Inmortal

Inmortal

Cultura 24 agosto, 2017 0

Escrito: Microbio Bufonetta / Dibujo : Cabe Costes

 

¡Oh! ¡Luna Hermosa!

Luna a la que el Poeta siendo fusilado cantaba tu canción a los ojos de los fusiles, a las balas de las miradas.
¡A viva voz cantaba Luna!
Sin más armas que la pasión, llorando y riendo, esperando la pedrada de la Muerte.
¡Luna! ¡Oh! ¡Luna! Cantaba tu canción el niño valiente, el bufón verdugo, el infante suicida, el Loco de Amor.

Palabras como balas, tiroteo en silencio, su boca y los nudos en la garganta de los soldados que ahora eran hombres escuchando a otro hombre que decía lo que sentía con el mismo valor que en la guerra, esperando su hora con orgullo.

Balacera Poética, metralla destructora de todas las máscaras, de todas las jerarquías, de todos los uniformes.
Los dedos húmedos en el gatillo y la gota gorda en la frente.

¡Dan la Orden! ¡Tronan los cañones!

Los perros aúllan la muerte del Loco, Tarot caprichoso, tu fin es eterno Poeta.
El humo de los fusiles negó la mirada entre los soldados y el Poeta.

Tres, cinco, siete, nueve que importa la cantidad de hombres que dispararon. Al descansar armas entendieron el crimen que habían cometido.
En sus adentros entendieron que apagaron a uno de ellos… a otro hombre.

 

 

***

Escrito y dibujo pertenecen al libro “Primogenito , encuentro entre dos ” de Microbio Bufonetta y Cabe Coste, publicado recientemente.

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Absuelta pero culpable

La justicia de Chubut absolvió a la médica de El Maitén que garantizó el derecho de aborto legal consentido de una joven en el año 2015. Sin embargo, en el mismo fallo condenó a la misma como responsable del delito de “lesiones culposas”. Una vez más, la justicia machista criminaliza y señala a aquellas que acompañan las decisiones de las mujeres.

En el día de ayer, el juez José Colabelli absolvió a la médica generalista del “delito de aborto consentido seguido de muerte”. Se trata de una causa llena de irregularidades donde sólo se acusa por la muerte de una joven de 17 años a la médica que garantizó el derecho al aborto legal solicitado por parte de la misma una semana antes de su fallecimiento, sin embargo no se investiga a los más de veinte profesionales de la salud que intervinieron en la situación de la joven durante la semana siguiente a la práctica del aborto legal.

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Esquel: Finaliza el juicio a la médica que garantizó un derecho

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No es una, somos miles, somos todas

Por Mariela Velárdez

Busco una información mas certera, porque no lo puedo creer. En el buscador pongo “le otorgaron la prisión domiciliaria al asesino de Lucía Pérez” y me aparece un listado enorme de noticias que me informan pero algo no me huele bien. Entonces sigo buscando y me doy cuenta que use mal una palabra. Cambio “asesino” por “femicida” y la cosa se pone peor. “Una historia de dolor, amor y odio” Leo de primera. “presunto femicida” y “¿quién era Lucia Pérez?“. Entro a los portales amigos y tampoco encuentro.

Mientras tanto leo igual y veo que el tipo, que es uno de los detenidos por haberla drogado, empalado, torturado y violado hasta matarla, es un adicto y la justicia le otorga la domiciliaria para tratarse en una ONG de puertas abiertas. Que esta definición la tomaron el viernes previo a las elecciones.
Y se me viene Nadia Rojas a la cabeza, como un rayo. Recuerdo escuchar el audio de la conversación telefónica que mantuvo con su mamá en su primera desaparición. Me recordó las conversaciones de Elba con su hermana, cuando desapareció de la 1-11-14. Las mismas excusas, las mismas palabras. “Trabajando, estoy bien, no me busquen”.
A Elba la encontramos en Bolivia, tras una intensa búsqueda.  O eso es lo que nos dijeron en la fiscalía. Nos mostraron fotos de ella abrazando a su mamá.
Pero ¿y Nadia? A Nadia también la encontró la lucha, la rescató la organización de las mujeres. Y el estado la volvió a desaparecer. Estaba en una casa refugio a pocas horas de declarar cuando Nadia desaparece por segunda vez.
Entonces no puedo parar de pensar en las pibas que no aparecieron, a las que no logramos encontrar.El Estado no solo es responsable, es autor y sostenedor de la sistemática desaparición de las pibas en los barrios. La (in)justicia, las fuerzas de (in)seguridad y las demás instituciones al servicio del robo y explotación de nuestros cuerpos, vidas y esperanzas. Porque si desaparece una desaparece algo de todas. Y es todas las noches las que falta esa piba en su cama. Y es todas las mañanas que falta en la escuela.
Y con ellas, ¿las otras que nos arrebatan? ¿las violadas y asesinadas? Ellas son el final de la escalada de violencia y complicidad patriarcal. Ellas son las que se vuelven presente constante en el inconsciente colectivo de todas nosotras. Por ejemplo Melina. Las paredes de su barrio la traen a la memoria como una hermosa mariposa, revoloteando alegre a pesar de tanto dolor. Y tanta ausencia y tanta injusticia. Nadie esta pagando por su femicidio. Ni quienes asesinaron ni violaron, ni los medios y periodistas que la siguieron violando y torturando con sus notas juiciosas sobre su vida. Melina Romero baila por ahí, y lo seguirá haciendo.
Entonces vuelvo a pensar en Lucía. En Anahí. En Araceli. Y en Nadia. Y en Diana, en Maira. Pienso y se me escapan los nombres, son muchos nombres. Habría que tomarse el trabajo colectivo de recordarlas. Una por una. Sus caras, sus nombres. Todos los días, como un ritual. Porque cada una de ellas, cada desaparecida, cada víctima de femicidio, de travesticidio, son un crimen del estado. Son un femicidio del Estado con su falta de protección con su falta de políticas y su complicidad directa con el negocio de nuestros cuerpos.
Porque nos quieren hacer creer que estamos solas. Porque quieren que tengamos miedo. Porque nos quieren aleccionar por tanto andar por la vida con alegría. Porque nos logramos encontrar, en las calles y mas allá también.
Ya terminado de tragar la rabia, miro a mi pequeña hija dormir. Y reafirmo lo que entendí cuando la supe en mi vientre: esta lucha no tiene tregua.  Porque es en cada una de esas mujeres, de esas pibas desaparecidas que me miro y la miro. Porque no es una. Ni ella sola. Somos miles. Somos todas, para siempre.
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Hace algunos días
tengo un secreto
guardado debajo de la lengua,
duerme conmigo
cuesta despertarlo,
le gusta vivir en sueños.
Cuando estoy sola
me gusta verlo caminar por la casa
vistiendo el traje del deseo.
Con cada paso que da
corre los muebles
cambia de lugar los estantes
tiñe de colores las cortinas.
Creo que está planeando una ruta de escape.

Tu casa nena
en verdad
queda lejos de la mia
pero podria llegarme hasta allá
esta tarde
es que yo también necesito escapar un poco
y podria tal vez
ponerte a vos
debajo de la lengua
mi secreto
que viste el traje del deseo,
es que ahi nena
dentro de tu boca
todas las cosas
parecen
descansar bien.

 

 

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