¿México hacia una recesión?

Por Leandro Lutzky

La gasolina en México presenta aumentos que rondan el 20% desde que comenzó el año, situación que puede generar severas consecuencias en materia de inflación, consumo y desempleo. La economista y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ana Laura Segura Martínez, opinó: “Vamos hacia una recesión”.  

El conflicto del Gasolinazo no se basa sólo en un grupo de conductores enfurecidos por el repunte del precio del combustible. Al tratarse de un bastión fundamental para el transporte, traslado de pasajeros, productos e insumos, el aumento del combustible impacta en toda la economía, porque también suben las tarifas de logística. “Según estudios privados, hasta ahora, la inflación anual será de un 6%, que significa disminución del consumo, un desempleo mayor y una desigualdad garrafal”, añadió Martínez.

Aunque comparado con las cifras inflacionarias de otros países, el número no parece ser crítico – Argentina, por ejemplo, cerró el 2016 superando el 40% anual -, el contexto laboral mexicano es alarmante: “El salario mínimo está en 80 pesos por día, son sueldos tan bajos como los de China. A nivel latinoamericano son los más bajos, junto con Haití”, explicó la docente. El conflicto mayor está en que la revisión salarial se hace una sola vez por año, entonces muchos trabajadores deberán esperar al 2018 para aumentar un poco sus ingresos, mientras la gasolina sigue en alza. “No hay aumentos de emergencia como en otros países y generalmente la inflación sube más que los salarios”, agregó.

La especialista sostuvo que “el Gasolinazo no sólo es malo para las clases bajas, también le pega a los sectores medios de la población”, y sumó: “En México somos 120 millones de habitantes y 100 millones la vamos a pasar bastante mal porque el repunte de inflación va a ser terrorífico”. Una forma de combatir la inflación es incentivando el valor de la moneda local, por ejemplo, usando al sector productivo, pero Martínez opinó que “lo único que producía México era su petróleo y con la Reforma Energética del 2013 quedó completamente desnudo, con pocas mercancías para valorizar en el mercado mundial”.

En este contexto de estancamiento, las deportaciones masivas impulsadas por las políticas migratorias de Donald Trump complican más el panorama para la administración de Enrique Peña Nieto. En efecto, su vecino del norte “regresará 6 millones de ciudadanos a México”, que según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hoy ya cuenta con 2 millones de desocupados. Al respecto, Martínez concluyó: “Va a ser complicadísimo reinsertar a 8 millones de personas en el mercado laboral, no hay industria para absorber esa fuerza de trabajo”.

Así empezó todo

El ingeniero de la UNAM y miembro del Sistema Integral de Análisis Estratégico de la Energía en México, Walter Ángel, explica que “el origen del Gasolinazo tiene que ver con la falta de inversión de los distintos gobiernos en la refinación petroquímica y en la transformación industrial del petróleo”. Al respecto, agrega: “Este no es un país petrolero, simplemente tenemos algo de petróleo y desde los 80’s que deja de refinarse porque se creía que se obtendrían divisas más rápido, salteándose un paso. Pero la refinación de un sólo barril de crudo aumenta su valor 64 veces, porque pueden obtenerse gasolinas, asfalto y querosén”.

Según el especialista, “la nación produce 2,1 millones de barriles de petróleo crudo por día, de los cuales 1,5 millones se exportan”. El dato clave es que “el 90% de esa exportación va hacia los Estados Unidos”, que juega un rol primordial. En efecto, la nación fronteriza obtiene la materia prima sin procesar, a bajo costo, y le revende el producto industrializado a su país de origen, pero con un importante sobreprecio. El petróleo va y vuelve gracias a un acuerdo comercial irrisorio que afecta el bolsillo de los mexicanos.

Actualmente México cuenta con seis refinerías, que abastecen el 40% del consumo interno, el resto proviene de los Estados Unidos. Este intercambio desproporcional fue posible tras lanzar la Reforma Energética, que establece “flexibilidad fiscal y un trato preferencial a las empresas extranjeras”. Ángel explicó que, tras la medida, “a Petróleos Mexicanos (Pemex) se le quita entre el 60 y 70 % de sus utilidades en impuestos, con la intención de fundirla y trasladar sus actividades a compañías transnacionales”.

El experto resaltó que “las importadoras -privadas – hacen un gran negocio, fomentadas por el Gobierno”, y agregó: “Se benefician de que bajó la gasolina en Estados Unidos y también el tipo de cambio. Las autoridades locales les dan un margen de ganancia de entre un 14 y 20 %” (por el aumento del Gasolinazo). El ingeniero sostuvo que “el Gobierno está mandando un claro mensaje, con las exenciones impositivas a las empresas, de que México es un gran lugar para hacer negocios con la gasolina, hasta Coca Cola quiere sumarse”.

En cuanto al futuro de las relaciones con Washington, opinó: “Trump amenaza con romper el Tratado de Libre Comercio, que no favorecía a México precisamente, pero en materia energética ellos dependen de nuestros combustibles, no creo que eso cambie”. Además, agregó que “el petróleo que EE.UU. puede traer desde Medio Oriente tiene el costo de la guerra, controlando los gobiernos es más fácil”, y se explayó: “la relación neocolonial se va a mantener, Trump intentará aumentar las condiciones, pero difícilmente el contexto pueda empeorar para México, Estados Unidos ya tiene muchas ventajas”.

Para finalizar, Ángel recordó que según información filtrada y luego publicada en el sitio Desmoblog, “fue Hillary Clinton (cuando era secretaria de Estado bajo el mandato de Barack Obama) quien operó en la Reforma Energética mexicana”. Por lo pronto, a menos que se anuncien políticas contrarias, se espera que el precio del combustible siga aumentando. Hasta ahora, los disturbios por el conflicto ya dejaron seis muertos y 1.500 detenidos, según trascendió en la prensa local.