Tucumán: Sentencia histórica para las comunidades indígenas

Por Luciana Chiodi y Gastón Wahnish | Fotos de Bruno Cerimele

Luego de trece audiencias y nueve años de búsqueda de justicia, el Tribunal de Tucumán dictó sentencia por el homicidio de Javier Chocobar, líder de la Comunidad indígena Los Chuschagasta, asesinado por el terrateniente Darío Amín y los policías retirados Luis “el Niño” Gómez y José Valdivieso.

El tribunal de la Cámara Penal Sala IV de la Provincia de Tucumán, integrado por los jueces Wendy Kassar (presidente), Emilio Páez de la Torre y Gustavo Romagnoli, condenó a 22 años de prisión al empresario Darío Amín y a los policías retirados Luis “el Niño” Gómez y José Valdivieso a 18 y 10 años, respectivamente. Los tres cumplirán prisión común mientras el fallo quede firme. También ordenó la inhibición de bienes de los tres imputados y no hicieron lugar a los pedidos de los defensores por falso testimonio. Además, por las heridas ocasionadas a los comuneros Emilio y Andrés Mamaní, los imputados deberán realizar un pago. Los fundamentos de la sentencia serán leídos dentro de 10 días hábiles.

Antes de conocerse la sentencia, Darío Amín pidió hacer uso de la palabra. Fue el único de los tres imputados que decidió hacerlo: “Soy inocente. Tengo la conciencia bastante tranquila”, dijo. Inocencia que fue refutada con numerosas pruebas durante el juicio. Durante los alegatos previos a la sentencia, la querella remarcó el contexto histórico, el daño a la familia y comunidad de Chuschagasta y dejó probado la autoría del asesinato y las heridas. Además se hizo un extenso desarrollo sobre la premeditación del asesinato de Javier Chocobar.

Darío Amín fue acompañado por un “comando” integrado por Luis Gómez, conocido como “El Niño”, un efectivo retirado acusado de haber pertenecido a un grupo clandestino de policías (el Comando Atila) y su amigo José Valdivieso, que figura en las listas desclasificadas de agentes de inteligencia del Batallón 601, unidad del Ejército Argentino que participó en la última dictadura cívico-militar.

Aquel 12 de octubre de 2009, este comando liderado por Amín ingresó armado al territorio comunitario de Los Chuschagasta para reclamar la posesión sobre una cantera de piedras lajas. Ante la resistencia de los comuneros diaguitas, comenzaron a disparar. Javier Chocobar fue alcanzado por una bala en la pierna y minutos más tarde murió. El cacique Andrés Mamaní y su primo Eduardo Mamaní resultaron gravemente heridos. Todo quedó registrado en una cámara que había llevado el empresario Amín y que quedó tirada en el lugar. Esas imágenes fueron aportadas como prueba durante el juicio que hoy logró un fallo histórico.

El asesinato de Javier Chocobar pone de relieve el conflicto territorial que la comunidad de Chuschagasta, al igual que muchos pueblos originarios, viven todos los días. La porción de tierra donde se encuentra la cantera de piedras lajas, y que Darío Amín reclama como propia, está relevada como territorio de la comunidad de ocupación tradicional, actual, pública y pacífica, de acuerdo al relevamiento jurídico técnico catastral llevado a cabo en el marco de la Ley de Relevamiento Territorial 26.160. A lo largo del juicio la querella aportó numerosa documentación que prueba la presencia de esta comunidad en la zona desde tiempos inmemoriales.

La familia de Amín lleva más de 60 años tratando de apropiarse de la zona donde se ubica la cantera de piedra laja. En 1959 aparece en el territorio de la comunidad, específicamente en la zona de El Chorro y La Higuera, con un título de dudosa procedencia para reclamar como suyo un sector de tierras en el que se asienta la mayor parte de las familias que integran la comunidad indígena. Desde ese momento el hostigamiento a la comunidad de Chuschagasta no cesó.

Pero el conflicto por el territorio que vive el pueblo diaguita no es el único ni es un caso aislado. Así lo demuestra un mapa realizado por la organización ANDHES (Abogadas y abogados del Noroeste argentino en Derechos Humanos y Estudios Sociales), que señala que en Tucumán existen 40 conflictos territoriales en relación a 10 pueblos indígenas, lo que representa un promedio de 4 conflictos por comunidad. Solo el 60% de los conflictos territoriales que involucran a indígenas se judicializa y las resoluciones de esos juicios muestran que, cuando el denunciante es una comunidad, solo el 3% obtiene una resolución favorable, mientras que el resto no son respondidos o el resultado es a favor de los terratenientes.

Luego de nueve años de lucha incansable, finalmente la justicia escuchó el reclamo de la comunidad diaguita y de organizaciones sociales y de derechos humanos que acompañaron este pedido. Los tres imputados salieron esposados del tribunal. Ya no caminarán libremente por las calles. En la sala del Fuero Penal la comunidad “Los Chuschagasta” gritó emocionada: Javier Chocobar, ¡presente! Desde las ventanas se escucharon los cánticos y aplausos de festejo de las organizaciones sociales que acompañaron desde la calle. Es un fallo histórico para los pueblos originarios de Nuestramérica, en su lucha por los territorios ancestrales.