Teatro Off Shore: breve y político

De la fusión del teatro under y las cuentas que políticos tienen en el exterior surge el ciclo “Teatro Off Shore”. Una casona, obras de 15 minutos y la posibilidad de comer y beber en los intervalos. Teatro político al alcance de quien guste.

Por Luz Ailín Báez

La campana suena en el corazón del patio colonial de una casona antigua ubicada en el barrio de Villa Urquiza. Los allí presentes –que hasta ese momento disfrutamos de una cerveza y algo para comer– abandonamos las mesas y nos adentramos en un cuarto. Tres hileras de sillas, bancos largos y almohadones reciben al reducido público  (alrededor de 20 personas) que nos disponemos a ver la primera obra de la noche.  De bolsillo y  político. Así podría describirse al conjunto de obras que conforma el ciclo “Teatro Off Shore”, que lleva en cartelera más de un año y que puede verse actualmente en “La Pecera Paracultural”(Monroe 4831).

Para conocer mejor esta experiencia, conversamos con Juan Arena, dramaturgo que ideó, coordina y programa el ciclo.
Sobre cómo surge, Juan cuenta: “La idea de hacer un teatro político es una necesidad que tenía hace años y que en el verano de 2018 fue tomando forma. Me propuse generar un espacio de teatro político en el que dramaturgos, directores y actores interesados en el decir político pudieran tener un canal de expresión teatral, y proponer de alguna manera una vía de escape también para un público que quiere seguir pensando sobre el tema”.  Ante una realidad cada vez más dramática, nos cuenta que opta por obras que tengan un tono cómico. El formato elegido es el de obras cortas de 15 a 20 minutos de duración, cuatro propuestas distintas en una misma noche. Con la carta teatral al sobre y con un sistema de votación (a la gorra), La Pecera ofrece las obras en continuado de 21 a 00.30hs (una cada media hora). Entre obra y obra, breves intervalos habilitan a tomar una cerveza artesanal en un patio con peces carpas flotando, jardines verticales y luces de arroz que se entremezclan y dan aires oníricos a la espera.

Juan nos lleva hacia los inicios del ciclo: “Empezamos con los espectáculos en ‘La comunidad del sótano’, un centro cultural en el corazón de Chacarita, cerca del café de ‘Los patriotas’, gestionado por un grupo de jóvenes emprendedores que hasta el momento trabajaban con la programación de música en vivo y querían abrir la puerta al teatro político. En invierno nos mudamos al Piso Teatro a pasos de Parque Centenario, en ese momento hicimos una serie de obras de Florencia Aroldi: ‘La Mili’, ‘Bajada de bandera’, ‘Coto. Yo no te conozco’, ‘Ágape’, ‘Amparo’, ‘Matafuego’ y ‘Just’ y la dramaturga y el productor Pablo López formaron parte de la organización del Teatro Off Shore de esa temporada”.

Finalmente, desde marzo el ciclo Teatro Off Shore llegó finalmente a tener casa propia. “Junto con Ismael Kreimer, un gran amigo de la infancia, Camila Moguilevsky y Lucy Bellotti abrimos un teatro: `La Pecera (Paracultural)’”, agrega Arena.

“Jugamos con la fusión del teatro que surge en el OFF y las cuentas en los paraísos fiscales”

El nombre despierta curiosidad, y hacia allí va nuestra siguiente pregunta. ¿Por qué “Teatro Off Shore”?. Juan lo cuenta: “Con Adrián Garavano (hoy organizador también del ciclo), que dirigió en: ‘Punta chota’, ‘Bajada de bandera’, ‘Ágape’ y ‘Las Vacas Francesas’, cuneamos el nombre en pleno auge de los ‘Panamá Papers’ y la proliferación de las cuentas offshore de altos funcionarios del gobierno de Cambiemos y el mismo presidente. Jugamos con la fusión de un teatro político que surge en el OFF [circuito alternativo] porteño con este formato corto y las cuentas en los paraísos fiscales, que acortan impuestos para unos pocos que concentran el poder económico. Y luego por intermedio de un equívoco –por tener la palabra Off Shore tan de golpe incorporada– lo terminamos nombrando Teatro Off Shore”. Además aclara algunos aspectos de lo que no debe faltar en un teatro que se nutre del contexto actual: “El teatro que necesita el Off Shore, es en principio contestatario a la época y tiene que hacer pie entonces en la coyuntura política, social y cultural del País o del mundo. También creo necesario un nivel de metáfora y un punto de vista sostenido y justificado sobre el hecho que se quiera tratar”.

Y es que todo –desde el nombre del ciclo hasta las piezas elegidas– se encuentra imbuido en el contexto actual. Así opina Julia Pérez, actriz mendocina, guionista y protagonista de una de las obras en cartelera este mes de marzo, “La Iuli”: “El arte debe ir de la mano de la actividad política y social. Es el resultado de su contexto y funciona como un espejo. El arte debe ser la resistencia, el lugar donde se sublime la crudeza de la realidad y se coloque ante los ojos de quien mire como el reflejo de la vida. Ese reflejo cuando no está teñido de moral, cuando habla desde lo humano y verdadero, modifica, emociona, interpela. Ahí está, para mí, la militancia en el arte. El arte habla de la vida y por tanto nunca puede soltarle la mano a lo político”. Julia participa desde hace cuatro temporadas del ciclo y su obra, junto con “Telepatik- Pro”, “Las vacas francesas” y “La visita”, nos invitan a caminar por nuestros prejuicios más profundos hacia una otredad: aquel que no piensa como uno, aquel que no pertenece a la misma clase social que uno, aquel que no goza de la misma manera en que goza uno. Nos invitan a abordar la realidad coyuntural desde nuestras emociones (“un gran intercambio teatral y humano”, dice Julia) puestas en comunión en un lapso breve de tiempo.

“No sé si buscamos algo en particular. Pero todos compartimos la necesidad o el interés por lo político que creo que definitivamente, te interese o no, te atraviesa de todas formas. No es lo mismo hacer Teatro Off Shore ahora, después de 3 años de neoliberalismo y un año cargado de una elección histórica en octubre, que en cualquier otro momento. No creo poder cambiar mucho con esto en la cabeza de nadie, pero si no hago esto creo que sería mucho más difícil vivir esta época”, sostiene Juan Arena.

“Yo creo que agrupándonos, con un mensaje a dar en común generamos aún más impacto en el otro, en el afuera. Tomando un poco de lo que nombré como un espacio de resistencia, pienso que desde un contexto tan hostil hacer teatro es imprescindible, y también abre el canal a generar una especie de catarsis colectiva, un lugar donde aflojar un poco y dejar que el humor nos muestre este reflejo tan crudo”, concluye Julia Pérez.

El ciclo está abierto a que acerquen obras de dramaturgos y dramaturgas que no han participado aún. Arenas explica qué se necesita: “Se requiere respetar la extensión de entre 15 y 20 minutos, y la presentación de una versión final del texto con el apoyo de todo el material audiovisual que haya. Recibimos las propuestas por nuestras redes sociales @teatro_off_shore en Instagram, o en facebook en teatro off shore, o en nuestro mail teatroshort@gmail.com. Buscamos cada vez recibir más y más propuestas ya que nos proponemos ampliar la posibilidad de participar a todos aquellos artistas que estén interesados. Actualmente estamos recibiendo propuestas para la programación de junio”.

Este sábado 30 culmina la programación de marzo: “Telepatik-pro”, “Las vacas francesas” y “La visita”, las tres obras de Juan Pablo Gómez y Adriana Gómez Piperno y “La Iuli” de Julia Pérez y Alice Penn. Y en abril la programación tendrá como protagonistas a “Just” y “Matafuego” de Florencia Aroldi; “La República Argentina” de María Eugenia Rigón y “Que la tortilla se vuelva” intervención de teatro danza y visuales de Juliana Miceli y Agustina Pons.

Una propuesta para pensarnos y pensar el neoliberalismo, para el bolsillo de quien guste.