La Chusma Rock: “Si el rock molesta, es que lo estamos haciendo bien”

Por Sofía Ordynans

La Chusma Rock despide el año esta noche, desde las 21.30 en Casa Colombo, Abasto. Antes de la presentación, dialogaron con Marcha acerca de estos diez años de música. 

En la colorida terraza de su sala ensayo ubicada en Villa Crespo, el compositor y guitarrista Cholo Sileoni y el bajista Tano Fioramonti de La Chusma Rock, nos reciben con -agradecida- birra fría, en un atardecer que cae en la ciudad.

La Chusma es banda de rock, pero también de todo género que haya surgido alegre y contestatario: en sus sonidos se mezclan el reggae, el punk, hip hop, murga y ritmos urbanos, con letras que reivindican el amor, la amistad y la resistencia, haciéndole frente al llanto y la tristeza con acción y comunión entre individuos, rescatando raíces latinoamericanas en las que la naturaleza y el vínculo humano “es fundamental”.

Surgidos en 2006 en el barrio de Flores, el Cholo, el Tano, Lelo, Coyo y el Ruso están transitando sus 10 años de trayectoria que los encuentra, según ellos -y aún- “dándole como niños” porque “el rock te mantiene, la cultura, el arte, estar en conexión con eso, es como que te mantiene bien, activo, alejado del cáncer”. Desde Marcha, nos reunimos con ellos antes de su presentación en Casa Colombo, Villa Crespo.

-¿Como sintetizan los diez años de La Chusma?
Lelo: -Con constantes cambios pero más organizados. Se incorporó Max que es el manager y amigo que nos ordena bastante pero seguimos con cierta locura, gente que viene y va, incorpora su magia, la traen, la llevan, nos la deja. Los que estamos desde el primer momento siempre con ideas nuevas, intercambiando opiniones, generando lo que se puede que esta muy difícil todo lo que es la música, el rock, que está bastante bastardeado. Seguimos dándole como niños, desde hace diez años.

-Sus tres EPs están vinculados a los pueblos originarios y la protesta social ¿como comienzan a aparecer estos conceptos en sus trabajos?
Cholo.: -En “Nalai-Mapu-Uhj”, el tercer disco que estamos grabando – y que compila los 3 EPs- la idea fue incorporar a las comunidades, conceptos y filosofías de ver el mundo: Nalai quiere decir “Sol” en Toba, Mapu es “Tierra” en mapuche, y Uhj quiere decir “Luna” en Maya. Siempre tratamos de estar en contacto con nuestro alrededor, por más que nuestro linaje sea europeo está bueno saber qué dicen los vecinos. También por las giras que hicimos por Ecuador, Perú.

Tano.: -Es parte de la banda saber que quizá en vacaciones nos vamos a algun lugar por américa con los equipitos a batería, a tocar ahí, en la calle. Somos una banda que viaja mucho y eso repercute en los EPs, que son una reafirmación de lo que es la banda.

C.: -Es también cambiar un poco de lenguaje. Me tocó estudiar sociología en la UBA y es como que occidente siempre está ahí, sometiendo. Yo suponía que era una sociología universal y la verdad es que era una sociología alemana básicamente, no se escuchan otras voces y me pregunté “¿y la sociología aymara? ‘Y no, eso no, me contestaron’”

Eso “no es ciencia”.
C.: -Claro, no es ciencia. Y estuvo bueno atravesar eso, porque por yo esperaba otra cosa, escuchar otras voces que creo que tienen mucho más para decir hoy sobre el espíritu, más profundas que las palabras que nosotros usamos; es la única manera de poder sobrevivir en el contexto y que no nos hunda el cemento. Y eso lo ves en los viajes, nos llama mucho la atención y creo que es importante compartirlo.


-¿Cómo es ser independiente hoy? ¿Pueden vivir de lo que hacen?
C.: -No, es super difícil, todo nos cuesta: hacer gorras, calcomanías, volantes. La verdad es que no vemos nada, al contrario, ponemos todo.

T.: -Lo que notamos son unas cuantas trabas que se dan en esto. Tiempo antes no había tantas productoras metidas en el medio que te alquilan las fechas, antes arreglabas con el dueño, era otra cosa. Y también por lo que te imponen los lugares. Esta bien, entras si querés entrar, es una decisión de la banda, pero por ejemplo La Chusma le dedica mucho tiempo a los ensayos, hay mucho compromiso, entonces vos querés sonar bien, querés un lugar copado, y después esta el fotógrafo, el stage, el sonidista; todo es una suma de cosas. Creo que igual es la realidad de la mayoría de las bandas under, pero tener esa parte independiente esta bueno, es el camino que elegimos.

C.:- Ahora se incorporó Max, el manager, y a veces también contratamos prensa para que haya movimiento para que la rueda empiece a girar y nos permita proyectar cosas que tenemos pensadas hacer y no podemos porque no tenemos una moneda. Hemos tocado en Niceto alguna vez, lugares que no tienen mucho que ver con nosotros ni nuestro espíritu, pero también sabemos que la música es un mercado y que si podemos llegar a solventarnos con eso y que la rueda empiece a girar… Y porque esta bueno delegar, a veces organizarnos es difícil, y eso también nos enseña, tratamos de lograr un espacio donde nos cuidamos cada vez más, y la banda es eso, es nuestro lugar, como nuestra caja de cristal.

T.: -Si, el factor humano es fundamental, algo re lindo que tenemos desde la secundaria, son muchos años de conocerse y de cuidar la relación, sabiendo que una banda es un conjunto de gente con su vida y sus humores.


C.: -Y sigue el sueño, el espíritu está ahí, la juventud también la inventa uno, uno es viejo cuando quiere, y el rock te mantiene, la cultura, el arte, estar en conexión con eso te mantiene bien, activo, alejado del cáncer.


-¿Que les parece la situación que están viviendo muchos músicos que se ven implicados en denuncias por violencias hacia las mujeres?
C: -Lo que está sucediendo con la ola feminista, que las mujeres tengan más voz, es necesario y fundamental. Era hora de que empiece a suceder, que se empiece a escuchar esa voz. También es muy delicado porque algunos terminan no siendo como se creía que eran, y empieza a haber una cuestión mediática en la que es hasta difícil de hablar porque no cabe duda, no podes violar a una mujer, a un nene, si lo hiciste sos un hijo de puta, no hay otra alternativa. Pero también empieza a haber una cuestión que se traslada a todos lados, y en donde en las escuelas, por ejemplo, no podes tocar un nene porque parece que lo vas a violar, empieza a haber una psicosis permanente y creo que eso es parte de lo que genera la cosa mediática, de pelearnos los hombres con las mujeres, los ricos con los pobres, todos contra todos.


T.: -Está buenísimo todo este colectivo y movimiento que está sucediendo que antes, lamentablemente, era impensado y que sucedió un poco en todo el mundo, de denunciar, está buenísimo. Cada uno sabe lo que hace dentro de ciertos ambientes donde la exposición también es eso, ahí sos vos realmente, bueno, ¿como sos realmente?.

C.: -Que se empiece a ver, que se visibilice. Justo el otro día hablábamos de las películas de porcel y hoy decís: ¿qué locura no? Antes no lo decíamos, y no nos parecía mal porque también está en la educación, no me daba cuenta de cosas que hoy está bueno que la mujer tenga la voz para decir “che, son unos giles, mira lo que estaban haciendo, estaban equivocados, estaban en cualquiera”. Que caigan todos los giles, de todos los sectores.

-¿Cómo notan la escena musical actual teniendo en cuenta que vienen de la generación post cromañón?
C.: -Fue un momento triste para el rock y la comunidad under en todo sentido y creo el mismo sistema lo usó para su favor, siempre ganan ellos, son muy perversos y avaros; pasó cromañón, el rock de luto y los chabones hicieron un mercado de eso, solo podíamos tocar en lugares con menos estructura, y, los lugares chicos de los que vienen los compañeros que están en esa parte del arte, fueron cerrados con la excusa de que se puede prender fuego. Fue un luto tremendo porque no solo se murieron pibes que podríamos haber sido nosotros, sino que además se elitizó el under. Nadie quiere que se prenda fuego un lugar, pero tampoco lo legal hace que no se prenda, es raro. Cromagnon género leyes que son antirock, antiurbano, en contra de la gente y la cultura, entonces siempre ganan ellos.

T.: -Es un día que nadie se va a olvidar, lo sufrimos todos como público, como músicos, y como todo ese ambiente en el que crecimos, no por entrar en esa de “fue por esto, fue por aquello” yo voy más allá, lo tomo como el oportunismo del poder; a base de la muerte crear y censurar y hacer un montón de cosas, es atroz.


C.: -Si, y es que siempre se busca un culpable, y la verdad es que nos pudo haber sucedido a nosotros que vamos con buena voluntad a hacer cultura, a tocar, no queremos plata, ni poder, queremos compartir un mensaje de justicia y colaborar con el mundo desde ese lado que nos sentimos cómodos. Después obviamente, si buscas un culpable van a agarrar  a los giles, pero una banda no sale a matar gente, a recortar presupuestos, no sale a sacarle la plata a los jubilados, ni la comida a los nenes. Una banda comparte, más si sos del rock, porque en la Creamfield mueren pibes todo el tiempo que están re drogados, y también habría que plantearse porqué la juventud se droga tanto en lugar de echarle la culpa. Siempre es más fácil echarle la culpa a los más vulnerables, a los pobres, a los jóvenes, y a los rockeros también. Capáz que tienen bronca porque queremos ser felices o libres, y ellos no saben como hacerlo, no sabrían ni como empezar porque su vida es miserable y eso habla bien del rock, porque si les molesta es porque algo bueno debemos estar haciendo.

http://lachusma.com.ar/

https://www.facebook.com/pg/LaChusmaOficial/about/?ref=page_internal

https://www.youtube.com/user/sarrrrna

Evento del show: https://www.facebook.com/events/514342488922369/

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Adrián Berra: “Hay una idea de crecimiento conjunto”

Por Laura Cabrera @LauCab/ Fotografía: Irish Suarez

El músico Adrián Berra dialogó con Marcha acerca de su tercer disco, “Mundo debajo del mundo”, que, como sus trabajos anteriores, se trata de una producción independiente. La búsqueda musical, el camino independiente y el intercambio entre músicos, los ejes de este andar que, tal como dice Berra, le da la posibilidad de “ser el propio dueño de tu tiempo”.

Adrián Berra eligió ser músico. De todas las formas posibles, eligió también que ser músico iba a ser un trabajo que iría por el camino de la autogestión, de lo independiente, un camino en donde él junto a un equipo puedan disponer de sus propios tiempos y en donde lo individual quede de lado. “Hay una idea de crecimiento conjunto”, sentencia Berra al hablar de cómo se da esta relación laboral que ya lleva años de música encima. Pero podría aplicarse también a la idea del circuito musical independiente en el que hoy un músico puede acceder a nuevas tecnologías para dar a conocer su música, para compartir con otros y otras.

Adrián Berra es el músico que este año se encuentra presentando su tercer disco de estudio, titulado “Mundo debajo del Mundo”, que según el propio artista tiene un mayor trabajo desde lo musical. Lo cierto es que se trata de un disco que logra un equilibrio entre letras cálidas y cercanas  y las melodías suaves.

Es que las diez canciones de Mundo debajo del Mundo proponen algo más que sonidos y buenas letras, proponen desde esa base de lo cercano e identificable la posibilidad de mirarse a uno mismo, de buscarse, de encontrarse o perderse más allá de eso que creíamos que era lo que nos componía como personas. La magia de Mundo debajo del Mundo es el poder viajar hasta ahí donde nada se ve a simple vista.

Con miras a seguir presentando este último disco por el país y con la posibilidad de llevarlo a más países de Latinoamérica, Berra dialogó con Marcha acerca de este trabajo, que a su vez es el resultado de todo un camino recorrido.

-Mundo debajo del Mundo es un disco que hace referencias en sus letras al presente y al futuro, es un disco que no mira para atrás, es de alguna manera esperanzador, llama a moverse, ¿cuánto hay del pasado en esas letras que miran hacia adelante?

– Yo lo veo más como un disco que en sus letras mira para adentro. No sé si al tiempo lo pondría linealmente en una línea de tiempo sino que creo que mira para abajo, profundiza en la visión de las cosas. Me parece que es como un parar la pelota y repensar. Más que nada porque creo, que a diferencia de otros discos que hice, no sé si piensa en lo que debería ser o en lo que creería que sería, sino que me parece que es un replanteo.

-En este hacer constante, da la sensación de que todo lo que decís, cantás, escribís, forma parte de una búsqueda constante de uno mismo, de una misma, desde el interior, ¿cómo se lleva esa búsqueda a lo musical?, ¿qué cambió en vos musicalmente a lo largo de estos años?

-Creo que musicalmente en estos años lo que cambió en mí fue la búsqueda. Pude conectarme mucho más con la parte musical. El primer disco es mucho más letrístico y éste es un poco más de texturas musicales, de pasajes  musicales. Me parece que lo que cambió fue el enfoque, la música, que es la que viste a las canciones. Me parece que tuvo un poco más de lugar. Y es verdad que a lo largo de los años la visión de uno en general de las cosas van cambiando y entonces los enfoques van siendo distintos.

-Pensar en la idea de un “mundo debajo del mundo” puede ser positivo o negativo, porque por un lado es esto  de que “lo que no se nombra también existe”, es eso que vive en el silencio, algo que llama a la búsqueda pero que a la vez en el mientras tanto permanece oculto, ¿cómo entendés vos esta idea?, ¿cómo se hace desde la música para dar nombre a eso que permanece por debajo del mundo?

-Me parece que si algo tiene este disco es justamente que no llega a ninguna conclusión sino que deja abiertos esos planteos, porque “Mundo debajo del Mundo” quizá para alguien sea negativo por la palabra “debajo” y para otros quizá lo que está oculto es algo escondido y para otros algo que está por salir. Una planta, por ejemplo, tiene una semilla debajo de la tierra y puede ser que brote algo buenísimo y no por eso tiene que estar ahí tapado o reprimido. Por eso es un concepto amplio el que tiene el disco. Abordo el concepto desde distintas maneras, por ejemplo en “Luna” en donde nombro a la luna de distintas maneras sin decirle luna hasta el final, o “Mundo debajo del Mundo” que sí habla de dos mundos especialmente y en esa canción sí aborda que hay un mundo que está como latente abajo, que quiere salir, es como el verdadero mundo de uno. Y arriba está el mundo que se ve. En esa canción sí plantea el mundo que vemos y el que no vemos, que para mí muchas veces es el que habla realmente de nosotros, no el que mostramos.

-Tus tres discos editados son producciones independientes, de la misma manera tu música circuló a lo largo de todos estos años por espacios alternativos pero también en grandes salas. ¿Qué te lleva hoy  a seguir tomando la decisión de ir por el camino del circuito independiente para editar y también a la hora de tocar, más allá de tener la posibilidad de hacerlo de otra forma?

-La posibilidad o la idea de seguir por un camino independiente tiene que ver más que nada con ir tomando la decisión que uno tiene ganas, lo que uno desea en ese momento. Mi proyecto es independiente, así mismo tengo un proyecto de trabajo en el cual somos muy unidos y vamos tomando decisiones juntos. Eso es lo que más me seduce de seguir  trabajando independientemente, de ir dando los pasos con los que nos sentimos cómodos e ir conquistando lugares con el tiempo y en el tiempo justo, no antes. Y poder tener la decisión de hasta dónde uno se involucra, en qué momento uno necesita parar, necesita viajar y seguir armando las canciones en otros lados. Es la posibilidad de ser el propio dueño de tu tiempo.

– ¿Cómo ves hoy el escenario musical independiente y la convivencia entre músicos en festivales y espacios de intercambio?

-Es muy rico a nivel país y a nivel mundial porque a donde vas conocés gente que hace música increíble y que tiene  la posibilidad de mostrarlo gracias a internet y a los medios de comunicación que hay, a las posibilidades de grabarse. Hay muchísima gente que hace cosas muy interesante en esta idea también de fusión, de gente que hace cosas originales y que lo que hace lo hace muy bien. Me parece que ahora hay también una idea de intercambio de los músicos que no sé si antes existía pero en la época que me toca vivir hay una idea de crecimiento conjunto, y eso está buenísimo.

-En 2018 continúa tu gira por Latinoamérica, ya comenzó este año, ¿cómo va a seguir?

-Queda seguir presentando el disco en las provincias argentinas a las que no hemos llegado por tiempo, como en la Patagonia, en Mendoza, en la Costa. Y después seguir para Chile, ver si sale Perú. Hay planes a confirmarse pero siempre con la idea de tocar estas canciones nuevas.

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Discos: Gurí

Discos: Gurí

Música 3 noviembre, 2017 0

Por Laura Cabrera @LauCab

El cuarteto uruguayo Ricacosa cruza el charco para presentar este sábado 4 de noviembre en la sala Caras y Caretas “Gurí”, su cuarto disco de predominantes tangos, milongas y valses.

Darle Play a Gurí es dar inicio a un mundo de nostalgias, de historias de la vida cotidiana, de sonidos frescos, de esos que hacen que quien escuche sienta ganas de mover el cuerpo al ritmo de melodías que nos llevan hacia los inicios de estilos como el tango, la milonga, los valses. El Cuarteto Ricacosa demuestra en Gurí lo hermoso de lo simple, del sonido de las guitarras como instrumento predominante, de las voces características del estilo y alguna que otra intervención  de percusión.

A lo largo de los doce temas que componen el disco, entre ellos “A Mario Nuñez”, “La Fulana”, “Serenata Oriental” y “Alma de Botón”, este cuarteto conformado por Matías Romero (guitarra), Camilo Vega (guitarra), Martín Tejera (guitarrón y voz) y Sebastián Rey (guitarra y voz) hacen hablar a las cuerdas, que en varias oportunidades son únicas protagonistas de temas que no necesitan de voces ni de otros instrumentos, que cantan por sí solas transportando a quienes escuchan a paisajes de ciudad, a otras épocas.

A mitad de disco y rompiendo un poco con la estructura en la que cuerdas y voces masculinas ofrecen una lista musical exquisita, llega “sueño de tango”, en donde la voz femenina de Giovanna Facchinelli viene a marcar la diferencia como voz protagonista, al igual que “Habanera de monte vi” en donde la presencia de una cantante no pasa desapercibida.

Puede que lo interesante de Gurí más allá de sus letras, sus ritmos y su calidad musical sea el rescate histórico de la música tradicional que comparte el país vecino con Argentina, el rescate de identidad musical desde el aspecto más puro, desde los ritmos antiguos y genuinos. Da la sensación de que Gurí es un disco que llega para salvar de alguna manera a esos sonidos que en la actualidad pueden escucharse por debajo, fusionados con otros estilos. Ahí también está su riqueza.

Antes de la presentación en Buenos Aires, los integrantes del Cuarteto Ricacosa dialogaron con Marcha sobre este disco y el género musical en el que se mueven.

Cada disco tiene un porqué,  una razón particular más allá del hecho se sacar un disco, ¿de dónde nace Gurí?

Martín Tejera: -Gurí nace de una espera en la cual pasó de todo. Sus canciones son testimonio de aprendizajes, vivencias y por sobre todas las cosas son fruto de las puertas que los discos anteriores nos abrieron, de información que nos aportaron amigos, y sonoridades que se nos pegaron en el camino.

Gurí es un disco clásico,  un disco que rescata las raíces del tango, de la música rioplatense. En el sentido musical eso está claro. Ahora, ¿a qué le canta Cuarteto Ricacosa?

Matías Romero: – El  Cuarteto  Ricacosa le toca y canta a la tierra donde germinó. Intentamos aprender y sostener los ritmos antiguos y los gestos musicales genuinos de esta parte  del mundo, dando aporte nuevo, con las  influencias de nuestra generación pero intentando que suene  auténtico y corresponda el legado antiguo. Nuestra música celebra el mestizaje criollo, lo  nativo,  lo europeo y lo afro. Todo esto converge en el trazo de nuestro pincel.

Tres discos después y con una trayectoria musical que lleva varios años, ¿qué continúa intacto a lo largo de cada material discográfico y qué consideran que tiene de novedoso Gurí?

Sebastián Rey: – Lo que continúa intacto de los discos es la frescura de las composiciones propias, y el disco Gurí particularmente es el disco que contiene más temas nuestros.

En la actualidad el tango es un género que volvió,  un género musical que las nuevas generaciones de músicos rescatan bastante en la escena argentina, ¿sucede lo mismo en Uruguay?

Sebastián Rey: Sí. Está latente en Uruguay también por la necesidad  del rescate de nuestra cultura. Hace unos diez o quince años, los que componemos nos pusimos a rever de alguna manera este asunto del tango y el folclor como verdaderas formas tradicionales y a agregarle nuevos componentes.

Gurí se presenta por primera vez en Argentina, aunque el disco ya se puede escuchar, ¿cuáles son las expectativas de esta visita?

Martín Tejera: – Mi expectativa es reafirmar que nuestro trabajo es correspondido. Tenemos con Argentina mucho sentir en común. Más allá del tango, el público de ese lado del río nos ha hecho sentir siempre que tenemos que volver y traer cosas nuevas, esa exigencia es sagrada para nosotros y esta vez podría decirse que hicimos los  deberes como pocas veces lo hemos hecho. La expectativa es confirmar que los toques van a estar buenísimos y dejar nuestras canciones sonando en el silbido.

¿Cuándo?

Sábado 4 de noviembre/ 21 hs.

Sala Caras y Caretas. Sarmiento 2037, CABA.

 

 

 

 

 

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Discos: Arreando Lunas

Discos: Arreando Lunas

Música 26 octubre, 2017 0

Por Angie Ferrero

El músico, compositor y cantante Pablo Fauanz presentará su nueva placa discográfica este jueves 2 de noviembre desde las 21 en Hasta Trilce. Antes del estreno, un repaso por su obra. 

Pablo Fauaz, es un compositor, guitarrista y cantante de Buenos Aires. Musicalmente, se formó desde sus ocho años de manera autodidacta para luego perfeccionar sus conocimientos en el Conservatorio Provincial de Morón y contar con el apoyo de Quique Sinesi, Armando Alonso, Roberto Calvo y Aníbal Arias. Asimismo, estudió composición y canto, mientras de forma paralela, participaba como instrumentista y colaborador en distintas agrupaciones y producciones discográficas.

Cuando se sintió listo, decidió despegar de nuestro suelo argentino y realizó giras por distintos países dando conciertos y masterclass. Entre ellos, Estados Unidos, Canadá, Perú, Brasil, Chile y Uruguay. Siempre inquieto, se sumó con su voz y su guitarra en diversos festivales de nuestro país y el mundo.

“Alumbrando”, fue su primer disco editado como solista en el año 2012. Este álbum, fue galardonado por su composición con el primer premio en el Festival Folclórico de la ciudad de Marcos Paz. Durante el año 2013, realizó diferentes presentaciones de éste su primer trabajo, en diversas salas de la Ciudad de Buenos Aires y en el interior del país.

En la misma línea de premios y reconocimientos, Pablo Fauaz junto al poeta Alberto Ortiz, dieron a luz la composición “La zurda del mundo” que forma parte del libro Letratango y recibió en el año 2015, un reconocimiento especial por “Quien bese tus huellas”, Premios Nacionales del Ministerio de Cultura.

Con su trayectoria y calidez, el próximo jueves 2 de noviembre desde las 21  y en el restaurante Hasta Trilce, Pablo Fauaz, nos espera para presentar su nuevo y segundo trabajo “Arreando Lunas”. Este nuevo álbum, cuenta con doce composiciones de su autoría y la participación de destacados músicos invitados que lo acompañan en este  renovado camino que recorre el músico y compositor junto a su guitarra y sus coplas.   Chacareras, cuecas, zambas, chamarritas, tonadas y candombes, prometen ser las protagonistas de este evento bien argentino.

*Allá por el 2012, “Alumbrando”, fue el primer disco editado como solista del compositor, cantante y guitarrista Pablo Fauaz. Su segundo disco, “Arreando lunas”, será presentado el próximo jueves 2 de noviembre a las 21 horas en Hasta Trilce (Maza 177, CABA. Entrada general: $150. Reservas en www.hastatrilce.com.ar).

Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1953905194847581/

Temas en Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=SH56xezJcmM

https://www.youtube.com/watch?v=AHbzAJOXWos

 

 

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Discos: La destrucción total

Por Laura Cabrera @LauCab

Luego de los cortes “Siempre con vos” y “Tranqui”, Nacho Rodríguez se encuentra presentando su primer trabajo como solista, un disco con una amplia variedad instrumental y poesía en clave romántica.

Luego de la experiencia grupal junto a Onda Vaga y Nacho y Los Caracoles, entre otras bandas, Nacho Rodríguez se renueva y explora mezclas sonoras en su primer disco solista: “La destrucción total”. Si hay algo de lo que se escapa este disco es de la destrucción, ya que en melodías y poesía está más cerca del amor, de las conexiones, del desahogo para dar lugar a la sanación de todo eso que nos hace mal en la vida diaria. Este, el primero y muy lejano a la destrucción, es un disco con vibra positiva.

A lo largo de las doce canciones que componen este trabajo (entre ellas “Siempre con vos”, “Sol”, “El verano” y “Cerro Colorado”), la voz y la guitarra de Nacho están acompañadas por Facundo Flores en batería, Jano Seitún en bajo, Juanfa Suárez en trompeta y Manuel Toyos en rhodes, además de los invitados como Moreno Veloso (en “Me perdí), Pedro Sá, guitarrista de Caetano (en “Cerro Colorado), Javier Casella de Bajofondo (en “Solita” y “El verano”), Catalina Recalde (en “Tranqui) y Clara Trucco (“Solita”), de Fémina.

Si hablamos de la poesía encerrada a lo largo de los 44 minutos de disco, es imposible que todo esto no suene a ternura entre la voz suave de Nacho y las letras que hablan de desamores, de cuestiones que se terminan, que no fueron. Es un disco que va desatando historias tristes y otras esperanzadoras entre melodías alegres, como equiparando cuestiones, como si realmente en lo malo estuviese también lo bueno, como si fuera tan solo cuestión de saber escuchar.

Si hay algo que distingue a este disco son sus melodías relajantes y el amplio abanico instrumental que hacen de cada tema un ambiente único que conecta con el siguiente. Y en la historia de tanta perfección, el disco que fue grabado en tan solo tres días llevó una preparación de dos años, periodo de maceración suficiente como para entender la calidad y variedad musical y sonara de La destrucción total.

 

 

 

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Violeta Parra: tras los pasos de una artista nómade

Por Nadia Fink

Desde el 4 de octubre de 2016 hasta hoy, artistas chilenos de diversas disciplinas impulsaron más de 300 actividades culturales para homenajear la figura y obra de Violeta. A cien años de su nacimiento, recordamos parte de la vida de la cantora de los pueblos. 

Esa que anda lento levantando polvo en los caminos del Chile profundo, la que lleva la guitarra al hombro, la misma que supo tomar las voces de los que no tenían voz, para hacerla grito y devolvérselas al pueblo. Esa es Violeta Parra.

…que me ha dado tanto…

Cuando Violeta llegó a la comuna de Barrancas en 1952, conoció a doña Rosa Lorca, “una fuente folklórica de sabiduría”. Mujer campesina, curandera, partera y arregladora de angelitos; acompañaba y asistía en la vida y en la muerte y le relataba gustosa sus versos…

Un poco por consejo de su hermano, otro poco porque todo lo que latía empezaba a asomar con fuerzas, Violeta decidió meterse campo adentro, en el Chile profundo, casa por casa, para recopilar todas aquellas canciones tradicionales que pasaban de boca en boca y que se estaban perdiendo, porque se iban muriendo los más viejos o porque las memorias fallaban y era difícil encontrar a quienes las recordaran completas. Con 36 años arranca la Viola el camino que la llevará al cariño y al reconocimiento del pueblo.

La vieron tocar puertas, primero hacia la zona central de Chile, donde tomó el canto a lo humano y a lo divino (ambos forman el “canto a lo poeta”, son décimas acompañas por guitarra o guitarrón y difieren en su denominación por la temática de sus composiciones), luego en la zona más austral, en Chiloé, aprendió las canciones más ligadas a lo ancestral, a las fuentes indígenas; y la última etapa fue la de más al norte, donde el folklore se distingue por las quenas y los charangos. Quince años iba a durar su recorrido, más de 200 canciones fueron aprendidas y registradas, primero en un rústico cuaderno, luego en una especie de magnetófono; todo a pulmón, sin contar con subsidios ni apoyo alguno de parte de funcionarios o instituciones. Anquilosados en archivos estáticos, no fomentaron la difusión del arte vivo del pueblo chileno.

Violeta Parra nació un 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, un pueblito del sur de Chile y pronto se mudaron a Chillán con la familia. De su madre, costurera, heredó su lucha por el amor, la condición de nómade y la habilidad con las manos. De su padre, profesor, las ganas de que lo aprendido circule, el desprecio por las instituciones y el alma bohemia. De ambos, una tendencia innata que traen los Parra por la música, el canto, la poesía; el arte. “Parra eres y en vino triste te convertirás”.

Tenía ocho años cuando encontró el cajón donde guardaban las llaves del lugar secreto que escondía la guitarra del padre. Folklorista aficionado, cantaba y tocaba la guitarra acompañado por su esposa en cuanta fiesta y reunión surgiera, pero sólo entre familiares y amigos, nada de querer ganarse la vida con la música.

La Viola la descubrió como se descubren las cosas prohibidas: desde la fascinación, desde la curiosidad, se fue apropiando de sus formas. Sentada en una sillita, con la guitarra que le sobraba por todos lados, rasgó las cuerdas durante días, mientras imitaba las posturas de su padre y cantaba las canciones que le escuchara a su madre en las jornadas de costura. La sorprendieron recién el día en que ya las tocaba y cantaba enteras. Semilla que empezaba a germinar en la Viola: autodidacta empedernida, nunca se ató a reglas ni a partituras ni a estudios para componer su arte. Así aprendió, sola, y en plena fusión con los instrumentos, muchos años más tarde, a tocar arpa, piano, guitarrón, charango… Tal como escribió en una carta a su amigo Patricio Manns: “Destruye la métrica, libérate, grita en vez de cantar. (…) La canción es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta. Odia la matemática y ama los remolinos”.

La infancia de Violeta, tercera de diez hermanos y hermanas, se movía entre la pobreza y la libertad. A Malloa iban los niños Parra para quedarse por unos días, zona campesina en la que vivían las Aguilera, unas primas lejanas que estaban un poco mejor económicamente. Fue allí donde empezaron a esparcirse las semillas, un poco al voleo, que brotarían más tarde y que guardaban latentes todas las expresiones de arte popular que iba viendo con sus ojos grandes la niña Violeta: cerámica, tapicería, pintura, figuras con alambre, canciones y cantos con guitarra, todo estaba allí, al alcance de las manos torpes y la curiosidad intacta. “Ya después cuando fue grande seguro que se acordó y así fue desarrollando todo tal como lo había visto de niña”, dice su hermana Hilda.

¿Qué otra cosa es la infancia que el lugar al que se vuelve, una y otra vez, a medida que crecemos? Para algunos, la patria; para casi todos, el instante en el que queda arraigado lo más inocente visto y sentido, y que luego puede llenarse de significados y de palabras cuando la capacidad de abstracción y de transmitir el arte se agiganta; para Violeta, sin dudas, el momento en el que vio y palpó lo que iba a ser materia de su arte tan polifacético durante todo su camino.

Cuando al padre de Violeta lo echaron del trabajo, no volvió a emplearse. La madre hacía lo que podía con la costura, pero fueron los niños los que empezaron a cantar por monedas, quedarse con alguna que otra guitarra de la cual los dueños se olvidaran, recorrer la zona en algún circo familiar para ganarse la vida.

Nicanor, como hombre mayor de la familia, se había trasladado a Santiago para estudiar. Violeta fue la primera en tomar la decisión de ir hacia allá. Partió sin decir adiós, como lo haría muchas veces más en su vida. Armó una pequeña valija, se vistió de domingo un día de semana, con la falda larga cortada y cocida a partir de las cortinas nuevas, se colgó la guitarra y se fue a la pensión en la que casi seguro estaba su hermano. Poco tiempo después, se le sumaría el resto de la familia: otro dolor de pueblo vivía Violeta en sangre propia, el traslado del campo, del pequeño pueblo a la ciudad, con el desarraigo a cuestas y la incertidumbre del trabajo y la vivienda.

Violeta de greda, en tu textura porosa fuiste absorbiendo el sentir del pueblo, su dolor y su festejo…

…con él las palabras que pienso y declaro…

Después de tocar en la calle por monedas, el dúo que formaron con Hilda empezó a recorrer los boliches de los barrios populares, Matucana, Quinta Normal, las canciones a la moda de la época, las que se escuchaban en la radio antes de que llegara a ella Violeta con su folklore auténtico: boleros, rancheras, corridos, pasodobles. Boliches frecuentados por hombres rústicos, que buscaban un respiro después de las duras jornadas de trabajo, que aplaudían con manos ajadas y rostros curtidos, aflojaban las penas y terminaban aullando emocionados las canciones románticas. En uno de esos lugares conoció a su primer marido, un maquinista de tren con quien tuvo dos hijos, Isabel y Ángel. Poco importan acá los entramados sentimentales de esta historia. Sí importa que Luis Cereceda era hombre celoso, de tradiciones fuertes, de mujer en su casa y se salió con la suya sólo por un tiempo. La fuerza creadora de Violeta, las ganas de andar, de perderse, de escuchar, de cantarse, latían con mucha más fuerza que cualquier atadura que le impusieran, aunque fueran las de su esposo y padre de sus hijos, en una sociedad chilena de mujeres sin palabra. “La única ventaja mía –aseguraba– es que gracias a la guitarra dejé de pelar papas. Porque yo no soy nadie. ¡Hay tantas mujeres como yo en cualquier comarca de Chile! Ellas pelan el ajo todo el día; la vida es muy difícil. Lo que pasa es que ellas se han quedado cocinando y cuidando a sus hijos y yo me he largado a cantar con lo que sé”. La Violeta cortó las cuerdas, soltó amarras después de diez años y se liberó del mandato de tantas mujeres oprimidas por el trabajo en el hogar, sirvientas de sus maridos y de sus familias enteras. Liberó en ese gesto, a muchas de las mujeres sin voz.

Violeta de barro, que renace y se transforma en cántaro firme que lleva el agua para que otras bocas puedan beber y soltar el grito…

…me ha dado la marcha de mis pies cansados…

Juan de Dios Leiva también es de la comuna de Barrancas. Su historia llega profundo en Violeta, y es ella quien relata el encuentro: “´On Leiva: 85 años, chacarero, cantor y tocador de la comuna de Barrancas, Santiago. Es un anciano delgadísimo, erguido y huraño. No quiere hablar con nadie. Cuando le pedí que me enseñara sus cantos, me respondió: ‘Yo juré no cantar más en mi vida porque Dios me llevó a mi nietecita regalona. Y la noche terrible que tuve que cantar para ella la tengo anudada en el pecho y la garganta’. On Leiva rompió su juramento cuando le dije que la patria necesitaba sus cantos. Tomó la guitarra, la afinó y tocó los primeros acordes del acompañamiento del canto a lo divino, a la modalidad de los cantores de Barrancas. Como en un gemido le salieron las primeras palabras”.

Durante la infancia en Malloa, ninguno de los Parra quería perderse la oportunidad de acudir a las fiestas campesinas: allá iban los hermanos y se quedaban cantando unos días. Es que en el campo se festeja todo. Ante las jornadas de trabajo que se extienden, que se hacen duras, la opresión y la exigencia por parte de los patrones, la dificultad de rebelarse; las cosas sencillas de la vida no se dejan pasar y se celebran; en esas fiestas mezcla religiosa y pagana, nacidas del cristianismo y de lo más ancestral de los pueblos originarios, en las que se venera a dios, a la virgen, y con ella a la madre, a la tierra; pero también a los ciclos de la vida, a la uva, a la cosecha, a la trilla. “Porque los pobres no tienen/ adónde volver la vista/ la vuelven hacia los cielos/ con la esperanza infinita/ de encontrar lo que su hermano/ en este mundo le quita”.

Años más tarde, con unas cuantas recopilaciones a cuestas, Violeta llega a la radio con un ciclo en el cual podía empezar a hacer escuchar lo que iba juntando por los caminos. “Así canta Violeta Parra” fue diseñado por ella como un programa temático, en el que en cada emisión se hablaba sobre, por ejemplo, la trilla, el velorio del angelito, las fiestas a las que Violeta asistía ahora de grande. Alguna vez la acompañaban al estudio alguno de los cantores con los que había establecido un vínculo más estrecho; otras veces, llegaba a las casas y convencía a los habitantes de que salieran a la calle y ahí nomás armaban una fiesta que transmitían en vivo. Eso lo permitía, sobre todo, la llegada que Violeta tenía en la gente. Su hijo Ángel recuerda un programa sobre “La cruz de mayo”, una fiesta pagano-religiosa donde se mixturan las creencias más arraigadas en el pueblo de la zona central. Allí, el símbolo de la cruz cristiana coincide con algunas de las creencias indígenas de que es “el madero sagrado”: representa el árbol de la vida, de las flores y de las frutas. Dentro de los rituales que se realizan en honor a la cruz, se manifiesta agradecimiento y se hacen peticiones relativas a la necesidad de lluvia para los campos; se rinde homenaje a la naturaleza y se da la bienvenida a una época que se espera con buenas cosechas. “¡Lo hicimos todo en la calle! Invitamos a la gente de la cuadra para que participara, instalamos fogatas y un grupo de cantores iba casa por casa, cantándole a todo el mundo. Y el programa se grababa ahí mismo, en directo, mientras mi mamá hacía el mote con huesillos (bebida típica de verano)”.

El velorio del angelito se desplegó en otro programa. Allí fue Violeta, ante la mirada azorada del personal de la radio, a transmitir el rito en vivo, con un muñeco disfrazado, con doña Rosa Lorca y otras comadres: era costumbre, ante la muerte de un niño (que por su corta edad y su pureza, seguro se iba al cielo) un velorio lleno de cantos y festejos, vestido el niño para la ocasión con alitas y colores en la celebración que duraba un día.

En su recorrido, ahora, donde llegara ya la estaban esperando. Violeta era esa señora que cantaba en la radio, “a lo divino”, que empezaba a devolver al pueblo lo que estaba dejando de cantar porque no encontraban el eco. Alberto Cruz, de 35 años, le contó a la Viola en Salamanca: “En una cantina la radio estaba cantando un verso por el fin del mundo. Entonces dije yo: ‘Ese verso lo cantaba mi padre’. Y corrí para la casa a dar la noticia: ‘En la radio están cantando a lo divino’, les dije a todos. Desde entonces, les estamos cantando a los angelitos otra vez”.

El folklore que se emitía por la radio en esa época, antes de la Violeta, era de un Chile de “postal”, no de gente del campo, sino de gente que admiraba la vida de campo. Entre bucólicas y exaltadoras de la patria, estas canciones bonitas y bien arregladas, como “Mi banderita chilena”, “Chile lindo”, “Si vas pa’ Chile”, le iban sacando el gusto a la propia gente por sus canciones tradicionales, auténticas. Violeta no era la primera en hacer este relevamiento antropológico; algunas otras personas ya habían hecho un trabajo de recopilación del folklore, casi siempre como parte de estudios académicos, que habían sido registrados en ensayos o en libros que dormían en las bibliotecas de universidad. Pero Violeta no se había quedado en una simple acumulación de canciones y versos estáticos; ella había ido a buscar el folklore, lo había recopilado, escuchado, interpretado, aprehendido, y se lo devolvía al pueblo en cada interpretación. Ese fue el valor más grande de la Viola. Como menciona Gastón Soublette, el musicólogo que trabajó con ella en una de sus etapas de compilación: “Tomó lo que antes había sido objeto de investigación más o menos privada y se lo devolvió a la gente”.

Violeta de tierra, caminadora de todos los caminos, desanda los sueños y las palabras y deja su huella por donde pisa…

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Música, movimiento, tiempos y  amores

Por Laura Cabrera @LauCab

El cantautor uruguayo Jorge Drexler lanzó el viernes pasado “Salvavidas de hielo”, disco en el que la guitarra y las voces son protagonistas en una serie de once temas que se conectan entre sí, como contando una sola historia en diversos momentos. En octubre, el artista presentará este nuevo material en el teatro Gran Rex.

“Apenas nos pusimos en dos pies comenzamos a migrar por la sabana siguiendo la manada de bisonte, más allá del horizonte, a nuevas tierras lejanas”, canta Drexler durante los primeros acordes de “Salvavidas de hielo”, su último disco de estudio. Se trata de Movimiento, primer corte, que suena como el principio de todo lo que vendrá, como si estuviese ahí de forma intencional, contando por qué pasa todo lo que pasa. Y la respuesta para ese y para todos los temas que le siguen es una sola: “estamos en movimiento”.

“Salvavidas de hielo” está compuesto por once canciones (tres de ellas fueron presentadas tiempo atrás: Telefonía, Pongamos que hablo de Martínez y Silencio) en las que predominan la guitarra, las voces (además de la del cantante, este material cuenta con la participación de Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Mon Laferte) y la poesía como plato fuerte. Aunque esto último es una constante en cada disco de Drexler, la particularidad del recientemente lanzado es el orden de los temas y su referencia a los tiempos, como si ese orden y los tiempos de la vida, desde el nacimiento y los diferentes caminos estuviesen llamando a quien escucha a tomarse el tiempo de recordar el pasado, de pensar, de volver hacia el interior y tocar cada emoción, de hacerlas cuerpo para poder guardarlas aunque sea en el recuerdo de cualquiera de esas canciones que cuentan historias que no tienen ningún nombre propio y a la vez todos.

Drexler juega en este disco con la simplicidad, con el sonido de las cuerdas, de la guitarra completa, con la percusión, las voces y con un elemento particular y poco utilizado en la música: el silencio. ¿Qué sucede cuando en medio de un tema musical el artista hace silencio por unos segundos para invitar al oyente a escuchar más allá de las canciones? La propuesta del track 3, denominado Silencio tiene una respuesta sorprendente ante esa acción. Sin lugar a dudas, el artista en su nuevo disco está llamando a su público a oír algo más que once canciones.

“Salvavidas de hielo” es lo que nos pasa: todos y todas tenemos a un “Martínez” a quien estar agradecidos y agradecidas, pasamos por situaciones de amores que no fueron o duraron poco, nos alegramos con alguna llamada, pensamos mil veces que hubiese sido mejor no haber dicho nada, recordamos con cariño algún lugar o deseamos lo que no tuvimos, sin mirar lo que teníamos cerca. De eso habla este disco en el que suena Movimiento, Telefonía, Silencio, Pongamos que hablo de Martínez, Estalactitas, Asilo, Abracadabras, Mandato, Despedir a los glaciares, Quimera y Salvavidas de hielo, de esta especie en viaje en el cual “no tenemos pertenencias sino equipaje”.

Bendita la telefonía en todas sus variantes…

Si bien el disco fue lanzado de manera oficial el 22 de septiembre pasado, el cantante decidió realizar una presentación especial vía Facebook Live desde España. En el día de su cumpleaños y a las 17 de Argentina, Jorge Drexler iniciaba la presentación de una manera atípica, con un gesto de solidaridad con aquél lugar en el que estuvo dando vida a “Salvavidas de hielo”: Mexico DF.

A modo de “abrazo virtual” y solidaridad con el pueblo mexicano, el primer tema en sonar no fue del disco, fue María Bonita de Agustín Lara. “Nosotros hacemos música y nos dedicamos a esto. En los momentos tristes cantamos, en los momentos alegres cantamos, y también para abrazar a los amigos”, expresó el músico además de solicitar ayuda a quienes en ese momento se encontraban viendo la transmisión.

Desde el local de guitarras Headbanger, de Madrid, y hecho este pedido para México, Drexler dio a conocer la tapa del disco, abriendo así con la presentación de este nuevo material que se presentará el próximo mes con un formato de banda.

“Bendita cada onda, cada cable, bendita radiación de las antenas”, canta Drexler en Telefonía. Y resultó fundamental todo eso para poder realizar esta presentación utilizando la tecnología a favor de la música, a favor de la posibilidad de compartir el momento en que un músico toca por primera vez sus temas en público.  

 

 

 

 

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Cantar para pedir justicia

Cantar para pedir justicia

Música 25 septiembre, 2017 0

Hace algunos días se dio a conocer vía redes sociales “¿Dónde está mi hermano Santi?”, tema en clave de reggae con una letra escrita para Santiago Maldonado por su hermano, Germán, y a la que le pusieron voz cantantes como Miss Bolivia, Teresa Parodi, Palo Pandolfo, Liliana Herrero, Guillermo Fernández, entre otros y otras referentes de la música popular.

¿Dónde está Santiago Maldonado?, se pregunta gran parte del país. Y también lo pregunta Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) en la introducción de ¿Dónde está mi hermano Santi?, canción cuya letra fue escrita por Germán Maldonado, hermano de Santiago. Liliana Herrero, Miss Bolivia, Palo Pandolfo, Bersuit, Dolores Solá, Teresa Parodi, Horacio Fontova, Gastón Gonçalvez y Nonpalidece, Fósforo García (Pez) y Guillermo Fernández, son algunos de los músicos que le ponen voz a un tema emocionante por su contenido y por la unión de esas voces que se entrecruzaron desde distintos estilos musicales en un punto en común: un pedido de justicia.

A lo largo del tema que suena en clave de reggae con algunas variantes de rap el pedido es claro: “Devuélvanlo”. Pero también es poético y esperanzador, con frases como “Esperamos que regreses (a tierra)/ Con nuevas formas de cultivar/ Traerás semillas de otros planetas/ Y el pueblo sus frutos consumirá”.

Esta canción habla de la lucha de Santiago, la de los pueblos masacrados, el pedido de justicia por los 30 mil desaparecidos, la lucha de su familia por encontrarlo. Emocionan las voces de todos y todas al final del tema, cuando repiten sin cansancio “¿dónde estás, Santiago?”, hablándole directamente a él, como esperando una señal o que finalmente se tomen las responsabilidades necesarias para resolver qué pasó, dónde lo llevaron, o cómo y cuándo lo van a devolver.

Desde aquél primero de agosto en el cual se desató la violenta represión por parte de Gendarmería en la Lof en resistencia Cushamen (Chubut), no solo la familia de Maldonado se dedicó a buscarlo, sino que miles de personas se sumaron con el pedido en las calles, en las redes sociales, en sus lugares de trabajo y, en esta oportunidad, en la poesía y con la música como una trinchera, la misma compartida mientras salen estos párrafos junto a la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado?”.

 

¿Dónde está mi hermano Santi?

(letra publicada por Germán Maldonado)

Un Primero de agosto

Gendarmería irrumpió

en la Pu Lof Cushamen

y a Santi se lo llevó.

 

Dónde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuelvanlo

 

Ahora viaja por el cosmos

En una nave motorhome

Con sus nuevos amigos

Peleando en la Pu Lof de Orión.

 

Su lucha aún no está concluida

Pero tiene una nueva misión

De unir a la galaxia

para una vida mejor.

 

Donde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuelvanlo.

 

Donde está mi amigo Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuélvanlo.

 

Esperamos que regreses (a tierra)

Con nuevas formas de cultivar

Traerá semillas de otros planetas

Y el pueblo sus frutos consumirá.

 

Donde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuélvanlo.

 

Donde está mi amigo Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces desapareció.

 

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Discos: Caracas

Discos: Caracas

Música 11 agosto, 2017 0

Por Laura Cabrera @LauCab

 La banda platense Pérez presentará hoy en el Club Matienzo su último disco, “Caracas”. Este material compuesto por once canciones fue editado de forma virtual y puede escucharse por streaming en diferentes plataformas musicales.

Comenzaron a tocar en 2008. Desde ese entonces hasta hoy, pasaron Pérez (2010), Canciones para autopista (2014) y La hora de los pájaros (2015).Hoy presentan Caracas, disco compuesto por once temas en los que, tal como los mismos músicos indican, fueron creados en su totalidad por todos los integrantes de este quinteto. Partiendo de esta participación conjunta, este nuevo material, que fue editado de forma virtual y puede escucharse por streaming en diferentes plataformas musicales, presenta una variedad de sonidos que demuestran el nivel de exploración de esta banda que apuesta por la fusión de estilos.

Antes de la presentación de esta noche en el Club Cultural Matienzo, Marcha entrevistó a Darío Sagasti, cantante de Pérez, quien contó el proceso de creación de este disco y habló además de la escena musical platense que, sin dudas, va en crecimiento.

 -Caracas tiene variedad, tiene músicos invitados y tiene en un mismo trabajo diferentes estilos musicales, de una cumbia hasta sonidos electrónicos, por ejemplo, ¿cómo nace esta idea de concentrar en un mismo disco tanta variedad? 

-La variedad se dio espontáneamente; es el resultado de la experimentación en la sala de ensayo y de  nuevas inquietudes. Vamos probando con otros instrumentos, con otras texturas, y así van surgiendo las cosas. Nos vamos copando con distintas cosas, nos entusiasmamos y le metemos para adelante. Quizás esa variedad se note más en este último disco, pero nos comportamos así desde el principio. Pienso que hay un acuerdo tácito en Pérez, y es dejarnos llevar por lo que no salga, sin importar lo que salga; vale todo lo que se salga de adentro.

-Dos años después del último disco nace Caracas, ¿cómo fue este camino?, ¿qué diferencia a Caracas de los otros tres?

-Fue un camino de mucha entrega y mucho trabajo. Hicimos varios demos, hubo mucha experimentación. Usamos más instrumentos: sintetizadores, más guitarras, percusión, máquinas de ritmos,y esto modifica la composición y la producción de las canciones. Además hay músicos invitados: Kubilai Medina, Germán Tschudy y Neco Marcenaro. También participaron más ingenieros en el proceso de grabación; como todos los discos, Caracas fue grabado por Hernán Ascóniga, pero esta vez la mezcla la hizo Juan Armani y el mastering, Carlos Laurenz. La suma de todas estas personas, músicos e ingenieros que trabajaron con mucha entrega y amor, sin dudas enriqueció el disco.

-Existe una “contradicción” por llamarla de alguna manera, entre las letras que van entre tristes y nostálgicas y melodías alegres y bailables, como si esas melodías fueran un bálsamo, una alternativa a la tristeza. Esto sucede en casi todo el disco, como dejando un mensaje oculto, ¿hay algo de eso?

-Pienso que en las canciones, la letra y la melodía sólo funcionan juntas; es cierto que pueden transmitir cosas por separado, pero nosotros las concebimos juntas, como un cuerpo. La contradicción, la ambigüedad que notás en las canciones, nos representa. Supongo que estamos atravesados por todo: la alegría y la tristeza, la vida y la muerte… que en el equilibrio conviven las partes.

-Este sábado se presenta el nuevo disco y además Pérez sonará con nueva formación, ¿qué cambios musicales se dieron a partir de esto último?

-El sábado presentamos el disco con una nueva formación: Matías Zabaljáuregui, el guitarrista, decidió tomarse un descanso después de grabar Caracas. Entraron Gastón Le (Un Planeta) y Germán Tschudy (El Gobierno Invisible) así que ahora somos un quinteto. Estamos contentos, ensayando mucho y ya empezamos a componer canciones nuevas con la nueva formación. Hay cambios en los arreglos y en la interpretación. Y todo está envuelto por esa alegría y ese entusiasmo que aparece cuando empezás a tocar y experimentar con personas copadas.

-Surgieron en La Plata, ciudad que no deja de crecer musicalmente y de donde salieron bandas que hoy pisan fuerte, ¿cómo ven ustedes la escena local?

-Hay una movida muy copada. Quizá es la escala de la ciudad, o que sea una ciudad universitaria, habrá un montón de razones, pero lo cierto es que está buenísimo. Hay un montón de bandas zarpadas y un circuito cultural alternativo muy sólido, que puede sostenerse aún si el contexto político es desfavorable, incluso si es atacado por el poder.-

 

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En propias manos: Pablo Reartes trío

Por Angie Ferrero

El Programa Apoyo a la Edición Musical de Córdoba 2016, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, premió a la agrupación musical Pablo Reartes Trío por su disco “En propias manos”: jazz desde el centro del país, al alcance de la mano de todos.

El circuito de jazz en la ciudad cordobesa crece día a día. No son pocos los bares y centros culturales que dedican gran parte de su agenda a este género, término que parece ser chico, por el alma y la historia que guarda en sí misma esta música.

Pablo Reartes Trío, es una agrupación musical cordobesa de jazz  que fue conformada en el año 2009. Sus integrantes son Pablo Reartes (composición, guitarra eléctrica y acústica); Javier Pérez (bajo eléctrico y contrabajo) y Manuel Cerviño (batería).

Su disco “En propias manos”, fue premiado por el Programa Apoyo a la Edición Musical de Córdoba 2016, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, y fue grabado y editado en vivo, a principios de este año en MAYA STUDIO. En la grabación, el trío contó con la participación de Sergio Audisio y la música de su flauta traversa como invitado en los temas 3 y 6.

Para la selección, el jurado destacó haber tenido por criterios, la consideración de la calidad integral de la propuesta, la originalidad, composición, instrumentación e interpretación vocal – instrumental.

Con diez cortes, Pablo Reartes Trío, nos deja -en la palma de nuestras manos- un disco de jazz que revela influencias de nuestra música latinoamericana, el blues, el rock y el folcklore. Con toques de bosanova y funk, en el cierre y como bonus track, suena una dulce canción de cuna.

Las composiciones que integran “En propias manos”, son todas originales y de la autoría de Pablo Reartes. Este disco, fue resultado del trabajo de muchos años y distintos proyectos cumplidos por los integrantes del trío cordobés que quisieron acercar a los oyentes, una fusión de jazz que guarde lo artesanal y la energía que transmite la música en vivo.

Pablo Reartes Trío, tras la grabación y edición del disco, ha hecho diversas presentaciones en bares, centros culturales y espacios públicos, entre ellos, la explanada del Buen Pastor, respaldados por la premiación que los honra y el aplauso del público.

En propias manos, es un disco para disfrutar de principio a fin, música que acompaña, que se siente, que se hace presente, que tiene alma.

https://pabloreartestrio.bandcamp.com/album/en-propias-manos

 

https://twitter.com/PRT_JAZZ

 

https://www.facebook.com/Pablo-Reartes-tr%C3%ADo-404424169919724/

 

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