Teatro: Sembazuru, las mil grullas

Por María Eugenia Miqueo @eugemiqueo

La obra teatral de Juan De Lonardi desata minuto a minuto una historia que al inicio parece ser un misterio. Un hombre y sus vivencias, un hombre y su necesidad de escribir. 

No hay juicio más severo que el que nos hacemos a nosotros mismos. Con nadie somos más implacables, a nadie le exigimos más. Y cuando no estamos a la altura de lo que consideramos es nuestro deber ser… la tragedia se desata. Somos capaces de infringirnos los castigos más severos pero aún después de haber pagado la condena, el beneficio de exoneración nunca nos llega.

Horacio escribe, borra, tacha, rompe y vuelve a empezar.  Rompe y vuelve a empezar, cada día, todos los días. Sentado en su escritorio, en calzoncillos porque se tiró la taza de café encima de los pantalones, intenta terminar esta historia antes que su cabeza lo olvide todo. Los recuerdos se desdibujan cada día un poco más, las caras de los seres amados van perdiendo el color. Los nombres que eran propios pasan a ser comunes y las referencias temporales desaparecen. Pero Horacio escribe para resguardar lo que queda de memoria antes que el apagón sea definitivo.

Sembazuru (las mil grullas) es la historia de Horacio, un escritor que intenta terminar su obra antes de perder definitivamente la memoria. Durante el transcurso de la obra el espectador irá descubriendo cuál es la historia que está escribiendo y cuál es esa pena terrible que no se perdona y por la cual está entregando todo, hasta sus recuerdos.

Escrita y dirigida por Juan de Leonardi, Sembazuru, es una pieza bellísima y delicada, con muy buenas actuaciones y una puesta en escena conmovedora. La música y la coreografía aportan un grado de sutileza que marida muy bien con el drama que se narra.

Sembazuru las mil grullas se presenta los domingos de noviembre en Buenas Artes Social Club, Guatemala 4484. Las entradas se consiguen por Alternativa Teatral.

Ficha técnica:

 Dramaturgia y dirección: Juan De Leonardi

Asistencia general: Natasha Goldman

Coreografías: Leandro Sala
​Música original: Diego Gonzales Farina

Fotografías: Leandro Escobedo

Intérpretes: Julieta Boland, Octavio Alvarez, Gustavo Bozzano, Eliana Barrios

Prensa: Kazeta Prensa

 

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Teatro: Hija de papá, relato de una noche

La obra teatral de Luz Moreira recorre la vida de una joven en la búsqueda de su identidad, muy ligada a las dictaduras en Argentina y Chile. Volver al pasado para no olvidar, volver para encontrase. De eso se trata.    

Por María Eugenia Miqueo @eugemiqueo /Imagen: Hija de Papá

Cuando algo nos duele necesitamos contarlo. Una vez, varias, muchas veces nos escuchamos repitiendo el mismo relato. Primero atragantados en lágrimas,  después, éstas irrumpen esporádicamente el hilo narrativo para finalmente tomar distancia y con la herida cerrada poder contar nuestra tragedia con tranquilidad, habiendo incorporado las lecciones que el hecho nos dejó, y al fin habiendo sanado, poder continuar nuestro camino. El proceso dictatorial que vivieron Argentina y Chile en el pasado siglo veinte todavía es una herida abierta. Todavía nos duele y la contamos una y mil veces; ya sea para entender y así sanar o para que se quede grabada en la memoria colectiva de los pueblos y no volvamos a permitirlo. ¡Nunca más!

Hija de Papá, relato de una noche, escrita y dirigida por Luz Moreira, nos introduce en el drama de búsqueda de identidad que viven los hijos de desaparecidos. Romina, interpretada magníficamente por Andrea Villagrán, es chilena, vive en Buenos Aires, y concurre a una vidente luego de una desilusión amorosa que termina revelándole secretos sobre su origen y el antiguo trabajo de su padre. A partir de esta revelación forzada, Romina, luchará cuerpo a cuerpo con la angustia, el miedo y  la necesidad de saber y reconstruir su identidad sobre bases firmes, antes de encontrarse con sus padres en la mañana del día siguiente.

En  esta reiteración del hecho narrado, la dictadura, la pieza teatral cuenta con la gran ventaja de contarlo a través de un lugar poco común que le aporta originalidad al relato. Esto se hace visible en la tensión entre el código dramático y el humorístico, muy presente en toda la obra, en el uso de tecnología moderna y en la forma de vivir la noche de la mayoría de los jóvenes de la actualidad. Es destacable el uso del humor que se realiza en Hija de Papá, anclado sobre todo en el lenguaje y los dialectos del español americano. Romina es chilena y cuánto más se angustia o se enoja, mas se marca la entonación propia de este país. Por otra parte, la vidente, interpretada por Emilia Rebottaro, se conecta con el espíritu de una anciana brasileña que le aporta el tono divertido a la trágica revelación que está por hacerle.  Completa este coctel de variedades lingüísticas El Francés Cordobés, interpretado por Gabriel Carasso, originario de La Falda, Córdoba pero con descendencia de franceses que le aporta originalidad a su discurso.

Todas las interpretaciones son muy sólidas y logradas y es muy interesante el trabajo de la puesta en escena que logra, con muy pocos recursos, hacernos viajar con Lucía a través la noche porteña en busca del valor necesario para enfrentar a sus padres en la mañana siguiente.

Hija de Papá se presenta los sábados a las 20.30 hs en el Teatro El Estepario, las entradas se consiguen por Alternativa Teatral.

Ficha técnica:

Actores: Andrea Villagrán (Romina)Gabriel Carasso (El Francés Cordobés)Emilia Rebottaro (Mónica/Padilla), Jorge Vilar (Matías)Stéfano Sanguinetti (Manu)

Diseño teatral: Tamara Figueroa AS.

Escenografía: Claus Da Silva

Vestuario: Roberto Mancilla Cruz

Diseño de luces y sonido: José Binetti

Fotografía: Alejandro Chaskielberg – Guido Barraco

Teaser: Juan Esteban Montoya

Prensa: Correydile

Asistente de dirección: Virginia Curet

Dramaturgia y Dirección: Luz Moreira

Duración del espectáculo: 70 minutos

Fan Page: @hijadepapaobra

Instagram: @hijadepapaobra

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Hombres que corren con lobos

Por Sofia Ordynans

“Perros de la belleza” es el último trabajo de La Joven Guarrior, compuesta por 14 músicos y actores que conjugan música, teatro y poesía en un un mismo sitio. Este fin de semana se presentarán en el Centro Cultural Haroldo Conti.

“Perros de la belleza” es el último trabajo de La Joven Guarrior, una orquesta de 14 músicos y actores que rotan roles e instrumentos. Según sus intérpretes, la obra  es un recital, un espectáculo teatral, un experimento social. Es un intento obstinado por explorar nuevos lenguajes y por yuxtaponer los mismos. Inspirados en el poema homónimo de Fabián San Miguel, custodiados por la proyección de un cortometraje del director Iván Fund, el espectáculo recoge parte del repertorio clásico de la formación que de la mano de su director, Juan Parodi se renueva y renace en forma de pieza única y compacta. Golazos estéticos, climas eclécticos y envolventes, una profunda y poética sencillez: “Perros de la belleza” es un momento y un momento y una explosión.

Antes de su próximo show en el Centro Cultural Haroldo Conti, Lautaro Pane y Juan Sola, ambos integrantes de La Joven Guarrior, dialogaron con Marcha.

– ¿Cómo nace “Perros de la Belleza”?

L: PDLB es el fruto del trabajo con Juan Parodi. Sucede de una manera mágica, como si lo hubiéramos estado esperando siempre. Juan también aparece de una manera mágica, en la que nosotros necesitábamos trabajar con alguien que nos ordene. Algunos ya lo veníamos haciendo en otros espectáculos, como yo en Crol y El Pastor, Gonza Gamallo, en “Rosa Brillando” que musicalizaba en vivo. A partir de ahí es que Parodi conoce a la Guarrior y fue en agosto del año pasado que empezamos a trabajar juntos en lo que fue la aproximación de lo que es “Perros de la Belleza” hoy. A partir de ahí fue que entramos en una instancia de repetición que está buenísima. Históricamente cada fecha se trabajaba puntualmente con una lista de temas, una puesta específica, un diseño estético del flyer, las escenas escritas especialmente para cada fecha. Con “Perros de la Belleza” armamos un espectáculo que se repite y que es algo que tardamos 10 años en darnos cuenta, una fórmula más sencilla a nivel de producción, tiempo, costos.

– Es la primera vez que trabajan con un director; ¿cómo impactó la llegada de Juan Parodi?

J: Se habló sobre eso antes de la llegada de Parodi. Había un clima de duda, más que nada en Zepe (Lautaro Pane) y el Pastor que ya habían trabajado con él antes y sabían que Juan labura de determinada manera y tenemos que entregarnos a su labor. Sucedió todo muy bien, por eso hemos logrado un nuevo equipo y la Guarrior, una vez más, ha crecido. Juan vino con su asistente, Gustavo Armando, que es un campeón, nos llevamos muy bien. Trajeron propuestas para nuevos técnicos y para nuevas formas de trabajar con ellos. Él, muy delicadamente con su profesión, siendo un gran director, fue involucrándose paso a paso de una manera muy tierna y muy suave en todo el equipo y el equipo siempre lo escuchó. Ahora está teniendo mucha más participación a nivel artístico, humano, de producción. A nivel propuesta entró con unas muy efectivas, pero lo que rescato es el manejo del grupo, que es fundamental, y que hizo de una manera muy elegante. Es un tipo que tiene mucho recorrido, muchos trabajos de renombre, entonces la cuestión de la efectividad combinada con nuestro trabajo que viene de hace un tiempo, generó que los discursos vinculares sean positivos desde el inicio.

L: La energía del grupo bajó los decibeles. Nosotros somos todos histéricos, o por lo menos Juan y yo. Nos peleamos, cuestiones de grupo, nada terrible, cosas que mantienen viva la llama.

J: Y, la llegada de Parodi trajo un desafío. Nos renovamos, crecimos todos, maduramos, y algo fantástico que sucedió en su presencia es que madurar con las personas que vos amás y te criaste artística y humanamente, vivir esos momentos de alegría y felicidad es un terremoto emocional hermoso y hace que se renueve la pasión de todos, que si bien no estaba dormida, tenía las mesetas cotidianas que van destruyendo de a poco el sexo.

L: Fue una renovación total porque también incluso empezaron a aparecer propuestas de otro tipo. En dos meses cerramos para ir a tres festivales, Bahía Teatro, la Fiesta Municipal del Teatro Independiente Provincial, y la Fiesta Nacional del Teatro que fue en Mendoza, en un teatro para mil personas, y que fue increíble.

– ¿Cómo catalogarían el trabajo realizado con PDLB?

P: PDLB es como una conclusión de la Guarrior porque fuimos mutando de muchas formas, de tocar acústico a tocar enchufados, de tocar enchufados sin guitarra eléctrica o retomarla,  introducir el teatro, sacarlo, distintos formatos que hemos ido encontrando  y que son posibilidades para hacer lo que tengas ganas. Todo eso fue un camino de investigación donde sacábamos las cosas que no nos gustaban y dejábamos lo que sí para repetirlo, y dentro de ese proceso y con la conjunción del trabajo con Juan, PDLB es conclusivo. Tiene muchísima potencia, porque tiene toda la historia de las formas y formatos que hemos encontrado trabajando, mezclado con un tipo como Parodi que tiene una mirada plástica hermosa, y de los tiempos teatrales muy convocante. Entonces, tiene lo musical, tiene lo teatral, la imagen y tiene la contención de la visión macro de una persona que nos dirige, por eso es conclusivo y por eso se repite de esa manera, porque ese espectáculo dice. Si fuera de otra manera diría otra cosa, y nosotros siempre queremos que diga lo mismo.

– Próximamente tienen la fecha en el Conti. ¿Cómo comienza su vinculación con organismos de DDHH?

L: La Guarrior siempre tuvo un compromiso ideológico. Si bien somos muchos y cada uno tiene su propia ideología, mantenemos ciertos acuerdos. Tocar en el Conti hoy, que es un espacio de resistencia de las políticas culturales en las que nos vemos sometidos, y sufrimos en todo aspecto nos pone muy contentos, y también debe haber tenido que ver que nos presentamos hace unos meses para el cumpleaños número 40 de las madres, donde tocamos en la universidad y fue increíble, muy emocionante. Estábamos en el escenario frente a la universidad, un gran espacio con un perímetro de vallas desde donde estaban muchas de las madres sentadas con su pañuelito hermoso, ahí, mirándonos, y para mí fue un momento que no me voy a olvidar en mi vida. Yo veía a mi vieja en primera fila llorando, y claro, para ella esto debe ser muy fuerte porque recuerdo que a mis primeras marchas me llevo ella, para los 24 de marzo de la mano con mi hermano.

J: La Guarrior, más allá de contener corrientes políticas distintas, hay una que nos une muy fuertemente que está más relacionada con una política progresista si se quiere, en la que todos coincidimos, totalmente activa a nivel de DDHH. Quiero hablar del peronismo sin decir peronismo. Somos medio progres. La identidad es progresista. Creemos en las políticas inclusivas, y no las exclusivas, de desarrollo de las potencias de nuestro propio país, alejándonos un poco de la cuestión globalizada, y mercantilizada.

 

Próximas Fechas:

Centro Cultural Haroldo Conti

Sábado 8 de Julio 20:00 Hs.

Domingo 9 de Julio 18:00 Hs.

ENTRADA GRATUITA SUJETA A CAPACIDAD DE SALA

Las entradas a los espectáculos se retiran con una hora de anticipación (2 por persona). No se reservan.

 

Facebook: https://www.facebook.com/lajovenguarrior/

Twitter: https://twitter.com/lajovenguarrior?lang=es

Web oficial: www.lajovenguarrior.com.ar

 

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Historias sobre el amor que está en el aire

Por Laura Cabrera @LauCab

La directora Silvia Copello estrenó “Inmensos cachitos de amor”, obra teatral que desprende historias románticas  de otros tiempos que se entrecruzan con diálogos apasionados y canciones de amor. Se presenta todos los sábados a las 21 en el Teatro del Pasillo.

El público ocupa gran parte de la sala. La ocupa a tal punto que quien observa, comienza a preguntarse dónde va a desarrollarse la obra. No hay escenario, no hay demasiados elementos de escenografía. Apenas una luz cálida y otra fría lo hacen todo, ponen al espectador en el clima de cada escena, de cada canción. Y es ahí en donde comienza a entenderse la lógica de “Inmensos cachitos de amor”: el público forma parte de cada escena, el amor puede suceder en cualquier rincón, se puede contar al lado de cualquiera, puede pasarle a otro u otra sin que nos demos cuenta. Entonces ahí estaban espectadoras y espectadores siendo testigos de cada historia, tal como seguramente sucede a diario y en cualquier sitio sin que nadie se entere.

En “Inmensos cachitos de amor” predomina la simpleza que apela a la imaginación de quien escucha las historias cantadas entre valses, tangos y rancheras, relatos románticos que hablan del amor de cuentos, el amor de la infancia, el amor apasionado y el desamor. Y resulta llamativa no solo la manera en que se desarrolla la obra y la utilización del espacio escénico sino también las características quienes la interpretan: Silvia Copello y Jorge Capusotti se ponen en la piel de una mujer y un hombre sin nombres, con vestimenta convencional y actitudes típicas de jóvenes viviendo sus primeros romances y otras dignas de personas adultas con varios aciertos y desilusiones amorosas, de manera que si el espectador cierra los ojos y solo escucha, se encuentra con dos personajes en cualquier edad, cualquier tiempo y cualquier característica particular que quiera asignarle. Ahí surge nuevamente la premisa de que el amor es tan simple y común que puede suceder en cualquier edad, tiempo y contexto.

El día que me quieras, Alma en pena, Muriéndome de amor y Las Margaritas, son algunos de los temas musicales que se rescataron allá por 2015 y que en 2016 fueron “descubiertos” como conectores entre cuentos y melodías. Es que aquellas canciones alguna vez inspiradas en historias pasaron a ser canciones que inspiraron historias apasionadas, asfixiantes, románticas, infantiles, posibles y e imposibles, con finales felices y hasta fatales.

“Inmensos cachitos de amor” se desarrolla en un ambiente íntimo que interpela  a los espectadores y espectadoras, llamándolos así a evocar el pasado, revolver en el propio pasado, en las propias historias vividas, esas que son tan parecidas a las que cualquier noche de sábado una persona puede sentarse a escuchar en una de esas sillas de la sala de Teatro el Pasillo, en ese contexto tan simple como interesante que genera la atmósfera perfecta para hablar de eso que también es simple y cualquier ser humano suele vivir de una manera tan intensa como compleja: el amor.

*Inmensos cachitos de amor puede verse todos los sábados a las 21 en Teatro del Pasillo, Colombres 35, CABA. Localidades: 150 pesos. Descuentos a estudiantes y jubilados.

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Teatro: La estridencia de un “Concierto para el fin del mundo”

Por María Torrellas

La opera prima de “La Orquesta impuntual” propone humor en medio de la tragedia, con un guión y una dirección logradas de manera colectiva. Puede verse todos los domingos de noviembre en el teatro Calibán. 

Un barco en el medio de un turbulento océano, un mundo que se va a pique y entre gestos de desesperación y brotes de ironía (casi contagiosa) buena parte de quienes pudieran ser sobrevivientes del naufragio global, se las arreglan para seguir remando contracorriente. Sus gestos y expresiones corporales lo dicen todo pero además están las palabras, construidas con desparpajo para un texto eficaz que apunta a desenmascarar el individualismo, a exponerlo crudamente y a generar la idea, por sobre toda la avalancha de situaciones vividas, que nadie se salva solo ni sola. Nadie, ni siquiera las sirenas.

Esmerada en la presentación de imágenes, y a su vez recorrida por la poesía propia de los desesperados, de esos que deambulan nostálgicamente entre lo que perdieron hace tiempo y los que no se resignan a que les sigan vendiendo espejitos de colores. Así de clara y atrayente es esta ópera prima de “La Orquesta Impuntual”, a la que, acertadamente, denominan “Concierto para el fin del mundo”.

En el escenario, jóvenes actores y actrices, fogueados en innumerables clases de teatro y presentaciones de varieté para generar el milagro de la autogestión, se mueven con la facilidad que tienen los y las apasionadas. Construyen de a poco un esperpento en el que el humor se combina con la tragedia que nace en las espaldas golpeadas de cada continente, o en la roja sangre que no sólo circula por las venas. Bailan la danza de los y las inconformistas, sin dejar de parodiar lo que en estos tiempos resulta moneda corriente: corrupción, paraísos fiscales, las miserias del poder expuestas en paños menores.

La obra, surgida de un guión y una dirección colectiva intachable, provoca destellos sublimes, valiéndose de una coreografía en que el arte fundamental está en poner el y los cuerpos y que estos se pronuncien en cada guiño de complicidad o signo de destrucción. El “Concierto…” no da ni pide tregua y mucho menos se acaba cuando baja el telón, sino que como ocurre con los productos culturales que trascienden los límites de la “normalidad”, se siguen degustando, discutiendo, criticando, en los pasillos bulliciosos del post-estreno. Integran La Orquesta Impuntual: Agostina Ebbro Conti, Juan Cafferata, Manuel Sosa Fernández, María del Mar Espinosa, Nagore Aznarez, Pablo Calvo y Tomás Medina Saul.

“Concierto para el fin del mundo” se puede ver todos los domingos de noviembre a las 18 hs en el Teatro Calibán (México 1428 PB 5). Reserva tus entradas al: 4384-8163 y 4381-0521

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Teatro: Once hijos

Teatro: Once hijos

Teatro 29 septiembre, 2016 0

Por Mariana Komiseroff

Originalmente, Once hijos es una historia de Franz Kafka. El dramaturgo Federico Ponce la retoma y resignifica en una obra teatral que invita al espectador a repensarse. 

Federico Ponce se apropia del cuento Once hijos de Franz Kafka escrito en 1883 y pone en escena una versión que si bien es fiel al texto, trasciende lo evidente y no se queda en la oscuridad que caracteriza al autor australiano; ya que la obra, a simple vista, resulta divertida y amena. Lo que aporta profundidad a la mirada es cierta extrañeza sutil en la escena dada por la deshumanización de los personajes. La sonrisa perpetua del padre que vuelca sus frustraciones en sus descendientes los vuelve ajenos, siniestros. Lo siniestro es lo conocido y cotidiano cuando ya no se reconoce.

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El padre es una figura de autoridad a la que hay que satisfacer y presenta a sus once hijos. Aquello que los diferencia es también aquello que los reúne. Cada uno, aunque tenga señas particulares, podría ser cualquiera de los otros. Funcionan como un espejo que atrae, pero si el patriarca mira demasiado de cerca, se repugna.

La dirección se vuelve coreográfica en principio por necesidad de organizar la cantidad de actores y luego deviene en decisión estética. ¿Qué es la identidad si no el modo particular en el que nos apropiamos de un patrón de acción o movimiento y que funciona como un mapa coercitivo de los límites de lo que podemos ser? Se hace hincapié en que si bien cada cuerpo porta su propia manera de ser en el espacio, los rasgos identitarios se diluyen en pos de una masa dócil que los vuelve marionetas manejadas por su creador. Hay que matar al padre para ser, o esperar a que muera, para humanizarse. La iluminación marca el adentro y el afuera de manera concreta, lo cual da la sensación de corral. Remite a instituciones que delimitan la libertad de maneras tácitas y menos evidentes que las instituciones carcelarias.

Todo el teatro, y el arte en general, en la superficie o en lo profundo, remite a la identidad, pero esta interesante propuesta de Federico Ponce nos lleva a pensarnos como apéndices discursivos de nuestros padres. Sinécdoques de ese sujeto que se presenta como completo, aunque el objeto fálico que simboliza el poder que ofrece como herencia sea solo una silla.

La obra se presenta todos los domingos a las 21 en Elkafka Espacio Teatral (Lamberé 866, CABA).

 

 

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Amateurismo, Discenso y Excepción

El director teatral Luciano Delprato explicó en qué consiste “Circuito Nacional del Teatro”.

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¿Puede una mentira hacer feliz a alguien?

Por Florencia Maffeo// Fotografía: David Rosso

Para que él muera feliz es una obra teatral que interpela al espectador  partir de la idea del derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Las sexualidades, la vida, la muerte y el amor son temas que se unen en esta exquisita obra de Matías Vitali.

Con la última escena arranca la obra. “Me vas a ser fiel. Nadie nunca va a saber la verdad de mi enfermedad ni de mi muerte. Es mi decisión. Es mí puesta en escena y más te vale ser un buen actor porque esto es el primer acto y ya no hay marcha atrás…”.

Si hay algo que todas las personas sabemos es que en algún momento vamos a morir. El saber que no somos eternos genera en los niños y niñas una angustia terrible, y en las personas mayores esta verdad cada vez se hace más palpable. Pero, ¿y si la parca nos encuentra a mitad de camino y con previo aviso?

“Para que él muera feliz” cuenta la historia de Mauricio, un joven con una enfermedad terminal que, ante la inevitabilidad de la muerte, decide cómo terminar su vida, pero sin que ese evento provoque tristeza en las personas que más quiere. Para esto, le pide ayuda a Hernán, quien se vuelve su cómplice, no sólo para conseguir las drogas que provocarán el suicidio, sino además, para repartir las cartas, que dejó escritas de ante mano, a familiares y amigos, contando sobre su viaje, viaje con el que encubrirá su muerte.

Matías Vitali y el grupo de teatro Jauría nos vuelven a traer en esta obra una apuesta fuerte, que sacude por la profundidad de los temas que toca, en una pieza de dos horas que deja más preguntas que respuestas. No sólo tratan la muerte digna, o eutanasia, sino que también se adentran en el amor libre y las relaciones de más de dos personas, las mentiras, los vínculos familiares, y hasta la filosófica y filosa pregunta sobre qué es el bien y el mal. Estos temas se enredan en esta obra, un enredo de historias y mentiras, que van destapándose a lo largo de la obra, como muñecas de mamushka.

Mi cuerpo, mi decisión

Frase feminista si las hay, pero pocas veces la hemos visto al lado de la eutanasia. En nuestro país, con la modificación de los derechos del paciente, se incluyó la posibilidad de discontinuar los tratamientos médicos, o negarse a procedimientos quirúrgicos o de reanimación artificial por mera decisión (sin que eso implique dejar tratamientos para atenuar el dolor), en enfermedades terminales o estados de salud irreversibles. Pero esto no es lo mismo que la eutanasia, ya que no se puede decidir terminar con la vida, sino qué implica no someterse a tratamiento que te mantenga con vida.

“Prefiero elegir, morir feliz en una playa, con el agua calentita, que en una cama sufriendo hasta el último minuto, ¿vos querés que yo muera así?”, le pregunta el protagonista a su cómplice, quien sabe que se suicidará para no tener que padecer un invasivo tratamiento, que extendería un poco más su vida. Es que para la sociedad occidental de raíz judeo-cristiana, el suicidio no es algo permitido, y mucho menos que alguien colabore en esa práctica. La decisión sobre el cuerpo así tampoco es plena. Ni el nacimiento ni la muerte pueden ser elegidas.

Té para tres

Amor libre o poliamor también son parte de la escena. El vínculo entre tres que se muestra en la obra interpelan a su público. ¿Puede el amor ser entre más de dos? ¿Las relaciones amorosas siempre implican tener sexo?

“Quiero que tengamos un hijo los tres. Que nos besemos los tres en el Roca”, dice una de las partes de este trío, que no es meramente sexual. La obra muestra cómo quienes sostienen relaciones sexo-afectivas no hegemónicas, sienten que deben ocultarse porque no serán comprendidxs por familiares y amigxs, y cómo eso se pone en juego más fuertemente en determinados momentos de la vida.

No todo es sexual/genital nos muestra la obra, así como también que el amor no es una cantidad limitada para entregar a alguien, cómo la hegemonía del amor romántico nos hace creer, sino que se va multiplicando. Y la fidelidad no es la exclusividad de un vínculo, sino compartir/nos con alguien, el respetar y acompañar la decisión de la otra persona, y sobre todo, el compromiso que asumimos con ella, sea cual fuera.

Ese conjunto de perros del teatro

Jauría Teatro es un grupo de trabajadorxs de la cultura autogestionados que vienen laburando juntxs desde el 2007 bajo la dirección de Matías Vitali. Vitali y compañía aman sacudir a su público, como lo han hecho en “Reprogramación” y “La forma de lo que vendrá”, obras en las que Vitali también guionó, dirigió, y actuó. Las obras van tocando temas sociales actuales, con una mirada feminista o que se le acerca mucho. La identidad y orientación sexual, la maternidad, el amor libre, las decisiones sobre el propio cuerpo, son algunos de los temas que han ido desarrollando a lo largo de sus obras.

El recurso de la vuelta al pasado, algo que también gusta a Vitali, es una herramienta que nos permite entender vínculos actuales de los personajes, y que en cada obra aparecen de una forma diferente: hologramas de escenas pasadas disparadas por una mucama-robot, intervenciones, fantasmas del pasado. Poca escenografía, y mucho juego de luces y música suelen ser también otros elementos comunes y ya marcas distintivas de este grupo teatral.

Para ir, recomendamos comer algo antes e ir descansados. La hora dura dos horas, es una obra larga, como suelen ser las obras de Vitali, en una historia donde cada personaje tiene su lugar y su rol, con muchos toques de humor y también momentos emotivos, que nos requieren nuestra atención. Otra recomendación es ir acompañadx, para poder comentar la obra cuando termina, y agendar el grupo de facebook de Jauría teatro, seguro se queden con ganas de ver otra obra el próximo año.

“Para que él muera feliz”. Una comedia dramática, o un drama cómico, como la propia vida, ya que lo trágico sin humor no podemos digerirlo.

Ficha técnico artística

Dirección: Matías Vitali.

Actúan: Consuelo Amal, Agustín Durao, Lucrecia Guarrera, Carolina Japas, Facundo Leiva, Alejandro Souto, Daniela Vacas, Matias Vitali. Diseño de luces: David Rosso. Fotografía: David Rosso. Diseño gráfico: Ignacio Pedernera

Sábados 22.15. Hasta el 30/7/2016. En Taller del Angel. Mario Bravo 1239, Palermo. Entradas $120. Reservas por fb “Para que él muera feliz” de Matías Vitali.

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La pescadería, la miseria y el carnaval

Por María Eugenia Miqueo @eugemiqueo / Fotografía: La Pescadería

La pescadería, every day and every night, es una comedia del género grotesco que  cuenta las peripecias de una familia de comerciantes para mantener su negocio a flote. Se presenta todos los sábados a las 21 en Espacio Urbano.

Un determinado hecho puede ser narrado de muchas maneras diferentes y  será la mirada particular, cargada de convenciones y teñida por la historia personal de cada quien, lo que termine de configurar el modo de verlo y de contarlo. Tomemos por ejemplo la crisis económica que vive la Argentina y los problemas cotidianos que esto conlleva a la clase popular. Éste hecho, trágico de por sí, no está exento de la multiplicidad de opciones a la hora de relatarlo. La pescadería esquiva el camino, acaso tradicional, del drama para mostrar la tragedia y en cambio nos ofrece su visión carnavalesca de la miseria.

Escena 4

La obra, que cuenta con diecisiete actores en escena, dirigida por Gabriela Paz López Leal conjuga actuación, música y baile, y es un claro ejemplo del género grotesco criollo cuyo principal eje problemático es el económico.

La historia se desarrolla a partir de las dificultades que tiene una familia de comerciantes para pagar el alquiler del local dónde funciona una pescadería. Ya deben tres meses de alquiler y la dueña del local les ha dado como plazo máximo cuarenta y ocho horas para saldar la deuda. La solución a este conflicto será todo lo disparatada y colorida que el género propone.

El término grotesco surgió en el siglo XVI  y ha ido cambiando su significado a través del tiempo. En la actualidad se conoce como género grotesco aquella reproducción de la realidad que toma forma caricaturesca, deforme  y extravagante; suele combinar aspectos poco probables y yuxtapone lo trágico y lo risible.

Como fiel exponente de éste género, La pescadería every day and every night, nos abre la puerta a un mundo inverosímil y patético dónde conviven los brillos y el erotismo del cabaret con los conflictos de una familia  que busca el sustento diario.

La pescadería, que debutó el pasado 4 de junio, estará en cartel por ocho únicas funciones y se presenta en Espacio Urbano (Acevedo 460, CABA) todos los sábados a las 21.

FICHA ARTÍSTICO TÉCNICA:

ELENCO:

Santiago Garcia / Adriana Mazzotta / Mia Bembrilla / Nahuel Saa / Emiliano Ramos / Isaias Marco / Guadalupe Sanz

Anita López / Claribel Bellaman / Constanza Melina Cilifrese / Flavia Isis Bernardini / Gisel Alejandra Hugo / Gonzalo Arguello / Juliette Flin Puch / Lucia Anahí Cáseres / Martín Ruiz Batista / Stefanía Melero

 

Voz en off: Ema Ortega

Coreografías: Isaías Marco / Carla Llopis

Diseño de Arte y Fotografía: Soy Río Fotografía / Guido Bobina

Diseño Grafico: Lucia Szlak / Nazarena Quinteros Molina

Diseño Lumínico: Matías Cortez

Diseño y realización de Escenografía: “La Pescaderia”

Diseño y Realización de Utilería: Monica Lazzatti

Diseño de vestuario: Isaías Marco

Realización de vestuario: Olga Farias

Producción Ejecutiva: Julieta Carrillo

Asistente de producción: Camila Casaubon

Asistente de Escena: Sandro Brembilla

Asistente Tecnico: Marcelo Dominguez

Dirección General: Gabriela Paz López Leal

Idea y Producción General: Isaías Marco

 

https://www.facebook.com/La-Pescaderia-954522964588617/

http://www.espacioculturalurbano.net/

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“Si el mundo de afuera está cuerdo yo prefiero estar loco”

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