que, logra un extrañamiento del lugar que permite sentir, experimentar, mezclarse y descubrir cualquier velo idealista del pueblo. Por consiguiente, muestra la miseria, la pobreza, el amor, la belleza, la confianza, la historia, la costumbre. Es decir, la belleza en la fealdad con el objetivo de encontrar matices que posibiliten una lectura más realista.

De este modo, resulta ser un acierto de los autores, la construcción colectiva de mirar bajo la lupa y encontrar la belleza desde la miseria humana y plantear un Tandil desconocido para el mundo. A pesar de que esta ciudad esconde secretos y marginalidades indecibles, el libro presenta un catálogo de matices, de grises, de miradas, de multiplicidad de voces, de objetos que describen historias.

En fin, un mirar hacia las profundidades del interior de una ciudad permite dos ejercicios, extrañarse sobre lo conocido y descubrir una belleza poética en lugares miserables, comunes, nostálgicos, históricos, sociales y rutinarios.

Les recomiendo que devoren Naranjas amargas e intenten generar y descubrir esta mirada sobre lo real e imaginario que se produce en torno a una ciudad. Los invito a que transiten sin prejuicios y permitan que los seduzcan los encantos de la variedad poética y el ritmo de cada relato. Sin más, que se dejen desvelar por los secretos simbólicos y materiales que esconde Naranjas Amargas.

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