Yo No Fui: un Me Gusta para cruzar las rejas

Por Noelia Leiva / Foto: gentileza Yo No Fui

 La organización que acompaña a mujeres en contextos de encierro participa en un certamen con un audiovisual que rescata la importancia de la capacitación en la cárcel. Si obtiene la aprobación del público, ganará un subsidio que invertirá en cursos de contenidos digitales. Hay tiempo para votar hasta el 24 de julio próximo.

“Lo único irreal es la reja”, señala Yo No Fui (YNF) como lema que resume sus 15 años de trabajo con mujeres en situación de encierro. Es que lo palpable es la distancia, el prejuicio, el dedo acusador que mengua las oportunidades. Para abrir nuevos talleres de capacitación en penales del país que acorten la brecha, participa en un concurso organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuyo premio es un subsidio que espera invertir en talleres sobre nuevas tecnologías. Lo ganarán si obtienen el suficiente apoyo del público en YouTube. Hay tiempo para colaborar hasta el domingo.

La tradición de formar y recuperar derechos que la colectiva lleva adelante se basa en espacios artísticos donde hace década y media se promueve la expresión creativa a la vez que se fomenta el empoderamiento de quienes atravesaron numerosas violencias. Poesía y fotografía estuvieron entre las últimas propuestas, que se completaban con actividades productivas extramuros y un curso de periodismo con mirada popular. Las Unidades Interactivas Multimedia que esperan poner en marcha si ganan el certamen “Liberando Ideas” también apuntan a conectar el adentro con el afuera: que las mujeres en situación de encierro puedan emplear el tiempo tras las rejas para aprender un oficio que las haga valer por sí mismas cuando las crucen.

“Quiero aprovechar el tiempo”, “quiero hacer algo creativo”, “no quiero que me enseñen a hacer cajas de cartón”. El video de presentación de la propuesta, con formato de ilustraciones animadas, recupera voces en off de integrantes de Yo No Fui para orientar a quien escucha hacia la razón de la idea. Lejos de una práctica benefactora o asistencialista, se trata de oír lo que las mujeres desean y reconquistar derechos mientras se aggiorna en la formación. Y como en los demás proyectos de la organización, hay historias detrás de las acciones.

“El proyecto nace un poco de un interés personal con la tecnología. Yo salí de la Unidad 31 (de Ezeiza) en 2013 y en 2012 tuvimos una capacitación en redes sociales con la asociación Arbusta en el marco del taller de periodismo de YNF. Me interesó mucho y cuando salí en libertad pude desempeñarme como community manager y seguir estudiando. Me puse a pensar cómo hubiera sido para mí si en esos años no recibía una capacitación. Me gustaría que las chicas puedan capacitarse adentro para que cuando salgan puedan formar una unidad productiva en la cooperativa” que la organización lleva adelante, relató Liliana Cabrera, una de las referentes de la propuesta. “Es casi un sueño”, sintetizó.

Para que sea más que una idea, necesitan convertirse en la propuesta que más pulgares hacia arriba colecte en el video de YouTube (se puede encontrar en http://bid.yonofui.org.ar) en el que describen quiénes son y por qué estudiar y tener espacios de contención es un desafío simbólico al ostracismo de la prisión.

Si su audiovisual, que se titula “Verdaderamente libre” es el más aceptado, obtendrán fondos para invertir en equipamiento y capacitación en programación y contenidos digitales. La iniciativa está pensada para Ezeiza y otros dos penales del país, pero también para mujeres que cumplen su sentencia en el domicilio, ya que “los jueces no les dan permiso para salir a trabajar”, sostuvo Cabrera. De esta manera, podrían desarrollar una fuente de ingresos desde sus hogares. Además, al generar emprendimientos se sortearía otro gran obstáculo a la hora de ir a buscar trabajo, que es el de que el empleador no entienda a los antecedentes penales como un obstáculo.

El hecho de entender como posible una salida económica también potencia la idea del empoderamiento, porque cuestiona la perspectiva “cíclica” que se tiene de la cárcel al verla como “ese el lugar donde hay que quedarse porque afuera no hay nada”, definió para Marcha la poeta y estudiante de programación. En definitiva se trata de que ‘las chicas’, como las llaman sus compañeras, tengan “las mismas oportunidades que quienes están afuera”.

Hasta el próximo 24 de julio hay tiempo para acompañar la iniciativa. “Nosotras solemos contagiar con nuestro entusiasmo”, celebró Cabrera. Que así sea frente a esta nueva meta.