#VivasNosQueremos, un solo grito en campaña gráfica

Por Vivian Palmbaum @vivi_pal/ Foto: Editorial Muchas Nueces

El viernes pasado se presentó el libro #VivasNosQueremos- Campaña Gráfica, material de ralización colectiva y anónima que recoge las producciones de distintos sectores y regiones nuestramericanas. Un grito que se unifica para crear sentido y llegar a las calles porque, tal como expresó una compañera del  Colectivo Mugre de México, “las calles también son nuestras y tenemos derecho a caminar sin miedo” y “porque Vivas nos queremos, una apuesta a la vida entre tanta muerte”.

Un grito fuerte y visible al alcance de cualquiera

Así es la consigna desde donde nace la iniciativa colectiva de una campaña gráfica dirigida a visibilizar el derecho de las mujeres a no ser violentadas, para derribar la cultura machista y patriarcal que constituye el sentido común, desde el cual las mujeres son violentadas, asesinadas y maltratadas. El viernes pasado, en el Espacio Mu,   se hizo la presentación del libro #VivasNosQueremos – Campaña Grafica. Natalia, Carolina, Florencia, Gaby, Florencia, Alejandra, y Ángeles fueron las encargadas de presentar la cuidada elaboración del material que reúne la campaña gráfica compuesta de estampas y grabados que intentan plasmar un mensaje que esté en las calles, para replicar, para concienciar, para darle fuerza a las mujeres en la vida cotidiana.  Se trata de una producción editorial conjunta y compartida por los colectivos Muchas Nueces, El Colectivo y Chirimbote junto a la campaña #VivasNosQueremos.

“La campaña comenzó en el 2015, es anónima y por eso las imágenes no están firmadas y la idea es reproducir una imagen en xilografía, grabado, en blanco y negro con la frase Vivas Nos Queremos y  salir a la calle. La idea del libro fue reunir todo el proceso desde el 2015 hasta ahora”, se explicó al inicio de la presentación.

#VivasNosQueremos es una campaña gráfica que nace en México como una iniciativa de poner el cuerpo en la calle.  Con un mensaje visual que enviaron las compañeras de la colectiva Mujeres Grabando Resistencias (MUGRE) se describió la iniciativa.  Un relato en donde se fue trazando la genealogía de esta campaña que hoy se recoge en la edición de la campaña gráfica en formato de libro. Una acción nacida en México, que surge en el año 2012 en el espacio de una escuela popular, donde estas mujeres coinciden y escuchan las resonancias comunes acerca de que “vivimos como mujeres en una ciudad tan caótica y violenta, con colonialidades, como es México, donde el número de feminicidios viene aumentado terriblemente” .  Así fue que tomaron el grabado como lenguaje que permite plasmar un mensaje en las calles, retomando la tradición del grabado mexicano como parte de las luchas populares y de contenido social.

Ante  esta dificultad de enfrentar la vida cotidiana y por la ausencia de espacios, para expresar la solidaridad con las luchas de mujeres en México y en el mundo, para enfrentar la exposición mediática que objetiva el cuerpo de las mujeres.   “Frente a esta negativa visual nuestro sentido es generar imágenes desde un sentido propositivo, apostándole a la vida. Así surge la campaña gráfica #VivasNosQueremos. Las calles también son nuestras y tenemos derechos a transitarlas y habitarlas día a día”, indicaron quienes impulsan este proyecto.  Repartir estos carteles para que sean pegados en cualquier lugar del mundo, sin ningún costo, porque la idea es que la gráfica hable por sí misma.  La campaña se fue expandiendo,  tomó contacto y enlace con otras experiencias en otras regiones: “Que tengan eco en piases tan distintos como Argentina, nos hace saber que no estamos solas, que venga lo que venga vamos a trabajar juntas”.

También la campaña toma la problemática del femicidio como riesgo laboral, y la imagen de Laura Iglesias que forma parte de la campaña. Laura Iglesias fue  la trabajadora social del Patronato de Liberados, asesinada en plena actividad laboral. Una de sus compañeras relató cómo fueron encontrando la solidaridad entre mujeres, con la imagen de la compañera asesinada como bandera de lucha contra la precarización laboral y las condiciones riesgosas  que aún no se modifican.  “Una imagen que pone sobre la mesa, el femicidio en el ámbito laboral y las condiciones en que aún siguen trabajando sus compañeras y para poder acercarse a otras compañeras”. “Que su imagen sirva para seguir construyendo solidaridad entre las compañeras, para ser parte de algo más colectivo. Para que las condiciones laborales tengan una perspectiva de género, para cuidarnos entre nosotras”, indicaron.

De la presentación participó la licenciada Silvia Dolinco, con “ideas en borrador dichas en voz alta”, tal como expresó. Dolinco como historiadora puso en valor las genealogías que pudo ir encontrando en el libro. Así  mostró  que “estas imágenes hechas por mujeres y publicadas por mujeres” son un hecho inédito que le da continuidad a la idea de lxs artistas del pueblo o clubes de grabado.  Al mismo tiempo señaló que el tratamiento de estas imágenes como públicas, de libre uso, patrimonio de todes se asemeja a la idea de imágenes viajeras. Entre otras cosas le dio gran valor al poner el cuerpo de las mujeres: mujeres imprimiendo, que pasan de la acción en el taller a la salida en la calle. Poner el cuerpo como acción manual y física del realizar. A la vez que destacó la imagen colectiva, hecha de símbolos, imágenes y palabras y la presencia de esa alianza de clases sociales del mayo francés que se puede encontrar en la tradición del grabado, obreros, artesanos, artistas. Imágenes públicas que se expresan en el grabado: del taller a la pared, del taller al libro impreso, del libro impreso a la red.  Fue parte del valioso aporte de la historiadora del arte.

Para finalizar, otra de las artistas participantes subrayó “el poder multiplicador” de estas imágenes, y explicó el “valor del desplegable”, que es parte del libro,  que intenta  multiplicar el concepto, sacarlo del libro para que esté pegado  en el taller, para que ayude a poder llevar adelante esta tarea, para que cualquier persona que no lo haya hecho antes pueda hacerlo a partir de estos símbolos imágenes, palabras y poner el cuerpo, hacer y salir a pegatinar estas imágenes, es una invitación que trae el libro para seguir haciendo, cualquier persona que no sepa hacerlo a partir de estas imágenes pueda hacerlo.

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”. Con esta frase, Minerva Mirabal respondía a las amenazas del régimen del presidente Trujillo.

Desde 1981, cada 25 de noviembre, se levanta la voz para recordar que las mujeres rechazamos la violencia de género. La determinación de ésta fecha fue elegida en Colombia, en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en conmemoración del asesinato de las hermanas Mirabal, Minerva, Patria y María, a manos de la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Conocidas como “Las Mariposas”, estas mujeres nacidas en una familia acomodada en la provincia dominicana de Salcedo, con carreras universitarias, casadas y con hijos, contaban en el momento de su muerte con cerca de una década de activismo político.

Desde 1981 la fecha de su muerte se convirtió en un día señalado en Latinoamérica para marcar la lucha de las mujeres contra la violencia, realizándose el primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en Bogotá (Colombia).

En dicho encuentro las mujeres denunciaron los abusos de género que sufren en el nivel doméstico, así como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura y la prisión por razones políticas.

En 1999 la ONU lo convirtió en un Día internacional.

Para conmemorar esta fecha #Vivas Nos Queremos – Campaña Gráfica, una producción editorial colectiva, un material de trabajo compartido y para compartir, para hacer visible lo que aún está invisible, que nos ayude a multiplicar y a cuidarnos de manera colectiva.

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El domicilio del espanto

El domicilio del espanto

Libros 4 septiembre, 2017 0

Por Cezary Novek / Imagen: La Primera Piedra

Reseña de La casa de los eucaliptus, el nuevo libro de relatos de Luciano Lamberi.

Luciano Lamberti se ha labrado en los últimos años, libro a libro, una sólida reputación como cuentista. En su primer volumen, El asesino de chanchos, introduce un realismo sucio ambientado en paisajes rurales y pueblos perdidos de la Argentina profunda. En El loro que podía adivinar el futuro, se adentra en lo fantástico sin perder ese color regional. Entre medio de estos títulos, incursionó dos veces en la novela, con Los campos magnéticos y La maestra rural. En ambos casos, coqueteando con la ciencia ficción sin apartarse de los tópicos característicos de sus cuentos: personajes oscuros, secretos de pueblo que se murmuran en voz baja, el trabajo con lo no dicho y los narradores indiferentes. Con La casa de los eucaliptus le toca el turno al terror puro y duro.

El cine gore, las leyendas urbanas, los creepypastas, las series clásicas de sci-fi  y lo mejor de la literatura de horror –desde Stephen King hasta los maestros de la era dorada del pulp de Arkham House– se dan cita en esta colección de doce relatos que juega a reinventar los tópicos del género. A medio camino entre el pastiche con guiños para los lectores frikis y la lúdica intertextual, Lamberti recrea elementos de sus libros anteriores tiñéndolos de un sabor macabro que vuelve la lectura, como mínimo, adictiva.

Sin desnudar finales ni tramas, la mejor descripción que se puede hacer del libro es la sinopsis de las historias: Los caminos internos, el primer cuento de esta colección, trata sobre un médico que se plantea su trayecto de vida mientras incursiona en un pueblo plagado de recuerdos inquietantes en una historia digna de La dimensión desconocida. El segundo relato –que  lleva el mismo título que el libro– cuenta la historia de un padre de familia que pacta con una misteriosa visita; vínculo que desatará una serie de crímenes brutales. El tío Gabriel plantea una versión alternativa de zombie, más cercana a los del sueco John Ajvide Lindqvist en Descansa en paz que a los caníbales putrefactos de George Romero. Los chicos de la noche cuenta un misterioso encuentro con una tribu de skaters, relato muy afín al imaginario del primer Clive Barker, así como también a los paisajes urbanos de Mariana Enríquez. Hay una hipótesis sobre las fuerzas malignas que tiran los hilos del poder en El espíritu eterno, mientras que en Vida de E. se presenta una sátira macabra del circuito cultural, cercana a los relatos de humor negro de Gustav Meyrink. La ventana plantea un interesante intercambio entre mundos que lleva al protagonista a la destrucción de su psiquis. Eddie, por otra parte, es una historia sobre un chico retraído con una familia opresora que comienza una retorcida amistad con un ser que habita en el espejo. Muñeca, uno de los puntos más oscuros de la colección, funciona como homenaje a La gallina degollada de Quiroga mientras reescribe con estilo Lolitas de juguete, una de los más inquietantes creepypastas que circulan por la red. Acapulco pone en juego un enigma policial que deja espacio para que el lector dibuje el rostro del espanto como más le plazca. Carolina baila retoma el dilema sobre qué pasa con las cuentas de Facebook cuando los usuarios mueren. Santa, el cuento que cierra el recorrido, explora los recovecos del fanatismo, la superstición religiosa y las posesiones demoníacas con un final abierto que abre las posibilidades a imaginar lo peor.

En La casa de los eucaliptus, Lamberti amplía el universo ficcional presentado en libros anteriores con un estilo simple y directo, que invita con una lectura amena e hipnótica a aventurarse en un mundo de espantos, donde el miedo se presenta no tanto en el monstruo sino en cómo lo desconocido desnuda los aspectos menos tranquilizadores del ser humano. Descubrimiento que lleva al crimen, la locura o la destrucción a la mayoría de los personajes, cuando no deciden hacerse a un lado y convivir con el mal.

 

Luciano Lamberti (San Francisco, Córdoba, 1978). Es Licenciado en Letras, reside en Buenos Aires y dicta talleres de escritura creativa. Publicó Sueños de siesta (La Creciente, 2006), San Francisco (Funesiana, 2008; China Editora, 2014; poesía), El asesino de chanchos (Tamarisco, 2010; Nudista, 2012; cuentos), Los campos magnéticos (La Sofía Cartonera, 2012; China Editora, 2012; nouvelle); El loro que podía adivinar el futuro (Nudista, 2012; cuentos) y La maestra rural (Random House Mondadori, 2016; novela). Participó de las antologías: 10 Bajistas (Eduvim, 2008), Es lo que hay (Babel, 2008), Un grito de corazón (Mondadori, 2008), Hablar de mí (Lengua de Trapo, 2009), Autopista (Raíz de Dos, 2010) y No entren al 1408 (La biblioteca de Babel, 2013).

 

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Un país atendido por sus propios dueños

Por Hernán Apaza

“Está en juego el ‘nosotros’”. Primera parte del análisis a propósito de “El cambio y la impostura. La derrota del kirchnerismo, Macri y la ilusión PRO”, de Ezequiel Adamovsky.

Un país atendido por sus propios dueños, solemos decir a partir de la llegada de Macri y sus CEO’s a la presidencia de la Nación. Ahora bien: ¿conocemos con precisión cuáles son sus objetivos y cómo pretenden alcanzarlos?, ¿comprendemos qué cambios proponen respecto de la sociedad argentina no sólo económica sino política y culturalmente? Las respuestas que ensayemos para estas preguntas se encontrarán, seguramente, íntimamente relacionadas a las razones por las que la coalición encabezada por el PRO logró hacerse de la presidencia. Ezequiel Adamovsky se da a la tarea de responder a estas y otras significativas preguntas en su último ensayo.

Además de debatir, profundizar y comprender el estado de situación de las organizaciones de la izquierda (o del campo popular, como se prefiera), de tácticas y estrategias, de análisis de coyunturas y tantos ejercicios críticos tan válidos como necesarios, lo cierto es que no abundan los intentos por precisar la naturaleza de la dominación de clase que ejerce la nueva coalición gobernante. Una discusión en este sentido se dio al momento de fundamentar, desde diferentes posiciones, la actitud que debían asumir las organizaciones y partidos políticos de izquierdas ante el balotage. La prescindencia, el voto en blanco o el llamado a votar a Scioli demandaron de una justificación minuciosa ante una disyuntiva cuya significación, con sus divergentes interpretaciones, no escapó a nadie.

Transcurridos sin grandes sobresaltos más de un año y medio de gobierno, la gestión PRO / Cambiemos, avanza decidida. A las puertas de las elecciones de medio término, estas elecciones son presentadas como un plebiscito: entre el pasado -representado por el kirchnerismo- y la profundización de la apuesta por un cambio hacia delante. De acuerdo a simpatías y aversiones, lo negativo está en uno u otro lado. En este esquema, las diversas opciones de izquierdas intentan hacerse un lugar que desmonte la dicotomía, siendo el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) quien más referencia pública a nivel nacional ha ganado en los últimos años.

Dentro de este cuadro o más precisamente cuestionando el marco interpretativo político-cultural e ideológico dominante, Adamovsky interviene lúcidamente, desplegando con destreza su oficio de historiador para reconsiderar el último proceso electoral con todas sus aristas, perentoria y pretendidamente explicadas a partir de categorías e imágenes que, tal y como el autor se encarga de precisar, merecen ellas mismas ser reconsideradas. En sus palabras, este libro es “una reflexión sobre las dinámicas culturales, mediáticas e ideológicas que condicionaron las elecciones de 2015 y que afectaron tanto las demandas de la sociedad como las decisiones políticas de Macri una vez en el poder.” Se trata de “entender exactamente cómo se configuraron los deseos de la ciudadanía y las propuestas políticas en aquella coyuntura, las características específicas de las ideologías que se pusieron en juego, sus imágenes y sus palabras clave, sus imposturas y operaciones político-culturales y los cambios históricos de más largo aliento que explican el ascenso del macrismo y permiten aventurar cuál será su futuro” (p. 13).

En seis capítulos sólidamente elaborados, con un aparato referencial concreto y preciso, el notable intelectual de izquierdas despliega con sutil destreza argumental y ágil prosa, diferentes núcleos problemáticos que iluminan las disyuntivas propias de esta etapa. El republicanismo (capítulo 1); el populismo y su némesis liberal materializada en el antiperonismo (capítulo 2); Nisman como “caso testigo” de una dinámica mediática y de los usos políticos de su muerte y del caso AMIA (capítulo 3); la consolidación de una estructura oligopólica de medios de comunicación y su impacto profundamente regresivo en la vida democrática (capítulo 4) van confeccionando un cuadro de situación harto complejo para las izquierdas (y la cultura democrática en general). Sin permitirse la comodidad de lugares comunes, desarma falsas dicotomías a través del recurso a su oficio con maestría: historizando términos y conceptos, contextos de emergencia y cambios de modulaciones entre uno y otros. No se permite caer en abstracciones más allá de las necesarias para explicarse y permitir comprender las bases de su argumento; encuentra además en las prácticas concretas de actores políticos, sociales y mediáticos ejemplos que autorizan al autor a fundadas conclusiones.

El capítulo 5, pensamos, condensa las líneas interpretativas que se desplegaron hasta allí, como resultado de considerar que tanto el kirchnerismo como el macrismo son dos intentos de responder y clausurar, cada uno a su manera, las demandas ciudadanas abiertas por la rebelión popular de 2001/2002. Porque todo lo anteriormente desplegado (imposturas de diversa naturaleza y operaciones mediáticas) no basta para explicar la derrota del kirchnerismo a manos de Macri, Adamovsky desarrolla a partir de este capítulo los propios límites de la estrategia kirchnerista y los aciertos de su oposición, que la llevaron a la victoria.

Pero a su vez, este capítulo se transforma en una importante caracterización del horizonte del “cambio” propuesto por el PRO, que hace sistema y da basamento más concreto a la interpretación propuesta. Y si compartimos las conclusiones a las que arriba el autor, resulta imposible no preocuparse por las serias consecuencias que tendría para la cultura política argentina, de alcanzar el partido gobernante sus objetivos. El “ataque a la memoria” popular (capítulo 6), no es casual, sino que se constituye en una condición de posibilidad para el éxito de este proyecto. Lo precisa así: “está en juego el nosotros. Está en juego aquello que somos, la memoria de nuestros ancestros, nuestros valores y lo que deseamos ser en el futuro” (p. 228).

Lo que sigue no pretende ser un desarrollo exhaustivo de lo abordado en el libro sino más bien la presentación sumaria de algunos elementos centrales de la explicación desplegada por el autor, a fin de considerar lo que merece estar entre las prioridades políticas de las izquierdas: a qué derecha nos enfrentamos.

El Caballo de Troya para el “cambio cultural”: la República (liberal) asediada por el populismo

A modo de espejo invertido, los capítulos 1 y 2 están dedicados a analizar dos términos que dieron (y aún hoy dan) sustento a una “retórica exaltada y fuertemente maniquea”: republicanismo y populismo. Cierto es que puede imputársele al kirchnerismo haber operado decididamente en la construcción de un campo político bipolar en el que “a la izquierda está la pared” y sólo hay lugar para kirchneristas y una oposición de centro-derecha, cuando no definitivamente de derechas. Pero lejos de intentar desarmar esa operación, las fuerzas opositoras se montaron sobre ese esquema, lo reafirmaron y sólo procedieron a invertir los términos de los valores encarnados por uno y otro polo. Con ambos términos, Adamovsky procede del mismo modo: rastreando sus orígenes, contextos de emergencia y los sentidos que fueron adquiriendo a lo largo del tiempo, para luego considerar qué es lo que cada uno de ellos significa hoy en el contexto político, social y cultural argentino de acuerdo a los usos que hacen unos y otros.

Contrasta la flema retórica con lo que llama “indignación moral selectiva”, a la luz del cambio de gestión presidencial. Las decisiones de gobierno de Macri evidencian la diferente valoración de quienes, por situaciones no muy diferentes, consideraban a la República en peligro producto del populismo. Los ejemplos son múltiples: corrupción, transparencia (o la falta de ella), la justicia independiente versus el partido judicial, el congreso como escribanía o la soberanía popular, entre otras disyuntivas. Concluye, elocuentemente, que el recurso del “republicanismo” opera como un ‘discurso ideológico’, “vehículo de voluntades políticas que no se presentan como tales y que contribuyen a reforzar determinadas relaciones de poder” (p. 62).

El populismo tiene también su historia. Luego de recorrerla, alega que -más allá de los intentos de algunos teóricos- hoy “parece más un latiguillo que busca dar credibilidad conceptual a nociones más antiguas y menos sofisticadas como ‘demagogia’, autoritarismo’, ‘nacionalismo’ o ‘vulgaridad’” (p. 76); y que “es un término de combate profundamente ideologizado. Su valor como concepto para entender la realidad, si alguna vez lo tuvo, se ha extinguido” (p. 77). La operación ideológica queda desmontada al demostrarse que el recurso al término ‘populismo’, pretende convertirse en una invitación a “cerrar filas alrededor de la democracia liberal (es decir, una democracia de alcances limitados, tal como gusta a los liberales)”. ¿Qué valor tiene esto y qué necesidad tienen las izquierdas de comprender esto? En sus palabras: “dentro de esa masa de elementos ‘populistas’ hay… también ideas, experimentos políticos y organizaciones que tienen el potencial de ofrecer formas mejores y más sustantivas de democracia para las sociedades modernas” (p. 79).

Con ello, Adamovsky identifica la concepción que está operando bajo el manto del republicanismo: la perspectiva liberal de la política y de la sociedad. Recorre la historia del liberalismo para establecer concretamente el carácter excluyente y hostil a la democracia que ha tenido desde sus orígenes, no sólo en Argentina, con lo que desmonta las bases sobre las que se fundan las encendidas defensas republicanas frente al populismo (materializado a partir de la segunda mitad del siglo XX en un ferviente antiperonismo). De esto se desprenden conclusiones claras… y una lección: “el propio liberalismo, con sus valores individualistas, su ethos productivista y su compromiso irrestricto con los intereses de los empresarios es, de hecho, una de las mayores amenazas que corroen las democracias actuales” (p. 79); “es legítima la sospecha de que sus pedidos de ‘diálogo’, ‘tolerancia’, y ‘pluralismo’ llevan implícita una lista de invitados que excluye a buena parte de la población y a sus expresiones políticas preferidas (…). El reverso de ese ‘pluralismo’ se revela, así, curiosamente unanimista, intolerante y presto a promover o permitir el autoritarismo y la violencia” (p. 99). Y por ello, la lección: “la necesidad imperiosa, para los intelectuales que pretendan situarse a la izquierda, de plantear las críticas al peronismo sin caer en las chocheras del antiperonismo. Porque éstas -queda probado-, inevitablemente terminan alimentando las alternativas de derecha” (p. 104).

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Un libro que viene de lejos

Por Joice Barbosa

Representantes de las comunidades del Pueblo Nivaclé llegaron a Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la presentación del libro El Pueblo Nivaclé en Formosa ¡ESTÁN! en el Senado de la Nación. Asistieron referentes de distintos pueblos indígenas del país.

La presentación del libro El Pueblo Nivacle en Formosa ¡ESTÁN! se realizó el pasado 23 de junio.  El Pueblo Nivacle, es uno de los pueblos ancestrales del Gran Chaco americano. Hoy su población se encuentra distribuida en los países de Argentina, Paraguay y Bolivia. En Argentina  han vivido entre los ríos Pilcomayo y Bermejo. Las personas que se autodenominan como Nivaclé, forman parte de uno de los últimos grupos en ser hallados en el proceso de colonización del Chaco. Lingüísticamente, los breves estudios realizados desde principios de siglo han llevado, no sin discusión, a considerarlos como pertenecientes a la familia lingüística mataco-mataguayo, junto a los mataco, chorote y macá.

Sergio pertenece a la comunidad, y fue uno de los primeros en tomar la palabra: “Nosotros venimos a Buenos Aires a presentar el libro, para que nos reconozcan en la provincia de Formosa. Gracias a Dios que nosotros salimos al aire, los Nivaclé”.

Según la Encuesta Complementaria a Pueblos Indígenas de 2005, hay 440 personas en territorio argentino con pertenencia y/o ascendencia indígena del pueblo Nivaclé, de las cuales 392 viven bajo la estructura de comunidades, en las provincias de Salta y Formosa. Un censo reciente, realizado por la Asociación para la promoción de la cultura y el desarrollo, relevó que la población asciende a 473 personas, tan sólo en la provincia de Formosa.

La población en la provincia se encuentra ubicada entre las rutas provinciales Nº 32 y 39, el Río Bermejo y la margen derecha de lo que era el curso viejo del Río Pilcomayo. Las comunidades reciben el nombre de Comunidad San Miguel en la Localidad de Laguna Yema; Comunidad San José en la localidad de Río Muerto; Comunidad Tisjucat en la Localidad de Guadalcázar; Comunidad Nu´us Tíyojavate en la localidad de La Madrid, Comunidad La Amistad, Fa´aycucat-Algarrobal en la localidad de El Potrillo. Además, existen grupos de familias ubicados en la localidad de Media Luna, San Cayetano, San Martín No.2 y Las Lomitas. Sin embargo, para estas comunidades no existe reconocimiento jurídico (ni individual ni colectivo) por parte de las instituciones del Estado a nivel nacional y provincial, debido a que se les adjudica el ser de la República del Paraguay.

“El gobierno dice siempre que los Nivaclé no existen en la Argentina”

Durante la presentación del libro, el pueblo nivacle insistió en la visibilización porque el Estado sigue negando su presencia. Así lo dijo también Florinda:“El Gobierno dice siempre que los Nivaclé no existen en la Argentina. Nosotros siempre pedimos los documentos…. Cuando la gente dice: ‘ustedes son paraguayos’, nosotros decimos: ‘no somos paraguayos, somos Nivaclé’”.

El discurso nacional hegemónico en la consolidación del Estado argentino, a diferencia de otros países de la región, se instauró a partir del “blanqueamiento” y la eliminación sistemática de las poblaciones originarias que subsistía en sus tierras. Las campañas militares que se dieron entre los años 1875 y 1911 hacia los territorios de la Pampa, la Patagonia y el Chaco se enfrentaron a la resistencia indígena, y derivaron en el control militar territorial y el aniquilamiento de sus poblaciones. Los remanentes de población indígena continuaron resistiendo a la violencia económica estatal, ingresando como mano de obra forzada en la economía del capital (campenización y proletarización), y también al avasallamiento por parte de las misiones, establecidas constitucionalmente a mediados del siglo XIX.

Además de los años de resistencia, la historia ancestral se refleja en sus palabras y en su acción. Así lo explicó Florinda: “Por eso nosotros vinimos para presentar…para contar la historia de los abuelos, porque los abuelos no saben, ellos van y vienen del otro lado del Río Pilcomayo”.

En la actualidad, el avance de la frontera agropecuaria y la explotación y/o extracción de recursos naturales en el Gran Chaco han modificado el paisaje e incidió negativamente en la calidad y cantidad de superficie de tierra disponible para el uso indígena, a la vez que presiona sobre sus territorios tradicionalmente ocupados. Las comunidades experimentan una crisis humanitaria profunda y de violación a sus derechos fundamentales, porque carecen de los medios esenciales para vivir, como el agua, los alimentos y la vivienda; así como también de fuentes de trabajo, salud y educación. Su principal reclamo como pueblo indígena es el reconocimiento jurídico y el territorio ancestral del cual han sido despojados.  

Julio dio cuenta de esa sensación de no pertenencia y de la exigencia de los Estados de una identidad territorial: “Si vamos al Paraguay van a decir que nosotros somos argentinos, y si vamos a Argentina van a decir que nosotros somos paraguayos…Pero no es así: existían los Nivaclé acá. Si no sabe la gente acá en Formosa que los Nivaclé están, que sean otros pueblos otras etnias… Gracias a ese libro, tiene mucho significado que sepan los otros pueblos acá en Argentina que nosotros estamos en Formosa”.  

Existen muy pocos estudios que den cuenta de la situación actual de estas comunidades, es por esto que trabajos como el presente libro resultan necesarios para la recuperación de su memoria y de una larga trayectoria histórica de negación y violencias de las cuales han sido víctimas. Esta publicación proporciona recursos documentales que confirman la presencia de este pueblo en el territorio argentino, una caracterización de las comunidades que se encuentran en la Provincia de Formosa y una recopilación de testimonios de los ancianos de estas comunidades. Este trabajo se realizó con la colaboración y el impulso de la Asociación para la promoción de la cultura y el desarrollo (APCD), acompañado por docentes, traductores y dirigentes de las comunidades y el financiamiento del Fondo Ecuménico de Pequeños Proyectos Gran Chaco  (Creas-CWS) y la Obra Católica para el Desarrollo “Misereor”.

Para cerrar, Julio expresó: “Todas las letras que están ahí tienen una historia, ese es el pueblo Nivaclé… Ese libro viene de lejos para traernos acá”.

 

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La catedral de los Negros

Por Leandro Frígoli

Una mirada sobre la obra del poeta, narrador y ensayista Marcial Gala. 

Marcial Gala es un poeta, narrador y ensayista, de vasta trayectoria en Cuba y en España, ha estado toda su vida dedicado a la literatura que varió entre poesía, cuentos y narrativa, también sobresale en el panorama literario de la Isla y la patria grande. El autor de La catedral de los negros (actualmente publicada por Editorial Corregidor – Argentina) fue distinguido con el Premio Alejo Carpentier, en la categoría novela, y el Premio de la Crítica Literaria en 2012.

Esta novela, se configura de una multiplicidad de voces corales que tejen un relato, una historia ligada con lo cotidiano, grotesco, mundano y realista de los vínculos humanos en la perla del Caribe.

La catedral de los negros, refleja un proceso lleno de carencias materiales que sufrió Cuba en la década de los noventas y aportó como correlato una gran fortaleza espiritual y humana que proyectó el desarrollo cultural cubano. En particular en la literatura, destaca Celina Manzoni que esta camada de escritores se forjó en los márgenes de lo establecido, es decir, que en el campo cultural y en particular la literatura, se vieron desafiados a imaginar y articular una necesaria reflexión crítica, lo cual configuró una nueva poética con características y dimensiones diferentes pero que puntualiza una relación siempre compleja en Cuba, con la ética, la política, la historia y la escritura.

En franca admiración por esta novela me permito construir una reseña literaria símil a esta obra literaria, donde confluyan diferentes voces que hablan, aportan, y admiran la novela rescatando la identidad, la cubanidad, el lenguaje que expresa la voz de los sin voz, en síntesis, que refleja una serie de costumbre que determinan el significado de ser cubano.

Marcial Gala:

La catedral de los negros está muy marcada, por ejemplo, por la manifestación cultural de las religiones afrocubanas, que son un factor muy importante en la conformación de nuestra identidad, de lo que nos define como cubanos. Además, elaboré una premisa literaria: lo terrible es mejor narrarlo de tal modo que no resulte terrible. Por eso el texto tiene en la trama principal un asesinato, una tragedia, y sin embargo, se basa mucho en el humor, en esa forma que tiene el criollo cubano del desparpajo y de la soltura al hablar, que es otra de las características que nos identifican.

Siempre he creído que el lenguaje es de las estructuras sobre las cuales se edifica un universo narrativo, en este caso una novela. Más que tratar de describir, más que crear grandes aparatos de ficción en base a palabras, quise sobre todo rescatar la psicología, la manera de entender el mundo de estos personajes, mediante su forma muy diferente y a la vez muy criolla, muy cubana de narrar. El cubano entiende y disfruta del español, con un criterio muy pintoresco. Y es una novela en la que están las huellas de ese pintoresquismo, de ese especial modo que tenemos los cubanos de hablar.

“En el texto también se preconiza el dinamismo. Es un relato que crea una especie de pseudo-testimonio sujeto al ritmo de este incipiente siglo XXI. Un ritmo marcado por la discontinuidad y por la búsqueda del hombre de completarse a sí mismo. Eso hace que la novela parezca mucho más dinámica y acelere la pulsión narrativa”.

La novela parte de la anécdota de dos hermanos matando a su padre. Tenía deseos de narrar eso, pero de soslayo, donde lo importante lo va construyendo el lector. Es una historia de reticencias y elipsis y, a pesar de que lo que cuento es muy violento, trato de emplear la sugerencia con un lenguaje de la poesía llevado a la novela. Es una búsqueda de un relato construido por fragmentos, una especie de collage. Sin dudas,  a la hora de hablar, el cubano típico emplea la metáfora y otros recursos literarios que provienen directamente de la poesía, el mito, la costumbre popular. El lenguaje popular cubano tiende mucho al adorno, a buscar la palabra bonita, a lo sintético, que es muy propio de la poesía.

Celina Manzoni:

Las voces comprometen al lector en un movimiento casi vertiginoso al comienzo cuando se deslizan apellidos, nombres y apodos, cuando los giros de lenguaje apelan sobre toda la jerga juvenil barriobajera, brutal y desbocada de El Tripa, de Barbara, de su madre y cuando se alude a ritos relacionados con las religiones heredadas de la trata. El sentido de refranes y expresiones populares, en las que muchas veces se cuelan sutiles toques de humor, puede recuperarse en el contexto aunque no, como es natural, con la plenitud del hablante cubano.

Marcial Gala:

Es una manera de darle voz a los que no tienen voz. En Cuba hay una cultura muy marcada por lo jerárquico y piramidal. Últimamente ha tomado mucha fuerza que las personas quieran expresar su real opinión porque durante años hubo una especie de reglamentación que determinaba quién podía decir lo que piensa y quién no. Cuba es un país muy plural donde cada persona tiene una opinión y donde es muy difícil definir a las personas como negros, blancos, homosexuales o cubanos. Hay muchas maneras de construir una identidad y esa es una de las pretensiones de este texto, además de entretener.

A partir del derrumbe del campo socialista esa sensación de que Cuba era un lugar importante fue descendiendo y los cubanos se empiezan a dar cuenta de la diminuta dimensión de un país que tiene un eco fuerte, pero es un pequeño país. Ese deseo de traer la modernidad a una ciudad chica con un templo que emulara a los grandes templos del cristianismo es también uno de los elementos que mueve a la novela.

La catedral de los negros:

“… Berta

Que estaba enamorado de la hermana, no lo creo. El cubano es así, siempre buscamos darle un cariz melodramático a todo, en fin crecimos de un templo que nunca acababa de construirse, y que además, después de erigido. ¿Para qué iba servir?. Otro monumento más a la nada, aunque claro, yo no soy la más indicada para hablar de Grillo. Después que se fue de la casa apenas lo veía, ni loca que yo estuviera para llegarme al bar del Ruso, posiblemente el lugar de peor fama de Cienfuegos …”

Leandro Frígoli:

La pulsión narrativa, que desbroza la novela es una estrategia para propiciar un significado de un contexto dado, período especial, que implicó una manera de resistencia desde los márgenes, desde la palabra, lo cotidiano, las voces que abruman, se escuchan y colisionan entre sí. Es un claro ejemplo de lo que el cubano es en esencia, con sus virtudes, sus miserias, con sus preguntas, con sus respuestas, con sus carencias, con su folklore, en fin, una descripción de la identidad del ser cubano.

La novela, atraviesa ese camino porque son parte de las preguntas que debe responder, es la interpelación de una generación de cubanos, que vivió un proceso de abrumadora pobreza material. Leo y releo La Catedral de los negros y me pregunto, ¿Porqué escribir una novela que desarrolla una pulsión narrativa? ¿Que desvela lo fluido de la cultura cubana?¿Porque las voces intervienen en forma coral?. ¿Porqué el lenguajes es clave en el entramado del territorio cubano?

Las respuestas están en cada guiño que el autor establece con sus personajes, como caracteriza al ser cubano, como caracteriza los momentos históricos, todo ese fluir que constituye la cultura cubana. Sandra Massoni, dice que aceptar la incertidumbre que se vislumbra en los procesos sociales, es comprender que el mundo es fluido y la comunicación entre las personas no permite pensar que somos como una especie de calidoscopio humano que hacemos existir diversas realidades con nuestros movimientos juntos. En la novela, confluyen muchas de estos matices, vaivenes, desniveles, entre lo grotesco y lo poético, entre lo cultural e identitario de Cuba, en fin, lo dimensional, caracteriza y define la sociedad cubana.

El desafío de leer esta novela radica en dimensionar la cultura que apasiona, interpela y permite que los seres se enamoren de la perla del Caribe. Ni mas ni menos que entender la identidad de lo cubanos, en su cotidianidad y rutina, llena de miseria y épica.

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El lado áspero del recuerdo

Por Cezary Novek

Una lectura sobre La grafa, primera novela de Claudia Sobico, publicada por Alto Pogo en 2015. 

De construcción fragmentaria y realista, La grafa aborda la cotidianeidad de una familia trabajadora desde la perspectiva de una niña, que es testigo de los vaivenes económicos y sociales de su tiempo a través de las conversaciones que registra su óptica inocente. En toda la historia se respira una nostalgia peronista, de barrio obrero y modernidad plena.

La voz es solitaria y algo melancólica. Hay muchos personajes que pueblan la trama, muchos tíos con sus respectivas historias que se entrelazan en el túnel del recuerdo. La fábrica a la que se alude en el título nunca aparece. Todas las noticias que tenemos sobre lo que sucede en La grafa las recibimos en la casa de la protagonista, a través de las escuchas infantiles y los comentarios cazados al vuelo, a veces de forma involuntaria.

Tiene un ritmo de escritura muy parejo que convierte la lectura en una experiencia amena y veloz. La novela está compuesta por capítulos breves, casi microrrelatos de relativa autonomía pero con fondo común. Lo autobiográfico –aunque esté basado en testimonio ajeno, lo es de alguna manera– aparece tamizado por el filtro de la reescritura y corrección en fino, que no admite palabras de sobra.

Los diálogos y la trama no importan tanto como la atmósfera, la recreación de ese particular aire que se respiraba en un hogar obrero cualquiera de la década del ’50. La ilusión e ingenuidad de la voz narradora están bien logrados y se complementan con la historia para transmitir de forma adecuada el optimismo que caracterizó los sueños de ascenso social y prosperidad de las familias trabajadoras de la Argentina de mediados del siglo XX.

El olor  y la textura de la materia prima textil, de la ropa de trabajo, es casi palpable. Esta reconstrucción del relato familiar hurga en lo más profundo del inconsciente para luego tomar distancia y tratar de cristalizar ese recuerdo de la manera más objetiva para el lector. El relato político se mezcla todo el tiempo con la historia pero sin asfixiarla, logrando un equilibrio que pocas veces se encuentra en la literatura realista y que, en palabras de Alejandra Zina –que escribió la contratapa– encarna el lado áspero del recuerdo: aquel de las tensiones, trampas y hostilidades.

*Claudia Sobico nació en Buenos Aires en 1973. Realizó el profesorado de Inglés en el Profesorado Joaquín V. González. Trabaja en Lenguas Modernas, Facultad de Filosofía y Letras. Realizó un taller de escritura con Julián López. Además de La Grafa (Alto Pogo, 2015), editó en 2016 el poemario Venus en el acuario (Qué diría Victor Hugo?, 2016)

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‘Gabino’ y Camilo Torres: los orígenes del ELN en primera persona

La periodista argentina Stella Calloni reseña el libro que Ocean Sur editó para América Latina sobre el origen del ELN en palabras de su principal comandante, Nicolás Rodríguez Bautista. La primera marcha guerrillera, la toma de Simacota, la incorporación del sacerdote Camilo Torres a la guerrilla y su caída en combate son los principales hechos que narra ‘Gabino’ con la colaboración de Antonio García, otro de los principales líderes de la organización.

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Un libro para fogonear el reimpulso

Se publica en Argentina el libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”, compilado por los periodistas Pablo Solana y Gerardo Szalkowicz.

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Alfonsina, la poeta laburante

Por Laura Cabrera @LauCab

La editorial Chirimbote lanzó recientemente a su última antiprincesa: Alfonsina Storni. Adelantada para un contexto social situado en la década del ’30, la poeta se destacó en cada uno de los roles que ocupó.

La editorial Chirimbote inició hace un tiempo un camino mediante el cual se propuso romper los moldes, hablar de fortalezas, de grandes héroes y heroínas de la historia y el arte. En ese camino, la colección Antiprincesas y Antihéroes llegó a su décima publicación, la que cuenta la historia de Alfonsina Storni, la poeta, la anarquista, la feminista, docente, periodista, la laburante, la que eligió cuando irse.

A poco del lanzamiento de la nueva colección denominada Anti-Clásicos, y que tendrá como primera historia a Caperucita Roja, Nadia Fink, escritora de la colección Antiprincesas y Antihéroes y una de las fundadoras de Chirimbote, dialogó con Marcha sobre esta antiprincesa de la cual hay mucho por decir en cuanto los grandes estigmas que la rodearon en su época.

 

-Alfonsina es la primera poeta nacional de esta colección, ¿qué fue lo primero que vieron de distinto en ella?

-Decidimos hacer a Alfonsina porque nos parecía que más allá de que sea poeta tenía como muchas vetas que eran super interesantes. Ella hacía una poesía que se fue transformando como en casi todas las vidas de las y los poetas pero de las poetas en particular, cómo la poesía tiene que ver mucho con algunos niveles de percepción de las vivencias de las poetas. Lo primero que llamó la atención de Alfonsina salió a la luz son algunas de sus poesías, muy rupturistas para la época como “La Loba” u “Hombre pequeñito”, que son muy feministas para la época. En La Loba dice que sale  trabajar, ‘el sustento es mío y yo me lo gano, que tengo dos brazos y un cerebro que es sano’. Son muy sorprendentes. Después casi todos conocemos de Alfonsina esa idea de la poeta suicida y a veces es interesantes partir de esas premisas, de lo más conocido de un personaje y desandar el ovillo para encontrarnos con todo lo que nos encontramos en ella, que era muchísimo más.

-Fue una mujer que vivió en un contexto muy lento para su forma de pensar, ¿cómo se refleja en el libro la personalidad de Alfonsina y ese contexto en el que se encontraba?

-Es cierto lo del contexto lento. Alfonsina fue muchas cosas, fue una lectora desde pequeña, fue una mujer que se vino muy chiquitita a la Argentina, tuvo esa mentalidad a pesar de tener padre y madre europeos. Y siempre estuvo haciendo cosas muy rupturistas. Tuvo que laburar desde muy chica, tuvo que bancarse los estudios cuando decidió seguir estudiando. Estuvo siempre pensando en esto de estudiar, de hacer otras cosas, de que había que desarrollar muchísimo la cabeza, que era algo que le estaba bastante vedado a las mujeres  pero a la vez a la sociedad de ella porque ella se crió en San Juan, después estuvo en Rosario, después en un lugar muy pequeño en Santa Fe. Fue madre soltera, se fue solita a Buenos Aires con su panza, estaba muy mal visto en esa época ser madre soltera y en general se resolvía de otra manera adentro e las familias, no solo porque las mujeres de clases acomodadas ya podían abortar desde aquella época sino también porque a veces se hacía que los hijos pasen a ser “hermanitos” de sus propias madres porque los criaban los abuelos como propios. El libro trata de reflejar todo esto de Alfonsina, siempre pensando en la infancia, entonces tiene las miradas puestas en otros lugares pero trata de reflejar toda esa personalidad y toda esa rebeldía que ella trajo siempre, incluso al momento de decidir el amor, siempre fue muy libre y no era muy casamentera. El libro trata de reflejar todos esos aspectos: la obrera que trabajaba en una fábrica de gorras y que repartía volantes anarquistas, la primera poeta anarquista sentada por primera vez en una gran mesa de poetas en Buenos Aires. Todo esto trata de reflejarse.

-Fue poeta, feminista, periodista, docente, ¿qué característica se destacaba en cualquiera de los roles que ocupó?

– Siempre laburante. Esto es muy importante en Alfonsina porque ella labura desde muy chica y nunca deja de trabajar, ni aún enferma. En cualquiera de los roles que ocupó siempre tuvo lugares destacados porque siempre fue estudiosa, obsesiva, con esto de laburante que siempre tuvo que parar la olla, fue de esas mujeres que rápidamente se tienen que acomodar, entonces tiene que aprovechar los tiempos y las posibilidades que puede ir ocupando porque no tiene demasiado margen. Entonces se destaca mucho. En sus años de maestra era muy destacada por cómo escribía, ya era la que declamaba en los actos y cantaba muy bien. Como poeta tiene una trayectoria de la más reconocida porque también la literatura hegemónica trata de destacar a los poetas; como periodista usaba un seudónimo que no se sabía a qué género representaba pero desde ahí se paraba siempre desde una mirada feminista al tratar temas que no podía en los poemas. Como feminista, a los 21 años fue vicepresidenta del primer comité feminista en Santa Fe, del grupo que llevaba adelante la Campaña por el Sufragio Universal: las sufragistas. Alfonsina tuvo un poco de anarquista y un poco de sufragista, posturas que a veces se ven como encontradas pero era muy interesante el papel que ella trataba de transmitir desde la emancipación de la mujer porque no solo buscaba el voto como derecho sino  el derecho a poder profundizar en política porque ella decía que a las mujeres no solo se las trataba como seres inferiores sino que no se les daba las herramientas suficientes para una discusión. Por todo esto ella peleaba.

-La muerte era un tema recurrente en todo lo que escribía, sobre todo el suicidio, ¿cómo se cuenta este episodio?

-El tema del suicidio es un tema muy interesante porque conocemos a Alfonsina como la poeta suicida, sobre todo por esa canción de Ariel Ramírez y Félix Luna, que es una canción muy bonita pero que dice “por la blanda arena que lave el mar, su pequeña huella no vuelve más” y entonces uno se imagina todo  ese suicidio romántico que va caminando hacia el mar, lo cual no fue de ninguna manera así. Alfonsina estaba enferma de cáncer, ya le habían sacado una mama hacia algunos años atrás, había regresado y se había profundizado. Ella eligió morirse, decidió morirse en un momento donde lo que le quedaba era un camino de mucho sufrimiento, de dolor, hasta de las mutilaciones por cómo se abordaba el tratamiento en esos años. Es importante contextualizarlo en eso y en que en esos dos años también se suicidaron Horacio Quiroga y Leopoldo Lugones, poetas los tres. Eso no hay que perderlo de vista por la época, el contexto de la Argentina de aquellos años, de fines de los treinta, la Década Infame. Entonces sacarla de ese contexto también es minimizar y llevar a los poetas a esta cosa medio suicida y volada de la vida con la que Alfonsina no tenía nada que ver. Ella dejó todo listo, hasta la última columna, el último poema que envió a La Nación, donde estaba publicando todos los jueves. Ella manda el poema dos o tres días antes (el mismo día que se suicida) que se llama “Voy a dormir”. De ahí salen algunas partes en la canción. Entonces después de todo eso que está bueno decirlo, si bien en el libro no profundizamos en todos estos detalles, decimos que ella decidió morir, que la muerte la andaba buscando y ella decidió morir, por esto que tenía Alfonsina de decidir muchas cosas en su vida, de ser una mujer de armas tomar que fue llevando su vida delante de la manera que mejor le parecía, y decir que también decidió morir es importante y la destaca. En realidad está contado de la mejor manera, con una hermosa ilustración de Pitu, ella yéndose, cerrando esa puerta en Mar del Plata para encontrarse con la muerte.

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Hasta que el oxígeno se acabe

Por Cezary Novek

Una lectura sobre Memoria de lo posible, primer libro de relatos de Angie Pagnotta.

Memoria de lo posible es un grupo de cuentos breves, fragmentarios, cuya materia prima está constituida por los recuerdos, la especulación sobre finales alternativos y el anhelo de lo que podría haber sido, casi como ucronías personales.

Lo autobiográfico está presente, bajo las máscaras y antifaces de los diferentes personajes que toman el lugar de la voz narradora. Breves, simples y directos, los cuentos de Pagnotta recortan un momento específico: aquel donde todo lo cotidiano y familiar que se supone perdurará empieza a desintegrarse antes que pueda ser fotografiado. Los personajes de los diferentes relatos experimentan momentos de inconsciencia, ensueño, extrañamiento. No quieren, no saben o no pueden enfrentar las adversidades y el desgaste natural de los vínculos humanos; a la manera de los personajes de Murakami, prefieren mirar para otro lado y regodearse en el mono no aware la nostalgia de lo que no se dio. Los lugares por los que se mueven los protagonistas de estos cuentos se confunden con su paisaje interior como una forma de proyección de sus emociones que terminan por envolverlo todo hasta dejarlos al borde de la asfixia.

La melancolía se respira de principio a fin y vuelve entrecortada la respiración de la prosa, llevándola al borde del tropiezo. Por momentos los personajes parecieran deshacerse en sus propias angustias como cera fundida para terminar disueltos en el otro, confundiendo su esencia con la ajena. Memoria de lo posible es un breve paseo por algunos aspectos de las relaciones humanas –especialmente, las de pareja– en el momento en que empiezan a viciarse y a morir. Pagnotta disfruta dibujando una y otra vez ese instante en que el circuito se cierra, todo se loopea y sólo queda respirar el mismo aire usado una y otra vez hasta que el oxígeno se acabe.

Angie Pagnotta

(Godoy Cruz, Mendoza, 1987) Escritora y Periodista. En 2012 fundó Revista Kundra: literatura aleatoria y el portal de Arte y Cultura, Baires Digital. Trabajó en contenidos de Redes Sociales y publicidad para Duro de Domar, TVR, Fútbol para todos, 678 y Diario Registrado, entre otros. Colaboró y colabora en distintos medios de Argentina como Revista El Gran Otro, el suplemento Cultura Registrada, Continuidad de los libros, Diario Femenino, el portal de entrevistas Entrevistar-Te, Solo Tempestad y Revista Kunst. En 2013 obtuvo una mención en Narrativa por su cuento “Alejandra”, otorgado por Guka, revista de la Biblioteca Nacional. Memoria de lo posible (2017, Peces de Ciudad), es su primer libro de cuentos. En febrero de 2017  “Versiones sobre el río”, el relato que abre Memoria de lo posible, fue traducido al portugués por Felipe Buenaventura para FRONTERA, un proyecto que une escritores latinoamericanos alrededor del mundo.

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