VI Congreso de la CLOC: un debate abierto

Por Marcelo Otero

Bajo el lema “Contra el capitalismo por la soberanía de nuestros pueblos América unida sigue en lucha”, este mes se llevó a cabo el VI Congreso Continental de la CLOC Vía Campesina en nuestro país. En este artículo, te contamos algunas de las posiciones que se presentaron en el encuentro.

La posición del MNCI en el escenario argentino

Hablo con Adolfo Farías, miembro del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), de Argentina y le pregunto por los temas principales de la coyuntura latinoamericana que tratan en el congreso . Me dice que son dos: en primer lugar, el desarrollo de la matriz extractivista. El segundo son los intentos de golpes a las democracias, que ponen en peligro el programa de la soberanía alimentaria. El sexto congreso de la CLOC va a mostrar con fuerza la estrategia de producción agroecológica y la necesidad de fortalecer la unidad política, reconociendo las diversidades existentes en el campo popular, en busca de acrecentar la acumulación de fuerzas, en pos de los programas de soberanía alimentaria y de de reforma agraria integral.

También se levanta como problemática cada vez más relevante el de las migraciones, desde donde el movimiento campesino levanta la bandera de la vuelta al campo, con la exigencia de elaboración de políticas públicas en esa línea. Y por supuesto, el modelo de los agronegocios, que está generando una crisis ambiental, como lo muestran las inundaciones en Córdoba, y eso debería llamar a la reflexión, ya que el castigo por la ambición lo reciben los pueblos.

Le pregunto por las próximas elecciones nacionales. Me contesta que gobierne quien gobierne en el país el movimiento campesino debe mantener su autonomía, pero contribuyendo a la creación de políticas públicas. Que se está pensando en intervenir en las elecciones de algunos municipios rurales, para hacer conocer con más fuerza el proyecto campesino. Planteo si no teme al desgaste que provoca la rosca electoral en los procesos de base de los movimientos sociales. Eso no pasa si hay claridad, me dice, por ahí nos desgastamos nosotros, pero estamos creando un camino de mayor justicia y por otro lado los compañeros en las comunidades podrían acompañar y controlar ese proceso en el que estamos pensando. Hay que pensar las alianzas, eso nos va a servir para revisar las certezas con las que nos manejamos.

Le pregunto entonces por la relación con el Movimiento Evita, con el que el MNCI tiene un vínculo creciente: me dice que hay un progresivo conocimiento mutuo, de los campesinos hacia las problemáticas de los barrios y de la gente de las ciudades hacia el mundo rural. Que de todas formas el Evita es solo una de las muchas organizaciones con las que el movimiento está trabajando y que no hay condicionamientos mutuos. Se está intentando generar unidad hacia otras organizaciones del campo popular, urbanas y rurales y eso se ha fortalecido con el proceso de aprobación de la ley de la agricultura familiar (“Ley de Reparación histórica de la agricultura familiar para la construcción de una nueva ruralidad en la Argentina”), de la que hay que seguir dando la pelea por el presupuesto, y por otro lado también se ha aportado a las nuevas vinculaciones a través de la gestión de Ramiro Fresneda y otros militantes en la Secretaría de Agricultura Familiar, lo que ha permitido llegar a espacios del campesinado que permanecían invisibilizados, a la vez que se sigue disputando los amplios recursos que el Ministerio de Agricultura brinda al mundo de los agronegocios.

La nueva coyuntura cubana: los desafíos frente a las nuevas posiciones imperialistas

Charlo con María del Carmen Barrozo, representante de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños de Cuba en el sexto Congreso de la CLOC.

¿Cómo analizas el cambio de relaciones del país caribeño con los Estados Unidos?

Estamos claros que esta nueva política y esta nuevo razonamiento de los Estados Unidos tiene por su parte un objetivo central. Ellos solo han cambiado de estrategia, su objetivo central es destruir ese proyecto que hay en Cuba, el proyecto de la Revolución Socialista. Y lo que pasa es que ahora se han dado cuenta de que su política de más de 50 años no funcionó, porque los cubanos resistimos, porque los cubanos recibimos mucha solidaridad y eso no les funcionó. La nueva estrategia es desde adentro minar a la sociedad, minar a la juventud y minar a nuestro pueblo con su proyecto. Estamos claros que ese es su objetivo, no es establecer relaciones con el pueblo cubano. Por eso se está delante de cada paso que vamos a dar. Ahora, nosotros hemos dicho, correcto, vamos a establecer relaciones, lo ha dicho el presidente, en igualdad de condiciones, respeto mutuo, vamos con la frente en alto y nada se hará sobre la base de condicionamientos. Por eso es que nosotros hemos puesto en la mesa de negociaciones que no habrá relaciones si ellos no levantan el bloqueo, si no quitan a Cuba de la lista de países terroristas. No puede haber relaciones normales si no hay una actitud diferente hacia el pueblo cubano. Por tanto, nosotros estamos claros de la amenaza de destruir el proyecto desde adentro. Ellos quieren que a toda velocidad se instale la embajada, para poder estar adentro, para poder hacer subvenciones, pero nosotros estamos claros respecto de lo que significaría eso. El reto grande que tenemos es como maniobrar y como saber qué pasos van a dar.

¿Y cuáles son los riesgos para la agricultura cubana en esta coyuntura?

Yo siento que hay mucha preocupación. Donde quiera que tú te acerques, la gente tiene preocupación por los riesgos. Los riesgos los sabemos, para nuestra agricultura, nosotros tenemos un movimiento organizado, con una planificación. Nosotros podríamos tener relaciones con organizaciones de productores de los Estados Unidos y esto podría beneficiar a ambos países en el intercambio de tecnologías y conocimientos. La amenaza es que ellos quieran introducir su modelo de agronegocios y eso no es posible porque ya nosotros hemos sufrido durante estos 50 años el embate de su política hacia a Cuba, lo que no significa que no haya riesgos, es un país que viene con todo su fortaleza económica, pero de este lado, hay otra fortaleza que hemos cultivado de período especial y de bloqueo, donde nos hemos preparado para este momento. Lo estamos esperando hace rato, sabíamos que iba a venir, porque eran demasiadas las denuncias en las Naciones Unidas. Sabemos que hay retos y amenazas y nos estamos preparando. Ambos países, campesinos y productores podemos beneficiarnos del conocimiento que hay de ambos lados, pero por supuesto que habrá una barrera por cualquier intento de introducir el modelo capitalista y neoliberal, arrasador de la vida humana y los bienes naturales en nuestro país. Estamos preparados y seguimos preparándonos.